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Análisis de una foto: Bill Clinton por Platon Antoniou

Presentamos un análisis de una fotografía tan interesante como controvertida que tiene mucho por enseñarnos.  Seguir leyendo Análisis de una foto: Bill Clinton por Platon Antoniou

Historia de la fotografía, 1975-1985

Presentamos en esta entrega la creación de la cámara digital, el color en la fotografía artística y los ganadores de los premios Hasselblad, W. Eugene Smith.

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>> A continuación 1986 a 1995 Albores de la fotografía digital

¿Eso es arte? La fotografía en arenas movedizas

Cuando se observa una fotografía artística contemporánea es fácil plantearse la pregunta ¿Y eso es arte? Comenzamos una nueva serie de artículos sobre Fotografía Artística Contemporánea.

Por Óscar Colorado Nates*

Veamos las siguientes fotografías de  Edward Weston, Bill Brandt o Irving Penn:

Edward Weston

Bill Brandt

Irving Penn

En estas tres fotografías se pueden encontrar muchos elementos para calificarlas de artísticas. Sin embargo no ocurre lo mismo con el trabajo de fotógrafos como Wolfgang Tillmans, Lucas Blalock o Richard Billingham.

© Wolfgang Tillmans

© Lucas Blalock

© Richard Billingham

Las anteriores son obras de algunos autores en la escena de la fotografía artística contemporánea. Y ante todas ellas vuelve a formularse la misma inquisitoria: ¿Y eso es arte? La respuesta no es sencilla ni directa. De hecho, las próximas semanas dedicaremos los siguientes posts a tratar de responder esta pregunta, y comenzaremos haciendo un recuento de la fotografía como expresión artística.

A continuación se mencionan los tres momentos en la vieja riña arte-fotografía  a grandes rasgos. Estos son temas que constituyen capítulos enteros en la historia de la fotografía; los revisaremos solamente a vuelo de pájaro de cara a buscar  comprender un poco mejor la fotografía artística contemporánea.

Primer Round: Fotógrafos vs. pintores

Cuando Jacques Mandé Daguerre presentó su invento del daguerrotipo el 19 de agosto de 1839 ante la Academia de Ciencias de París, apadrinado por el matemático, físico, astrónomo, pero sobre todo político, François Arago, le impuso un cierto talante a la fotografía: se le mostró como invento, como artefacto, era un prodigio tecnológico. Se le señaló como gran auxiliar a disposición de las ciencias. Pero no fue percibida como un arte en sí misma.

Si la fotografía hubiera sido presentada en la Academia de Bellas Artes y no en la Academia de Ciencias y si su “padrino” Fraçois Arago hubiera sido artista y no científico tal vez nunca habría comenzado el debate relativo a si la fotografía es arte o no. La acogida que dieron los científicos al nuevo artefacto fue enorme. Sin embargo los pintores, bastante celosos de su propio estatus y modo de subsistencia, hicieron todo lo posible por frenar algo cada vez resultaba más evidente: la fotografía no era sirvienta, sino señora de la casa.
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¿Fotografía buena o mala?

Por Óscar Colorado Nates*

¿Qué es una buena foto?

Es muy común formular esta pregunta. Jon Uriarte  ofrece una interesante respuesta a esta cuestión: “Entendemos por una buena foto aquella imagen que nos transmite información de algún tipo, tanto estética como conceptual, por la que nos sentimos de algún modo interesados, atraídos o simplemente estimulados.”[1]

Ahora bien, podemos tener en la mano una serie de fotografías y preguntar a los transeúntes cuáles les parecen buenas o malas. Siempre tendremos respuestas; nadie nos dirá “oiga usted, gracias por preguntar pero soy la persona menos calificada para responderle”. En fin, todos sentimos que podemos opinar de fotografía. Y en ese sentido el preguntarse si una imagen es buena o mala está bien, pero la respuesta será tan parca como imprecisa. Cuando buscamos analizar de manera más seria una fotografía habría que comenzar por cuestionar el modo de análisis mismo.

El preguntarse si una foto es buena o mala adolece de dos problemas: primero caer en un simplismo. Una foto es un objeto demasiado complejo como para tratar de encasillarlo únicamente en dos posibilidades extremas de bueno o malo. Se cae necesariamente en una reducción injusta. Aquí no funciona el maniqueísmo. Ejemplo: ¿qué pasa si le muestro a una persona en la calle la siguiente fotografía de una pareja?

Tal vez el observador la califique automáticamente de “mala” porque apenas si se puede entender, en parte por el paso del tiempo.

Sin embargo es la única fotografía de Don Arnulfo González Peza y de Doña Francisca Gutiérrez, el único testimonio visual de su paso por este mundo. Y si son los bisabuelos del autor de este artículo (como lo son) entonces el asunto ya no es tan sencillo y la pregunta de si la fotografía es buena o mala resulta un tanto irrelevante. ¿Qué más da si la foto tiene deficiencias de cualquier tipo si es la única evidencia de la existencia de mis antepasados?

El segundo problema con la pregunta es que si algo es bueno o malo también se puede caer en un cierto juicio ético, pues ambos conceptos están directamente relacionados con la bondad o la maldad. Nos metemos, innecesariamente, en camisa de once varas. No le podemos decir a una fotografía “¡Foto mala! ¡Foto mala!” como lo haríamos con Fido si destruye nuestro sillón favorito. Entonces la solución, en este sentido, tampoco está en preguntar si una fotografía es buena o mala.

¿Qué hay de valioso en una fotografía?

Otra posibilidad ante el análisis de una fotografía es preguntarnos ¿Qué hay de valioso en ella? Entonces la imagen de los bisabuelos puede tener una respuesta más extensa y precisa. Seguir leyendo ¿Fotografía buena o mala?