¿Fotografía buena o mala?

Por Óscar Colorado Nates*

¿Qué es una buena foto?

Es muy común formular esta pregunta. Jon Uriarte  ofrece una interesante respuesta a esta cuestión: “Entendemos por una buena foto aquella imagen que nos transmite información de algún tipo, tanto estética como conceptual, por la que nos sentimos de algún modo interesados, atraídos o simplemente estimulados.”[1]

Ahora bien, podemos tener en la mano una serie de fotografías y preguntar a los transeúntes cuáles les parecen buenas o malas. Siempre tendremos respuestas; nadie nos dirá “oiga usted, gracias por preguntar pero soy la persona menos calificada para responderle”. En fin, todos sentimos que podemos opinar de fotografía. Y en ese sentido el preguntarse si una imagen es buena o mala está bien, pero la respuesta será tan parca como imprecisa. Cuando buscamos analizar de manera más seria una fotografía habría que comenzar por cuestionar el modo de análisis mismo.

El preguntarse si una foto es buena o mala adolece de dos problemas: primero caer en un simplismo. Una foto es un objeto demasiado complejo como para tratar de encasillarlo únicamente en dos posibilidades extremas de bueno o malo. Se cae necesariamente en una reducción injusta. Aquí no funciona el maniqueísmo. Ejemplo: ¿qué pasa si le muestro a una persona en la calle la siguiente fotografía de una pareja?

Tal vez el observador la califique automáticamente de “mala” porque apenas si se puede entender, en parte por el paso del tiempo.

Sin embargo es la única fotografía de Don Arnulfo González Peza y de Doña Francisca Gutiérrez, el único testimonio visual de su paso por este mundo. Y si son los bisabuelos del autor de este artículo (como lo son) entonces el asunto ya no es tan sencillo y la pregunta de si la fotografía es buena o mala resulta un tanto irrelevante. ¿Qué más da si la foto tiene deficiencias de cualquier tipo si es la única evidencia de la existencia de mis antepasados?

El segundo problema con la pregunta es que si algo es bueno o malo también se puede caer en un cierto juicio ético, pues ambos conceptos están directamente relacionados con la bondad o la maldad. Nos metemos, innecesariamente, en camisa de once varas. No le podemos decir a una fotografía “¡Foto mala! ¡Foto mala!” como lo haríamos con Fido si destruye nuestro sillón favorito. Entonces la solución, en este sentido, tampoco está en preguntar si una fotografía es buena o mala.

¿Qué hay de valioso en una fotografía?

Otra posibilidad ante el análisis de una fotografía es preguntarnos ¿Qué hay de valioso en ella? Entonces la imagen de los bisabuelos puede tener una respuesta más extensa y precisa.

Para comenzar tiene un valor emocional, porque me provoca sentimientos el tener una fotografía de mi antepasado. Por otro lado hay una capa de contenido sociológico, pues es un registro documental y hasta tipológico de la persona como parte de un grupo social, de una época en una región. Entonces ya no importa mucho si en el aspecto fotográfico o formal no es muy buena, o si el aspecto estético podría ser mejor.

Aunque hay muchas posibilidades, sugiero comenzar con cinco aspectos de análisis: fotográfico, sociológico, semiótico, estético y emotivo.  Antes de que algún colega se me lance a la yugular, advierto que esta es una propuesta informal y no una declaración ex cathedra para proclamar un dogma de fe. Si a alguien le place agregar otros ocho aspectos de análisis me parce más que bien. Aquí, por ejemplo omití el aspecto histórico. Se admiten sugerencias: Para eso está el renglón de comentarios al final de cada post en este blog.

Quiero advertir que aquí seré muy parco porque cada aspecto de lectura puede ser demencialmente complejo. Pero espero que el lector se pueda dar una idea con estos mínimos esbozos.

El aspecto fotográfico

La fotografía como acto, proceso y hasta objeto cuenta con un conjunto de características que la hacen totalmente distinta de otras artes. ¿Qué hace que una foto sea una foto y no una pintura? Algunas características como la capacidad de barrer o congelar el movimiento, las modificaciones en la exposición, las decisiones relacionadas con la profundidad de campo y el enfoque, las características peculiares de la óptica y longitud focal utilizada, si el fotógrafo fue preciso en el manejo de los valores tonales por mencionar solamente algunas.

at last but not least, está el famosísimo instante decisivo de Cartier-Bresson que como sabemos no implica solamente una especie de oportunismo fotográfico. El maestro galo decía que la fotografía es alinear en un mismo punto de mira cabeza, ojo y corazón. De manera más extensa puede decirse que el instante decisivo es conjugar en una imagen fotográfica la oportunidad temporal con un impecable tratamiento compositivo a un tema humano relevante.

Este aspecto es en muchos sentidos la llamada lectura morfológica y se podría escribir un libro solamente con este tema.

En este enlace pueden encontrarse varios artículos sobre cómo leer una foto.

Aspectos sociológicos

Ya Pierre Bourdieu escribió largamente sobre la relevancia sociológica de la fotografía en su obra Un arte medio. Las cámara es testigo  indispensables de los ritos de paso (bodas, graduaciones, etc.) al punto de llegar a convertirse en parte de la familia.

En lo sociológico siempre hay que recordar los trabajos de Jacob Riis y Lewis Hine. El primero documentó el deplorable modo de vida en las barriadas neoyorquinas. El segundo denunció el trabajo infantil. Ambos registraron y documentaron hechos movidos por un sentimiento de injusticia y una necesidad de reflexionar, criticar, denunciar y cambiar el status quo. Ambos tuvieron éxito: sus fotografías conmovieron profundamente a la sociedad de su tiempo e incluso propiciaron la creación o modificación de leyes. Ninguno de los dos era fotógrafo, Riis era periodista y Hine sociólogo. De modo que si sus fotografías son o no obras de arte o si en el aspecto fotográfico están bien o mal hechas resulta menos relevante que su dimensión social.

Ahora bien, la fotografía en su carácter registral puede convertirse en una herramienta para documentar una tipología etnográfica captando a individuos, grupos sociales y hasta ciudadanos de un país entero. August Sander quiso hacer un catálogo tipológico de los alemanes antes de la segunda guerra mundial, y captó tan bien la diversidad teutona que los nazis lo persiguieron y trataron de destruir una obra que mostraba una Alemania que era mucho más que arios.

Esta catalogación puede ser incluso psicológica, como las fotografías que hizo Walker Evans de los pasajeros del metro en Nueva York a finales de la década de 1930.

Aspectos semióticos

La semiótica es la segunda fuente de dolores de cabeza en alumnos de comunicación, me atrevo a decir, a nivel mundial. La primera es, no me queda duda, la estadística. Pero la semiótica además de provocar cefaleas a mansalva resulta bastante útil para la lectura fotográfica.

Tomo como punto de partida las cuatro posibilidades previstas por Charles Sanders Pierce:

El índex no me preocupa mayormente, al menos no al delimitar el valor de una imagen fotográfica, pues parto de la presunción de que todo fotografía es per se un índex, una huella, un vestigio. Phillipe Dubois le dedica a este aspecto una parte importante de su libro El acto fotográfico. En este análisis el estudiar estos aspectos pertenecen más al ámbito de la ontología fotográfica que para comprender el valor de una imagen.

El ámbito de los signos puede resultar intersante frente a una fotografía de la serie Mujeres de Allah (1994) de la fotógrafa iraní Shirin Neshat. Aquí la lectura semiótica ofrece una gran riqueza. Esta autora crea imágenes fotográficas con gran valor icónico pero donde, además, los signos (pasajes del Corán escritos en diferentes zonas del cuerpo) y el simbolismo (en objetos como armas de fuego). Son fotografías fascinantes, aparentemente simples pero gran complejidad vistas con mayor profundidad.

En el análisis semiótico, la fotografía al ser una manisfestación visual, la apreciación del grado de iconicidad es fundamental, pero no es ni con mucho el único ni el más importante aspecto de un hecho fotográfico.

El tema del símbolo a mí me parece particularmente rico en una fotografía aunque las posibilidades de complicarse aquí son escalofriantes.

Presento como ilustración cuatro fotografías. En todos los casos estamos tenemos un concepto compartido por un cierto grupo social. El señor moreno calvo y con lentes (hasta aquí nos lleva la lectura icónica) tal vez no implique mayor cosa, pero ninguna persona de cultura elemental puede pasar por alto que esta imagen simboliza la lucha de la sociedad civil mediante la resistencia pacífica. Aquel individuo de cabello rizado es de una gran riqueza simbólica: música y baile, injusticia, escándalo, el poder de los mass media: El llamado rey del pop sintetiza una miríada de conceptos que un grupo social admite en un código común.

La imagen del hombre con el bigotito ridículo es, indudablemente, escalofriante. Finalmente la muchacha rubia ¿es solamente una chica sin más? Si la respuesta es “no” entonces ¿qué simboliza?

Tampoco se puede pasar por alto el altísimo grado de iconicidad en cada una de las fotografías anteriores.

En este tema de la semiótica sé que corro el riesgo de sobresimplificar las cosas o, paradójicamente, complicarlas innecesariamente. Sin embargo una de mis intenciones con este post es señalar posibles rumbos. Más que ofrecer conclusiones, lo que busco es abrirle horizontes a mis lectores.

Entonces la lectura semiótica nos puede dar numerosas respuestas al valor de una fotografía.

Para quienes se interesen en la lectura semiótica de la fotografía pueden profundizar en nuestra Guía Mínima de Fotografía y Semiótica  o también pueden consultar  La imagen fija de Martine Joly, y ya con ganas de marearse y perder un poco la razón con el tema pueden acudir a Imagen, icono, ilusión de Juan Fló y Filosofía de la imagen: Lenguaje, imagen y representación de Fernando Zamor Águila.

Aspectos estéticos

El aspecto fotográfico y el estético pueden ir muy relacionados, pero no son idénticos. Aquí no implica tanto el qué (lectura morfológica) sino el cómo. Una sombra junto a una luz en el terreno morfológico son simplemente eso: una sombra junto a una luz. Sin embargo sería tanto como decir que el David de Miguel Ángel es simplemente una pieza de mármol. La estética tiene que ver con la belleza. 

Este es un terreno resbaloso y de peligro mortal. Simplemente digamos que puede brindar a la fotografía una lectura sobre el valor plástico de la fotografía, de la armonía en su composición, la fuerza de sus claroscuros, habar de la dramatización, poetización o abstracción impuestas por el fotógrafo a una cierta fotografía. Habla, claro está, del conocimiento técnico y la habilidad de su autor.

Es importante tener cuidado con el aspecto estético porque a veces el que un sujeto sea bello no implica necesariamente que la fotografía tenga un valor estético. Pensemos en los célebres pimientos capturados por Edward Weston. A primera vista el sujeto no parecería particularmente bello, y sin embargo el valor estético de esta serie de fotografías salta a la vista.

Y mucho ojo, porque una fotografía puede ser grotesca, y tener un gran valor en otros aspectos. A la relación entre estética y fotografía le dedico un capítulo entero en mi libro El mejor fotógrafo del mundo

Por supuesto que aquí también podríamos hablara de los valores propiamente fotográficos (tonos, composición, etc.)

Aspectos emotivos

Si me lo permite el lector diré que en la fotografía uno también tiene su corazoncito, como decimos en México. Yo recuerdo con claridad el haber observado, siendo un adolescente, la famosísima fotografía Le baiser de l’hôtel de ville de Robert Doisneau y sentirme mareado con su romanticismo.

¿Quién no quiere estar en París, abrazando a la amada a media calle y dándole un beso apasionado?  Por supuesto que hay millones de fotografías que pueden ser valiosas en otros terrenos, tanto o más que la de Doisneau. Pero esta fotografía tiene la cualidad de mover a su espectador, emocionarlo, transportarlo a un mundo de fantasía. Es una marejada de proyecciones-identificaciones. No se puede permanecer indiferente ante esta imagen. Y no sobra decir que esta fotografía en formato de póster ha sido la más vendida de la historia. ¿Quién desdeñó el aspecto emotivo? 😉

Entonces la emoción también importa. ¿Qué conexión sentimental hace el observador con la fotografía? ¿Cómo reacciona ante ella? Esta foto de Doisneau desencadena una emoción positiva concreta. Ahora bien, el tema de la emoción no es, exclusivamente, azúcar y miel. ¿Qué sentimientos invoca una fotografía de Sebastião Salgado o  de Kevin Carter?

No defiendo ni critico la emotividad en la fotografía. Simplemente propongo preguntarse si las emociones o sentimientos que puede provocar una imagen le confieren algún tipo de valor.

A manera de conclusión

La lectura fotográfica es mucho más compleja que determinar si una foto es simplemente buena o mala. Nuestra propuesta es preguntarse ¿En qué aspectos resulta valiosa la fotografía en cuestión? Así podríamos entender mejor el profundo valor de  la fotografía vernácula, que a simple vista podría desdeñarse pero cuya importancia sociológica o semiótica prevalecen por encima de los valores estéticos o incluso fotográficos.

Para el lector de imágenes, esta nos parece que podría ser una primera aproximación a descifrar los contenidos de la fotografía. Para el fotógrafo creo que la idea es bastante clara: no queremos hacer fotos buenas o malas, sino crear fotos valiosas.

A quien le interese el tema, también puede consultar el libro Cómo se lee una fotografía de Javier Marzal Felici, que ya se ha reseñado en este blog.

Con estos brochazos tan burdos deseo proponer a mis lectores un diálogo, y la reflexión sobre qué otros aspectos podrían ser relevantes en la ponderación de una foto. Estamos seguro de que aún hay muchas más posibilidades. Aunque esta propuesta de análisis es humilde, puede ser un estrategia para no tener que reducirnos a preguntar si una fotografía es buena o mala.


ocn_smallÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  •  Ideas Decisivas: 650 reflexiones fotográficas
  •  Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  •  Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

[1] Uriarte, John. Una buena foto y un buen fotógrafo. http://blogenbruto.blogspot.mx/2012/03/una-buena-foto-y-un-buen-fotografo.html Consultada el 25 de junio de 2012

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

30 pensamientos en “¿Fotografía buena o mala?”

  1. Me parece un trabajo excelente sobre ¿como leer una fotografía?, o ¿como saber que es lo que hay que “juzgar” o valorar en una foto? Extraordinario, interesante y con una propuesta bibliográfica digna de tener en cuenta.
    En un principio yo estoy de acuerdo con todo lo expuesto en el texto, lo que sucede es que me parece que está bien como conocimiento para “olvidar” a la hora de tomar la cámara en las manos. A mi me parece que el acto de fotografiar tiene y debe estar sustentado por esta y otras muchas teorías que una vez recicladas a nivel mental y reposadas del todo,nos permitirán filtrar aquello que llegue a nuestros ojos sin necesidad de recordar todos estos elementos.
    La fotografía además de otras muchas cosas, me parece a mi, que es un acto que tiene mucho que ver con la intuición, con lo encontrado como al azar.
    Y es esta intuición,la que conectada con todas las teorías que hayamos aprendido la que nos hará presionar sobre el disparador y el resultado se podrá “mirar” desde todo lo anteriormente expuesto como teoría.
    Gracias por ofrecerme la posibilidad de visitar este blog genial. Un abrazo.

    1. Estimado Luis, totalmente de acuerdo contigo. Estoy convencido que las habilidades necesarias para leer una fotografía son las mismas para saber “leer una escena”. La mirada es un acto cultural, y esa cultura forma parte de un bagaje estético, técnico e intelectual. Como bien dices, comparto que la clave es conocer estos elementos lo suficientemente bien para que pueda obrar la intuición cuando no hay tiempo de pensar.
      Gracias por visitar este espacio y que lo puedas compartir con otros intresados.
      Un abrazo, Óscar

  2. Fabuloso siempre me a encantado la fotografia, esta pagina me a ayudado mucho para entender este bello mundo quisiera poder dedicarme a esto pero aun me falta mucho por aprender

    1. Felipe, qué bueno que te ha gustado y servido. En la fotografía siempre tenemos todos mucho por aprender. Espero que sigas visitando este espacio y lo recomiendes a otros interesados. Muchos saludos, Óscar Colorado

  3. Me parece genial este blog el cual acabo de descubrir, me apasiona la fotografía, de la cual hago foto social, pero me encanta leer sobre ella aspectos técnicos y a veces filosóficos como creo k se observa en este lugar, felicitaciones a su autor y tendré más horas de lectura, ademas los compartiré con mis amigos del Facebook !

  4. ¡Podriamos decir, que en realidad que no existe la fotografia mala o buen, sino que hay fotos que te gustan y otras que no te gustan???

    1. Más bien lo que habría que decir es que las fotografías tienen distintas formas y criterios de ser valoradas. Una posibilidad es la estética, pero eso solamente cubre un criterio de valor muy específico. Pueden existir fotografías que no nos gusten y que, sin embargo, resulten muy valiosas en muchos planos diferentes (históricos, sociológicos, semióticos, etc.)

  5. Creo que lo que intento expresar no tiene una palabra para enumerarlo, pero hay fotografías que nos empujan a la curiosidad de un lugar o una costumbre ajena a nuestro entorno social. .. por ejemplo: hoy vi una foto en instagream de un hombre de color con un cañón de rifle por un costado de la cara… pero en sus ojos se leía una mezcla de bondad y hambre de justicia. ..muy alejados a lo que uno se podría imaginar con tan solo la descripción en palabra… y me empujó a leer la historia en la que explicaba como hacía tiempo solo eran campesinos de Etiopía, me parece, que sufrían de abusos y ataques. Habían tenido que armarse para que sus abusadores lo pensarán dos veces antes de acercarse a su aldea nuevamente. … no se si logro explicar el punto con esta descripción. .. muy interesante blog… gracias por compartir tu conocimiento.

    1. Estimado Ángel, muchas gracias por la aportación. Sin duda lo más interesante de la lectura fotográfica es cómo una imagen logra resonar en cada uno de nosotros de una manera única. ¡Muchos saludos!

  6. Master Saludos.

    Tienes razón en decir que no son los unicos aspectos de valoración para dar una opinión sobre una fotografía; esta el histórico como tambien mencionas y otros más. Creo que van entrelazados unos con otros y como platicamos todo “depende de y de quien lee y/o mira la imagen”.

    Les comento que hace unos años estando en Torreon, Coahuila tuve la oportunidad de tomar como 100 fotografías a parejas y familias en un stand que montamos en el mes de septiembre alusivo a las fiestas patrias. La idea era regalar las fotografias por parte de mi trabajo las cuales entregaria dias despues. A la semana llego una señora preguntando por mí y comentandome si tenía la fotografía que le habia tomado a ella y su esposo; por supuesto que sí y se la entregue. Cual fue mi sorpresa que se quedo viendo la imagen y comenzo a llorar comentandome que su esposo acababa de fallecer y esa era la última fotografía que se había tomado. Para ella esa imagen se convirtio en algo muy valioso.

    Hace unos dias que hice mi muro en el Restaurant que te comente master; la novia de mi hijo me pregunto por una imagen (triptico) donde estan dos viejitos comentandome que los conocia y que desafortunadamente acaba de fallecer el “novio”. Ya le pedí que le diga a la “novia” que puede pasar por esa imagen.

    Compruebo como cada persona ve y mira una imagen de diferente manera y le da una valoración diferente; he escuchado comentarios en estos dias y estoy sorprendido de como empieza a haber reacciones.

    Estoy de acuerdo que la fotografía buena o mala será “un depende”.

    Por ejemplo. Esta imagen la tome en la central de abastos de Atizapan cuando voy de compras con un iPhone y me gusto mucho.

    Para mí es una buena fotografía; juzgen ustedes.

    Seguiremos compartiendo lo aprendido contigo y “Hay tiempo, Hay tiempo” MAB.

    Gracias por compartir Master. Un abrazo.

    1. Exactamente Alejandro, no hay que olvidar que en esta escala hay un valor emotivo y de sentimientos que también es de gran importancia. Gracias por estas historias que nos compartes porque dejan muy claro este tipo de valoración. ¡Un abrazo y sigue trabajando!

  7. Creo que estos aspectos que mencionas: fotográfico, sociológico, semiótico, estético y emotivo siempre estarán relacionados con el bagaje del individuo que observa la fotografía. Es probable que el aspecto emotivo sea el que prevalezca en cualquier observador, sin embargo los aspectos fotográfico, sociológico, semiótico y estético requieren de cierto engranaje cultural que puede poseerse en menor o mayor medida según el observador, de modo que, como dices, una fotografía puede gustarte o no, pero el gusto personal si no va acompañado de ese engranaje resulta muy superfluo no sólo para asignarle valor a una fotografía, sino a cualquier tipo de arte. Un abrazo Óscar.

    1. Muy de acuerdo mi querido Ernesto; por eso para poder ver con una cierta hondura un bagaje intelectual, cultural -y si me lo permites hasta vivencial- más rico se convertirá en una forma de apreciar más cualquier obra de arte, como bien indicas. ¡Un abrazo fuerte, buen amigo!

  8. hola. me nace una pregunta ¿ es la fotografía arte?por que claro tenemos a fotógrafos de mucho prestigio como Frank Capa… Eugene Smith que eran fotógrafos pero también eran reporteros.tenemos también a Margaret Cameron que respeto muy poco las leyes básicas de la fotografía y hoy es un icono fotográfico. No se si se entiende mi duda ..¿ cuando una foto pasa a ser considerada una imagen artística. que determina esos parámetros?. gracias por sus publicacion es muy interesante y reflexiva. felicitaciones.

  9. Saludos desde Venezuela profesor, soy estudiante de Comunicación Social, durante unos 10 años mi oficio estuvo solo relacionado con la locución, en esta etapa laboral y a nivel de mi carrera me he vinculado con aspectos que se orientan más a lo visual, a lo simbólico e icónico. Actualmente trabajo en la producción de audiovisuales y descubrí que estas otras aristas de la comunicación me atraen tanto, la fotografía, la composición, el encuadre, el contraste, la semiótica, la profundidad de campo… entre otros componentes de la fotografía y el vídeo, la dirección de arte es también un oficio interesante y está estrechamente vinculada a la fotografía, debo decir que buena parte de lo que infiero he aprendido se debe a la búsqueda de información y el aporte de personas como usted, ofrecen para el aprendizaje de muchos como yo, es la primera vez que paso de lector a remitente de alguien a quien ni siquiera conozco, pero su trabajo merece el comentario, estaré pendiente de sus publicaciones.

    1. Miguel, muchas gracias por tomarte la molestia de escribir el comentario. Es muy interesante la búsqueda que realizas y espero que sigas encontrando aquí material útil. No he podido escribir todo lo que yo quisiera en el blog porque estoy realizando mi tesis doctoral pero siempre procuro agregar algún contenido por aquí. Muchas gracias y, también, muchos saludos.

  10. No puedo “enjuiciar” si una fotografía es buena o mala, sólo puedo dejarme llevar por algo tan subjetivo como el que llame mi atención para valorarla en la justa medida de mis experiencias o gustos como “hacedor” de fotografías…

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