Vivian Maier: la desconocida más famosa del mundo

Presentamos a una fotógrafa aficionada que deambuló durante cuatro décadas con su cámara y hoy está en los museos más importantes del mundo.

Por Óscar Colorado Nates*

Nota del autor: Parte de esta información fue publicada previamente en el artículo titulado «Fotógrafos que no son fotógrafos»  y que ahora amplío en este informe, sobre todo en el análisis de la obra de Maier. He decidido hacer esta publicación y darle a Maier un espacio propio y mucho más visible debido a las numerosas solicitudes de lectores amigos de este blog interesados en estas fotografías y su autora.

Cuando Viviam Maier falleció en una casa de retiro seguramente se le vio solamente como una mujer mayor, sola, ex-niñera, sin mayor importancia. Nadie imaginó que era una fotógrafa consumada que había recorrido las calles de Chicago cada fin de semana durante cuatro décadas y que había llegado con su cámara a Francia, India o Egipto. Tampoco nadie, ni en los sueños más desquiciado, hubiera anticipado que sus fotografías acabarían exhibiéndose en los museos más importantes del mundo en decenas de países. Y nadie lo sabía porque Vivian Maier era una mujer reservada, apenas si se sabe algo de ella, pues era una persona que guardaba celosamente su privacidad. [1] Pero dejó su trabajo que fue rescatado y puesto en la mira de la comunidad fotográfica mundial.

Su historia ha llenado las páginas de periódicos, revistas y blogs, probablemente muy a su pesar. Se trata de un cuento de hadas soñado: La humilde “cenicienta” que, finalmente, ha sido reconocida a nivel mundial como una artista que supo registrar el ethos urbano de Estados Unidos en la segunda mitad del siglo XX.

Más allá de la anécdota de la niñera que hacía fotos, vale la pena revisar los escasos datos biográficos que se conservan de Vivian Maier pero, sobre todo, dar una lectura a este trabajo que nos ofrece pistas sobre su autora pero, por encima de todo, que merece estudio, análisis y apreciación.

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Vivian Dorothy Maier nació en Nueva York en 1926.[2] Su madre era francesa y su padre austro-húngaro.[3] De niña regresó a Francia, donde pasó buena parte de su niñez en los Alpes franceses. Al regresar a Estados Unidos trabajó en un taller clandestino para luego dedicarse a ser nana.[4]

Undated, New York, NY
Undated, New York, NY

Hacia 1949, aún en Francia, Maier comenzó a realizar fotografías con una cámara Kodak Brownie.[5] En 1952 compró una Rolleiflex cuando ya vivía en Nueva York. Para 1956 se mudó a los suburbios de North Shore en Chicago donde pasó la mayor parte de su vida. [6] La fotógrafa salió de Chicago únicamente una vez para hacer un viaje en Asia.[7]

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Maier vivía en el hogar de las familias que la empleaban. La nana cargaba siempre con su cámara, cuando llevaba a sus pupilos al parque o cuando salía a pasear los fines de semana.

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Obra

Nada se sabe sobre cómo aprendió Maier a fotografiar: Su formación artística es un misterio.[8]

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Durante su vida realizó más de 100.000 negativos.[9] Poquísimas imágenes llegaron a ser positivadas por falta de recursos económicos.

Antonio Muñoz Molina relata que Vivian Maier “Siempre salía llevando al cuello su cámara de fotos, que era un rasgo de su presencia personal tan invariable como sus grandes abrigos o gabardinas, sus sombreros de alas caídas, sus camisas masculinas, sus faldas como de monja de paisano, sus zapatos negros y austeros de tacón bajo. Todos los dueños de las casas en las que vivió y todos los niños a los que cuidó la vieron siempre con la cámara…”[10]

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Maier fue siempre muy consistente con los sujetos y motivos fotográficos que elegía. Hacía fotos de mujeres bien vestidas, ciudadanos mayores, niños, pordioseros (especialmente los que tenían alguna discapacidad)… Sin embargo tal vez su sujeto favorito era ella misma.

Vivian gustaba de hacerse fotografías en los reflejos de aparadores, espejos, copas en las ruedas de automóviles. Le fascinaba también dejar su propia huella y captar su sombra. Gracias a sus autorretratos sabemos cómo lucía, qué ropa usaba pero, paradójicamente “Cada autorretrato de Vivian Maier ahonda su secreto en lugar de disiparlo.”[11]

El abandono

Cuando los niños que cuidaba crecían, Maier se quedaba sin empleo y tenía que cambiar de residencia continuamente. “Conforme se mudaba de familia a familia, sus rollos sin revelar ni imprimir comenzaron a acumularse.”[12]

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Al no contar con ubicación fija, rentó un espacio para guardar sus fotografías. Ya jubilada, Maier se vio en la imposibilidad de pagar la renta de la bodega de modo que sus pertenencias fueron puestas en subasta. Todo el trabajo de una vida fue vendido un par de años antes de su muerte. A los 83 años, sin un centavo ni familia, lo único que tenía Maier era un cuerpo de obra fotográfica monumental que nunca mostró y que, eventualmente, perdió.[13]

El descubrimiento

En 2007 un joven de 29 años, John Maloof, investigaba junto al escritor Daniel Pogorzelski para crear una historia ilustrada del vecindario de Portage Park en Chicago para un libro de la serie Images of America [14]

Por menos de $400 dólares, Maloof compró una parte significativa del acervo fotográfico de Vivian Maier, contenido en el locker que la fotógrafa no pudo pagar.[15]

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“Cuando Maloof comenzó a positivar las fotos, el milagro se hizo cuerpo: escenas de calle de Nueva York y Chicago, casi todas de asombrosa potencia, décadas enteras de vida urbana, fragmentos que componen una narración de equilibrada verdad. El alucinado comprador intentó entrar en contacto con la fotógrafa. Los subastadores de los muebles le dijeron que era un anciana enferma.”[16] Maloof siguió buscando a Maier, pero la fotógrafa murió antes de poder ser localizada.[17]

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“En noviembre de 2008, Maier cayó sobre el hielo en la calle Howard, no lejos de su casa, y se golpeó la cabeza. Fue llevada, inconsciente, por paramédicos al hospital St. Francis en Evanston. Cuando volvió en sí, se negó a decirle al personal de la sala de emergencia lo que había sucedido y exigió que la dieran de alta. […] Para los próximos meses, Maier se resistía a comer y era apenas sensible a lo que ocurría a su derredor. Demasiado débil para volver a su apartamento, Maier fue transportada, a finales de enero de 2009, a un hogar de ancianos en Highland Park, donde su salud siguió disminuyendo. Murió el 21 de abril 2009.”[18]

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John Maloof comenzó, entonces, a vender los negativos en eBay. Algunos por $5 dólares, otros por $12. Uno de los compradores resultó ser el fotógrafo, crítico y académico Allan Sekula. El intelectual pidió a Maloof que dejara de vender los negativos para evitar que se dispersara la colección.[19]

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Maloof logró dar a conocer el trabajo de la fotógrafa, sin embargo esta labor siempre se ha visto ensombrecida por el hecho de que ha logrado beneficiarse económicamente con la obra de la artista. Posteriormente se ha entablado un complicado litigio alrededor de este acervo.[20]

Comparaciones y apreciación

El trabajo de Vivian Maier ha sido comparado con el de Robert Frank, Lee Friedlander o Weegee.[21]  En sus fotografías existen lazos con Walker Evans, Lisette Model pero, en especial con sus estampas de niños, con Helen Levitt.

Su trabajo, enlazado generacionalmente al de Diane Arbus o Garry Winogrand “…mantiene un distintivo elemento de calma, claridad en la composición y gentileza caracterizada por la falta de movimientos rápidos o emoción extrema.”[22]

En la obra de Maier existen, también, ecos de Lisette Model.

Para Antonio Muñoz Molina “Vivian Maier era el resumen de toda la gran fotografía americana del siglo XX y al mismo tiempo tenía una manera de mirar afiladamente suya, una sinuosa originalidad que escapaba de cualquier tentativa de clasificación.”[23]

Jeff Goldstein, uno de los poseedores de parte del legado de Maier, declara: “Conforme más se observa esta obra, más se sintoniza uno con ella. El trabajo de Vivan Maier se vuelve cada vez mejor y mejor.”[24]

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“Su obra fotográfica –se plantea como una fascinante ventana a la vida cotidiana en los espacios públicos de la segunda mitad del siglo XX…”[25]

Maier ha sido puesta en museos, galerías, series de televisión, documentales nominados al Óscar… Todo un logro para la llamada “Mary Poppins con cámara.”[26]

El secreto mejor guardado

No se sabe si Maier hizo algún esfuerzo por mostrar su obra, pero los numerosos negativos sin revelar indican que simplemente gustaba del proceso fotográfico, aunque no necesariamente del resultado.

Uno de los grandes enigmas de su obra es desentrañar por qué mantenía su trabajo en secreto y cómo era posible que fuera tan buena fotógrafa.[27] Sin embargo Vivian decidió permanecer en el anonimato: “…[no se sabe] por qué eligió mantener secreta una afición que le importaba tanto y para la que tenía tanto talento.”[28]

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Para Mark Brown “…esconder la obra de arte es lo opuesto a destruirla. Maier preservó su trabajo y lo abandonó en manos de otros.”[29]

Como dice Ánxel Grove: “Quizá le bastaba, drogada de calle y deambular, cumplir con la inmaculada misión de fotografiar el mundo como abrazándolo, sin más comentario que el contacto.”[30]

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Lo que Vivian nos dejó

Lo primero que salta a la vista en el trabajo de Maier es su consistencia, tanto en las elecciones temáticas como estéticas. Esto no es poca cosa: se trata de uno de los retos más importantes que enfrenta cualquier fotógrafo. A Maier le ayudaba la escasez de recursos fotográficos propios de su tiempo: durante años solamente tuvo una cámara, con una misma óptica. Esto ya era una restricción que se traducía en coherencia. Hoy existe un mar de opciones técnicas que desembocan, no pocas veces, en confusión y desastre para los fotógrafos.

Pero más allá de las limitaciones materiales, Maier era una mujer sobria en sus contenidos y consistente en su temática. En esto no tenía restricción externa alguna, ella podía fotografiar lo que se le viniera en gana. Pero sus elecciones fueron consistentes. Privilegió la fotografía de calle con un marcado tinte humanista y se coló en el cuadro, constantemente, para auto-representarse.

Vivian Maier trabajaba en la calle; fotografió muy poco en su espacio íntimo, y se trató prácticamente siempre de autorretratos.

Pero, ¿qué elegía Vivian cuando salía al espacio urbano? Observaba a las personas y estaba atenta a la acción y los acontecimientos. Podía hacer fotografías sin mayor obstáculo por muchas razones: en Estados Unidos mucha gente se deja fotografiar en la calle sin mayor empacho. Era un tiempo donde los temas de privacidad eran mucho menos agudos que en la actualidad. Finalmente, Maier era una mujer que debió ser percibida por la mayoría de sus sujetos como inofensiva, que practicaba su hobby los domingos. La fotógrafa no era llamativa: de raza blanca, no llamativamente bonita, vestida con dignidad pero con sencillez…

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Muy poca gente le debió prestar atención, y eso fue fantástico para su fotografía. Aunque hay apenas alguna imagen hecha por Maier con gente malencarada, en general se nota que sus sujetos no le daban mayor importancia al asunto, y por tanto lucían relajados. Maier y su cámara debieron ser notados, pero esto no le importó -es evidente- a los fotografiados.

Es muy notable, por otra parte, que Maier se interesara en los demás personas. Aunque hay algunas fotografías de geometrías, abstracciones o edificios, la inmensa mayoría de sus imágenes incluyen personas. Debido al uso de una cámara Rolleiflex de formato medio, encuadraba desde el visor con la cámara a la cintura lo cual confería a sus sujetos un aire de superioridad por el ángulo contra-picado con el que eran representados.

Pero hay un sujeto recurrente: la propia Maier. Se hacía autorretratos con frecuencia. Algunos de ellos son del tipo “firma” donde apenas se puede adivinar en dónde se encuentra la autora. En otros, apenas son huellas de la enunciación, es decir, sombras o vestigios de la presencia de Maier. No se trata en estos casos tanto de la representación del ser o aspecto de la autora, como de evidenciar su presencia en la escena. Y, desde luego, hay numerosas fotografías donde ella se muestra. Sin embargo, así como era de discreta, en la mayoría de sus autorretratos elige mostrarse a sí misma. Aunque esto es algo muy obvio cuando se usa una réflex binocular, también llegó a usar una telemétrica de 35 milímetros y Maier elegía mostrar su rostro apartando la cámara ligeramante. No cabe duda: a Vivian le gustaba verse a sí misma, y no suele ser una autorrepresentación estilizada o dramatizada, tampoco se investía como un personaje. Eran auto-exploraciones del ser, muy en la línea de los autorretratos de Rembrandt.

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La técnica fotográfica de Maier es notablemente afinada: imágenes en foco, bien expuestas, ausencia de vibrados…  Los recursos fotográficos con los que contamos hoy, en el terreno técnico, son tan variados como sofisticados. El fotógrafo casual cuenta con numerosas ayudas y automatizaciones que procuran compensar los posibles errores. Desde el enfoque y la exposición automáticos hasta la prioridad al tiempo de obturación para evitar vibrados, hoy con un smartphone es realmente difícil que una fotografía salga movida, claramente sub o sobre expuesta y fuera de foco. Sin embargo, esto no siempre fue así. La fotografía implicaba, en el tiempo de Vivian Maier, un reto técnico tan importante que muchos aficionados abandonaban la cámara por la frustración de llevar carretes a revelar con apenas una o dos fotografías técnicamente aceptables. Los manuales fotográficos previos a 1950 están plagados de instrucciones técnicas para lograr una toma aceptable donde lo estético (composición, lenguaje icónico, etcétera) era, muchas veces, secundario.

En esto contexto, es de hacer notar el dominio que tenía Vivian Maier de la cámara. En sus autorretratos no aparecen exposímetros, de modo que aprendió a calcular la cantidad de luz y ajustar los parámetros de exposición a simple vista. Sus fotografías están en foco y son, en su gran mayoría, congelados perfectamente nítidos. En las hojas de contacto que se han hecho públicas existen pocos errores o cuadros inservibles: a Maier le costaba cada disparo, y se notaba que cuidaba al máximo cada toma.

Formatos: la cámara de Maier

Hablando de los formatos, las réflex binoculares de formato medio como la que usaba esta fotógrafa implican retos en la composición (evitar la tiranía del cuadrado, por ejemplo) pero a cambio ofrecen una calidad espectacular gracias al negativo de tamaño mayor.

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Como ya se dijo anteriormente, poco se sabe de cómo aprendió Vivian a realizar fotografías. Pero, lo que queda muy claro, es que logró un nivel de oficio poco habitual para una aficionada. Sus fotografías tienen composiciones sólidas, en un formato difícil para diseñar (1:1). Privilegió el blanco y negro, aunque usó el color con acierto. Los costos de película y procesado seguramente influyeron en la elección de Maier, pero también es muy evidente que se sentía cómoda con el formato mono-cromático.

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A través de sus fotos, es muy claro que Vivian era una mujer muy inteligente, controlada, perspicaz, sutil, con gran sentido del humor y, fundamental para la fotografía de calle, observadora. Maier notaba las sutilezas de la calle. Era curiosa y exploraba las escenas en busca de alguna peculiaridad que podía ser desde las geometrías, las piernas de una mujer mayor, las miradas. Si un sujeto le interesaba (como el caso del payaso que se muestra a continuación), las hojas de contacto muestran que exploraba la escena y hacía fotos hasta que obtenía una toma que le satisfacía.

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Hoja de contactos

Vivian Maier iba, con mucho, más allá de una mera fotógrafa de domingo que usaba el medio como mero hobby para entretenerse. Sus imágenes son exploraciones, búsquedas, la evidencia de la necesidad vital que tenía Maier por explorar el mundo, a la gente.

Un tema sorprendente es que, con frecuencia, no podía revelar los carretes por razones económicas. De modo que no siempre hacía las fotos para verlas, o las capturaba pero realmente no sabía exactamente cuándo las vería. Las hacía porque necesitaba salir a la calle, observar, encuadrar, operar la cámara. Trabajó con una persistencia admirable, con auto-disciplina e inteligencia. No es extraño que muchas de sus fotografías sean excelentes ejemplos de composición, tema humano, humor, ecos visuales, cuidado de las formas y la geometría…

Estas fotografías no son silvestres, escapan con mucho a la llamada fotografía casual o Vernacular Photography como se denomina en inglés. La mirada de Maier fue cultivada, pacientemente, a lo largo de los años. Llegó a alturas inimaginables para una fotógrafa de domingo.

A pesar de todo lo anterior y de sus grandes méritos para ser una fotógrafa aficionada, hay un «pero»: el aislamiento auto-impuesto por Maier le impidió crecer. Vivian deambulaba por las ciudades pero habitaba, exclusivamente, el “Planeta Maier”. Su falta de roce social con el medio fotográfico le impidió formar parte de un ecosistema más grande que le habría mostrado las posibilidades de llevar su trabajo más lejos, de compartirlo con otros fotógrafos, editores o curadores. Este retiro voluntario le provocó el no buscar becas para financiar sus proyectos, pasar desapercibida y que sus fotografías acabaran en cajas arrumbadas en una bodega. Muy pocas personas, o quizá ninguna -no hay manera de saberlo- habrán vistos estas fotografías durante la vida de su autora.

Con Maier ocurre un poco, cabidas las proporciones y distancias, lo que con Eugene Atget cuando es descubierto por Berenice Abbott: su trabajo es realmente valorado a posteriori. Ni siquiera el propio Maloof, descubridor original del «Continente Maier», se percató de la importancia de esta obra como se pudo ver anteriormente. Fue muy afortunado que un entendido de la talla de Allan Sekula hubiera podido entrar a escena y rescatar un acervo fotográfico que se habría vendido de a cinco o doce dólares la pieza. Afortunadamente el eventual rescate de estas fotografías ha permitido a la comunidad fotográfica maravillarse con el trabajo de Maier.

A manera de conclusión

Vivian Maier tiene mucho qué enseñarnos a través de su fotografía: paciencia, consistencia, perseverancia. Pero también algo muy importante: que la endogamia atraofia. El vivir únicamente encerrado limita al ser humano. Ciertamente que este aislamiento de Maier era un mecanismo de defensa que le ofreció seguridad. Pero acabó limitándola.

Es muy difícil imaginar a las alturas que Vivian podría haber llegado si hubiera tenido un lugar en una mesa de un dinner en Brooklyn para conversar conversar con Lee Friedlander, Garry Winogrand, Diane Arbus o William Eggleston. Si hubiera afinado aún más sus temas, su mirada, habría podido obtener algún tipo de beca -como la Guggenheim, por ejemplo- y su trabajo habría sido notado por personajes como John Szarkowski del Museum of Modern Art.

Pero Vivian eligió la soledad y el aislamiento. Vivió y murió sola. Solamente hoy podemos acompañarla a través de sus fotos, agradecer sus salidas de fin de semana, decirle que lo que hacía era fantástico. Y también podemos darle las gracias por compartir con nosotros su manera de ver el mundo. Que eso es, al final del día, el legado de los grandes maestros de la fotografía.


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* Dr. Óscar Colorado Nates,
(Ciudad de México, 1969)

Académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.

Doctor «cum laude» en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana (Cd. de México) donde es Investigador de Tiempo Completo y Profesor Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada así como Docente de Posgrado en Narrativa y Nuevas Tecnologías.
Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Fotografía Artística Contemporánea; El Mejor Fotógrafo del Mundo y Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas.
Comunicador transmedia, es director y conductor del programa de radio Imagen Líquida y creador de productos audiovisuales como El Mundo de la Fotografía o FotoPop.
Fundador del Observatorio de Cultura Fotográfica. Miembro del Seminario de Imagen y Cultura, la Asociación Mexicana de Estudios de Estética, el Seminario Permanente de Análisis y Crítica Cinematográfica y de The Photographic Historical Society (Rochester, NY), entre otras agrupaciones académicas.


Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
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Referencias de investigación

Notas

[1] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[2] Blumberg Naomi, Vivian Maier. Disponible en http://global.britannica.com/biography/Vivian-Maier Consultada el 9 de abril de 2016

[3] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[4] Rustin Susanna, Our nanny, the photographer Vivian Maier. Disponible en http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer Consultada el 9 de abril de 2016

[5] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[6] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[7] Rustin Susanna, Our nanny, the photographer Vivian Maier. Disponible en http://www.theguardian.com/lifeandstyle/2014/jul/19/our-nanny-vivian-maier-photographer Consultada el 9 de abril de 2016

[8] Muñoz Molina Antonio, En busca de Vivian Maier. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/09/actualidad/1397042832_214866.html Consultada el 9 de abril de 2016

[9] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[10] Muñoz Molina Antonio, En busca de Vivian Maier. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/09/actualidad/1397042832_214866.html Consultada el 9 de abril de 2016

[11] Muñoz Molina Antonio, En busca de Vivian Maier. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/09/actualidad/1397042832_214866.html Consultada el 9 de abril de 2016

[12] Vivian Maier. About Vivian Maier. Disponible en http://www.vivianmaier.com/about-vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[13] Kennedy Randy, The heirs Not Apparent. Disponible en http://www.nytimes.com/2014/09/06/arts/design/a-legal-battle-over-vivian-maiers-work.html?_r=0 Consultada el 9 de abril de 2016

[14] Dunlap David W., New street Photography, 60 Years Old. Disponible en http://lens.blogs.nytimes.com/2011/01/07/new-street-photography-60-years-old/ Consultada el 9 de abril de 2016

[15] Dunlap David W., New street Photography, 60 Years Old. Disponible en http://lens.blogs.nytimes.com/2011/01/07/new-street-photography-60-years-old/ Consultada el 9 de abril de 2016

[16] Ánxel Grove, El tesoro oculto de la niñera Vivian Maier. Disponible en http://blogs.20minutos.es/trasdos/2011/05/05/608/ Consultada el 9 de abril de 2016

[17] Grove Ánxel, Revelan autorretratos inéditos de la fotógrafa-niñera Vivian Maier. Disponible en http://www.20minutos.es/noticia/1094657/0/vivian-maier/fotos/pelicula/ Consultada el 9 de abril de 2016

[18] Cahan Richard, Williams Michael. An Outsiders Life in Pictures and Boxes. Disponible en http://lens.blogs.nytimes.com/2012/11/07/a-outsiders-life-in-pictures-and-boxes/ Consultada el 9 de abril de 201

[19] AP. Celebrating Vivian Maier’s Genius: undiscovered Chicago Photographer Finally Acknowledged (PHOTOS). Disponible en http://www.huffingtonpost.com/2011/03/12/celebrating-vivian-maiers_n_834905.html Consultada el 9 de abril de 2016

[20] Kennedy Randy, The Heir’s Not Apparent. A Legal BAttle Over Vivian Maier’s Work. Disponible en http://www.nytimes.com/2014/09/06/arts/design/a-legal-battle-over-vivian-maiers-work.html Consultada el 9 de abril de 2016

[21] Kennedy Randy, The heirs Not Apparent. Disponible en http://www.nytimes.com/2014/09/06/arts/design/a-legal-battle-over-vivian-maiers-work.html?_r=0 Consultada el 9 de abril de 2016

[22] Smith Roberta, Vivian Maier: ‘Photogrpahs From the Maloof CollectionDisponible en http://www.nytimes.com/2012/01/20/arts/design/vivian-maier.html?_r=0 Consultada el 9 de abril de 2016

[23] Muñoz Molina Antonio, En busca de Vivian Maier. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/09/actualidad/1397042832_214866.html Consultada el 9 de abril de 2016

[24] MacDonald Kerry, Vian Maier: Better and Better. Disponible en http://lens.blogs.nytimes.com/2012/02/16/vivian-maier/ Consultada el 9 de abril de 2016

[25] Corporación Cultural Las Condes. Vivian Maier, la fotógrafa revelada. Disponible en http://www.culturallascondes.cl/home2/vivian-maier.html Consultada el 9 de abril de 2016

[26] Brown Mark, Vivian Maier: mysterious and eccentric nanny who took stunning Photographs. Disponible en http://www.theguardian.com/artanddesign/2014/jul/14/vivian-maier-rarely-seen-photographs Consultada el 9 de abril de 2016

[27] MacDonadl Kerry, A Peek Into Vivian Maiers Family Album. Disponible en http://lens.blogs.nytimes.com/2016/01/13/a-peek-into-vivian-maiers-family-album/ Consultada el 9 de abril de 2016

[28] Muñoz Molina Antonio, En busca de Vivian Maier. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2014/04/09/actualidad/1397042832_214866.html Consultada el 9 de abril de 2016

[29] Brown Mark, Vivian Maier: mysterious and eccentric nanny who took stunning Photographs. Disponible en http://www.theguardian.com/artanddesign/2014/jul/14/vivian-maier-rarely-seen-photographs Consultada el 9 de abril de 2016

[30] Ánxel Grove, El tesoro oculto de la niñera Vivian Maier. Disponible en http://blogs.20minutos.es/trasdos/2011/05/05/608/ Consultada el 9 de abril de 2016

23 comentarios sobre “Vivian Maier: la desconocida más famosa del mundo”

  1. Muchísimas gracias Oscar por tu generosidad, has hecho mi día. Me fascina la vida fotográfica de esta mujer y desde luego sus fotos que oscilan entre la candidez y la malicia. Documento invaluable. De nuevo gracias y saludos.

    1. Querido Rodolfo, aunque no lo creas, por el comentario que escribiste el otro día me animé a publicar este informe, de modo que no es casual, tiene dedicatoria y te agradezco mucho. Lee el artículo con un cafecito en la mano y luego vuelves a escribir, me interesa mucho lo que tengas que comentar.

      1. Interesante reportaje como todos los que has publicado y con este reportaje en especial me ha motivado a seguir documentando la fotografía de calle gracias Óscar por darme ese empujón y ánimo a seguir caminando, saludos a razón.

      2. Hola Oscar, en pocas palabras te puedo decir que me fascina la vida y obra de Vivian por el enigma que plantea. Porque surgen muchas preguntas pero sin respuestas concretas y comprobables, y solo nos queda la especulación. Lo primero que me pregunto es: porque fotografiaba de manera tan obsesiva, sin importar si iba a imprimir sus fotos o no, y de hecho todos los rollos que nunca revelo pues nunca los vio, pero eso no fue suficiente para que disminuyera su pasión por tomar fotos. Quizás el acto de fotografiar la sacaba de su rutina de nanny, o de su soledad. Y esto me trae a muchos fotógrafos, como yo, que fotografiamos por diversas razones pero sin muchas pretensiones y solo con el ánimo de salir al mundo. Pudiera ser que esta es otra faceta de la fotografía, una actividad para estar con uno mismo pero a la vez paliar la soledad. El tema da para mucho. Un abrazo fraternal Oscar y gracias.

  2. Toc toc… estimado maestro…

    Cada que leo tus artículos me identifico de alguna manera con detalles de mi vida…

    Recuerdo mucho las platicas que hemos tenido en tu oficina; antes sentía que llevaba prisa por hacer y deshacer…. hoy me la llevo con mas calma… disfruto tanto el acto fotográfico…

    Nuevamente muchas gracias por compartir. Un abrazo y bendiciones.

  3. Que bueno que hayas vuelto a escribir artículos nuevos para el blog. Son mágicos y te atrapan desde la primera palabra a la última. Gracias Óscar!!!!

    1. Me gusta mucho escribir artículos para el blog, pero la falta de tiempo, temas personales y un largo etcétera me ha impedido escribir tanto como quisiera, pero yo también disfruté mucho con este artículo. ¡Gracias por el comentario y muchos saludos!

  4. Es muy loable que, habiendo tan poca información acerca de Viviam Maier, hayas sido capaz de escribir un artículo tan vasto de información. Por mi parte debo confesar que Viviam Maier es mi fotógrafa de calle favorita. He pasado incontables veces por su web repitiendo una y otra vez cada foto. Me parece que su trabajo dice mucho de su misteriosa personalidad. En fin GRACIAS una vez más por tu trabajo. Un abrazo.

    1. Muchas gracias Ernesto. Efectivamente la información que hay sobre Vivian es escasa, pero he tratado de construir su historia y, más importante aún, hacer un comentario sobre su trabajo. No había escrito antes sobre ella porque su anécdota es tan atractiva que se ha publicado mucho sobre el tema, y yo quería hacer algo que apreciara su trabajo mucho más allá de la anécdota. Espero haberlo logrado como un homenaje a una fotógrafa que, en verdad, tiene mucho qué enseñarnos. ¡Abrazo con afecto, querido Ernesto!

    1. Muchas gracias. El trabajo de Maier es siempre interesante. Yo no había escrito nada sobre ella porque pensaba que ya había sido un tema muy tratado en todos los ecosistemas de Internet, pero a petición de muchos lectores lo escribí y, al final del día, es un trabajo valioso que merece la pena ser estudiado. ¡Muchos saludos!

  5. Sería interesante saber por qué esta mujer decidió mantenerse en el anonimato durante toda su vida; quizás no era consciente de la calidad del trabajo que estaba realizando, nunca lo sabremos, como bien dices en tu artículo. En el mundo en el que hoy vivimos ¿es posible una Vivian Maier? Creo que no, hoy se «vomita» todo rápidamente a las redes sociales sin dejar que exista el más mínimo periodo de reflexión que permita una cierta autocrítica con nuestro trabajo.
    Un saludo y, como siempre Óscar, gracias por tus artículos.

    1. Muchas gracias Fran por el comentario: coincido contigo. Hace no muchos años el fotógrafo amateur no tenía ninguna posibilidad de mostrar su trabajo, y hoy cualquiera puede hacerlo. Como bien apuntas la inseguridad de Vivian sobre su trabajo debió ser un factor de mucho peso. Las circunstancias, tiempo y entornos también son a tomar en cuenta. Y creo que tampoco es fácil que haya hoy una Vivian Maier porque ella no tenía recursos ilimitados, y el fotógrafo actual puede disparar sin preocupación alguna pero también con mucho descuido. De modo que todo lo anterior nos hace apreciar aún más este trabajo y a su autora. De nuevo muchas gracias por el comentario. ¡Un abrazo!

  6. Excelente artículo Oscar, muchas gracias por darnos la oportunidad de crecer y aprender.
    Luego de leer este artículo y demás bibliografía, Maier se siente como una mujer fuerte, con carácter, segura de sí misma, con gran auto estima, sociable, creativa e inteligente, culta, estudiosa e informada de los temas de actualidad.
    Nunca hizo lo que se esperaba de una mujer soltera de clase media dedicada a las familias. Pareciera que siempre hizo lo que quiso, que siempre fue libre, que nunca necesitó de aprobación.
    Y eso se refleja en cómo abordó su trabajo artístico, ella sabría sin duda que era una fotógrafa excepcional, más que aislada de la comunidad y medio artístico, se la siente independiente.
    Fotografío con las tripas y la obra que realizó solo fué posible a través de la vida que eligió.
    La mayoría de fotógrafos tienen disociada su vida de su obra, donde sus obras son una opinión para ser vista, sobre ciertas realidades en sus vidas, su obra y su vida son cosas distintas. En Maier es diferente, su obra es su vida. Podría haber hecho una obra mejor con una beca Guggenheim? Que hubiese fotografiado entonces?
    Maier es apasionante por habernos dejado tantas preguntas.
    Gracias otra vez por el artículo.

    1. Muchas gracias por tus reflexiones. Creo que una característica importante en Maier fue la de conectar con quienes vemos sus fotos que siempre nos despiertan algo en el interior y nos inspiran a salir a la calle con la cámara en la mano. Con una beca tal vez no hubiera tenido temas diferentes, pero si la libertad económica para dedicarse exclusivamente a la fotografía, explorar sus temas aún más y volverlos más sofisticados y, más importante, compartir y difundir su trabajo. Piensa simplemente en la cantidad de fotos que nunca pudo positivar por falta de dinero. Mil gracias por el comentario y por leer mi trabajo. Muchos saludos

      1. Oscar, siempre eres tan amable, muchas gracias como siempre. Realmente el tema de tu artículo me apasiona. Una última reflexión.
        Probablemente ningún caso se preste tanto para el debate como el de Maier, por su increíble trabajo y por haberlo mantenido privado tanto tiempo. Descubrir la razón de esa decisión de Maier es lo que más me perturba e intriga, porque a primera vista parece un sin sentido.
        Porqué, porqué, porqué. Porqué dedicarse a crear imágenes increíbles, que luego no serían vistas por nadie? O si? Porque no tenía dinero para revelar e imprimir es poco probable, era una mujer con pocos recursos pero con muy pocos gastos, pudo dedicar todos sus ahorros a realizar varios viajes por el mundo, a comprar ingentes cantidades de película, y las mejores y más caras cámaras de la época (Rolleiflex 3.5T, Rolleiflex 3.5F, Rolleiflex 2.8C, Rolleiflex Automat, Leica IIIc, Ihagee Exakta, Zeiss Contaflex, Robot Star, etc, y solo la Zeiss Contarex Bullseye, luego del ajuste por inflación, costaría unos 3900 dólares en nuestros días). También sabemos que se negó a recibir miles de dólares en reembolsos de impuestos.
        Toda creación obedece a un propósito. Si solo fuese por el proceso, podría haber obviado colocar un negativo en la cámara, pero ella necesitaba que el negativo estuviera ahí, necesitaba la evidencia de la imagen creada.
        Esa prueba no era para ella ni para las demás personas con las que convivió, tal vez era para los que vendrían después que ella, para los que la recordarían. Para nosotros.
        Fué ella estando en vida quien cedió su obra al mundo, y en el proceso de construcción de su obra dejó enormes cantidades de documentos que permitieron saber quien fue el autor de esas magníficas fotografías.
        Solo para seguir reflexionando. Un abrazo grande.

      2. Es muy interesante lo que comentas. Quizá Vivian Maier no era muy distinta de como somos hoy con nuestras fotografías y las redes sociales, donde hacemos las fotos, las compartimos, pero rara vez las volvemos a revisar, es decir, hacemos las fotos por hacerlas. Escribí sobre esto en mi informe espcial sobre Post-Fotografía y que luego publiqué en mi libro «Fotografía 3.0». Puedes leerlo aquí, creo que es interesante en términos de este «hacer por hacer» donde lo que importa es el ritual, el gesto de hacer la fotografía, no tanto el resultado ni el compartirla. https://oscarenfotos.com/2014/08/23/postfotografia/
        Sea como fuere, la vida y el trabajo de Maier es intrigante. Las decisiones que tomó en la vida son misteriosas. Y también resulta enigmático cómo se salvó este trabajo que muy bien pudo haber quedado absolutamente olvidado. Eso lleva a otra reflexión todavía más angustiante ¿Cuántas «Vivian Maier» no habrá por ahí, pero que su trabajo se ha perdido o no ha sido descubierto? Muchas gracias por el diálogo, siempre interesante. ¡Muchos saludos!

  7. Hola Oscar! Saludos desde España!!
    Te felicito por tu obra. Esto es una fuente de información muy valiosa para los amantes de la fotografía.
    Quiero hacerte una pregunta. Siempre que leo artículos y veo que pone, como en este caso: «hizo mas de 100.000 negativos», no se si se refiere exactamente a 100.000 carretes, o a 100.000 ‘frames’. A ver si me aclarado esta duda.
    Gracias!

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