La Balada de la Dependencia Sexual de Nan Goldin: Serie completa y comentada

Presentamos una de los cuerpos de obra fotográficos definitorios del posmodernismo.

CONTENIDO_EXPLICITO

Por Óscar Colorado Nates*

En ocasiones anteriores hemos presentado y comentado series fotográficas cuya importancia ameritan un comentario sobre su origen y elementos constitutivos. Anteriormente comentamos cuerpos de obra como In the American West de Avedon o Country Doctor de W. Eugene Smith, entre otras. En esta ocasión presentamos una de las series fotográficas que redefinieron la fotografía, sus usos, posibilidades, alternativas estéticas y redefiniciones de la intimidad, la vida personal y la aceptación del ser humano con todas sus fallas, vulnerabilidades y fortalezas.

Hoy presentamos la serie íntegra del libro La Balada de la Dependencia Sexual, de la fotógrafa estadounidense Nan Goldin y ofrecemos un comentario para poder profundizar en este cuerpo de obra, auténtico parteaguas fotográfico de la década de 1980.

Primera parte: Nancy antes de Nan

Nancy Goldin nació en Washington D.C. en 1953. Hija de padres judíos, a los 11 años sufrió la pérdida de su hermana Bárbara, quien padecía una enfermedad mental y acabó suicidándose. “La pérdida de su hermana, ha atravesado toda la obra de Goldin. Casi podría decirse que es la razón por la que decidió ser fotógrafa.”[1]

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Barbara Goldin

La auto-destrucción de la hermana desembocó en que Nancy abandonara el hogar paterno a los 14 años. A partir de entonces vivió en varios foster homes (hogares adoptivos) y asistió a una escuela alternativa, la Satya Community School, en Lincoln, Massachusetts.[2] Ahí conoció a David Armstrong, quien re-bautizó a Nancy para convertirla, simplemente, en “Nan.”[3]

Nan estudia fotografía

Goldin se inició en la fotografía a los 15 años. En 1977 obtuvo el grado universitario en Bellas Artes (Bachellor in Fine Arts) por la School of the Museum of Fine Arts en Boston.[4]

school_of_the_museum_1Ahí estudió junto con David Armstrong, Philip-Lorca diCorcia y Mark Morrisroe. En aquella época Goldin comienza a usar una cámara Pentax con un lente angular y un flash. Desde entonces la luz de destello se convierte en una parte fundamental de su estilo. La curadora Elisabeth Sussman dice que la característica luz artificial del flash es tan importante en la estética de Goldin que este tipo de iluminación es replicado –quizá inconscientemente- aun cuando Goldin hace fotografías con luz natural. [5]

Una nueva familia

Para 1978 Nan Goldin se había mudado a la ciudad de Nueva York y continuaba la documentación fotográfica de su nueva familia extendida y escogida a la que ella siempre ha denominado “La Tribu.”

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Henry Hornstein

En aquella época Goldin realizó algunos cursos en la New England School of Photography en Boston. Ahí conoció a Henry Horenstein, quien apreció su trabajo fotográfico y le dio a conocer la obra “Tulsa” de Larry Clark quien, claramente, inspiró a Goldin.[6]

En 1976, Nan se mudó a Provincetown junto con David Armstrong y la pareja de éste. Ahí conocieron a Cookie Mueller. Esta actriz se convertiría en una protagonista importante de la vida y la fotografía de Goldin. Mueller murió a causa de complicaciones derivadas del Sida en 1989 [7] y Nan publicó en 1991 el libro Cookie Mueller.

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David Armstrong

Para entonces la vida de Nan Goldin deambulaba entre el consumo de drogas, la polivalencia sexual y la conformación de un círculo de amistades con el que la fotógrafa buscaba, desesperadamente, llenar el vacío de una familia propia.

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Cookie Mueller

La documentación de su círculo íntimo

A partir del verano de 1976, Nan Goldin comienza a registrar la existencia de su círculo más cercano. Siempre con la cámara en la mano, el dispositivo se convierte en parte integral de Goldin quien fotografía todo y a todos. Nan atrapa en diapositivas las conversaciones más banales, fiestas, amigos en el baño o teniendo sexo, drogándose o simplemente pasando el rato jugando Monopoly.

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Jugando al Monopoly. New York City, 1980

Hacia 1978 Goldin se muda a la ciudad de Nueva York y renta un loft en Bowery. Es una época de excesos y fiestas sin parar. Para entonces, Goldin acumula un número importante de fotografías, el diario visual y público de la fotógrafa. Su círculo se ensancha para formar parte de la bohemia neoyorkina, poblado por artistas, intelectuales, dragqueens y todo el ecosistema cultural de Lower East Side de Manhattan.

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Bowery, ciudad de Nueva York.

En 1980 Nan conoce a Brian, exmarino con quien se relacionaría durante cuatro años y cuya tormentosa –y físicamente violenta- relación daría como resultado The Ballad of Sexual Dependency (La Balada de la Dependencia Sexual o, simplemente, La Balada).

 

Segunda parte. El nacimiento de La Balada

El pase de diapositivas

Goldin trabajaba como camarera en un bar del Tin Pan Alley cuando se le ocurrió la idea de mostrar un pase de las diapositivas con las fotografías que había realizado durante años de sus amigos. En medio de las atmósferas aguardientosas, muchos espectadores eran, a la vez, protagonistas de aquel slideshow que Nan presentaba mediante un proyector de carrusel.[8] La experiencia se repitió no pocas veces, hasta convertirse en un auténtico performance.

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Mudd Club New York ca. 1977

Así, en el Mudd Club del lower Manhattan se realizó la primera presentación de este performance. Era 1979.[9]

Poco a poco sus amigos fueron sugiriendo música para acompañar a las imágenes[10] y el pase de diapositivas se convertía en una experiencia pululante donde las fotografías adquirían un nuevo sentido junto a las canciones de James Brown, María Callas, The Velvet Underground, Nina Simone o Screamin’ Jay Hawkins, entre otros.[11] Aquellas imágenes aisladas comenzaban a cobrar un auténtico sentido narrativo.

Fue entonces que las fotografías de Goldin se convirtieron en un cuerpo de obra fotográfico pero, particularmente, en una pieza artística de orden performático. Goldin cambiaba frecuentemente el orden de las fotografías o añadía nuevas piezas. Igualmente, la “banda sonora” fue evolucionando.

Un breve paréntesis: En 1987 y ya con la serie perfectamente establecida y difundida, Goldin se decidió por una pista sonora permanente que integró a la pieza y que vendió a museos como el Whitney y el MoMA de Nueva York, entre otros.[12] De hecho, puede encontrarse la lista de reproducción en Spotify[13] que permite tener una idea del mundo sonoro que acompaña a estas imágenes.

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Indudablemente, el texto fotográfico es re-significado por la banda sonora, aunque también hay que tomar en cuenta que las resonancias culturales que tuvo en la artista, en su época e incluso entre su audiencia de estadounidenses es muy distinta en tiempo y geografía a lo que podemos interpretar hoy.

Del Times Square Show hasta casi perder un ojo

Eventualmente, Nan se relacionó con un músico quien combinó música e imágenes que se presentó en el histórico Times Square Show de 1980. Aquel legendario aglutinamiento de artistas neoyorkinos era el escenario perfecto para la pieza de Goldin[14] que, aún sin nombre, comenzaba a prometer.

En ese mismo 1980 Goldin conoció a su nuevo novio, Brian, con quien duró cuatro años hasta que en 1984 el exmarine propinó a Nan una golpiza tal, que casi le hizo perder el ojo izquierdo. La foto “Nan one month after being battered” se convirtió en la pieza central de aquel cuerpo de obra fotográfico que Goldin bautizaría, inspirada en la ópera Die Dreigroschenoper de Kurt Weill y Bertolt Bretch, The Ballad of Sexual Dependency. Comentaremos más sobre esta relación entre la pieza de la fotógrafa y la ópera de Weill-Bretch.

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Un mes después de ser golpeada. 1984

La presentación oficial de La Balada ocurrió en la Whitney Biennial de 1985[15] y su aceptación catapultó meteóricamente a Nan Goldin como una de las fotógrafas posmodernas fundamentales.

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Whitney Museum, New York City

El libro

Tras la bienal del Whitney, el fotógrafo Joel Meyerowitz presentó a Goldin con el curador Marvin Heiferman. La intención era presentarle las fotos de La Balada. El editor se mostró renuente inicialmente pues no estaba en busca de talentos nuevos, pero al ver el trabajo fotográfico de Nan se interesó: confesó que aquellas fotografías “…eran realmente extrañas y curiosamente realizadas, con un sentido del color muy peculiar. Había de todo: Gente fumando o copulando. Eran unas 25 o 26 fotografías. Nunca había visto algo tan denso y con una conexión como aquella con la gente que mostraban.”[16]

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Marvin Heiferman

El proyecto cobró forma de libro gracias al involucramiento de Heiferman, quien encabezó al equipo de edición, integrado también por Mark Holborn, Suzanne Fletcher y –desde luego- la propia Nan Goldin. De entre 800 fotografías, eligieron 126 para el libro.  Fue un proceso difícil que duró seis meses. El slideshow tuvo siempre una naturaleza mutable, pues como ya hemos dicho Goldin alteraba el orden de las diapositivas o la lista sonora, de modo que fue complejo el transportar la experiencia de La Balada a la página impresa.

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Mark Holborn

“Heiferman abordó un reto importante. Junto con Holborn, Fletcher y Goldin, tuvo que elegir y descartar hasta llegar a las 126 fotografías para la publicación de Aperture de 1986. Heiferman hizo facsímiles foto-copiados que le permitieron repartir las imágenes en el suelo para elaborar la secuencia del libro. Los editores se esforzaron por conservar la sensación del cuerpo original de la obra, pero no se esclavizaron al pase de diapositivas: el libro es un objeto en sí mismo.”[17]

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La Balada es, realmente, una experiencia performática, que tiene distintas expresiones que pueden ir desde una presentación de diapositivas en un barecillo maloliente, pasando por una proyección presentada en el MoMA de Nueva York, una puesta en página en el libro, y ahora una presentación en página web donde hemos buscado respetar el orden del libro, pero que abre una ventana nueva: la de observar esta serie al tiempo que se escucha la pista sonora. Sin embargo, el control en este visionado ahora lo tiene el lector quien adelantará o ralentizará el ritmo de las imágenes a su gusto.

Apreciación e importancia

La Balada se convirtió, rápidamente, en una obra grandemente apreciada y “…considerada como la renovadora de la fotografía documental estadounidense y la legítima narradora de la escena contracultural de Nueva York en los años 70 y 80.”[18]

Han pasado más de tres décadas desde su presentación inicial y estas fotografías íntimas se han convertido en retratos de temas universales. Dayna Evans ha escrito que “La intemporalidad, no hay sorpresa en ello, es una de sus grandes virtudes. […] …la electricidad de estas imágenes no ha disminuido.”[19] Y es que esta serie “Es bella, poderosa y evocadora: un examen íntimo acerca de cómo construimos –y destruimos- la identidad.”[20]

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Andy Grundberg, crítico del New York Times alabó la importancia del trabajo de Nan Goldin.

El importante crítico fotográfico del New York Times, Andy Grundberg escribió “Lo que fueron Los Americanos de Robert Frank para la década de 1950 lo es La Balada de la Dependencia Sexual de Nan Goldin para la década de 1980.”[21]

¿Qué es lo que ha convertido en este cuerpo de obra uno de los más relevantes de finales del siglo XX? ¿Por qué inspiró a una generación entera de fotógrafos?

Estas preguntas vale la pena responderlas a través de un análisis somero de La Balada, sus temas, personajes, inspiración y confluencias.

Tercera parte. Elementos constitutivos de La Balada

El formato de diario visual

Lo primero a tomar en cuenta al leer La Balada, es recordar que se trata de un diario personal, visual, íntimo -pero público- de la vida de Nan Goldin. Así lo explica la autora en la primera línea de su introducción al libro. Es importante aclarar que La Balada no es un experimento antropológico o artístico, sino un recuento de lo que acontecía en la vida de la fotógrafa.

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Shelley en su sofá. New York City, 1979

Es, en ese sentido,  muy similar a las fotografías que realizó Larry Clark y que acabaron conformando el libro Tulsa. Sin embargo, Nan no era una chica adolescente armada con una cámara y merodeando en los suburbios de Tulsa, Oklahoma, sino una mujer joven que iba conformando una familia nómada y variable en la comunidad de la bohemia neoyorkina.

Mucho más que solo sexo: una serie vital

A no dudarlo, el nombre de la serie dota de una poderosa significación y connotación sexual a las imágenes.

Goldin desafía convenciones, particularmente al mostrar hombres desnudos, que no deja de ser un tabú aun cuando el desnudo femenino es abiertamente aceptado. Un capítulo del libro está dedicado a la sexualidad en distintas manifestaciones que van desde manoseos y escarceos hasta momento explícitos.

Por otro lado, es ampliamente conocido que Goldin se interesó por la fluidez y movilidad del concepto de género[22]. Pero La Balada es mucho más que sexo.

Es innegable la sexualidad en La Balada, sin embargo tampoco se le puede reducir exclusivamente a este aspecto. Podría creerse a primera vista que este cuerpo de obra únicamente trata sobre las relaciones de alienación o servidumbre ligados con la sexualidad. Sin embargo, es una serie fotográfica con una impronta universal. Para entenderla mejor, es necesario despojarla de estereotipos y encontrar en ella arquetipos.

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El pequeño Max con una pistola. New York City, 1977

En realidad, se trata de una especie de álbum familiar, donde lo mismo caben las imágenes de niños, amigos, gente enfiestada, parejas heterosexuales y homosexuales, conocidos, gente drogándose o en el baño. Es un retrato sin tapujos, pero en el fondo sin intención específica de escandalizar.

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La boda de cookie y Vittorio. New York City. 1986

Al mirar estas fotos nos asomamos a una experiencia poliédrica llamada vida donde lugares, personajes, temas, tiempos y situaciones van cobrando relevancia distinta. Cuando uno mira La Balada, a veces siente que está fisgoneando en una caja de fotografías de alguien más y se encuentra con imágenes que bien podrían ir en el álbum familiar, o escondidas debajo de un colchón.

En aquellas pequeñas diapositivas a un tiempo se esconden y revelan “Amantes despreciados, apartamentos maltratados, encuentros nocturnos y fiestas con cerveza en lata y cigarros: sin un ojo atento, se trata de escenas que nadie querría preservar…”[23] Nadie, excepto sus protagonistas, para quienes cada imagen es un pedazo de existencia. El conectarnos a esas vidas es lo que convierte a La Balada en una experiencia compartida, un diálogo. Su poder universal radica en que nuestras existencias importan, lo mismo que los de aquellos desconocidos (al menos inicialmente para nosotros), pero cuyas vidas pasan frente a nuestros ojos y nos permiten establecer un espejo de múltiples profundidades y niveles. Así como Goldin incluye el reflejo como un motivo recurrente, los rostros meditativos son una extensión de nuestra vida con sus propios altibajos.

La Balada es un diario personal visual que rechaza el movimiento New Wave en Nueva York retratando una era marcada por la adicción a las drogas, el sexo y una naciente epidemia de Sida. Pero, además de diario, para Goldin la cámara es una extensión de su ser fotográfico que contribuye al registro, pero también a la comunión y el diálogo. [24]

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Butch y Jane. New York City. 1982

Si Bruce Davidson captura un Nueva York peligroso, subterráneo y profundo pero exterior, donde predomina el “ellos”, Goldin muestra una Gran Manzana ochentera igualmente peligrosa, subterránea y profunda, pero interior donde lo que prevalece es el “nosotros” y, en última instancia el “yo”.

Estas son algunas de las imágenes de la serie Subway de Bruce Davidson.

El humanismo intimista

Nos encontramos ante una nueva forma de fotografía humanista. Si los dioses fotográficos de la posguerra como Doisneau o Cartier-Bresson centraban su atención en el ser humano como recuperación de la dignidad y se centraban en los niños y parejas como símbolos de la esperanza, palabra clave de este período, Goldin parece iniciar un humanismo en el que se “…piensa en el ser humano, su condición y sobre todo, las formas en que se constituye o es subjetivo frente a una totalidad cerrada, abrumadora, marginal o que niega la posibilidad de expresar abiertamente quién se es.” [25] Si hay una palabra que puede sintetizar a la humanidad que busca y encuentra Goldin es la de aceptación.

Se trata de un humanismo intimista donde “Estas fotografías examinan las posibilidades del deseo y la pasión, y puede convertirse en la evidencia de una serie de mujeres embarazadas transmutadas en madres de niños adorables, o destructiva, con escena de violencia que Goldin desarrolla con igual cuidado.”[26]

 

El mismísimo diablo

En La Balada existe un tema tan recurrente como explícito: las parejas y las relaciones interpersonales. Desde luego, en este cuerpo de obra se reflexiona visualmente, una y otra vez, acerca de esas relaciones interpersonales donde se acaba siendo esclavo del sexo aún cuando la persona sea la menos conveniente.

Hhay un epicentro visual, reconocido y revelado sin ambajes por la propia Goldin, en aquella fotografía en la que ha pasado un mes después de que Brian la golpeó salvajemente, episodio que comentamos anteriormente.

Este incidente tan poco afortunado derivó en que Goldin relacionara a sus fotografías de diario personal con una pieza de Kurt Weill y Bertolt Brecht titulada La Balada de la Dependencia Sexual donde se canta acerca de un hombre que es el mismo diablo, que esclaviza sexualmente. Brian se convirtió en eso mismo para la fotógrafa después de la tremenda tunda que le propinó como el peor punto de una relación obsesiva, tormentosa y finalmente destructiva.

 

La ópera de Bertolt Brecht y Kurt Weill

Nan Goldin nombró a su serie The Ballad of Sexual Dependency, inspirada en la pieza del mismo nombre de la obra Die Dreigroschenoper que se traduce al español, literalmente, como La Ópera de Cuatro Cuartos y es conocida en inglés como The Threepenny Opera (Ópera de los Tres Centavos). Esta composición fue puesta en partitura por Kurt Weill con libreto de Bertolt Brecht y estrenada en 1928 se convirtió en una sensación inmediata. [27] Su canción inicial, Mack the Knife es una pieza fundamental de la música del siglo XX, aun cuando muchos creen que se trata de una tonada popular.

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Die Dreigroschenoper se basa, a la vez, en la obra de John Gay titulada The Beggar’s Opera que data de 1728. Era un diálogo entreverado entre 69 canciones populares (baladas de las Islas Británicas y de Francia) así como arias de Haendel y Purcell, entre otros. Esta obra fue enormemente popular.[28]

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La Balada de la Dependencia Sexual es la novena pieza de la ópera de Brecht-Weill. Se trata de una canción en la que habla de un hombre cuya maldad es metaforizada al decir que es como el mismísimo diablo, un proxeneta que establece una servidumbre sexual. [29] Ya decíamos que Brian se había convertido en eso para Nan Goldin, y de ahí el título de la serie.

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Die Driegroschenoper se puede escuchar en Spotify.[30]

Personajes, lugares, tiempo

Ni Brian ni Nueva York son lo único que incluye La Balada. Como buen diario, realmente su centro es la propia Nan Goldin, y las fotografías son producto de los lugares donde transita y las amistades, amores y desamores que la acompañan a lo largo de los años. La serie comienza aproximadamente en 1976 y es terminada en 1985. Sin embargo, Goldin sigue fotografiando hasta el día de hoy.

Así, La Balada está construida lo mismo en México, Suecia, Inglaterra, Alemania o Estados Unidos.

Además, no son fotografías anónimas. No se trata de una mujer, o un hombre, o una pareja in genere, sino de retratos de personas identificables e identificadas: Cookie, Brian, Suzanne. No se trata de una fotógrafa asomándose a la otredad: es el producto visual de una mujer que nos comparte su vida a través de la imagen fotográfica.

Llama la atención la meticulosidad de Nan Goldin al registrar con precisión fechas y lugares. El carácter de diario se subraya con este hecho.

Nan Goldin es “…una fotógrafa que pone su mirada en las complejidades de la experiencia humana, en las distintas circunstancias y momentos que van componiendo una vida.”[31] En las fotografías de Nan Goldin el diario visual se convierte en un formato que integra a toda su obra.

Al analizar la serie, uno acaba familiarizándose con los personajes y entonces ocurre algo peculiar: deja de percibirse como el diario de una extraña para convertirse en una historia compartida con el espectador.

Entonces el espectador se sumerge en el Nueva York post-punk, en el Berlín de las pensiones y en un mundo de gente ordinaria que conforma un círculo de bohemia donde lo mismo habitan amigos, parejas, dragqueens…. Goldin no se reduce a simplemente capturar a sus amigos trasvestidos, o a sus parejas ocasionales, o a los excesos de la droga. Tampoco pretende convertirse en una cronista de la epidemia de Sida (muchos de los protagonistas de esta serie, como Cookie Mueller, morirían prematuramente a causa del VIH). Goldin se limita a registrar, cámara en mano y flash a la vista, lo que acontece a su alrededor.

Sin embargo, Nan “Capturó un tiempo en el que sus contemporáneos bohemios […estaban] dispuestos a arriesgarlo todo.”[32] Ahí radica la seducción de la vida bohemia: aquel carpe diem in extremis donde se vive el presente de forma radical sin reparo en las consecuencias. En La Balada, Nan explora “…lo bueno, lo malo y lo feo. No solamente captura Goldin la parte romántica de la última bohemia en el downtown neoyorkino, sino también las duras realidades de la adicción, la violencia doméstica y la epidemia de Sida.”[33]

Goldin atestigua un momento de quiebra. Si  Garry Winogrand había sintetizado el remolino de la década de 1960, Goldin lo hace con los ochentas:

“En medio del estallido del punk y la emergencia de diversas manifestaciones contraculturales, las noches que habitaba Goldin rompían todas las líneas divisorias de la normalidad: mujer/hombre, privado/público, personal/político… todo se desdibuja en una cruda instantánea de Nan.”[34]

 

Voyerismo

La noción del fotógrafo como voyerista es una etiqueta recurrente que Goldin redefine cuando aclara: “Existe la noción popular del fotógrafo es, por naturaleza, un voyeur, el último al que se invita a la fiesta. Pero yo no me estoy colando a la fiesta, esta es mi fiesta.”[35]

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Dieter en su cama. Estocolmo, 1984

Y es que Nan “Está en constante metamorfosis entre actuar como observadora (voyeur) y participante al tiempo que las imágenes son manipuladas por la idea del fisgoneo; Goldin es consciente de su propio performance.”[36]

El libro profético de Nan

Goldin es una cronista, pero también una suerte de profetisa que anuncia la llegada de la cámara a los sitios más íntimos como baños o habitaciones. Nan es la precursora de ese fenómeno que hemos denominado la Fotografía 3.0 que lo mismo prefigura una proto-selfie que captura a una amiga desnuda en su cama, imagen que hubiera aprovechado estupendamente el Snapchat para ser destruida en 24 horas.

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Ryan en la bañera. Provincetown, Massachusetts, 1976

Sin embargo, La Balada muestra que la intimidad es mucho más que mera desnudez del mismo modo que las relaciones interpersonales son mucho más que mera cópula. Goldin prefigura nuestra actual era de la Fotografía 3.0[37] donde se han roto las barreras de la intimidad. En el fondo, el corazón de La Balada es la reflexión entre intimidad y autonomía.

Eso que nos parece hoy tan usual, no lo era cuando se realizó este trabajo. Nan abre las puertas a lo que muchos consideraban privado. Esto coincidió con la segunda ola del movimiento feminista que también había comenzado a convertir lo personal en político y viceversa.[38]

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Suzanne en el baño verde. Museo de Pergamon, Berlin Oriental, 1984

Nan explica que “La esencia de La Balada es acerca de la lucha en las relaciones entre la intimidad y la autonomía. Es acerca de la dependencia que puede tenerse hacia una persona que es totalmente inapropiada.”[39]

Francesca Wade explica que las fotografías de La Balada son “…íntimas pero cuya universalidad nos marca: es una contribución definitiva tanto a la fotografía como a la autobiografía.”[40] Y es que “Durante toda su carrera, Nan dividió su atención entre los diarios fotográficos, relatos cotidianos, y el trabajo de testigo ocular de grupos con quienes la artista se relacionaba.”[41]

 

La realidad según Goldin: sin glamur ni sordidez

Tampoco existe una intención en Goldin de mostrar una especial sordidez que algunos encuentran en la serie. No se trata de una émula de Jacob Riis con flash para mostrar las pocilgas de Nueva York. Goldin coge a sus amigos desprevenidos no porque quiera agredirlos o denunciarlos con la cámara, sino porque el dispositivo le acompaña permanentemente y ya nadie se ocupa de ella (ni de la cámara ni de Goldin).

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Automóvil con flamas. Salisbury Beach. New Hampshire, 1979

También se ha llegado a etiquetar esta serie con la idea de la marginalidad, ante la cual Goldin misma aclara: “Existe un malentendido al creer que mi trabajo es sobre gente marginada. Nunca fuimos marginados, éramos parte del mundo.”[42]

Nan captura una realidad sin posar, se nota en las sábanas que no hacen juego, las pilas de libros, las tuberías que se asoman en un loft de renta accesible.  “Mi deseo es preservar el sentido de la vida de las personas, dotarlos de la fuerza y la belleza que veo en ellos. Quiero que la gente en mis fotos mire hacia atrás. Deseo mostrar exactamente cómo luce mi mundo, sin glorificarlo ni hacerlo glamuroso.” [43]

Goldin siempre realizó un tipo de fotografía hallada, nunca construida y jamás alteró la escena.

La Bohème de Goldin: la opereta de Nan

La obra de Goldin es como una suerte de opereta visual contemporánea y dodecafónica, que se comprende únicamente en su propia escala y con sus propias reglas. Más que capítulos, las partes que conforman a La Balada parecen movimientos, a veces muy cortos. Por eso funciona de forma tan pertinente el acompañamiento de un soundtrack y el formato audiovisual. Cada movimiento tiene un motivo: las parejas, la sumisión, la violencia, la familia, los hijos, la desnudez, el género… Y en cada apartado se entreveran motivos recurrentes: espejos, camas… Y el dramatis personae de la obra se integra por personajes como Cookie, Suzanne, Mark, Brian, Kenny, Dieter, Scarpota, Bobby, Butch, Vittorio, Shelley…

Si en The Americans de Robert Frank cada capítulo se abre o cierra con una bandera, en Goldin pareciera ser que las relaciones interpersonales, su tipología o naturaleza van dictando el ritmo.

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La Balada es una oda a la vie bohème a finales de 1980, una propuesta visual emparentada de muchas maneras con el musical de Broadway Rent (Jonathan Larson, 1993) donde los temas parecen replicarse: vida creativa donde no puede pagarse calefacción ni renta, conflictivas parejas heterosexuales y homosexuales, Sida, coros que cantan las bondades de La Vie Boheme al grito de No day but today en las Seasons of Love. Y es que Rent, donde se entreveran la Die Dreigroschenoper de Weill y La Bohème de Puccini, parece el corolario noventero de La Balada ochentera de Nan Goldin.

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Las relaciones interpersonales en “Rent” no son muy distintas a las que muestra Goldin en La Balada.

Una estética propia

Quien vea estas fotos puede preguntarse por qué son tan importantes si están fuera de foco, plagadas de cortes extraños, con una luz a veces espantosa, mezclada… Goldin ha hecho propia la estética de la fotografía vernácula, casera. En su diario es más importante la gente, el momento, la etapa o el lugar que el preciosismo. Se trata, a todas luces, de una obra que ha superado el modernismo tan preocupado de los valores formales. Es un trabajo genuinamente posmoderno. Más que un hecho estético, La Balada es una gran pieza performática.

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Celebración de James Brown en el Mudd Club. New York City. 1980

No es una obra glamurosa en lo visual: se trata de imágenes agresivamente invadidas por la luz del flash cuya inmediatez es palpable.[44] Flora Alexandra Gilvy dice que La Balada “…es mitad belleza y mitad desesperación.[45]

Natalia Navia explica: “En una época en la que la fotografía se esforzaba por lograr la perfección en las imágenes, Goldin sacaba fotos caseras, instantáneas, donde nada estaba montado ni había modelo alguno. Fotos fuera de foco, muy parecidas a un recuerdo. Goldin está muy lejos de la estética fotográfica habitual del documental, sus fotos parecerían no ser las de una fotógrafa. La novedad quizás sea que ella no intenta estetizar sus imágenes, las muestra crudas y tal cual son, muestra la vida en lo más complejo, en las alegrías pero también en las contradicciones y en el sufrimiento.”[46]

Y es que en La Balada nos enfrentamos a un conjunto crudo, inquietante “…pero sobre todo de confrontación.”[47]

El color acompaña a cada fotografía como si William Eggleston hubiera tenido amigos trasvestidos y fiestas en el Tin Pan Alley. Es como si Stephen Shore hubiera capturado los momentos íntimos de sus amigos en lugar de llevar la cámara a través de las carreteras estadounidenses.

A manera de conclusión

La Balada de la Dependencia Sexual es una obra compleja, a veces laberíntica, misteriosa y repleta de subtemas y lecturas. Es fácil desestimarla a primera vista. Hace falta dedicarle tiempo, dejar a un lado los prejuicios de todo tipo para permitir que el discurso visual fluya a su propio ritmo.

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Vale la pena dejarlo claro: aun cuando muchas son imágenes dignas de admirar, en realidad es un cuerpo de obra rudo, contestario, listo para saltar y confrontarnos. Es como una canción punk de los Sex Pistols: su belleza radica en el poder y la confrontación, no en la armonía ni el virtuosismo. En cierta forma, Nan Goldin es la Sid Vicious de la cámara.

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Nan es a la fotografía lo que los Sex Pistols es a la música.

En la Balada no nos encontramos con un cuerpo de fotografías lindas. Goldin siempre se empeñó en crear un cuerpo de obra conformado por fotografías honestas. Nos enfrentamos, cuadro a cuadro, a una provocación. Su poder no radica en una cuidada estética formalista, sin embargo, sorprende su potencia cromática y la consistencia estilística. No se trata de la obra de una aficionada, sino de una artista que juega con el espectador al gato y el ratón a caballo entre la fotografía de autor y la casera. La complejidad y ambivalencia confieren a La Balada esa potencia que ha inspirado, y sigue inspirando, a otros fotógrafos. La ambivalencia entre lo público y lo privado, el acceso y el exceso son las columnas vertebrales de esta serie fotográfica.

En estas fotografías, como ocurre con las personas, en la complejidad está la fascinación. A veces nos enamoramos de la gente menos apropiada, profundamente contradictoria. Igualmente, Nan Goldin ofrece la posibilidad de algo mucho más enredado que una mera cara bonita. Si la fotografía de calendario, la preciosista, es hermosa como una cara de concurso de belleza, pero vacía y superficial, las estampas de Nan Goldin son como una persona embrollada, contradictoria, a veces malhumorada, a un tiempo odiosa y adorable. Y en esa contradicción hay momentos que graban nuestras existencias de forma indeleble. Algunos aspectos de esa persona pueden ser bellos, otros secos, incluso desagradables, muchas veces rudos, también apasionados o incluso adorables. Y esa persona puede ser, desde luego, la menos indicada para relacionarnos con ella. Si se llega al extremo se corre peligro de acabar protagonizando una auténtica Balada de la Dependencia Sexual.

 

Cuarta Parte. La serie Completa.

 


oscar_colorado_natesÓscar Colorado Nates es crítico, analista y promotor de la fotografía.

Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo o Instagram, el ojo del mundo, entre otros.

Comunicador transmediaconductor de radio, columnista en el periódico El Universal (Cd. de México).

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
© 2017 by Óscar Colorado Nates. Todos los Derechos Reservados. Esta publicación se realiza sin fines de lucro y con fines de investigación, enseñanza y/o crítica académica, artística y científica. 


Fuentes de investigación

  1. Als, Hilton. “Nan Goldin’s Life In Progress.” http://www.newyorker.com/magazine/2016/07/04/nan-goldins-the-ballad-of-sexual-dependency Consultada el 20 de julio de 2017
  2. “The Ballad of Sexual Dependency. Photographs by Nan Goldin.” http://aperture.org/shop/nan-goldin-ballad/ Consultada el 20 de julio de 2017
  3. Brent, Frances. “Nan Goldin’s Ballad of Sexual Dependency, from CBGB to MoMA. Or, how a nice Jewish girl got her nose broken by her bad boyfriend.” http://www.tabletmag.com/jewish-arts-and-culture/209883/nan-goldin-ballad-of-sexual-dependency Consultada el 20 de julio de 2017
  4. Camera Historica. “The Ballad of Sexual Dependency.” https://histheoriculture.wordpress.com/2016/01/22/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017
  5. Camera Historica. “The Ballad of Sexual Dependency.” https://histheoriculture.wordpress.com/2016/01/22/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017
  6. Colorado Nates, Óscar. Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué? México: Ed. Universidad Panamericana, 2015
  7. De Geneva Glease. Nan Golin’s Ballad of Sexual Depencency. Lista de reproducción. Disponible en https://open.spotify.com/user/genevagleason/playlist/7g8Dz5blkEzO736GXcd3EJ Consultada el 21 de julio de 2017
  8. El Imparcial. “The Ballad of Sexual Dependency.” http://elimparcialmadrid.com/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017
  9. Evans, Dayna. “On the Enduring Legacy of The Ballad of Sexual Dependency.” https://www.thecut.com/2015/10/thirty-years-ballad-of-sexual-dependency.html Consultada el 20 de julio de 2017
  10. Gilvy, Flora Alexandra. “A Review of Nan Goldin: The Ballad of Sexual Dependency at MoMa, New York.” http://www.arteviste.com/arteviste/2016/11/21/a-review-of-nan-goldin-the-ballad-of-sexual-dependency-at-moma-new-york Consultada el 20 de julio de 2017
  11. Goldin, N., Heiferman, M., Holborn, M. and Fletcher, S. (1986). The ballad of sexual dependency. New York, N.Y.: Aperture Foundation. P6 citado por Camera Historica. Op. Cit.
  12. Gonçalves dos Reis Filho, Osmar, Souza Vasconcelos, Larissa, “Da porta para dentro: Nan Goldin, Cia de Foto e as poéticas da intimidade na fotografia contemporânea.” Em Questão [en linea] 2012, 18 (Enero-Abril) :en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=465645974014>  Consultada el 22 de julio de 2017
  13. Grundberg, Andy. “Photography View; Nan Goldin’s Bleak Diariy of the Urban Subculture.” http://www.nytimes.com/1986/12/21/arts/photography-view-nan-goldin-s-bleak-diary-of-the-urban-subculture.html Consultada el 22 de julio de 2017
  14. McCord Brooke. “Your ultimate guide to Nan Goldin”. http://www.dazeddigital.com/photography/article/34062/1/your-ultimate-guide-to-nan-goldin Consultada el 22 de julio de 2017
  15. Moreno Acero, Iván Darío, Puentes Rodriguez, Nelson Hernando. “The contributions of Nan Goldin’s photographic work with the formation of a plural humanism.” RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo [en linea] 2015, 6 (Julio-Diciembre) <http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=498150319044>  Consultada el 22 de julio de 2017
  16. Navia, Natalia. “Nan Goldin. Fotografías de una deriva deseante.” http://espectros.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/NAN-GOLDIN-Fotografi%CC%81as-de-una-deriva-deseante_por-Natalia-Navia.pdf Consultada el 22 de julio de 2017
  17. Robinson, Lisa B. “Timeless Power of ‘The Threepenny Opera’” https://www.juilliard.edu/journal/timeless-power-threepenny-opera Consultada el 20 de julio de 2017
  18. Rossen, Miss. “See ‘The Ballad fo Sexual Dependecy’ Thirty Yeears After It Was First Unveiled.” http://www.craveonline.com/art/1011073-see-ballad-sexual-dependency-thirty-years-first-unveiled 20 de julio de 2017
  19. Ryder, Adam. “Nan Goldin’s The Ballad of Sexual Dependency Turns 30. The Ballad will be presented live at Aperture Foundation’s annual benefit.” http://www.americanphotomag.com/nan-goldins-ballad-turns-30 Consultada el 20 de julio de 2017
  20. The Trheepenny Opera. https://open.spotify.com/album/5M2MsnDwIWbaCXSxPw4Ocx Consultada el 21 de julio de 2017
  21. The Editors of Encyclopaedia Britannica. “Nan Goldin. American Photographer.” https://www.britannica.com/biography/Nan-Goldin Consultada el 22 de julio de 2017
  22. Thompson, Margo. “The Times Square Show.” http://people.lib.ucdavis.edu/~davidm/xcpUrbanFeel/thompson.html Consultada el 21 de julio de 2017
  23. Wade, Francesca. “Nan Goldin: The Ballad of Sexual Dependency.” http://www.studiointernational.com/index.php/nan-goldin-the-ballad-of-sexual-dependency-review-moma Consultada el 20 de julio de 2017

 

Notas

[1] Navia, Natalia. “Nan Goldin. Fotografías de una deriva deseante.” http://espectros.com.ar/wp-content/uploads/2017/02/NAN-GOLDIN-Fotografi%CC%81as-de-una-deriva-deseante_por-Natalia-Navia.pdf Consultada el 22 de julio de 2017

[2] The Editors of Encyclopaedia Britannica. “Nan Goldin. American Photographer.” https://www.britannica.com/biography/Nan-Goldin Consultada el 22 de julio de 2017

[3] Als, Hilton. “Nan Goldin’s Life In Progress.” http://www.newyorker.com/magazine/2016/07/04/nan-goldins-the-ballad-of-sexual-dependency Consultada el 20 de julio de 2017

[4] Aperture. “The Ballad of Sexual Dependency. Photographs by Nan Goldin.” http://aperture.org/shop/nan-goldin-ballad/ Consultada el 20 de julio de 2017

[5] Als, Hilton. Op. Cit.

[6] Ibídem

[7] McCord Brooke. “Your ultimate guide to Nan Goldin”. http://www.dazeddigital.com/photography/article/34062/1/your-ultimate-guide-to-nan-goldin Consultada el 22 de julio de 2017

[8] Ibídem

[9] Grundberg, Andy. “Photography View; Nan Goldin’s Bleak Diariy of the Urban Subculture.” http://www.nytimes.com/1986/12/21/arts/photography-view-nan-goldin-s-bleak-diary-of-the-urban-subculture.html Consultada el 22 de julio de 2017

[10] Brent, Frances. “Nan Goldin’s Ballad of Sexual Dependency, from CBGB to MoMA. Or, how a nice Jewish girl got her nose broken by her bad boyfriend.” http://www.tabletmag.com/jewish-arts-and-culture/209883/nan-goldin-ballad-of-sexual-dependency Consultada el 20 de julio de 2017

[11] Rossen, Miss. “See ‘The Ballad fo Sexual Dependecy’ Thirty Yeears After It Was First Unveiled.” http://www.craveonline.com/art/1011073-see-ballad-sexual-dependency-thirty-years-first-unveiled 20 de julio de 2017

[12] Als, Hilton. Op. Cit.

[13] De Geneva Glease. Nan Golin’s Ballad of Sexual Depencency. Lista de reproducción. Disponible en https://open.spotify.com/user/genevagleason/playlist/7g8Dz5blkEzO736GXcd3EJ Consultada el 21 de julio de 2017

[14] Thompson, Margo. “The Times Square Show.” http://people.lib.ucdavis.edu/~davidm/xcpUrbanFeel/thompson.html Consultada el 21 de julio de 2017

[15] Wade, Francesca. “Nan Goldin: The Ballad of Sexual Dependency.” http://www.studiointernational.com/index.php/nan-goldin-the-ballad-of-sexual-dependency-review-moma Consultada el 20 de julio de 2017

[16] Als, Hilton. Op. Cit.

[17] Ryder, Adam. “Nan Goldin’s The Ballad of Sexual Dependency Turns 30. The Ballad will be presented live at Aperture Foundation’s annual benefit.” http://www.americanphotomag.com/nan-goldins-ballad-turns-30 Consultada el 20 de julio de 2017

[18] El Imparcial. “The Ballad of Sexual Dependency.” http://elimparcialmadrid.com/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017

[19] Evans, Dayna. “On the Enduring Legacy of The Ballad of Sexual Dependency.” https://www.thecut.com/2015/10/thirty-years-ballad-of-sexual-dependency.html Consultada el 20 de julio de 2017

[20] Wade, Francesca. Op. Cit.

[21] Grundberg, Andy. Op. Cit.

[22] Ryder, Adam. Op. Cit.

[23] Evans, Dayna. Op. Cit.

[24] Camera Historica. “The Ballad of Sexual Dependency.” https://histheoriculture.wordpress.com/2016/01/22/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017

[25] Moreno Acero, Iván Darío, Puentes Rodriguez, Nelson Hernando. “The contributions of Nan Goldin’s photographic work with the formation of a plural humanism.” RIDE Revista Iberoamericana para la Investigación y el Desarrollo Educativo [en linea] 2015, 6 (Julio-Diciembre) http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=498150319044  Consultada el 22 de julio de 2017

[26] Wade, Francesca. Op. Cit.

[27] Robinson, Lisa B. “Timeless Power of ‘The Threepenny Opera’” https://www.juilliard.edu/journal/timeless-power-threepenny-opera Consultada el 20 de julio de 2017

[28] Ibídem

[29] La letra original dice:

Da ist nun einer schon der Satan selber

Der Metzger: er! und alle andern: Kälber!

Der frechste Hund! Der schlimmste Hurentreiber!

Wer kocht ihn ab, der alle abkocht? Weiber!

Das fragt nicht, ob er will — er ist bereit.

Das ist die sexuelle Hörigkeit.

Der glaubt nicht an die Bibel, nicht ans BGB.

Er meint, er ist der größte Egoist.

Weiß, daß wer’n Weib sieht, schon verschoben ist.

Und läßt kein Weib in seine Näh:

Er soll den Tag nicht vor dem Abend loben

Denn bevor es Nacht wird, liegt er wieder droben.

 

So mancher Mann sah manchen Mann verrecken

Ein großer Geist blieb in ‘ner Hure stecken!

Und die’s mit ansahn, was sie sich auch schwuren —

Als sie verreckten, wer brgrub sie? Huren!

Das fragt nicht, ob er will — er ist bereit.

Das ist die sexuelle Hörigkeit.

Der hält sich an die Bibel! Der ans BGB!

Er ist ein Christ und der ein Anarchist!

Am Mittag zwingt man sich, daß man nicht Sellerie frißt.

Nachmittags weiht man sich noch ‘ner Idee.

Am Abend sagt man: Mit mir geht’s nach oben.

Doch bevor es Nacht wird, liegt man wieder droben.

 

Da steht nun einer fast schon unterm Galgen

Der Kalk ist schon gekauft, ihn einzukalken.

Sein Leben hängt an einem brüch’gen Fädchen.

Und was hat er im Kopf, der Bursche? Mädchen!

Schon unterm Galgen, ist er noch bereit.

Das ist die sexuelle Hörigkeit.

Er ist schon sowieso verkauft mit Haut und Haar.

Bei ihr hat er den Judaslohn gesehn.

Und er beginnt nun zu verstehn

Daß ihm das Weibes Loch das Grabloch war.

Und er mag wüten gegen sich und toben —

Doch bevor es Nacht wird, liegt er wieder droben.

Lyrics Playground. “DIE BALLADE VON DER SEXUELLEN HÖRIGKEIT.” http://lyricsplayground.com/alpha/songs/d/dieballadevondersexuellenhorigkeit.shtml Consultada el 21 de julio de 2017

[30] Spotify. The Trheepenny Opera. https://open.spotify.com/album/5M2MsnDwIWbaCXSxPw4Ocx Consultada el 21 de julio de 2017

[31] Navia, Natalia. Op. Cit.

[32] Gilvy, Flora Alexandra. “A Review of Nan Goldin: The Ballad of Sexual Dependency at MoMa, New York.” http://www.arteviste.com/arteviste/2016/11/21/a-review-of-nan-goldin-the-ballad-of-sexual-dependency-at-moma-new-york Consultada el 20 de julio de 2017

[33] Ibídem

[34] Navia, Natalia. Op. Cit.

[35] Goldin, N., Heiferman, M., Holborn, M. and Fletcher, S. (1986). The ballad of sexual dependency. New York, N.Y.: Aperture Foundation. P6 citado por Camera Historica. Op. Cit.

[36] Camera Historica. Op. Cit.

[37]  Cfr. Colorado Nates, Óscar. Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué? México: Ed. Universidad Panamericana, 2015

[38] Camera Historica. “The Ballad of Sexual Dependency.” https://histheoriculture.wordpress.com/2016/01/22/the-ballad-of-sexual-dependency/ Consultada el 20 de julio de 2017

[39] Evans, Dayna. Op. Cit.

[40] Wade, Francesca. Op. Cit.

[41] Gonçalves dos Reis Filho, Osmar, Souza Vasconcelos, Larissa, “Da porta para dentro: Nan Goldin, Cia de Foto e as poéticas da intimidade na fotografia contemporânea.” Em Questão [en linea] 2012, 18 (Enero-Abril) :en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=465645974014>  Consultada el 22 de julio de 2017

[42] Evans, Dayna. Op. Cit.

[43] Gibbons, J. (2007). Contemporary art and memory. London: I.B. Tauris citado en Camera Historica. Op. Cit.

[44] Wade, Francesca. Op. Cit.

[45] Gilvy, Flora Alexandra. Op. Cit.

[46] Navia, Natalia. Op. Cit.

[47] Camera Historica. Op. Cit.

 


Fair Use Notice:  150px-Fair_use_logo.svgThe presentation in this blog of photographs, movies, recordings or written material is used for purposes of criticism, comment, news reporting, teaching and/or research, and as such, it qualifies as fair use  as forseen at 17 U.S. Code § 107 and it is not an infringement of copyright. For more information, please check the following link with our Legal Notice regarding copyright.

 

14 pensamientos en “La Balada de la Dependencia Sexual de Nan Goldin: Serie completa y comentada”

  1. Que bien documentado esta este articulo Oscar, queremos invitarte a la Universidad de Guadalajara a darnos una charla. Un gran saludo!!!

  2. Estimado Oscar, quiero reseñar parte de tu gran trabajo de investigación, específicamente sobre esta Balada, para un Taller de Fotografía de Calle que impartiré en Santiago en Octubre. ¿me autorizas indicando obviamente tu identidad?

  3. Oscar me quedo sin adjetivos. De verdad que impresionante. Ánalisis mas que completo y concienzudo. Y la guinda al pastel la playlist de spotify, se puede pedir mas? De verdad que enhorabuena y millones de gracias por compartirlo y hacernos partícipes.

  4. Me ha gustado la comparación con una canción punk porque es lo que sentí al conocer la serie.. Son fotos que por separado no dicen nada, incluso provocan rechazos porque no son buenas fotos, pero cuando lo ves en conjunto, cuando te sumerges en los personajes comprendes que es algo mucho más profundo, que existe algo detrás más allá de la misma técnica,

    1. Exactamente. Es un trabajo que abrió nuevas puertas, desafió convenciones y -como bien dices- de forma aislada son fotografías fáciles de desestimar pero cuya fuerza está en el conjunto . ¡Muchas gracias por el comentario y un saludo grande!

  5. Fantástico post, Óscar!! Sin duda el intimismo que guarda la serie se rompe cuando el observador comienza a mirar las imágenes. Nan Goldin, al menos en mi caso, hace que uno mismo sienta que empieza a formar parte de esa intimidad, de ese mundo tan de ella. Efectivamente las fotos no son hermosas, pero se trata de una belleza diferente, incisiva y cruda. GRACIAS una vez más por educarnos a todos los que te seguimos. Saludos.

    1. Estimado Ernesto, a mí me pasó exactamente lo mismo que a tÍ: al estudiar esta serie comencé a compartir la intimidad de Goldin, de sus amigos… Efectivamente, son fotos incisivas y crudas, pero habría que recordar que Kant dividía al arte en un placer sensitivo y un placer intelectual (Duchamp tampoco se inventó nada, ya se ve) y creo que este trabajo de Goldin apunta a despertar emociones, sensaciones y goces que no son necesariamente visuales tanto como emocionales (internos) e intelectuales. No en balde ha recibido tanta atención este trabajo, gracias a las numerosas capas de valor que acumula y desde los distintos ángulos desde los cuales se puede apreciar. ¡Un abrazo grande!

  6. Oscar. Como siempre un trabajo excepcional…Quise tomarme mi tiempo para la contemplación de cada fotografía, un trabajo de muchas lecturas que te lleva por diferentes emociones, y mas que dar una lectura técnica te lleva a la contemplación y como bien mencionas a la confrontación…Excelente trabajo de Goldin y por supuesto tu muy bien documentado trabajo mil gracias nuevamente !!! Saludos.

    1. Gracias Armando. Precisamente por esto que comentas es que este trabajo ha sido tan valorado, por la gran cantidad de lecturas y emociones que produce y por todo lo que trastocó. Siento que este fue un trabajo que sirvió como pivote para crear un documento personal, genuinamente íntimo y que superara la etapa de la fotografía modernista y generar una suerte de “posmodernismo tardío” que abrió las puertas a la fotografía contemporánea. ¡Muchas gracias por el comentario!

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