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Historia de la fotografía, 1986 a 1995

Presentamos en esta entrega las últimas décadas del sigo XX.

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Historia de la fotografía, 1937 a 1963

Presentamos en esta entrega la II Guerra Mundial, la Fotografía Humanista y los desarrollos tecnológicos de finales de los cincuentas e inicios de los sesentas.

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Walker Evans: lo extraordinario en lo ordinario

Si Eugène Atget hizo un gran retrato de París, Walker Evans lo hizo de la cultura americana.

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Adiós Kodak

Kodak Instamatic 44. Igual a mi primera cámara que no tuvo un buen final.

Mi primera cámara

Recibí mi primera cámara en 1977. Lo he escrito por doquier: era una Kodak Instamatic 144. Con ella hice mis primeras fotografías. Solía salir al mini-jardín que estaba frente a mi casa, alineaba a mis muñecos de peluche y clic-clic-clic, les hacía fotos. Yo tenía 8 años.

Un sábado por la noche regresamos después del obligado paseo de fin de semana y la puerta del garaje estaba abierta de par en par. Mi papá bajó primero y nos anunció que habían entrado a la casa a robar.

Una de mis primeras fotos de la infancia. Espero que se hagan tan famosas como las de Lartigue. (Hecha con una Kodak Instamatic 44). © 1977 by Óscar Colorado

Las cámaras llevaron la peor parte: robaron una Minolta sub-miniatura 16mm de mi padre (regalo de mi abuelo), una Bell & Howell, regalo del Sr. Odinotte (el mismo generoso francés que me regaló mi cámara) y también desapareció para siempre mi Kodak Instamatic 44.

La mítica empresa con sede en Rochester (NY) estuvo conmigo en mis primeros momentos de fotógrafo. Con el tiempo las japonesas coquetearon más y me acabaron seduciendo con sus múltiples encantos. La americana era fiel, pero poco sofisticada. Y uno a cierta edad se deslumbra fácilmente.

Desde entonces hasta ahora han transcurrido 35 años, exactamente. La fotografía me ha acompañado durante todo ese tiempo y realmente no sé qué balance se obtiene. Ignoro si he tenido más satisfacciones que sinsabores, pero supongo que nos pasa lo mismo a todos los artistas. Como decía Cartier-Bresson, en la fotografía uno sabe en qué se ha equivocado justo cuando ya es demasiado tarde.

Kodak quiebra

Kodak Brownie, la cámara que puso en la cima a George Eastman. © by Óscar Colorado

Hace exactamente un mes me enteré de la  bancarrota de la Eastman Kodak Co. Nunca pensé que me afectaría tanto. Así pasa siempre: aunque se visulmbre un resultado nefasto, una vez que ocurre es peor de lo que se anticipaba.

La agonía lucía muy mal desde finales del año pasado. Nada pintaba bien para esta empresa legendaria, y para ser sinceros, hacían bastantes años que había comenzado el final.

Es todo un caso de management para las escuelas de negocios. Kodak no supo adaptarse a los nuevos cambios en el mercado. Resulta irónico que Steven Sasson hubiera desarrollado la primera cámara digital en los propios laboratorios de Kodak.

La Apple QuickTake fue la primera cámara digital para el consumidor. Era fabricada por Kodak.

Kodak: pionera de la fotografía digital ¡Qué ironía!

Desgraciadamente el negocio de las películas y el papel eran demasiado grandes en aquellos tiempos como para que Kodak tomara en serio lo que parecía una moda pasajera. Otra ironía extraña es que la propia Kodak produjera algunas de las primeras cámaras digitales disponibles al consumidor promedio, entre ellas la Apple QuickTake 100. Un brillante ejecutivo de Apple decidió, de un plumazo, darle fin al proyecto de las cámaras digitales pues tenía otras «ideas revolucionarias» en la cabeza. Aquel señor se llamaba Steve Jobs.

Kodak comercializó un modelo idéntico a la QuickTake 100 con su propia marca,  la Kodak DC40.

¿El último momento Kodak? Eso pensaba The Economist justo cinco días antes del anuncio final de la quiebra. © 2012 by The Economist

Para cuando las cámaras digitales se popularizaron y se convirtieron en un mercado masivo, y el verdadero futuro de la fotografía, Kodak no hizo nada. Sus directivos estaban demasiado preocupados con otras áreas de negocios y en diez años perdieron todo el terreno que habían dominado durante otros cien.

But it’s too late baby, now it’s too late…

Esta empresa, tal vez la más famosa en la historia de la fotografía, buscó muchas formas para mantenerse a flote, pero ya era demasiado tarde: a Kodak y a sus directivos se les agotó el combustible. Sus tácticas nunca lograron articularse dentro de una estrategia sólida. Aunque quisieron vender algunas de sus valiosísimas patentes, el hundimiento era imparable.

A principios de 2012 el final de Kodak era, como el del Titanic, cuestión de poco tiempo. Al menos tuvimos juntos un bonito recuerdo. ¿Verdad, Kate? © by Paramount Pictures

El futuro de Kodak aún es incierto. Algunos otros gigantes ven con ojos golosos las dichas patentes y tampoco es despreciable la marca misma, cuyo valor es de aproximadamente $1 billón de dólares. La compañía espera sobrevivir este 2012 con sus impresoras y consumibles. Parece un remake de una película que ya fracasó.

«But it’s too late baby, now it’s too late, though we really did try to make it…» © Lyrics by Carole King @ Album cover by Sony Music

L empresa ya cerró sus divisiones de cámaras digitales. Kodak no descarta la posibilidad de otorgar su nombre en licencia para que alguna otra empresa fabrique las cámaras. Aunque este podría ser el fin de las cámaras Kodak, como ocurrió con las cámaras digitales  Epson o HP.

Au revoir, Kodak.

A pesar de las pifias de Kodak, para millones de seres humanos (yo entre ellos) fue la facilitadora para preservar recuerdos muy felices. Aunque suene a cliché (y a uno sensiblero que es aún peor), una cámara Kodak nos acompañó en muchos momentos importantes y felices como una graduación, boda, bautizo, vacaciones, o simplemente uno de esos maravillosos momentos de un niño a quien le fascinaba hacer fotografías de sus peluches.

Gracias, míster Eastman. Vamos a extrañar sus Kodaks.
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Jacques-Henri Lartigue en palabras

Dicen que una imagen vale más que mil palabras, sin embargo a veces las palabras no pueden dar luz sobre el estilo de un fotógrafo.

Inauguramos nuestra sección CloudText con una representación gráfica de las palabras relacionadas con el autor de esta semana, Jacques-Henri Lartigue. Semanalmente habrá un nuevo CloudText.

CloudText con palabras clave sobre Jacques-Henri Lartigue.
CloudText con palabras clave sobre Jacques-Henri Lartigue.

Se puede hacer clic en la imagen para verla en tamaño completo y analizarla con más detalle.

Lartigue: el amo del tiempo

Por Óscar Colorado Nates*

Retrato de Jacques-Henri Lartigue por Jeanloup Sieff, 1972.
Retrato de Jacques-Henri Lartigue por Jeanloup Sieff, 1972.

«¡Es maravilloso! ¡Maravilloso! Nada será nunca tan divertido… Voy a fotografiarlo todo ¡todo!»
Jacques-Henri Lartigue a los 7 años al observar su primera fotografía.

Suele pensarse en Henri Cartier-Bresson como el célebre creador del concepto fotográfico del “instante decisivo”, esa acción de presionar el obturador en el momento justo, ni antes ni después para hacer una rebanada de tiempo y espacio. Aunque Cartier-Bresson identificó claramente este concepto y lo puso en práctica continuamente, Jacques-Henri Lartigue fue el precursor de esta idea.

Lartigue estaba obsesionado con atrapar el tiempo y una parte importante de sus experimentos juveniles cámara en mano se referían a congelar el movimiento. Sin embargo, no le interesaba tanto la acción del congelamiento en cuanto a obtener curiosos efectos, sino a esa obsesión por atrapar lo fugaz, el instante.

Este fotógrafo tan joven como acaudalado obtuvo el éxito en su cacería de tiempo en dos sentidos. El primero, más obvio, era lograr con sus congelados arrancar un instante del devenir temporal de la existencia. Una de sus imágenes más conocidas es la titulada “Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905”.

Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture - France http://www.lartigue.org / AAJHL
Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture – France http://www.lartigue.org / AAJHL

Esta fotografía es un ejemplo importante en muchos sentidos. Para comenzar, desde el punto de vista narrativo la imagen nos asalta con preguntas como “¿qué ocurrió antes? ¿Saltó? ¿Tropezó? ¿Estaba haciendo una payasada? Y luego ¿Cuál sería el desenlace? ¿Cayó graciosamente? ¿Se desplomó y se rompió un hueso? No conocemos la respuesta. Esta fotografía es exclusivamente una pregunta.

Por la fecha sabemos que el autor tenía 9 años. Este es el tipo de datos que siempre apasionan cuando se observa la obra de Lartigue. Aunque sus fotografías posteriores son interesantes, es esa mirada infantil, curiosa, punzante la que ofrece lo mejor de su trabajo. Casi podemos imaginar al pequeño preguntando “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” incesantemente, como hacen los niños. Sin embargo Lartigue no pregunta verbalmente, sino con su cámara. Una y otra vez pregunta, dispara y busca una respuesta.

Pero Lartigue hizo mucho más que hacer simpáticos congelados y graciosas instantáneas. En realidad, supo capturar el espíritu de su tiempo, una Francia desahogada, donde la prosperidad, el ocio y el placer eran parte de la esencia gala. Como todos sabemos, el sueño duró poco, pues la llegada de la Primera Guerra Mundial alteró al mundo irremisiblemente. Sin embargo existe una narrativa extendida en el corpus fotógrafico de esta etapa juvenil. En conjunto, la obra de este tiempo captura el espíritu de la sociedad francesa adinerada y su ocio. Como narrativa, el corpus nos habla de un “antes”, una Francia compleja y asentándose como estado después de todos los zipizapes napoleónicos.

Avenue du Bois de Boulogne, Paris 1911. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture - France http://www.lartigue.org / AAJHL
Avenue du Bois de Boulogne, Paris 1911. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture – France http://www.lartigue.org / AAJHL

Un “antes” de asentamiento social, democratización y acceso a la riqueza. Y en cierta forma la fotografía “Mi prima Bichonnade” es una síntesis de toda la obra juvenil de Lartigue. Nos preguntamos si la prima no acabaría rodando por el suelo. Y cuando vemos el conjunto de álbumes de este autor, pensamos que le ocurría lo mismo a Francia, captada en un instante de tranquilidad, prosperidad y recreo, pero a punto de sumirse en la guerra y darse el gran sopapo. En tal sentido, el niño Jacques-Henri también plantea una punzante pregunta con sus fotos inocentes sobre los ires y venires, venturas y desventuras del mundo.

Además de ser un amo del tiempo, Lartigue destaca porque en sus motivos siempre aparece un ser humano. Parece tenerle sin cuidado el sujeto fijo: no hay en sus primeras obras paisajes ni bodegones. Siempre hay un humano. Quizá esta sea otra razón por la cual sus fotografías son tan fascinantes, pues siempre, inmediatamente, hay un punto de enlace. El observador puede apelar a alguna fracción de su historia de vida, o claramente identificarse con el motivo y, claro está, proyectarse con aquella alegría y prosperidad.

Renée Perle 1930. Jacques-Henri Lartigue © Ministère de la Culture - France / AAJHL http://www.lartigue.org / AAJHL
Renée Perle 1930. Jacques-Henri Lartigue © Ministère de la Culture – France / AAJHL http://www.lartigue.org / AAJHL

Dando una vistazo aún más acuciado, las imágenes de Lartigue no solamente tratan del espíritu humano. En particular, la mayor parte de sus imágenes incluyen figuras femeninas. Puedes ser un retrato o un plano conjunto, pero en la gran mayoría de sus obras la mujer es el motivo central. Aquí cabrían numerosas preguntas de índole freudiano, que será de interés para los psicólogos pero no necesariamente para los observadores de sus fotografías. Lo que sí queda claro es que las mujeres de Lartigue están dotadas de una sencillez alegre y desenfadada, de una sensualidad sutil y generalmente presente, pero también de una belleza y elegancia constantes.

Jacques-Henri Lartigue se obsesionó con la captura del tiempo. Sus congelados son un éxito en la preservación de los momentos. Sus imágenes previas a la guerra también atrapan a un tiempo de forma más amplia: el tiempo de la Francia antes de la cruenta participación bélica. En cualquiera de los dos casos, podemos imaginar al niño pequeño acechando al tiempo, cámara en mano.

¿El propio Lartigue sintió haber logrado su cometido? Muy en el fondo, solamente él lo supo. Visto desde fuera, asomándonos a la ventana que son sus fotografías, todo indica que su impecable intento por atrapar el tiempo fue un éxito.

El autor es titular de la cátedra de Fotoperiodismo Avanzado en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y Jefe de la Academia Audiovisual de la misma institución. Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University (Chicago). Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana y/o d ela DePaul University.

Documentales en video:

> Reportaje sobre Lartigue en  «Para todos la2»

Masters of Photography – Jacques-Henri Lartigue (en inglés)
Primera parte  | Segunda Parte  |  Tercera Parte  |  Cuarta parte

BBC. The boy who never grew up
Primera parte  |  Segunda Parte

> Slideshow «The Art of Photography»

2 de Octubre, no se olvida: las fotos de «Mariachito»

Manuel Gutiérrez Paredes (Mariachito)
Mítin estudiantil del Martes 13. Agosto de 1968.

Manuel Gutiérrez Paredes «Mariachito», realizó para la Secretaría de Gobernación la cobertura fotográfica con fines de inteligencia del movimiento estudiantil de 1968 en México. Mariachito capturó con su cámara el desarrollo de las manifestaciones e incluso la captura de algunos de los organizadores del movimiento social más importante en México después de la Revolución Mexicana. 

Las fotografías capturadas por «Mariachito» no tienen una pretensión artística, sus fines son fundamentalmente informativos. Debieron agruparse en un folder color manila con un clip, un informe mecanografiado con el número del fotógrafo, algunas anotaciones firmadas también por el número de agente. Las imágenes capturadas incluyen mantas, manifestaciones, pero también lo ocurrido en el edificio «Chihuahua» de Tlatelolco la noche del 2 de octubre de 1968.

«El Mariachito» (por lo bajito) murió en 1982 y su familia colocó las imágenes del fotógrafos en diferentes colecciones. Las de carácter político forman hoy la Colección Manuel Gutiérrez Paredes en el Archivo Histórico de la UNAM. 

Enlaces interesantes sobre Manuel Gutiérrez Paredes «Mariachito»:

> Imágenes del 68, artículo en la Revista de la UNAM

> A 40 años del 68, suplemento especial (Gaceta de la UNAM)

> Imágenes de un fotógrafo del gobierno

> Revista Sociológica «El movimiento estudiantil de 1968 narrado en imágenes»