Archivo de la etiqueta: sociología

Eugène Atget, el documentador

Eugène Atget pretendía crear “documentos para artistas” con su vieja cámara de cajón, pero acabó siendo la quintaesencia del fotógrafo moderno.

Por Óscar Colorado Nates*

Eugène Atget. Retrato por Berenice Abbott (1927)

Las fotografías de Eugène Atget son, a primera vista, bastante sencillas, casi simplonas: calles con edificios viejos, estatuas, escaparates, ropavejeros… De pronto aparecen en la colección un portón majestuoso o un bello jardín.

Las imágenes de Atget no soportan durante mucho tiempo una mirada poco informada a la que le pueden resultar, incluso, fotografías aburridas.

Sin embargo esta percepción es fruto de la tiranía de la iconicidad. Es muy fácil reducir una fotografía a su mera apariencia. Pero las fotografías de este francés esconden muchísimo más. De hecho contienen un mundo entero, el mundo de Jean-Eugène-August Atget.

El documentador

Atget no se veía a si mismo ni siquiera como fotógrafo, ya no digamos artista, apenas un mero registrador. Su vida fue sencilla, pero nunca fácil: quedó huérfano siendo joven y dio tumbos por la vida como marino, actor y hasta pintor.

Fue en esta última escaramuza donde detectó una necesidad concreta: la falta de referencias para escultores, grabadores, pintores e incluso artesanos. ¿De dónde podían obtenerse para crear decoraciones en un plato, diseñar una tapicería o como meros ejercicios de dibujo? Atget encontró su nicho de mercado y lo aprovechó.

Inició entonces su trabajo de «referencias fotográficas» que vendía de puerta en puerta. Con el tiempo instituciones como bibliotecas y museos también se convirtieron en sus clientes. Sin embargo nadie daba mayor importancia a este pobre artesano de la imagen.

Asume su trabajo con modestia. Sin embargo al revisar sus fotografías pronto se descubre en su obra un hombre de mirada indagatoria, impregnado de un gran orden y una coherencia que supo mantener a lo largo de los años. Seguir leyendo Eugène Atget, el documentador

¿Fotografía buena o mala?

Por Óscar Colorado Nates*

¿Qué es una buena foto?

Es muy común formular esta pregunta. Jon Uriarte  ofrece una interesante respuesta a esta cuestión: «Entendemos por una buena foto aquella imagen que nos transmite información de algún tipo, tanto estética como conceptual, por la que nos sentimos de algún modo interesados, atraídos o simplemente estimulados.»[1]

Ahora bien, podemos tener en la mano una serie de fotografías y preguntar a los transeúntes cuáles les parecen buenas o malas. Siempre tendremos respuestas; nadie nos dirá “oiga usted, gracias por preguntar pero soy la persona menos calificada para responderle”. En fin, todos sentimos que podemos opinar de fotografía. Y en ese sentido el preguntarse si una imagen es buena o mala está bien, pero la respuesta será tan parca como imprecisa. Cuando buscamos analizar de manera más seria una fotografía habría que comenzar por cuestionar el modo de análisis mismo.

El preguntarse si una foto es buena o mala adolece de dos problemas: primero caer en el error filosófico del reduccionismo. Se trata de una actitud maniquea que reduce todo los polos opuestos: bueno o malo sin admitir matices. Una foto es un objeto demasiado complejo como para tratar de encasillarlo únicamente en dos posibilidades extremas de bueno o malo. Se cae necesariamente en una reducción injusta. Veamos: ¿qué pasa si le muestro a una persona en la calle la siguiente fotografía de una pareja?

Tal vez el observador la califique automáticamente de “mala” porque apenas si se puede entender, en parte por el paso del tiempo.

Sin embargo es la única fotografía de Don Arnulfo González Peza y de Doña Francisca Gutiérrez, el único testimonio visual de su paso por este mundo. Y si son los bisabuelos del autor de este artículo (como lo son) entonces el asunto ya no es tan sencillo y la pregunta de si la fotografía es buena o mala resulta un tanto irrelevante. ¿Qué más da si la foto tiene deficiencias de cualquier tipo si es la única evidencia de la existencia de mis antepasados?

El segundo problema con la pregunta es que si algo es bueno o malo también se puede caer en un cierto juicio ético, pues ambos conceptos están directamente relacionados con la bondad o la maldad. Nos metemos, innecesariamente, en camisa de once varas. No le podemos decir a una fotografía «¡Foto mala! ¡Foto mala!» como lo haríamos con Fido si destruye nuestro sillón favorito. Entonces la solución, en este sentido, tampoco está en preguntar si una fotografía es buena o mala.

¿Qué hay de valioso en una fotografía?

Otra posibilidad ante el análisis de una fotografía es preguntarnos ¿Qué hay de valioso en ella? Entonces la imagen de los bisabuelos puede tener una respuesta más extensa y precisa. Seguir leyendo ¿Fotografía buena o mala?