Presentamos un infográfico con la vida y obra de Oscar Gustave Rejlander, precursor de la fotografía artística y creador de los primeros fotomontajes. Experimentó con dobles exposiciones en la cámara y el positivado combinado con múltiples negativos.
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Tratar de comprender una fotografía artística contemporánea con las mismas herramientas que usamos para leer las imágenes familiares o del periódico no nos llevará demasiado lejos…
En las historia de la fotografía aparecen, de vez en cuando, grandes revolucionarios: Pueden ser silenciosos como Walker Evans, revoltosos como Robert Frank, involuntarios como Eugène Atget, o elegantes como Richard Avedon.
Cuando se observa una fotografía artística contemporánea es fácil plantearse la pregunta ¿Y eso es arte? Comenzamos una nueva serie de artículos sobre Fotografía Artística Contemporánea.
Por Óscar Colorado Nates*
Veamos las siguientes fotografías de Edward Weston, Bill Brandt o Irving Penn:
Edward Weston
Bill Brandt
Irving Penn
En estas tres fotografías se pueden encontrar muchos elementos para calificarlas de artísticas. Sin embargo no ocurre lo mismo con el trabajo de fotógrafos como Wolfgang Tillmans, Lucas Blalock o Richard Billingham.
Las anteriores son obras de algunos autores en la escena de la fotografía artística contemporánea. Y ante todas ellas vuelve a formularse la misma inquisitoria: ¿Y eso es arte? La respuesta no es sencilla ni directa. De hecho, las próximas semanas dedicaremos los siguientes posts a tratar de responder esta pregunta, y comenzaremos haciendo un recuento de la fotografía como expresión artística.
A continuación se mencionan los tres momentos en la vieja riña arte-fotografía a grandes rasgos. Estos son temas que constituyen capítulos enteros en la historia de la fotografía; los revisaremos solamente a vuelo de pájaro de cara a buscar comprender un poco mejor la fotografía artística contemporánea.
Primer Round: Fotógrafos vs. pintores
Cuando Jacques Mandé Daguerre presentó su invento del daguerrotipo el 19 de agosto de 1839 ante la Academia de Ciencias de París, apadrinado por el matemático, físico, astrónomo, pero sobre todo político, François Arago, le impuso un cierto talante a la fotografía: se le mostró como invento, como artefacto, era un prodigio tecnológico. Se le señaló como gran auxiliar a disposición de las ciencias. Pero no fue percibida como un arte en sí misma.
Si la fotografía hubiera sido presentada en la Academia de Bellas Artes y no en la Academia de Ciencias y si su “padrino” Fraçois Arago hubiera sido artista y no científico tal vez nunca habría comenzado el debate relativo a si la fotografía es arte o no. La acogida que dieron los científicos al nuevo artefacto fue enorme. Sin embargo los pintores, bastante celosos de su propio estatus y modo de subsistencia, hicieron todo lo posible por frenar algo cada vez resultaba más evidente: la fotografía no era sirvienta, sino señora de la casa. Seguir leyendo ¿Eso es arte? La fotografía en arenas movedizas→
Hace un par de semanas reseñé el libro Robert Capa. Huellas de una leyenda, de modo que tengo bastante frescos los asuntos de don André. Ayer me encontré en MixUP el documental La Maleta Mexicana dirigido por Trisha Ziff.
Aunque la noticia sobre La Maleta Mexicana fue muy difundida en su momento, pongo a mi lector al tanto: Cornell Capa, hermano de Robert Capa, fundó en Nueva York el International Center of Photography (ICP) para preservar y difundir el trabajo de su hermano. Durante los años de la labor en esta institución, se supo que habían unos negativos realizados por Robert Capa durante la Guerra Civil Española que se perdieron.
A finales de 2007 llegaron al ICP unas pequeñas cajas de cartón que contenían rollos de película, más de 4.000 tomas. El hallazgo fue realizado en la ciudad de México: un general había recibido del técnico laboratorista Imre Csiki Weiss (“Chiqui”) las cajitas para que las pusiera a buen recaudo en México. El militar transportó los rollos, pero los arrumbó en un armario durante siete décadas. Seguir leyendo Documental «La Maleta Mexicana»→
Dejó su carrera de fotógrafo para convertirse, paradójicamente, en el individuo más influyente en el mundo de la fotografía.
Por Óscar Colorado Nates*
El Sr. Anderson e hijo, cerca de Sandstone, Minnesota. John Szarkowski. 1957
Para John Szarkowski la decisión tal vez no fue fácil pero, dado el momento, la oferta resultaba irresistiblemente tentadora: dejar su trabajo como fotógrafo para aceptar la posición que le ofrecía Edward Steichen. John no era cualquier fotógrafo, pero ser el curador de fotografía en el Museum of Modern Art en Nueva York tampoco era cualquier puesto.
Szarkowski se había enamorado de la fotografía cuando tenía apenas once años, por ahí de 1936. Estaba tan obsesionado con el asunto que llamó a su perro “Mathew Brady”, igual que el célebre fotógrafo de la guerra civil estadounidense.
El niño entusiasta creció para graduarse un día en Historia del Arte en la Universidad de Wisconsin-Madison. Al poco tiempo se integró como fotógrafo museográfico en el Walker Art Center de Minneapolis y por aquel entonces sus dos grandes modelos eran Walker Evans (por inteligencia) y Edward Weston (por placer).
Desde un elevador rural en el valle Red River Valley. John Szarkowski. 1957
Quizá su padre le habrá dicho, como a muchos otros fotógrafos, que no se anduviera con paparruchas y que obtuviera un título universitario para lograr una posición en la vida como Dios manda. Como suele ocurrir el progenitor tenía razón y la educación de Szarkowski fue una clave de su éxito ulterior: acabó siendo un gran conocedor de historia del arte. Seguir leyendo John Szarkowski, el Zar de la Fotografía→