Era uno de los retratistas más afamados de Estados Unidos cuando decidió documentar fotográficamente la Guerra de Secesión: La aventura lo inmortalizó.
Se insertó en las sub-culturas neoyorkinas para lograr comprender su identidad y en el proceso logró una de las obras de arte reciente más apreciadas por la tribu cultural global.
Por Óscar Colorado Nates*
Cuando Nikki S. Lee llegó a la galería en Frankfurt para su primera exposición en Alemania quedó horrorizada. El encargado de enmarcar las fotografías las había arruinado cuando decidió recortar los bordes. La artista coreana debía hacer algo rápidamente o de otro modo su obra quedaba invalidada absolutamente: simplemente no diría lo que ella había intentado en su concepto al crear se segundo gran trabajo: “Parts”. Seguir leyendo Nikki S. Lee y el «yo» a partir de los demás→
La fotografía puede ser ventana, un asomarse al mundo exterior, o puede ser un espejo que refleja los sentimientos y opiniones del fotógrafo.
Por Óscar Colorado Nates*
John Szwarkoski, el legendario curador de fotografía del Museum of Modern Art (MoMA) planteó dos metáforas que resultan interesantes para poder acercarse a la fotografía, tanto para leerla como para producirla. Se trata de la fotografía entendida como ventana y como espejo. [1][2]
La fotografía como ventana
La fotografía ofrece la posibilidad de ver el mundo de una forma distinta. Es muy famosa la postura de Garry Winogrand cuando dice que hace fotografías porque le gusta ver cómo luce algo cuando es fotografiado. Un niño también puede sorprenderse por la magia de ver la realidad a través de la cámara: Es un auténtico acto de redescubrimiento del mundo que nos rodea.
Dos franceses asomándose
Un ejemplo de la fotografía como ventana es Jacques-Henri Lartigue. Cuando tenía siete años y observó el mundo a través de una cámara exclamó “¡Es maravilloso! ¡Maravilloso! Nada será nunca tan divertido… Voy a fotografiar todo ¡todo!” [3]
Avenue du Bois de Boulogne, Paris. 1911. Jacques-Henri Lartigue