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Los fotógrafos no somos dioses, sino ángeles

Por Óscar Colorado*

The Genius of Photography es algo así como mi video «de cabecera». En seis capítulos de una hora, esta serie de la BBC es un repaso fundamental a la historia e implicaciones de la fotografía. Con frecuencia vuelvo a revisar los capítulos que siempre están conmigo disponibles en mi iPad.

Hoy, en el capítulo número 4 titulado Paper movies escuché un opinión de Robert Adams que me parece digna de reflexión: «Los fotógrafos no somos dioses, sino ángeles. Dios crea, pero nosotros le damos significado y estructura a lo creado.»

Lo primero que habría que cuestionarse es ¿Realmente no creamos nada? La respuesta, por ambigua que parezca es: depende.

Fotógrafos artistas

El fotógrafo siempre parte de algo que existe en el tiempo y el espacio y no se puede hacer una fotografía de abstracciones como el pensamiento o el mismísimo amor. Podríamos fotografiar a una pareja besándose en un parque, pero no podemos hacer una fotografía de lo que siente el uno por el otro. Seguir leyendo Los fotógrafos no somos dioses, sino ángeles

Adiós Kodak

Kodak Instamatic 44. Igual a mi primera cámara que no tuvo un buen final.

Mi primera cámara

Recibí mi primera cámara en 1977. Lo he escrito por doquier: era una Kodak Instamatic 144. Con ella hice mis primeras fotografías. Solía salir al mini-jardín que estaba frente a mi casa, alineaba a mis muñecos de peluche y clic-clic-clic, les hacía fotos. Yo tenía 8 años.

Un sábado por la noche regresamos después del obligado paseo de fin de semana y la puerta del garaje estaba abierta de par en par. Mi papá bajó primero y nos anunció que habían entrado a la casa a robar.

Una de mis primeras fotos de la infancia. Espero que se hagan tan famosas como las de Lartigue. (Hecha con una Kodak Instamatic 44). © 1977 by Óscar Colorado

Las cámaras llevaron la peor parte: robaron una Minolta sub-miniatura 16mm de mi padre (regalo de mi abuelo), una Bell & Howell, regalo del Sr. Odinotte (el mismo generoso francés que me regaló mi cámara) y también desapareció para siempre mi Kodak Instamatic 44.

La mítica empresa con sede en Rochester (NY) estuvo conmigo en mis primeros momentos de fotógrafo. Con el tiempo las japonesas coquetearon más y me acabaron seduciendo con sus múltiples encantos. La americana era fiel, pero poco sofisticada. Y uno a cierta edad se deslumbra fácilmente.

Desde entonces hasta ahora han transcurrido 35 años, exactamente. La fotografía me ha acompañado durante todo ese tiempo y realmente no sé qué balance se obtiene. Ignoro si he tenido más satisfacciones que sinsabores, pero supongo que nos pasa lo mismo a todos los artistas. Como decía Cartier-Bresson, en la fotografía uno sabe en qué se ha equivocado justo cuando ya es demasiado tarde.

Kodak quiebra

Kodak Brownie, la cámara que puso en la cima a George Eastman. © by Óscar Colorado

Hace exactamente un mes me enteré de la  bancarrota de la Eastman Kodak Co. Nunca pensé que me afectaría tanto. Así pasa siempre: aunque se visulmbre un resultado nefasto, una vez que ocurre es peor de lo que se anticipaba.

La agonía lucía muy mal desde finales del año pasado. Nada pintaba bien para esta empresa legendaria, y para ser sinceros, hacían bastantes años que había comenzado el final.

Es todo un caso de management para las escuelas de negocios. Kodak no supo adaptarse a los nuevos cambios en el mercado. Resulta irónico que Steven Sasson hubiera desarrollado la primera cámara digital en los propios laboratorios de Kodak.

La Apple QuickTake fue la primera cámara digital para el consumidor. Era fabricada por Kodak.

Kodak: pionera de la fotografía digital ¡Qué ironía!

Desgraciadamente el negocio de las películas y el papel eran demasiado grandes en aquellos tiempos como para que Kodak tomara en serio lo que parecía una moda pasajera. Otra ironía extraña es que la propia Kodak produjera algunas de las primeras cámaras digitales disponibles al consumidor promedio, entre ellas la Apple QuickTake 100. Un brillante ejecutivo de Apple decidió, de un plumazo, darle fin al proyecto de las cámaras digitales pues tenía otras «ideas revolucionarias» en la cabeza. Aquel señor se llamaba Steve Jobs.

Kodak comercializó un modelo idéntico a la QuickTake 100 con su propia marca,  la Kodak DC40.

¿El último momento Kodak? Eso pensaba The Economist justo cinco días antes del anuncio final de la quiebra. © 2012 by The Economist

Para cuando las cámaras digitales se popularizaron y se convirtieron en un mercado masivo, y el verdadero futuro de la fotografía, Kodak no hizo nada. Sus directivos estaban demasiado preocupados con otras áreas de negocios y en diez años perdieron todo el terreno que habían dominado durante otros cien.

But it’s too late baby, now it’s too late…

Esta empresa, tal vez la más famosa en la historia de la fotografía, buscó muchas formas para mantenerse a flote, pero ya era demasiado tarde: a Kodak y a sus directivos se les agotó el combustible. Sus tácticas nunca lograron articularse dentro de una estrategia sólida. Aunque quisieron vender algunas de sus valiosísimas patentes, el hundimiento era imparable.

A principios de 2012 el final de Kodak era, como el del Titanic, cuestión de poco tiempo. Al menos tuvimos juntos un bonito recuerdo. ¿Verdad, Kate? © by Paramount Pictures

El futuro de Kodak aún es incierto. Algunos otros gigantes ven con ojos golosos las dichas patentes y tampoco es despreciable la marca misma, cuyo valor es de aproximadamente $1 billón de dólares. La compañía espera sobrevivir este 2012 con sus impresoras y consumibles. Parece un remake de una película que ya fracasó.

«But it’s too late baby, now it’s too late, though we really did try to make it…» © Lyrics by Carole King @ Album cover by Sony Music

L empresa ya cerró sus divisiones de cámaras digitales. Kodak no descarta la posibilidad de otorgar su nombre en licencia para que alguna otra empresa fabrique las cámaras. Aunque este podría ser el fin de las cámaras Kodak, como ocurrió con las cámaras digitales  Epson o HP.

Au revoir, Kodak.

A pesar de las pifias de Kodak, para millones de seres humanos (yo entre ellos) fue la facilitadora para preservar recuerdos muy felices. Aunque suene a cliché (y a uno sensiblero que es aún peor), una cámara Kodak nos acompañó en muchos momentos importantes y felices como una graduación, boda, bautizo, vacaciones, o simplemente uno de esos maravillosos momentos de un niño a quien le fascinaba hacer fotografías de sus peluches.

Gracias, míster Eastman. Vamos a extrañar sus Kodaks.
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Feng-GUI, herramienta de análisis de imagen

Desde hace casi ocho años Feng-GUI ha desarrollado algoritmos de análisis de imagen para detectar los focos de atención y los movimientos sacádicos oculares al ser observada. Con el tiempo esta firma sus sistemas de análisis de imagen incluyen reportes de atención y dirección, simulación de focos de atención y mapas de opacidad.

En OscarEnFotos.com hemos adoptado esta herramienta como parte de nuestros medios de análisis para la lectura fotográfica denotativa por la seriedad y eficacia de los algoritmos y sistemas de reporte que utiliza esta firma.

Los reportes Feng-GUI que utilizamos en OscarEnFotos.com para la lectura de fotografías incluyen:

Informe Feng-GUI Gaze Plot.  Visualiza las trayectorias de exploración y el orden entre los elementos dentro de la imagen. Un informe Feng-GUI Gaze Plot® también se conoce como reporte Scanpath. Se compone de una serie de paradas cortas (llamadas fijaciones) y los movimientos rápidos del ojo (movimientos sacádicos). Las fijaciones están marcadas con círculos junto con un número que establece el orden en el que los ojos se mueven entre las fijaciones. La primera fijación está marcada con el número (1). En promedio, las fijaciones duran alrededor de 350 ms durante la visualización de una escena. El informe Feng-GUI Gaze Plot® se utiliza para demostrar visualmente el orden de las fijaciones y caminos de la vista.

Feng-GUI Attention Heatmap® . Muestra los elementos más atractivos de la imagen en forma de puntos  «calientes» y «fríos».  Este informe predice el movimiento ocular  y qué áreas de la imagen atraen más la atención.

Opacity Map®. Los colores van desde el verde mapa de calor a través de amarillo a rojo. Los colores representan los niveles bajos (verde), medios (amarillo) y alto (naranja-rojo) de atención. Las áreas sin color implican las zonas a las que no se presta tanta atención.

En OscarEnFotos.com hemos encontrado que los análisis Feng-GUI son una fuente valiosa para la lectura fotográfica que ofrecen una opinión interesante sobre la forma en la que una fotografía podría ser interpretada.

Los servicios de análisis tienen costo y son herramientas de uso profesional que aprovechan fotógrafos, creativos y diseñadores. Feng-GUI ha desarrollado aplicaciones especiales para analizar piezas audiovisuales como trailers de películas o anuncios.

La peregrinación interior de Lorenzo Armendáriz

Lorenzo Armendáriz. Foto septiembre 2010. Fotografía de Alonso Castillo (detalle, editada).

Por Óscar Colorado Nates*

Lorenzo Armendáriz (San Luis Potosí, 1961) es un fotógrafo neo-documentalista que ha centrado su trabajo en el peregrinar humano. Con su trabajo Senderos de la Fe, ha logrado retratar dos viajes: el físico, exteriorizado en la peregrinación y el espiritual, una jornada hacia el interior. Seguir leyendo La peregrinación interior de Lorenzo Armendáriz

Carlos Jurado y su caja de sorpresas

Carlos Jurado fue una de las figuras más importantes de la fotografía mexicana en general, y de la fotografía estenopeica mundial. Seguir leyendo Carlos Jurado y su caja de sorpresas

Enrique Bostelmann, el poeta de la inmovilidad

Por Óscar Colorado Nates*

bostelmann_1Cuando el fotógrafo mexicano Enrique Bostelmann recibía clases de fotografía en Alemania estaba a punto de comenzar una de las décadas más convulsionadas del siglo XX. Era 1957 y este tapatío pronto emprendería una larga caminata que le llevaría, a él y a su cámara, por todo el territorio nacional. «Los fotógrafos viajábamos porque el mundo es luz, buscábamos la luz.» [1]

Su ojo resultó agudo para aquilatar las armonías visuales, analizar la luz y organizar los elementos en sus encuadre.

Estudió en la Bayerische Staatslehranstalt der Photographie. Sin embargo la perspicacia de su mirada iba más allá de los elementos meramente formales de la fotografía.

«Del entrecruzamiento entre sus fotografías documentales y la búsqueda compositiva de un concepto, Bostelmann es de los fotógrafos mexicanos que mejor asimila y desarrolla los planteamientos conceptuales, convirtiéndose en un tenaz cultivador del detalle humano.» [2]

Con lacerantes inspecciones de la realidad latinoamericana, Bostelmann reveló una realidad «no oficial» que pocos aceptaban. En su obra América: Un viaje a través de la injusticia, el fotógrafo de blonda cabellera mostraría una cara que muchos preferían ignorar.

América: Un viaje a través de la injusticia

bostelmann_10El México en el que creció Bostelmann estaba tiranizado por el discurso oficial. La prensa  adulaba sin recato al presidente en turno y se cantaban alabanzas al extraordinario progreso del  México moderno. Para la buena sociedad, hablar de un México subdesarrollado era de pésimo gusto; un auténtico insulto. Sin embargo Enrique Bostelmann hizo con los espacios rurales de Latinoamérica algo similar a lo perpetrado por Robert Frank contra Estados Unidos: un documentalismo que exponía esas dimensiones de América que tanto incomodaban al establishment.

Exif_JPEG_PICTURETal vez uno de los aspectos que debieron ser más chocantes de esta mirada impertinente era encontrar, de pronto, un tratamiento excepcionalmente poético de motivos fotográficos embarazosos. Tomemos por ejemplo aquella imagen hecha por Bostelmann donde la neblina rodea un iglesia con un hombre que camina hacia ella y vuelve el rostro. La descripción encaja perfectamente en alguna evocadora estampa parisina de Eugène Atget. Pero a cambio, el fotógrafo mexicano presentaba en primer término a un campesino en un cementerio creando una poderosa disrrupción.

El  discurso de Bostelmann resultaría francamente irritante para las «buenas conciencias». Sus imágenes se alejaban demasiado del México pintoresco retratado por Walter Reuter en las páginas de la revista Hoy. [3] Enrique entrega fotografías cuya prédica diserta sobre la contradicción del hombre descalzo que observa decenas de sombreros. Sus contrapuntos se dan tanto en lo narrativo como en lo formal pues «intencionalmente provoca un desequilibrio perceptual en su trabajo utilizando en su obra una imagen que es radicalmente opuesta a la otra…»[4]

bostelmann_11Bostelmann abre camino al tantear una nueva forma de afrontar el México rural y sus habitantes a través de un iris cuya precisión colinda con la crudeza. Su estilo es, en este sentido, precursor de los tratamientos de Graciela Iturbide o Lourdes Grobet para crear una nueva era de indigenismo sin condescencencias.

Las querellas sociales del fotógrafo seguirían años después con su serie Juan de la Mancha, la historia de un niño habitante de una zona marginada.

Nuevamente Bostelmann emparadoja al observador con logradas imágenes de fuerte contraste tonal y composiciones contundentes frente a motivos fotográficos poco poéticos.

Sin embargo, este mismo poder de observación de la realidad latinoamericana la aplica, inmisericorde, a una miseria distinta, la de otros países que se ufanan de su primermundismo. Nuevamente, en la obra de Bostelmann rezumban el acento de Robert Frank o la ironía de Garry Winogrand .

«Inconforme con su mundo y su tiempo, la recurrencia a la negativa fue utilizada en sus imágenes como una prerrogativa para asumir diversos riesgos formales y construir con ellos todo un sistema de cuestionamientos que le permitieron fotografiar durante cuatro décadas los pliegues de la condición humana, a contrapelo siempre de sus desigualdades, grandezas y lo apenas perceptible.» [5]

El retrato

Enrique Bostelmann fue también un retratista consumado. Mucha de su maestría queda a la intemperie cuando ejecuta alguno de sus retratos que se vuelven únicos a través de una pose, un objeto o la composición misma. Existe como constante en el retrato bostelmanniano un punctum que vuelve a sus fotografías de personas tan originales como afiladas.

Espacios habitados

bostelmann_8Como consecuencia su evolución artística, Bostelmann edifica un peculiar puente entre los seres humanos y las cosas. Los objetos guardarían para este fotógrafo un misterio que buscaría desentrañar hasta el día de su muerte prematura a los 64 años.

En Espacios Habitados el ex-profesor del Instituto Paúl Coremans convierte a los objetos en las huellas de las personas.

bostelmann_4Toda fotografía es un índice (índex), una evidencia de un hecho físico, una señal. Del mismo modo, Enrique encuentra una suerte de índex en los objetos: el indicio de una existencia personal. El dueño impregna sus cosas con una especie de ánima.

En Espacios Habitados la figura humana no se hace evidente en el cuadro, pero subyace en una segunda capa, como si fuera un segundo término invisible, evidenciado por las huellas humanas dejadas en los objetos.

Esta etapa del artista resulta intrigante por el uso del color selectivo en ciertas formas concretas de la fotografía.

El acento pigmentado dentro de la estampa monocromática no se encuentra, al menos a primera vista, en lo que podría suponerse un centro de interés. Sin embargo Bostelmann dirige la mirada del observador a una forma concreta que le salta encima, fugándose de la mono-tonalidad. Sus ejercicios parecen ofrecer al observador un acertijo. Estas imágenes son, en tal sentido, una pregunta hecha por el fotógrafo al observador.

Estructura y biografía de un objeto

bostelmann_5La relación que tuvo Enrique Bostelmann con el escultor Sebastián tuvo impactos de diversa índole. Para el fotógrafo implicó el entender su papel de artista de manera muy cercana a la del escultor: «…pocos utilizan la cámara como si fuera el cincel, la espátula, el pincel de un artista.»[6] Parafraseando a Mathias Goeritz, Bostelmann luchaba esforzadamente con las restricciones del medio fotográfico. [7]

En su célebre colaboración con Sebastián, Bostelmann impregna de significados a una cafetera hasta el punto de prácticamente convertirla en un personaje. Nuevamente un objeto es el epicentro de su urgencia expresiva. En el título de la serie «Estructura y biografía de un objeto» se amalgaman tres conceptos sustanciales en la obra Don Enrique: la estructura, el objeto y la vida que hay en él al punto de hablar de una «biografía».

En español llamamos naturaleza muerta a un arreglo de objetos con una determinada composición e intención estética. Al mismo hecho se le llama en inglés still life, que podría traducirse literalmente como «vida quieta». Ambas son aproximaciones interesantes, pues mientras que en español hablamos de una suerte de cesación de la vida, (de ahí la noción de naturaleza muerta), en inglés se habla de una pasividad pero al mismo tiempo de una continuidad pues still también significa «todavía». Enrique Bostelmann da continuidad a la vida de las personas a través de sus objetos.

Estética del objeto

El objeto, entonces, cobra peso y existencia propia ante la mirada de Bostelmann. La forma prevalece por encima de la utilidad de la cosa y le ofrece un grado nuevo de existencia. Su función original acaba en lo secundario. Enrique dota al objeto de una nueva función: la de ser bello, aún si originalmente no fue planeado para ello.

bostelmann_9Bostelmann encuentra vida en los objetos, una subsistencia prestada de su dueño. Esta idea llega a cenit en Historias de la memoria donde Enrique retrata a una serie de intelectuales y artistas a través de sus cosas materiales.

El creador argumenta: «Estos objetos vistos a detalle son un universo que revelan a su propietario. Una pequeña tecla, un zapato, dejan de ser un objeto y se convierten en un paisaje.»[8] Son cosas significativas y significantes en la vida de su  dueño. Así la cuchara que usó el padre de Elena Poniatowska en prisión es vecina de un texto original de Leñero y una diminuta máquina de escribir.

Para Bostelmann  «El ojo se hace muy detallista con el paso del tiempo. Ahora mi tendencia es ir al objeto pequeño, incógnito, que permite expresar una forma de ser del hombre. Después de haber fotografiado a tantas personas uno empieza a sentirse repetitivo, porque vemos la misma expresión, de tristeza, de alegría, de sorpresa, esos gestos son universales y hasta reiterativos. Ahora me pregunto ¿Cómo puedo hablar del hombre a través de sus objetos? Y trato de interpretar a cada uno por otros medios.» [9]

A manera de conclusión

Aún queda mucho por descubrir en las más de 30 mil imágenes que dejó Enrique Bostelmann. Su obra denota una permanente experimentación y exploración como «escultor de luz» que lo llevó de la denuncia social a profundizar en la relación entre la persona y los objetos con los que se vincula.

Quizá las palabras de José Emilio Pacheco sean las más acertadas para rubricar nuestro brevísimo análisis:

«Bostelmann humaniza lo inerte y llena de significación lo fugitivo. Transforma en arte y en conciencia cada nueva posibilidad técnica que le ofrece su medio de expresión. Dueño del color y del claroscuro, es el poeta de la inmovilidad y el maestro del movimiento.» [10]

* Oscar Colorado Nates es titular de la Cátedra «Fotografía Avanzada» en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde dirige  la agencia de imagen FotoUP. Lo expresado en el texto es responsabilidad del autor y se formula a título personal por lo que no refleja necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

Notas

[1] Enrique Bostelman (sic) fotógrafo mexicano 1939-3 de diciembre de 2003,  http://zonezero.com/magazine/obituaries/bostelman/bostelmansp.html Consultada el 18 de diciembre de 2011
[2] Zavala y Alonso Manuel (ed.), Estática fugaz del tiempo/Erique Bostelmann, http://www.arts-history.mx/semanario/index.php?id_nota=06072006171655 Consultada el 18 de diciembre de 2011
[3] Reuter Walter, México es así en Hoy número 837, marzo 7 de 1953, pp. 82-92
[4] «History of Memories: Recent Photographs by Enrique Bostelmann», http://www.absolutearts.com/artsnews/2003/11/03/31506.html Consultada el 18 de diciembre de 2011 (Traducido)
[5] Zavala y Alonso Manuel (ed.), Op. Cit.
[6] Zonazero.com, Op. Cit.
[7]  Aguilar García Juan Carlos, Escultor de imágenes; Enrique Bostelmann, 1/jul/2006, http://www.cronica.com.mx/nota.php?id_nota=248957 Consultada el 18 de diciembre de 2011
[8] Ruiz Elisa, Entrevista a Enrique Bostelmann, http://zonezero.com/magazine/obituaries/bostelman/bostelmansp.html Consultada el 18 de diciembre de 2011
[9] Ídem
[10] Vázquez Leonardo, Bostelmann o la fotografía como crítica y alabanza del mundo, 21/May/2010, http://leonardovazquez.com.mx/blog/?p=665 Consultada el 18 de diciembre de 2011

Bibliografía

  • Adams Hans-Christian (ed.), Eugène Atget Paris, Tachen, 2008
  • Debroise Olivier, Fuga mexicana: un recorrido por la fotografía en México, Ed. Gustavo Gili 2005, p. 19
  • Frank Robert, Los americanos, La Fábrica, Madrid 2008
  • Treviño Estela (ed.), 160 años de fotografía en MéxicoCENART/Centro de la Imagen/Grupo Océano, México 2004, p. 661
  • Sougez Marie-Loup, Diccionario de historia de la fotografía, Ediciones Cátedra, Madrid 2003, p. 73

Hemerografía

  • Reuter Walter, México es así en Hoy número 837, marzo 7 de 1953

Fuentes de Internet

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