Carlos Jurado y su caja de sorpresas

Por Óscar Colorado Nates*

Carlos Jurado (retrato por Javier Puncheta). Xalapa. 1975

Carlos Jurado (México, 1929) es un extraño caso de un un fotógrafo fuera de sincronía: adelantado a su tiempo y, a la vez, arcaico. Adelantado porque fue el precursor del renacimiento de los procesos alternativos en fotografía, la captura de imagen estenopeica e incluso la reciente fiebre lomográfica. Y arcaico pues cuando la fotografía ya se encontraba en un punto de clara madurez en todos sus ámbitos, este pintor egresado de La Esmeralda retoma los procesos primitivos de los inicios de la fotografía.

Como jugando…

Todo inició a principios de la década de 1970. Para entonces, Jurado ya tenía una consistente trayectoria en las artes plásticas: Muralista y pintor de caballete, el alumno de María Izquierdo había tenido algunos devaneos con la fotografía durante su trabajo en el Instituto Nacional Indigenista (1951). Sin embargo, una aparentemente inofensiva tarea de su hija Zinzuni cambiaría su vida.

Cámara estenopeica Unicornio I, 1973. Colección Museo de la Fotografía de Charleroi, Bélgica

“Cuando una de mis hijas era pequeña, iba a una escuela activa, muy dinámica, y recuerdo que le encargaron investigar cómo se transmitía una imagen dentro de una caja oscura e hicimos una camarita. Imprimí la imagen y, de esta forma, me vi inmerso en un juego fantástico.” [1] El artista chiapaneco quedó irremisiblemente prendado: “…me entró la obsesión por las cajas y le seguí. Ése fue el principio. Creo que fue accidental.” [2]

La cámara oscura

El fénomeno de la camera obscura es muy antiguo. El primero en comentarlo fue el chino Mo Tsu (Mozi) en el siglo IV a.C. Aristóteles mencionó la formación invertida de una imagen en un cuarto oscuro y Alhazen (también conocido con el nombre Alhazan de Bazora), utilizó este fenómeno físico-óptico para observar eclipses.

“Cuando uno se encuentra dentro de una habitación cerrada y oscura cuyo exterior está sometido a una iluminación potente -por ejemplo, un cuarto con los postigos cerrados en la época estival, se puede observar dentro del cuarto oscuro la proyección de la imagen invertida del exterior filtrada por cualquier rendija de la puerta o ventana.” [3]

Leonardo Da Vinci hace la primera descripción completa e ilustrada en el Codex Atlanticus y el Manuscrito D. Por su parte, Giambattista della Porta escribe sobre el fenómeno en su obra Magia Natural. El principio de la cámara oscura es aprovechado, inicialmente, por dibujantes y pintores como ayuda en el trazo de siluetas.

Camera Obscura, Athanasius Kircher, 1646

La cámara oscura deja de ser una curiosidad y se convierte en el primer eslabón real de la fotografía cuando Girolamo Cardano sustituye el agujero estenopeico (también conocido como estenopo) colocando una lente de cristal, lo cual mejora notablemente la nitidez de la imagen. [4] Los experimentos en el ramo de la química de Heinrich Schulze, Carl Scheele Jean Sénebier y Jacques-Alexandre César Charles [5] preparan el camino a Nicéphore Niépce y Louis-Jacques Mandé Daguerre, quienes terminarían convirtiéndose en los padres de la fotografía.[6]

A partir de 1839, y una vez que el invento de la fotografía es prsentado de manera oficial, continuaría una larga cadena de mejoras en los terrenos óptico y químico. Con el tiempo las cámaras se volverían tan sofisticadas como portátiles.

Sin embargo, en la década de 1850 Sir David Brewster se desvía de la historia oficial fotográfica cuando es el primero en fijar químicamente una imagen de cámara oscura sin lente; es el primero en realizar una estenopeica. [7]

Se le llama estenopeica a la “Imagen obtenida sin objetivo en la cámara oscura. El pequeño orificio por el que entra la luz proyecta en el interior de la cámara la imagen invertida del exterior.” [8]
 
Sir David Brewster, inventor de la fotografía estenopeica.

Durante el resto del siglo XIX, la imagen estenopeica se hizo popular en el mundo del arte, principalmente entre los impresionistas. Sin embargo la precisión de la fotografía con lente ganó en popularidad y para la década de 1930 lo estenopeico había sido prácticamente olvidado.

A mediados de la década de 1960 resurge esta técnica. De manera totalmente independiente Gottfried Jäger, David Lebe, Franco Salmoiraghi, Wiley Sanderson y Eric Renner retoman el estenopo.[9] Dado el origen del interés de Carlos Jurado por la fotografía estenopeica salta a la vista que el también había retomado este sistema de manera independiente y sin relación alguna a los otros experimentadores.
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La obsesión de Jurado
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Cuando Carlos Jurado acompaña a Zinzuni con su tarea, el redescubrimiento de la imagen estenopeica se convierte para él en una auténtica obsesión:”Hubo un momento en que la casa estaba llena de camaras de cartón, no se podía ni caminar.” [10]
Gracias a las características pictorialistas de lo estenopeico, el tránsito de la pintura a la fotografía resultó natural y transparente para Jurado.

“En el momento en que empecé a hacer fotografía, no encontré vinculación con mi trabajo de pintura. Eran dos cosas completamente diferentes para mí. Pero obviamente mi concepto de la imagen era evidentemente pictórico. Es decir, empecé a trabajar en la fotografía, pero con el criterio de un pintor.” [11]
Carlos Jurado. León en el estudio. 1973 Plata/gelatina Col. SINAFO FN-INAH 861589
Carlos Jurado. León en el estudio. 1973 Plata/gelatina Colección SINAFO FN-INAH 861589

Aunque la pugna entre pintura y fotografía es añeja, la influencia mutua siempre ha resultado enriquecedora. Para Jurado, su formación de pintor le ofreció una sólida noción de la composición, la organización de las formas y la sensibilidad necesaria para crear una propuesta visual sólida al momento de hacer sus imágenes estenopeicas.

Por otra parte es importante anotar que el proceso de la cámara de cartón sin lente no se puede realizar con apresuramientos. Los propios tiempos en los que se expone la superficie de la película son lo suficientemente prolongados para hacer inviable la captura del movimiento.

Realizar una “instantánea” es materialmente imposible. Como bien lo describe Marcela Quiroz Luna, “la captura con la estenopeica es más un enamoramiento que un rapto.” [12] Y abunda que “En la estenopeica tampoco hay un momento decisivo, hay duración.” [13]

Esta posibilidad fotográfica no solamente impone sus propias reglas en relación al tiempo. La composición se convierte en todo un reto, pues no existe un visor. Los encuadres pueden resultar imprecisos y el estenopeico parece más un colaborador que un autor. En tal sentido las imágenes de Jurado resultan particularmente interesantes, pues sus composiciones son tan logradas que pocos imaginarían los retos que implica esta técnica simplemente para escoger qué debe incluirse en la imagen.

Sus experimentos en la fabricación de cámaras se convirtieron en una interesantísima sucesión de redescubrimientos. Jurado aprende cómo hacer cámaras angulares, telefotos, cómo incorporar hasta tres estenopos e incluso a crear una cámara estenopeica para realizar imágenes de 360º.
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Salir al mundo
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Cartel de la muestra “Antifotografía con cámaras de cartón sin lente”. Instituto Francés de América Latina. Enero de 1973. Col. del artista

Jurado siguió considerándose a sí mismo un pintor. Para él, la fotografía resultaba un experimento, apasionante sí, pero más bien un juego. Cuando llegó el momento de mostrarle su obra a otros, lo hizo con gran tiento. Incluso le llamó a sus propuestas «antifotografías» “como para disculparme un poco de lo que iban a ver.” [14]

Sus miedos eran justificados. Por aquel entonces regía lo documental y se exigía una “fotografía comprometida.” La fotografía experimental “estaba totalmente condenada. Cualquier forma alternativa estaba satanizada.” [15] Entre los fotógrafos de 1970 “solamente era válido lo que podía denotar una crítica social. Si no era así, las imágenes experimentales no servían para nada…” [16]

El Esquema del Acto Fotográfico y las Actitudes Predominantes de Joan Costa [17] permite compRender que en el ánimo fotográfico documental prevalece una actitud reproductiva. Por el contrario, Carlos Jurado privilegia las actitudes creativas y experimentales. Sus temores no eran infundados: estaba trabajando, en definitiva, a contrapelo.
Carlos Jurado. Manzanas. 1975 Plata/gelatina Colección SINAFO-FN-INAH 861690
Carlos Jurado formuló su propia posición respecto de la supuesta fotografía comprometida: “Una imagen capaz de producir emociones es, independientemente del tema, una imagen comprometida, pues además de provocar sentimientos -lo cual es un riesgo-, pone en evidencia valores esenciales.” [18]

Carlos no tuvo miedo de nadar a contracorriente y los colegas fotógrafos acabaron respetando su trabajo.
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Carlos Jurado, creador de leyendas
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Carlos Jurado publica por conducto de la UNAM (1974) un libro que se volvería mítico en muchos sentidos: El arte de la aprehensión de las imágenes y el unicornio. Mítico por la propia inclusión de fábula y porque, tras el incendio en la Cineteca Nacional de 1981, sobrevivieron unos cuantos ejemplares que fueron atesorados por sus poseedores. A pesar de todo, el texto que se convirtió en un clásico, algo así como un cult book.
 
Su autor explicaba que “…no hay libros que traten de una forma simple y general, como cuento, todos los aspectos de la fotografía, entonces pretendía hacerlo: con mentiras, con verdades, doy toda la historia de la fotografía…” [19]
Afortunadamente Jurado ha puesto esta obra nuevamente a disposición del público ahora en formato electrónico por medio de Internet.
Carlos Jurado. Sin título, ca.1982 Plata/gealtina Colección SINAFO-FN-INAH 861585
Las imágenes estenopeicas de Don Carlos fueron ganando terreno y su prestigio artístico creció. En 1973 la Universidad Veracruzana lo incorporó a su cuerpo docente y directivo; el fotógrafo acaudilló, exitosamente, el Instituto de Artes Plásticas. Jurado funda entonces primera licenciatura en fotografía del país.

Su participación junto con Antonio Rodríguez, Alfredo Joskowicz y Enrique Bostelmann como jurado en la Primera Bienal de Fotografía (1980) anuncia nuevos tiempos para la fotografía en México. [20]
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El renacimiento estenopeico y la fotografía digital posmoderna
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Carlos Jurado. Naturaleza Muerta. 2005 Plata/gelatina Colección SINAFO-FN-INAH 861527

A cuatro décadas de los inicios de Jurado en la fotografía estenopeica se ha generado en plena era de la fotografía digital, un renacimiento de los procesos originales de revelado y fijación.

Fotógrafos destacados como Keith Carter o Sally Man han vuelto a trabajar con técnicas en desuso como el colodión húmedo de Frederick Scott Archer.

Los ahora llamados procesos alternativos han cobrado fuerza y una creciente popularidad en pleno siglo XXI. La fotografía estenopeica está lejos de haber pasado a la historia en el nuevo milenio: En el Día Mundial de la Fotografía Estenopeica 2011 participaron estenopeicos de 67 países. [21] Según Eric Renner “Existen unos 3000 fotógrafos trabajando con el estenopo alrededor del mundo” [22]

¿Cómo es que en el mundo de la posmoderna fotografía digital tengan tanta popularidad tratamientos cercanos a fotografía técnicamente defectuosa como en el caso de la lomografía? ¿Por qué tienen hoy tanta popularidad las aplicaciones como Hipstamatic o Instagram en dispositivos como el iPhone o el iPad que evocan procesos fotográficos primitivos?

Una razón podría tener que ver con la poetización visual que se logra con los tratamientos analógicos vía lentes de plástico o fugas de luz en cámaras como las Diana, Holga o Lomo. Por la vía digital se pueden lograr efectos similares en un solo paso con las ya mencionadas aplicaciones Hipastamatic, Instagram y otras parecidas o mediante numerosos programas de edición y procesamiento de imagen.
La firma francesa DxO ha creado un sofisticado software denominado FilmPack que permite retomar en el mundo digital el aspecto de películas clásicas como las Fuji Reala, Velvia o Provia, las reputadas Kodak Ektachrome o T-Max y que, además, agrega el grano propio de estas formulaciones argénticas.
Muchos usuarios de programas como el Adobe Lightroom utilizan herramientas originalmente pensadas para la corrección de defectos ópticos para generar aberraciones geométricas y/o viñeteos intencionales. Ni qué decir de las posibilidades en prácticamente todos los programas de edición de imagen para crear todo tipo de virados. Todo en un afán por apartar a la fotografía de su carácter documental hasta lograr el grado de predominio gráfico deseado.
 
La fotografía sin lente ofrece estos niveles de poetización. Además, en el caso del estenopo, existe una posible razón basada en los arquetipos jungianos: “Una abertura circular es una entrada, un arquetipo primitivo del nacimiento y un lugar de transformación, simbólicamente femenino. Representa al observador con sentimientos de anonadamiento, misterio y sublimes preguntas acerca de la vida.” [23]
Carlos Jurado. De la serie

Sobre la fascinación de la imagen estenopeica y la presente corriente contrapuesto a la fotografía-documento, encontramos en Carlos Jurado a un evidente precursor. Siguiendo nuevamente a Marcela Quiroz “En la estenopeica, la mirada padece la afección en la imprecisión de los contornos y su imposibilidad para definirlos. En el recuerdo, es el esfuerzo emotivo y mental de rescate o la vuelta a lo que con asombrosa facilidad traduce los recuerdo en afecciones.” [24] Tal vez uno de los éxitos de estos tratamientos de la imagen es que se parecen más a la imagen mental que producen los recuerdos que la fidelidad documental.

La atmósfera que rodea a estos tratamientos que ahora se logran mediante técnicas digitales tienen una razón de existir en las estenopeicas de Carlos Jurado: “Lo describo como un intento de comunicar algo atemporal. Que tenga algo de misterio y que no se pueda encasillar en una época determinada… …no busco el documento.” [25]

Hay una diferencia importante entre el “instagramista” y la búsqueda de Jurado: la calma. Una de las razones detrás de las experimentaciones técnicas manuales de este autor estenopeico es evitar una automatización atropellada. Su actitud es una especie de “antikodakismo”, una ruptura con el concepto de Goerge Eastman que preconizaba aquello de “usted presione el botón y nosotros haremos el resto.” (Para comenzar, una caja de cartón no tiene un botón de obturación…)

Según Carlos Jurado la clave se encuentra en la pausa y la reflexión para hacer una imagen sin prisas. El proceso estenopeico facilita esta ralentización mecánica, pero sobre todo mental: “Yo no estoy en contra de la tecnología, ni de los avances modernos, incluyendo la fotografía, pero siempre he tenido un poco de terror, digámoslo así, a la forma en que la gente está perdiendo la capacidad de reflexión” [26]

En el cuadro titulado El acto fotográfico, de la documentación a la poetización de Joan Costa [27] podemos comprender que en la década de 1970 prevalecía una modalidad realista en la fotografía, con orientación sociológico/periodística.

Con el advenimiento del Photoshop, a las generaciones actuales les queda clara la subjetividad de la imagen digital, la cual ya no es tomada como la Verdad a pie juntillas y con mayúsculas. Antes de la fotografía digital, una fotografía era prácticamente prueba irrefutable de un hecho acontecido. Como escribe Fred Ritchin, el papel de la función testimonial de la fotografía en el nuevo milenio se ha puesto en duda pero abre una nueva posibilidad “pues la fotografía podría tener la oportunidad de madurar como lenguaje, sin depender tanto en su función estenográfica sino de su expandida fluidez lingüística.” [28]

De modo que la función documental de la fotografía se percibe actualmente con cierto escepticismo. Es entonces que otras posibilidades formales en la fotografía resultan más atractivas que una mera reproducción con la actitud de obtener imágenes tan reales como lo que vemos. En cierta forma, para el aficionado postmoderno es más interesante la obtención de una imagen que permita visualizar una meta-realidad o paradojas visuales que se acercan a una suerte de neo-surrealismo.

Por el contrario, en la primera década del siglo XXI predomina lo gráfico sobre lo fotográfico en lo que Costa denomina fotografismo. En la poetización la iconicidad pasa a un segundo término para dar prevalencia a la forma visual per se.

De lo anterior puede comprenderse el por qué del renovado interés en la fotografía estenopeica y en particular de la obra y experimentaciones de Don Carlos Jurado.

Búsqueda y experimentación: el color
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Carlos Jurado. Muchacha pensando en leones. Fotoserigrafía. 1976 Col. del artista

Jurado mantiene, hasta el momento presente, una ininterrumpida búsqueda con los procesos fotográficos originarios. El estenopo sigue siendo su herramienta favorita, aunque sus exploraciones en color le han producido grandes satisfacciones. “Me gusta también hacer gomas bricromatadas en tricromía. Me hace gracia utilizar procesos que se consideraban obsoletos y que me funcionan muy bien. Para hacer la toma utilizo la cámara que me da, de un solo golpe, del natural, las tres imágenes de separación. estas cámaras, que son reliquias de museo, a mí me resultan supermodernas.” [29]

Carlos Jurado. Los inventores de la fotografía (detalle). 1998 Serigrafía y óleo sobre madera. Col. Universidad Veracruzana
Con el tiempo Jurado ha unido pintura y fotografía en obras que integran ambas posibilidades en impresiones fotomecánicas. Carlos ha creado una propuesta gráfica innovadora sin precedente en México.
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A manera de conclusión
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Al comenzar este texto decíamos que Carlos Jurado se encontraba fuera de sincronía en términos temporales: experimentando a finales del siglo XX con técnicas tenidas por obsoletas durante más de un siglo y adelantado a su tiempo como precursor de una lírica visual propia del posmodernismo digital en los inicios del siglo XXI.

Sus experimentos, aproximaciones lúdicas sin mayores ambiciones, cambiaron su camino artístico de manera profunda y le otorgaron un nuevo timbre a esa voz que ya había ejercitado en La Esmeralda.

El espíritu de Carlos Jurado guarda enseñanzas como la curiosidad, una actitud experimental, audacia para seguir su propio paso, sencillez al perseguir aquello que le fascina e inquieta, pasión por buscar los medios formales para solidificar su propia visión interior.
En el posmodernismo digital, no deja de sorprender el creciente valor que adquiere el trabajo de Carlos Jurado y sus “camaritas de cartón.”
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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  •  Ideas Decisivas: 650 reflexiones fotográficas
  •  Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  •  Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

ana.

Notas

[1] Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, 2007 p. 141
[2] Rodríguez José Antonio (ed.), Carlos Jurado y el arte de la aprehensión de las imágenes, Universidad Veracruzana, México 2010 p. 29
[3] Sougez Marie-Loup (ed.), Historia general de la fotografía, Ediciones Cátedra, Madrid 2007, p. 36
[4] Sougez Marie-Loup, Op. Cit. p. 37
[5] Sougez Marie-Loup, Op. Cit. p. 38
[6] Bajac Quentin, La invención de la fotografía: la imagen revelada, Blume, Barcelona 2011 p. 18
[7] Grepstad Jon, Pinhole Photography, http://photo.net/pinhole/pinhole.htm Consultada el 22 de diciembre de 2011
[8] Sougez Marie-Loup y Pérez Gallarod Helena, Diccionario de historia de la fotografía, Ediciones Cátedra, Madrid 2003 p. 160
[9] Grepstad Jon, Op. Cit.
[10] Rodríguez José Antonio, Op. Cit. p. 32
[11] Ídem
[12] Quiroz Luna Marcela, La ilusión de ser fotógrafo: hacia una fenomenología de la fotografía estenopeica a partir de la obra de Carlos Jurado, Universidad Iberoamericana, México 2007 p. 29
[13] Quiroz Luna Marcela, Op. Cit. p. 30
[14] Rodríguez José Antonio, Op. Cit. p. 33
[15] Carreras Claudi, Ídem
[16] Ibídem
[17] Costa Joan, La fotografía creativa, Ed. Trillas, México 2008, p. 127
[18] Rodríguez José Antonio, Op. Cit. p. 51
[19] Rodríguez José Antonio, Op. Cit. p. 43
[20] Rodríguez José Antonio, Op. Cit. p. 50
[21] Worldwide Pinhole Photography Day, http://www.pinholeday.org/gallery/2011/ Consultada el 21 de diciembre de 2011
[22] Renner Eric, Pinhole Photography: From Historic Technique to Digital Application, 4th. edition, Kindle Edition, Focal Press, Oxford 2009 Loc. 71 (Traducido)
[23]Renner Eric, Op. Cit. Locs. 157-62 (Traducido)
[24] Quiroz Luna Marcela, Op. Cit. p. 102
[25] Carreras Claudi, Op. Cit. p. 146
[26] Carreras Claudi, Op. Cit. p. 142
[27] Costa Joan, Op. Cit. p. 147
[28] Ritchin Fred, Después de la fotografía, Ediciones Ve (Fundación Televisa), México 2010, p. 40
[29] Carreras Claudi, Op. Cit. p. 147

Bibliografía

  • Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, 2007
  • Costa Joan, La fotografía creativa, Ed. Trillas, México 2008
  • Quiroz Luna Marcela, La ilusión de ser fotógrafo: hacia una fenomenología de la fotografía estenopeica a partir de la obra de Carlos Jurado, Universidad Iberoamericana, México 2007
  • Renner Eric, Pinhole Photography: From Historic Technique to Digital Application, 4th. edition, (Kindle Edition), Focal Press, Oxford 2009
  • Ritchin Fred, Después de la fotografía, Ediciones Ve (Fundación Televisa), México 2010
  • Ritchin Fred, After Photography, W.W. Norton & Company, New York 2010
  • Rodríguez José Antonio (ed.), Carlos Jurado y el arte de la aprehensión de las imágenes, Universidad Veracruzana, México 2010
  • Scott Adam (ed.) , Holga: The World Through a Plastic Lens (Lomography), International Lomographic Society, Vienna 2006
  • Sougez Marie-Loup y Pérez Gallarod Helena, Diccionario de historia de la fotografía, Ediciones Cátedra, Madrid 2003
  • Time Life Books, Documentary Photography, Time Life Education, EE.UU. 1972

Fuentes de Internet

Información legal: Las imágenes presentadas en este medio electrónico son propiedad intelectual del autor indicado. Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente en los Estados Unidos Mexicanos en materia de derechos de autor y propiedad intelectual. Asimismo la presentación de las obras que se incluyen en esta crestomatía para ilustrar el texto es legalmente válida de acuerdo con los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Información legal adicional respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

4 pensamientos en “Carlos Jurado y su caja de sorpresas”

  1. Hola, me devolvió el interes por desarollar una carrera fotográfica la manera que está redactado el documento y el trabajo que describes de Carlos Jurado. Llegué aqui buscando Carlos Jurado en google, porque leí un articulo acerca de su trabajo en milenio.. Me clavaré un par de semas en investigar mas, alguna recomendación bibliografica? Gracias ✌🏼️😃

    1. Estimado Óscar, consigue el libro “El arte de la aprehensión de imágenes” Editado por la Universidad Veracruzana (2010), te servirá mucho para profundizar por los textos y la colección de fotografías de Carlos Jurado es excelente. Vale la pena. ¡Un abrazo!

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