Eniac Martínez: el camino hecho historia

Un informe especial de uno de los fotógrafos documentalistas mexicanos más importantes.

(Actualizado el 26 de julio de 2019)

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Por Óscar Colorado Nates*

La ruta de Álvaro Eniac Martínez Ulloa comenzó con una carrera musical que pronto abandonó para enfilarse hacia el estudio de las artes visuales en Cuba (1980). Encontró su siguiente escala en la Escuela Nacional de Artes Plásticas de la UNAM. «Antes de ser fotógrafo me dedicaba a la pintura y hay algo en ella que me sigue gustando; no obstante, había algo que me dejaba con cierto vacío.» [1]

Eniac Martínez. Sin título. Parral, Chiapas, 2002. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» 2007
Después de asistir a los talleres de Pedro Meyer cambió definitivamente la pintura por la fotografía, pues ésta le permitía salir al mundo. «Poco a poco fue presentándoseme la fotografía porque cubría esta búsqueda de compartir cosas, de encontrar y meterme en mundos diferentes a los míos…» [2] «La fotografía me da la oportunidad de moverme hacia muchas direcciones.» [3]
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Aunque todavía muestra un gran respeto por la pintura, la fotografía se ha convertido en su propio dialecto.
:Mixtecos Norte/Sur
Eniac Martínez. Sur. De la serie «Mixtectos: Norte/Sur». 1994

Su primer trabajo fue Mixtecos: Norte/Sur (1994) para el Instituto Nacional Indigenista, un paso tan crucial como primigéneo en su aprendizaje fotográfico. El esfuerzo se convirtió en una experiencia de inmersión total: «Empezar con Mixtecos representó aprenderlo todo en la cancha.» [4]

Eniac fue amalgamando el tema registral con un tratamiento artístico. Una vez en los talleres de Pedro Meyer «Gilles Peress nos dijo «creo que en un proyecto fotográfico tiene que ganar el fondo sobre la forma por una nariz de caballo», es decir por una pequeña cosa. Entonces como fotógrafo de calle, documental, de reportero, de lo que tú me digas, lo que me ha interesado es que el fondo gane pero por nada o sea que esté equivalente a la forma que tú estás mostrando.» [5] En el trabajo del joven fotógrafo ya se traslucía la potente influencia de grandes maestros como Josef Koudelka, Robert Frank o Paul Strand.

Eniac Martínez. Sur. De la serie «Mixtecos: Norte/Sur» 1994

Lo que en principio debía ser un acercamiento monográfico se trocó en un tema que inquietó a Martínez: la migración.

Durante sus viajes de dos o tres semanas a la zona mixteca en el estado mexicano de Oaxaca fue comprendiendo esa peculiar realidad de caseríos poblados por mujeres, con los hombres buscando oportunidades en Estados Unidos dejando regiones solitarias: «todo eso es parte del fenómeno de la migración, y yo lo estaba viviendo; así fue como empecé a plantearme la posibilidad de trabajar con mayor profundidad el tema de la migración…» [6]

Eniac Martínez. Norte. De la serie «Mixtecos, Norte Sur» 1994

El hurgar en los temas relacionados con el éxodo mixteco acabó llevándole a Estados Unidos para registrar fotográficamente el fenómeno migratorio en la frontera. [7] «Me interesa el movimiento y me interesa mucho. Cuando hablo de migración quiero hablar de movimiento, de cómo las cosas van cambiando de lugar y de posición y de significado.» [8]

El trabajo tomó seis años: cuatro de producción y dos de edición. «Una cosa es tener buenas o malas fotos, pero otra es darle sentido a todo el trabajo. Tienes que elegir entre el material lo que es importante para la historia y lo que te describe o te significa algún logro personal, y puede ser que se trate de una imagen que no ayude al conjunto de las imágenes y al desarrollo de la historia. Tomar esas decisiones ocasiona una lucha constante contigo mismo.»[9]
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Sobre la lectura que da el observador a su trabajo explica: «… hay imágenes en las que la gente lee cosas, es como en la literatura, ¿cómo sabes cómo interpreta la gente? En la fotografía dejas que tus imágenes vayan a la cancha y la interpretación ya no depende de ti. Tú le das una lectura y esa es una lectura propia, tú la puedes ir cambiando. Esa lectura no puede ser la misma para todos. » [10]
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Finalmente el propio flujo de los migrantes dictó el orden del libro: «Sur, Norte, Sur. Salen, están y regresan…. ellos regresan a Oaxaca, para trabajar durante la cosecha, y vuelven a Estados Unidos.» [11]
Eniac Martínez. Norte. De la serie «Mixtecos, Norte Sur» 1994

Litorales

Tras la publicación y exhibición de Mixtecos, Eniac Martínez emprendió un nuevo proyecto en el que recorrería riberas, costas y márgenes en toda la república mexicana en compañía del fotoperiodista Francisco Mata Rosas. «Yo no sé si uno encuentra los temas o los temas le encuentran a uno. Litorales salió cuando fuimos de vacaciones Francisco Mata y yo. Estábamos tomando una cervezas en Acapulco, charlando tranquilos, y dijimos «¿Qué tal si hacemos aquí unas fotos?»… La idea era dibujar el perfil del país, el litoral.»[12]
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Sobre la materia de sus ensayos, Martínez es muy preciso: «Me importa el tema. Estudio mucho los temas a los que estoy metiéndome. No me gusta hablar del «y qué sintió usted», lo que me importa es el tema» [13]
Eniac Martínez. Majahual, Quintana Roo, 1999. De la serie «Litorales» (2000)
En esta nueva edificación visual, Martínez Ulloa comienza a incorporar en su obra esos encuadres panorámicos que, en cierto sentido, se han convertido en su trademark. Recurso poco usado fuera de los moldes del paisajismo, la composición panorámica resulta peculiarmente exigente pues siempre se tiene el reto de llenar el encuadre y evitar lo superfluo. [14] A pesar de las dificultades inherentes a las panorámicas, Eniac las compone con maestría.
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Este tipo especial de encuadre resulta muy natural a la vista porque ofrece una vista similar a la que construye el cerebro humano a partir de los fragmentos de información que le ofrece el ojo. Por otra parte, cuando la panorámica se propone en el tamaño adecuado, la fotografía invita a una lectura más reposada. Esto es particularmente importante en las imágenes de Eniac Martínez, pues una observación pausada permite hacer una interpretación sin prisas que permiten ir develando cada una de las capas que conforman sus fotografías.
Eniac Martínez. Punta Herrero, Quintana Roo, 1999. De la serie «Litorales» (2000)
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En sus motivos fotográficos, Eniac Martínez revela la vida en la costa. Niños, pescadores y otros trabajadores son los intérpretes de la diaria epopeya que captura Eniac. Mata Rosas resulta un interesante contrapunto como coautor. Por su parte, Martínez crea composiciones que deambulan de lo tranquilizante a la intensidad.
Eniac Martínez. Mazatlán, Sinaloa, 1997. De la serie «Litorales» (2000)
Litorales es considerado por Martínez como un proyecto más desenfadado y hasta lúdico. Sus fotografías tienen una hondura que no se agota en una primera lectura. Sus distintas capas de significado y simbolismo logran su objetivo de lograr que el observador se transportado a otros espacios. Como bien apunta Eniac, «La palabra clave es viaje.»[15]
Eniac Martínez. Banco Chinchorro, Quintana Roo, 1999. De la serie «Litorales» (2000)
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Y es precisamente en el viaje donde comienza a generarse una constante en el trabajo de este foto-ensayista enrraizado en el fotoperiodismo.
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Camino Real Tierra Adentro

El tercer proyecto de Eniac Martínez es Camino Real Tierra Adentro, donde queda a descubierto su inquietud sobre el camino: «con El camino real es como que estoy llegando a lo que he querido hacer en el mundo de la fotografía: fotografiar un camino.» [16]
Eniac Martínez. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» (2007)
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El Camino Real es una ruta que lleva comienza en la Ciudad de México y culmina en Santa Fe (Nuevo México). Este largo recorrido ofrece una miríada de realidades y de miradas potenciales. »La pródiga extensión territorial es un manjar visual para cualquier fotógrafo, resulta fascinante viajar a lo largo de 3 mil kilómetro… …por la cantidad de elementos que encuentras y resurgen en tan largo trayecto». [17]
Eniac Martínez. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» (2007)
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Martínez logra sintetizar en Camino Real tiempo, camino, vida y épocas. Desde las complejas realidades del altiplano potosino hasta los ánimos festivos de la feria, todo forma parte de la travesía.
Eniac Martínez. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» (2007)
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El viaje puede llevar a ningún lado. De ahí la necesidad de sentir un vivo apasionamiento por el trabajo en puerta pues no siempre se arriba a buen puerto. «Es importante que el proyecto me despierte la emoción que me produce ir seis horas por la carretera a no sé dónde. Es el pago por ver que hay que hacer, aunque luego no haya nada. Y cuando logras transmitir todo eso con la fotografía, yo creo que es ahí cuando tienes fuerza». [18]
Eniac Martínez. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» (2007)
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En el Camino Real se sintetizan cuatro siglos de recorridos de comerciantes, clérigos, migrantes, de tiempos e historias. [19] Eniac Martínez ofrece su propio trayecto interior al observante y lo invita a sumergirse en un mundo aparte donde el fotógrafo se transmuta en lazarillo de aquello que nos pasa inadvertido aunque lo tengamos delante.
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«La imagen tiene que ser lo más interesante posible, lo más compleja posible para que esta imagen no se pierda en una sola lectura, que tenga diferentes lecturas cada vez que la vuelvas a ver. …Si voy a ver The Americans de Robert Frank, le tengo 20,000 lecturas y ahí te pregunto ¿es un fotorreportero? ¿Es un documentalista? ¿Es un artista? ¿Es un fotógrafo de moda? Robert Frank puede ser todas esas cosas según tú la veas.» [20]
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Eniac Martínez. De la serie «Camino Real Tierra Adentro» (2007)
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En todas las fotografías de Martínez el motivo de fondo es el ser humano. »Soy un fotógrafo de la calle y siempre me he interesado por el patrimonio intangible, todo lo que permanece vivo, las tradiciones, lo que existe y lo más importante: las personas». [21] «…los tres [proyectos, Mixtecos, Litorales y Camino Real Tierra Adentro] tienen una parte relacionada con la historia, con la sociedad, con lo social.» [22]
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Ríos

Eniac Martínez. Río Suchiate, 2011. De la serie «Ríos»

Eniac Martínez explora nuevas posibilidades. En su trabajo más reciente, «vuelve al agua». Con Ríos delata la vida que bordea al torrente. En esta nueva obra, el camino se ha convertido en flujo donde confluyen vida y muerte, construcción y destrucción. Aunque no lo parezca a primera vista, Ríos es una síntesis de sus trabajos anteriores que parte del binomio vida/muerte.»Las culturas más grandes de la humanidad se siguen creando a través de los ríos. Ahora, en el Camino Real Tierra Adentro es lo mismo, destrucción y vida. Yo creo que es una dicotomía que no puedes separar. No puedes separar la vida y la muerte. Viene desde el principio de los tiempos. Es lo mismo en la ruta de los migrantes: vas buscando la vida y te mueres.» [23]
El tema del camino reaparece: «…es un camino, es un movimiento. Recuerdo que una vez un tío mío me leyó las runas y me salió una que decía «Tú no puedes empujar el río» el agua del río fluye y tú no puedes moverla. En el momento de mi vida en el que yo me encuentro quiero seguir trabajando Ríos, creo que es un proyecto bueno y que a mí me interesa pero que ahorita está en un proceso de construcción. » [24]

Eniac Martínez. Río Antigua. De la serie «Ríos». 2010-2011

Al observar lo que él llama sus «apuntes de viaje» de inmediato pueden apreciarse elementos nuevos como el color y un cierto distanciamiento del formato panorámico que lo había distinguido. «Lo que creo que no hay que ser es autocomplaciente. En el formato panorámico me había ido bien, llegué a conocerlo muy bien pero me llegué a aburrir, estaba repitiendo las mismas cosas. Ya era como una formulita… …He cambiado tres veces de profesión, si no me divierto y si no me crea una situación nueva no lo hago. ¿Por qué voy a repetir otro Camino Real Tierra Adentro? Va a quedar, digamos entre comillas, «bien» porque soy un fotógrafo que tiene oficio, pero eso significaría para mí un retroceso.» [25]

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Eniac Martínez. Río Lerma. De la serie «Ríos». 2010-2011

Eniac se lo toma con calma «No quiero exponer nada hasta que no tenga algo coherente. Algo que a mí me guste, algo diferente al Camino Real Tierra Adentro. Ahora estoy fotografiando con video, una cámara 6×6, con una cámara panorámica, con una cámara digital con todo lo que me encuentro y todo lo que me encuentre y voy a hacer un tutti fruti que tiene que tener un sentido, sin dejar de ser un tutti fruti. Que sea lo que yo estoy viviendo este momento y cuando esté listo estará listo. Mostraré lo que estoy haciendo hasta que esté listo. Pueden pasar 5, 10 años, mi discurso tiene que ser «esto es lo que yo quería decir, ahí te va» ahorita yo no lo tengo claro. Ahorita estoy fotografiando, fotografiando, fotografiando…» [26]

Tánger a Calais

En agosto de 2017 Eniac viajó a Marruecos para la cobertura fotográfica de una película; desde hace años ha colaborado haciendo stills para cineastas como Diego Luna o Alejandro González Iñárritu. Ese mismo año había fallecido, algunos meses antes, su madre; durante el viaje, murió el padre. Entonces el fotógrafo realizó un cuerpo de obra pequeño, con su teléfono móvil, en el que reverbera la ausencia de sus progenitores.

IMG_0079El proyecto se convirtió en el libro Tánger a Calais y una exposición con el mismo nombre en la Universidad Panamericana en 2018.

Tánger a Calais es el destilado de unas fotos realizadas durante un duelo, con un duelo, de un duelo, o ¿A pesar de un duelo?  Fotos de duelo. ¿Cómo pueden serlo si están a color? ¿O es el blanco y negro un cliché? Tal vez Eniac no necesitaba el blanco y negro, o a contrario sensu, clamaba por el color.

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Una de las fotos con mayores reverberaciones en Eniac: Su padre amaba los pájaros. Esta parvada que se aleja y el camino son, para Eniac, su padre

Este trabajo es, primero que nada, un viaje, un deambular, un camino: elemento constante en el trabajo de Martínez Ulloa.  Es, además, una bitácora de vida. No se trata de un relato pero sí hay un drama, pues el conflicto subyace en todas y cada una de las fotos. Más que una narrativa ¿Es un poema? ¿Paisajes del dolor? ¿Vistas del interior de Eniac? ¿Equivalencias al estilo de Alfred Stieglitz? ¿O es el relato de la historia de los Martínez-Ulloa pareja, padres, familia?

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El fotógrafo se revela sutilmente, ya en una sombra, ya en un reflejo. Estas fotos se leen y releen como una elegía visual. Aunque no toda poesía de la muerte es elegía, subgénero de características propias, sí se puede calificar así el trabajo de Eniac pues trata sobre la muerte concreta de personas (de su padre y madre) así como de relaciones.

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Estas fotos son élegos (llantos, en latín). Las fotos de Eniac lloran lo que es digno de ser llorado. Estas imágenes contienen los elementos definitorios de la elegía: la muerte concreta, real, física de una persona, así como el acontecimiento por un hecho luctuoso y lamentable.

Henri Cartier-Bresson decía, en su célebre cita: “Fotografiar, es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira.”[26b] Tres veces menciona Miguel Hernández el corazón en su famosa elegía a Ramón Sijé: pero es al final cuando dice “Tu corazón, terciopelo ajado…” [26c] ¿Qué pasa cuando se pone en un mismo punto de mira ojo, mente y terciopelo ajado? Lo que pasa es la elegía visual de Eniac: Tánger a Calais.

Basura

 Tánger a Calais fue un inusitado proyecto de corto aliento. Eniac mantuvo su línea de trabajo luego de Ríos, donde encontró el enorme problema de la contaminación y la basura. De ahí surgió un nuevo proyecto que realizó durante tres años (2017-2019): «Basura«.

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En esta nueva etapa, Martínez busca visibilizar un problema al que solemos dar la espalda: el mundo de los desperdicios. Viajó a lugares en México como Oaxaca, San Luis Potosi, Chiapas o Tijuana. En este nuevo cuerpo de obra reflexiona sobre el desperdicio y nos muestra un mundo muy distinto al del cómodo imaginario del reciclamiento.
En sus fotografías vemos que no hay separación de desechos (se mezclan por igual desperdicios orgánicos que inorgánicos) y muestra que aún en el desperdicio hay quien encuentra una forma de vida. Sin embargo, el acento no está en la vida de los «pepenadores», como se les llama en México a quienes hurgan («pepenan») en la basura.
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Nadar (Gaspard-Félix Tournachon), el famoso retratista decimonónico, cuando hizo fotos de las catacumbas de París decía que era el sitio que todo el mundo quería ver, pero que nadie quería volver a ver. Con la basura se trata de un tema del que no queremos enterarnos, que nunca querríamos ver.
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Así, Eniac Martínez pone a flote un tema incómodo, desagradable, pero fundamental en nuestras vidas.
De este trabajo se desprendió el libro del mismo nombre que se presentó en julio de 2019. Se trata de un trabajo basado en la reflexión, la observación y lo que trasciende a lo superficial o meramente aparente.
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Con Basura, Martínez Ulloa cuestionó aquella idea de que una buena foto es de un sujeto hermoso. Él hace fotos poderosas de sujetos horrorosos: Si la estética está afincada en la belleza y ésta en el goce, lo contrario es lo grotesco y el padecer.
De modo que esta obra es una reflexión sobre la antítesis estética. Es un trabajo que transita de  lo estético a lo ético, a la responsabilidad que tenemos como sociedad ante el planeta. Entonces, de lo estético va a lo ético y de ahí a lo sociológico para terminar abordando lo ecológico.
El libro incluye un poema de Eduardo Vázquez Martín en el que habla sobre la paradoja de la basura:
«…de lo que se pudre y es perpetuo
de lo que dura la eternidad y desaparece hoy mismo.»
A través del ojo de Eniac nos asomamos a un mundo pre-apocalíptico, una especie de anticipación de lo que viene si seguimos el mismo camino.
Las fotografías de Martínez parecen de un mismo lugar, porque todos los espacios de este tipo son iguales, indistinguibles, anónimos. Si Alfredo Cáliz trabaja un Jardín común, donde es imposible distinguir Madrid de Nueva York o la Ciudad de México, en Eniac nos enfrentamos a una suerte de Hades, donde es imposible distinguir Oaxaca de San Luis Potosí o de Chiapas.
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Eniac realiza un trabajo inteligente, que evita todos los lugares comunes y clichés, donde su oficio de fotógrafo también le permite capturar imágenes de un gran poder en muchos niveles diferentes.

El fotógrafo según Eniac

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Eniac Martínez. Norte. De la serie «Mixtecos, Norte/Sur», 1994

Tal vez sea su propia formación plástica, o el uso del medio analógico, pero en cualquier caso Eniac Martínez es un artista que asume su parte artesanal con garbo: «…hay que ser responsable del cuadro que trabajas. Oye, un carpintero tiene que ser responsable de que la silla no se caiga. Si soy el carpinterio no puedo decirte: «No, le pones un alambrito y la arreglas». Hay que trabajar con el mismo oficio del carpintero, del cuadrito.» Aunque tal vez le atormente el perder una buena oportunidad, Eniac trabaja su escena diligentemente. La ausencia de una hiper-intención le asegura, paradójicamente, extraordinarios resultados: «Nunca digo ahora voy por una buena foto, mejor me relajo y disfruto lo que voy haciendo.» [27]::

Este autor ha trabajado de forma rigurosa: «una sola cámara, un solo lente sin cortar jamás el negativo.» [28] Para Martínez es fundamental el valor de la obra como corpus más que algún acierto (o desacierto) aislado: «Es que tú puedes ser bueno o malo pero no eres así todo el tiempo. Hay fotógrafos que pueden ser muy buenos y hay ocasiones en las que no les va muy bien, y viceversa. Más bien creo que es a lo largo de los años que se va viendo el cuerpo completo del tipo de trabajo que tienes. No se puede decir por una imagen si eres bueno o no…» [29]
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Eniac Martínez. Sur. De la serie «Mixtecos, Norte/Sur» 1994

En el mundo de Eniac, tecnología y conectividad representan posibilidades excitantes, aunque también advierte los peligros para los fotógrafos de la generación actual: “En las autopistas de alta velocidad pasan los mayores accidentes. Ahorita tú puedes hacer un libro en un mes, la cosa es qué vas a hacer con tu libro de un mes, ¿A dónde lo quieres llevar? Pon el freno de mano y ponte a pensar hacia dónde llevas esa velocidad. Estoy totalmente inmiscuido en las nuevas tecnologías, eso me parece fantástico, pero lo que veo cuando doy clases es esto de querer hacerlo todo con esa misma velocidad y digo, ¿Pero, qué quieres decir? ¿Qué vas a expresar con esta velocidad? Debes tomarte el tiempo necesario, sobre todo el qué quieres decir con esas armas que tienes a tu alcance. Cuando ves esa cantidad de proyectos hechos al vapor dices «eso no te va a llevar a ningún lugar» porque al final y al cabo hay un mundo competitivo y un mundo que sí ha leído que no se va con la finta.»[30]

:Compromiso con ideas
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Eniac Martínez tiene una capacidad excepcional para involucrar al observador al punto de hacerlo sentir dentro de la propia escena: lo introduce en su mundo fabuloso de travesías y movimiento perpetuo. Gracias a sus poderosas fotografías, podemos acceder no solamente a una nueva esfera visual, sino a una invitación para recorrer los senderos que llevan al centro mismo de su mutación interior. «El otro día me decía un amigo: «Las historias son caminos y los caminos son historias». Y tiene toda la razón.» [31]
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Probablemente lo que convierte a Eniac Martínez en un fotógrafo sólido es la ausencia de prisa y la claridad en su trabajo: «Lo que tienen que haber son ideas y un trabajo del que estés convencido.» [32]
El legado de Eniac: Una nota personal
Le ruego a mis lectores una disculpa por el cambio de la tercera a la primer persona en la redacción. Me explico: Este artículo lo escribí el 3 de enero de 2012, luego de la entrevista que le hice a Eniac en su apartamento en el mítico barrio de la Condesa en la Ciudad de México. Como siempre, Eniac fue generoso y no se guardó nada. Apenas un par de meses antes había iniciado yo este blog; la entrevista era más un asunto personal, una oportunidad de preguntarle de forma más o menos estructurada aquello que siempre me había intrigado de su obra. Nunca imaginé que estos párrafos fueran a ser leídos en los cinco continentes ni que el retrato que le hice en aquella ocasión a Eniac le gustara tanto como para que él lo utilizara en múltiples ocasiones.
La vida nos hizo amigos, un privilegio inusitado para alguien que, como yo, ama la fotografía y venera a sus grandes figuras.
Hace no muchas semanas tuve el gusto de entregar a Eniac su cómic, parte del proyecto que realizo para hacer la biografía -en una página- de grandes fotógrafos. El Tigre quedó encantado: «La voy a enmarcar hoy mismo» me dijo ilusionado. Yo se lo entregué en papel y afortunadamente me quedé con una copia donde él me dedicó: «Para Óscar con gran cariño y respeto total hacia tu compromiso con la fotografía.» Yo también decidí enmarcar ese mismo día mi ejemplar.
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Un jueves de lluvia torrencial tuve el honor de presentar, a petición de Eniac, su libro «Basura». La cita fue en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, en el epicentro de la Ciudad de México, a unos pasos del Zócalo y la Catedral Metropolitana.
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Eniac en entrevista antes de la presentación de su libro. (Óscar Colorado, 18 de julio de 2019)
Durante la presentación -con lleno total, por cierto- en la mesa estuvo otro fotógrafo legendario: el documentalista Antonio Turok. Ahí me encontraba con dos autores que merecieron en años consecutivos la Medalla al Mérito Fotográfico, máxima presea otorgada por la Fototeca Nacional de México. Eniac la obtuvo en 2017 y Toño Turok en 2018.
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Durante la presentación del libro «Basura». Desde la izquierda: Eduardo Vázquez Martín, Eniac Martínez, Óscar Colorado, Antonio Turok. Foto por Guadalupe Lara (24 de julio de 2019)
En la presentación también estuvieron el propio Eniac y el poeta Eduardo Vázquez Martín, autor de la magnífica poesía en el libro.
Luego de la exitosa presentación cenamos con Eniac, Turok, Vázquez Martín y otras figuras entrañables como Patty Aridjis Marietta Bernstorff, Lupita Lara…
Cena con Eniac. Foto © Jimena Cancino
Luego de ese encuentro pensé que era momento de agregar a mi post sobre Eniac lo referente a Tánger a CalaisBasura, pero lo dejé para después. De cualquier manera había tiempo. O eso creía yo…
Siete días después de la presentación del libro, recibí una llamada terrible: «Eniac está en terapia intensiva» me anunció Ulises Castellanos. Desde hacía semanas que yo veía mal a Eniac -no entraré en más detalles- pero no me imaginé que su salud llegar al punto de quiebra; o tal vez lo sabía pero yo mismo me negaba a ver cuánto peso había perdido en las últimas semanas y tantos otros pequeños y grandes signos de anormalidad. Varias veces quise preguntarle por su estado de salud, pero no lo hice por pudor, o tal vez porque era evidente que no estaba bien y era tonto o de mal gusto preguntarle algo tan obvio como íntimo.
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Eniac Martínez en su casa junto a Tomás. (Óscar Colorado, 22 de mayo de 2019)
Teníamos muchos planes: junto con el querido Luis Beltrán organizábamos una exposición de Eniac en el Museo de Arte Contemporáneo de Querétaro para agosto… Yo tenía que publicar el libro con mi lectura a su trabajo De Tánger a Calais que se titularía «La Elegía de Eniac»…
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Eniac Martínez, antes de la presentación de su libro «Basura» en San Ildefonso (Óscar Colorado, 18 julio 2019)
Eniac Martínez falleció el 26 de julio de 2019 a las 12:20pm. Hasta siempre, Tigre.
Eniac Martinez
Retrato de Eniac Martínez por Óscar Colorado Nates (2 de enero de 2012)

* Por Óscar Colorado Nates,
(Ciudad de México, 1969)

Académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.

Doctor «Cum Laude»  en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid. Master en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana (Cd. de México) donde es Investigador de Tiempo Completo y Profesor Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada así como Docente de Posgrado en Narrativa y Nuevas Tecnologías.
Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Fotografía Artística Contemporánea; El Mejor Fotógrafo del Mundo Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas.
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irector y conductor del programa de radio Imagen Líquida.
Conferenciante internacional en foros académicos y de divulgación sobre la fotografía.
Fundador del Observatorio Ínter-universitario de Cultura Fotográfica (OBICUF).
Miembro del Seminario de Imagen y Cultura, la Asociación Mexicana de Estudios de Estética, el Seminario Permanente de Análisis y Crítica Cinematográfica (SEPANCINE) o de The Photographic Historical Society (Rochester, NY), entre otras agrupaciones.


Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
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Notas

[1] Gallegos Jorge Luis, Autorretratos del fotoperiodismo mexicano: 23 testimonios, Fondo de Cultura Económica, México 2011, p. 479
[2] Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, 2007, p. 153
[3] Gallegos Jorge Luis, Ídem
[4] Carreras Claudí, Op. Cit. p. 157
[5] Colorado Óscar, Entrevista con Eniac Martínez, documento inédito, Ciudad de México, 2 de enero de 2012
[6] Gallegos Jorge Luis, Op. Cit. p. 475
[7] Carreras Claudi, Op. Cit. p,. 153
[8] Colorado Óscar, Op. Cit.
[9 ] Gallegos Jorge Luis, Ídem
[10] Colorado Óscar, Op. Cit.
[11] Gallegos Jorge Luis, Op. Cit., p. 476
[12] Carreras Claudi, Op. Cit., p. 154
[13] Colorado Óscar, Op. Cit.
[14] Freeman Michael, El ojo del fotógrafo, Blume, Barcelona 2008
[15] Carreras Claudi, Op. Cit., p. 156
[16] Carreras Claudi, Op. Cit., p. 157
[17] Rodríguez Ana Mónica, La Jornada, Eniac Martínez propone «un viaje por la historia y el tiempo», http://www.jornada.unam.mx/2007/04/18/index.php?section=cultura&article=a04n1cul , Consultada el 28 de diciembre de 2011
[18] Ídem
[19] Ibídem
[20]Colorado Óscar, Op. Cit.
[21] Rodríguez Ana Mónica
[22] Carreras Claudi, Op. Cit., p. 155
[23] Colorado Óscar, Op. Cit.
[24] Ídem
[25] Ibídem
[26a] Ibídem
[26b] Díez Taboada, María Paz, La Elegía romántica española: Estudio y antología (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas CSIC – CSIC Press, 1977).
[26c] Cartier-Bresson, Henri, Fotografiar del natural (Barcelona: Editorial Gustavo Gili, 2003). Pág. 13
[27] Gallegos Jorge Luis, Op. Cit., p. 484
[28] Colorado Óscar, Op. Cit
[29] Gallegos Jorge Luis, Op. Cit., p. 481
[30] Colorado Óscar, Op. Cit.
[31] Carreras Claudi, Ídem
[32] Colorado Óscar, Op. Cit.

Bibliografía

  • Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, 2007
  • Freeman Michael, El ojo del fotógrafo, Blume, Barcelona 2008
  • Gallegos Jorge Luis, Autorretratos del fotoperiodismo mexicano: 23 testimonios, Fondo de Cultura Económica, México 2011
  • Martínez Eniac y Mata Rosas Francisco, Litorales, Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México, 2000
  • Martínez Eniac, Ríos, Elefanta Editorial, México, 2016
  • Martínez Eniac, Basura, Elefanta Editorial,México, 2019
  • Treviño Estela, 160 años de fotografía en México, CENART/Centro de la Imagen Océano, México 2007

Fuentes de Internet

Otras fuentes
  • Colorado Óscar, Entrevista con Eniac Martínez, documento inédito, Ciudad de México, 2 de enero de 2012
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10 comentarios sobre “Eniac Martínez: el camino hecho historia”

  1. Pingback: NO ES CEUTA
    1. Estimado Guillermo, es un trabajo de primera. Es una pena que no ea fácil de conseguir sus libros. Pronto va a presentar su próximo trabajo «Basura» del que ya he visto parte; se editará libro de modo que si estás interesado mándame un contacto desde la página «Acerca de…» para que puedas tener uno. Muchos saludos

  2. Mi primer contacto con la obra de Eniac Martínez fue hace ya unos 8 años cuando alguien me prestó el libro LITORALES. Quedé maravillado de tanta belleza en aquel blanco y negro impecable. Es, sin duda, uno de los grandes maestros de la fotografía. Ojalá se recupere pronto. Un abrazo, Óscar. Saludos!!

  3. Como otras cosas, descubrí a Enac gracias a ti Oscar por lo que siempre te estaré agradecido. Me encantaría que en algún momento a alguien se le ocurriera traer a este lado del charco su obra y poder disfrutar de sus bellas fotos. Que descanse en paz. Siempre es duro perder un amigo, así que ánimo y un abrazo.

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