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Las espaldas no dicen nada

Por Óscar Colorado Nates*

¿Por qué muchos fotógrafos que inician tienen tantas fotografías con sujetos de espalda?
Ciudad de México, 2008. Foto por Óscar Colorado

Hoy en día es muy común encontrar fotografías de personas en la calle de espalda.  Ciertamente que puede ser un recurso narrativo en la fotografía si se desea que el observador se pregunte qué está viendo el sujeto o qué está pensando. Pero este no suele ser el caso. Con frecuencia se puede acabar con una fotografía que  pudo haber dicho mucho más si el sujeto hubiera estado de frente: Las espaldas no dicen nada.

¿Por qué es tan común esta situación? La razón tiene mucho que ver con los tiempos actuales.

En muchos países, hacer fotografías en la calle se ha convertido en un reto diferente del que existía hace algunos años. Una primera causa se encuentra en el atentado del 11 de Septiembre. Desde entonces muchos países han establecido leyes y normas no escritas para limitar la fotografía.

La fotografía en los tiempos del terrorismo

En Washington una persona puede ser arrestada si permanece frente a un lugar histórico haciendo fotografías durante más de cinco minutos.  Si, además, se tiene aspecto de musulmán, la situación podría empeorar dramáticamente.  En Inglaterra la lucha frente al abuso policial contra fotógrafos es legendaria. La revista Amateur Photographer de Londres ha pugnado durante los últimos cinco años por los derechos de los fotógrafos.

Sin embargo ni siquiera los foto-periodistas debidamente acreditados se salvan, como fue el caso de Kristyna Wentz-Graff quien fue detenida por la policía de Milwaukee a pesar de lucir ostensiblemente su credencial de reportera gráfica.

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Kristyna Wentz-Graff, fotopriodista, es esposada mientras fotografiaba una protesta en MIlwakee en 2011. Foto por Lita Medinger. Cortesía del Milwaukee Journal Sentinel

 

La inseguridad pública

Sin embargo los problemas fotográficos no se circunscriben exclusivamente a los países temerosos de actos terroristas. En algunos países latinoamericanos es cada vez más difícil hacer fotografías de calle, particularmente en la Ciudad de México.

Con el creciente número de secuestros en Latinoamérica, las personas en las calles son cada vez más desconfiadas ante el fotógrafo.
Con el creciente número de secuestros en Latinoamérica, las personas en las calles son cada vez más renuentes ante el fotógrafo. (Fotografía: panycircco.wordpress.com)

En la Ciudad de México, cuando se apunta la cámara a una persona generalmente se obtiene una respuesta agresiva y preguntas como “¿Qué te pasa? ¿Para qué la quieres?”  Y si hay niños involucrados en la escena la reacción de los padres será aún peor.

Ahora bien, también habría que reflexionar: ¿Qué reacción tendría el lector si alguien se le acercara con una cámara? No deja de ser una suerte de ataque y una cierta embestida a la intimidad de las personas. Ya lo escribió Susan Sontag: «Todo uso de la cámara implica una agresión.»(1) En su celebérrimo ensayo Sobre la fotografía la ensayista estadounidense abunda: «…hay algo de depredador en la acción de hacer una foto. Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a si mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente.» (2) De modo que las «víctimas» de la fotografía no se encuentran tan erradas en su timidez frente a la lente.

La extorsión

En algunas ciudades existe un riesgo adicional: la extorsión policial. En este caso el fotógrafo no es visto como un terrorista, sino como una potencial víctima de extorsión.

Aunque hacer fotografías en la vía pública no sea un delito, ni siquiera una infracción administrativa, pueden existir policías que amenacen al fotógrafo con llevarle a la estación de policía más cercana. Tarde o temprano puede aparecer la velada insinuación para encontrar algún medio alternativo para evitar el enfadoso viaje «a la delegación.»

Dependiendo de la experiencia, aspecto y bolsillo del fotógrafo, el asunto se resolverá con dinero.

Conexión fotográfica

Aunque todo lo anterior es comprensible, no deja de ser cierto que es fundamental crear una relación entre sujeto y fotógrafo. Y esto no es privativo a una toma de glamour con una modelo contratada. Cuando se hace un retrato, la conexión entre fotógrafo y fotografiado es crucial. Incluso podría decirse que cuando se llega a una cierta complicidad es el punto ideal para la fotografía. Y esa relación se nota en las fotografías.

La relación entre el fotógrafo y su modelo es crucial. De inmediato se ve en la fotografía si existe esa conexión.
La relación entre el fotógrafo y su modelo es crucial. De inmediato se nota en la fotografía si existe o no esa conexión vital. (Fotografía: Ringlightphotography.com)

Muchos grandes fotógrafos han tenido la gran virtud de saber conectar con la gente, y eso les permite crear imágenes excepcionales.  Fotógrafos como Jordi Pizarro requieren meses para lograr construir una relación con la comunidad antes de sacar la cámara. Cuando existe la confianza necesaria, el acto fotográfico se convierte en una conexión que se hace evidente en la fotografía.

Salir a la calle y conectar con la gente

¿Esta foto comunicaría lo mismo su el sujeto diera la espalda a la cámara?
Óscar Colorado. Iván Vega, de la serie «Xochitzin» 2011 ¿Esta foto comunicaría lo mismo si el sujeto diera la espalda a la cámara?

La fotografía de calle hoy implica un acto de valentía fotográfica: Salir a la calle es arriesgarse, con peligros y obstáculos por todas partes. Ya no importa si es Londres, París, Washington o la Ciudad de México: Cada vez es mayor la posibilidad de salir a la calle con una cámara y ser agredido, extorsionado o asaltado y acabar sin equipo.

Ciertamente que una posibilidad es utilizar una cámara lo más discreta posible y actuar con rapidez. Cartier-Bresson era un maestro en moverse sigilosamente por la calle con su cámara disimulada a la espalda. Cuando algo le llamaba la atención, sacaba en un instante su Leica y captura la imagen sin dejar de moverse y sin llamar la atención. Las cámaras en los teléfonos móviles ponen mucho menos nerviosa a la gente.

Otra posibilidad, una vez en la calle, es armarse de valor  y buscar la conexión con las demás personas.

Un ejemplo claro de una foto que necesita estar de frente es «Memento», que hice en 2013. No hay manera de comunicar esta fotografía de espaldas.

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«Memento» 2013, Foto por Óscar Colorado Nates

Para los fotógrafos tímidos esto es todo un reto. Y, en el fondo, todos tenemos miedo. Pero la cuestión está en cómo afrontamos ese miedo.

Al final del día vale la pena, porque entonces se pueden lograr fotografías mucho más interesantes, íntimas, llenas de información y de valor. ¿Requieren mayor esfuerzo? Desde luego, pero el mérito es mucho más grande. Por encima de todo es fundamental que una foto diga algo y, las más de las veces, las espaldas no dicen nada.


oscar_colorado_natesÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  • Ideas Decisivas: 800 reflexiones fotográficas (2a. Edición)
  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Columnista en el periódico El Universal (Cd. de México).
Editor y Director General de la revista fotográfica MIRADAS.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.
© 2011-2016 by Óscar Colorado Nates. Todos los Derechos Reservados. Esta publicación se realizan sin fines de lucro y con fines de investigación, enseñanza y/o crítica académica, artística y científica. 

Notas

[1] Sontag, Susan. Sobre la fotografía, Alfaguara, México, 2008, p. 21

[2] Sontag, Susan. Op. Cit. p. 31

Fuentes de Internet

  • You can’t picture this, http://www.youtube.com/watch?v=NjS9L5BVAl8&feature=related, consultada el 31 de diciembre de 2011
  • The Guardian, UK: Photographer films his own ‘anti-terror’ arrest, February 2010, http://www.youtube.com/watch?v=hAUan2DXBsk Consultada el 31 de diciembre de 2011
  • Amateur photographer, resultado de la búsqueda «photographer rights», http://www.amateurphotographer.co.uk/search/results.php?search=photographers+rights Consultada el 31 de diciembre de 2011
  • Zhang Michael, Spending more than 5 min at a location can earn photogs jail time in D.C. ,  http://www.petapixel.com/2011/10/26/spending-more-than-5-min-at-a-location-can-earn-photogs-jail-time-in-d-c/ Consultada el 31 de diciembre de 2011
  • Santos Mondragón, Noticieros Televisa, Imparable el secuestro en México, http://www.esmas.com/noticierostelevisa/noticieros/369401.html Consultada el 31 de diciembre de 2011

 

 


 

Post-Data: Aunque, a decir verdad, la espaldas sí dicen algo. Hablan de esperanza, de futuro, de misterio y es una manera de incluir al observador en la escena.

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David, México 2008. Por Óscar Colorado Nates

¿Qué quiso decir Pedro Lira con su cuadro «La carta»? Él no se enfrentaba al problema de gente molesta en la calle por ser fotografiada.  Invito al lector a descubrir, con más profundidad, qué papel tienen las espaldas en el lenguaje visual.

Pedro Lira. "La carta". 1900 (Chile)
Pedro Lira. «La carta». 1900 (Chile)

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¿Esforzarse o no esforzarse? He ahí el dilema

«Si hacer fotografías no fuera tan fácil tal vez lo haríamos mejor.» Ansel Adams

Esta palabras del Maestro de Yosemite son dignas de una breve reflexión sobre la fotografía y el esfuerzo. ¿Realmente si fuese más difícil usar una cámara se obtendrían mejores fotografías?

Los músicos, un ejemplo interesante

Tomemos como ejemplo a la música y de manera aún más particular al violín. Si uno quiere obtener un sonido decente con un piano  solamente debe pulsar una tecla con suficiente fuerza y listo: La nota es fuerte, clara y precisa. Sin embargo no ocurre lo mismo con un violín. Para obtener un sonido decente y que no parezca que estamos matando a un gato hace falta un mínimo de seis meses de práctica hasta lograr una nota clara. ¡Una nota!

A un niño que inicia en el mundo de la música le espera un largo camino.

El músico promedio sabe cuántas horas de práctica se requieren para tocar una pieza, la memoria necesaria para aprenderse una melodía y la cantidad de ensayos necesarios hasta lograr dominar un instrumento. Un concertista tardará años en dominar su arte. Por otra parte, un músico competente requerirá una importante dosis de teoría. Si, además, lo que se busca es ser compositor, será necesaria una compleja mezcla de conocimientos históricos, teóricos y una cantidad ingente de trabajo hasta lograr componer una pieza de cierto valor. Los músicos tienen mucho qué enseñarnos a los fotógrafos en términos de obstinación.

Cuando no era tan fácil hacer fotos…

Regresando al mundo de la fotografía, vale la pena observar imágenes de principios del siglo XXI. Es particularmente interesante revisar un muestrario de fotografías vernáculas, obras de esos fotógrafos anónimos hechas sin mayor interés que preservar un recuerdo y sin mayor pretensión artística.

A veces olvidamos lo difícil que era hacer fotografías sin mandos automáticos ni exposímetros integrados.
A veces olvidamos lo difícil que era hacer fotografías sin mandos automáticos ni exposímetros integrados.

Muchas de estas fotografías vernáculas tienen defectos técnicos: vibradas, pobremente enfocadas, sub o sobre expuestas… Sin embargo a veces olvidamos que leemos esas imágenes desde nuestra realidad actual. Podemos pasar por alto que las cámaras que usaban aquellos aficionados no tenían ni siquiera exposímetro, que el autor debía elegir todos los parámetros, procesar e imprimir sus fotografías en un largo proceso de aprendizaje, donde cada prueba y error costaba.

Cuando un piensa en lo difícil que debía resultarles definir la exposición deseada entonces no juzga con tanta ligereza esas pequeñas deficiencias técnicas. Hoy basta con apuntar una cámara en modo automático y ¡listo!

Es importante detenerse un poco para preguntarse cómo se está afrontando la fotografía ¿cómo un mero pasatiempo? ¿Sin mayor reflexión sobre lo que se desea plasmar? ¿Qué diferencia hay entre un francotirador que busca absoluta precisión y un tirador con escopeta que destruye todo a su paso?

En fotografía a veces es muy fácil disparar sin ton ni son. No es extraño encontrarse entonces con cientos de fotografías insípidas. En el mundo digital todo se logra a una velocidad que está entro lo emocionante y lo espeluznante.

Un proceso mental diferente

Cuando uno retorna a una cámara analógica, para comenzar recuerda que debe elegir cuidadosamente qué tipo de película utilizar y con qué sensibilidad. Ya teniendo la cámara en la mano, si es totalmente manual hay que tomarse tiempo para decidir los parámetros de la exposición, encuadrar cuidadosamente y enfocar. Todas estas operaciones se realizan prácticamente sin pensar, de modo casi instantáneo con una cámara digital. Sin embargo en una cámara analógica todo esto retrasa al fotógrafo. Por otra parte es necesario reflexionar cuidadosamente qué se desea fotografiar, pues únicamente se tiene un número limitado de tiros. ¿Qué haríamos con una tarjeta de memoria capaz de capturar solamente 36 exposiciones? Y una vez hecha la fotografía hay que procesarla, de modo que más vale asegurarse de capturar algo interesante que valga la pena todo el esfuerzo.

El proceso mental para hacer fotografías en el mundo analógico implicaba más reflexión antes de presionar el obturador.
El proceso mental para hacer fotografías en el mundo analógico implicaba más reflexión antes de presionar el obturador.

De modo que la fotografía tiene un componente fundamental de reflexión. Y ahí es donde tal vez radique el secreto del esfuerzo fotográfico.

"No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.” Ansel Adams
"No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.” Ansel Adams

Más allá de la cámara

También decía Ansel Adams que “No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.”

Es fácil sorprenderse si se asevera que lo más importante en fotografía es la cabeza del fotógrafo. Pero si pensamos en lo que decía Adams, entre más cultivada esté nuestra mente, mejores fotografías haremos. Si alguien ha observado detenidamente la obra de muchos grandes maestros, al hacer su fotografía no puede dejar de pensar en estas influencias. Al aprender historia del arte se obtienen innumerables referencias sobre qué es grotesco o qué es bello y por qué. Si se lee un buen libro, se obtiene una mayor profundidad de pensamiento que acaba colándose en las fotografías.

"Tus primeras 10,000 fotografías son las peores". Henri Cartier-Bresson
"Tus primeras 10,000 fotografías son las peores". Henri Cartier-Bresson

De modo que una parte fundamental del esfuerzo fotográfico está lejos de la cámara. Por supuesto que es necesario practicar. También decía Cartier-Bresson que nuestras primeras 10,000 fotografías son las peores, pero es fundamental un ejercicio consciente de análisis y hace falta un bagaje cultural importante para mejorar cada día nuestras imágenes.

¿Esforzarse o no esforzarse? Tal vez más bien la pregunta debería ser ¿En qué esforzarse? Hay una gran oportunidad para esforzarse en cultivar la mente.

* El autor es Jefe de la Academia Audiovisual en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana (Ciudad de México). Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University de Chicago. Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana ni de la DePaul University.

Fotografía y redes sociales

¿Qué tanto peso debemos darle a la crítica en redes sociales como Flickr? Tal vez mucho menos de la que cabría imaginar en un primer momento.

Cartier-Bresson «undercover»

El otro día me encontré un artículo en Petapixel que me sorprendió y me confirmó algo que ya intuía: las críticas on-line son, como mínimo, subjetivas. Esta nota muestra las opininones de críticos anónimos  respecto de una fotografía en un grupo en Flickr. Las opiniones desecharon en general la imagen subrayando muchos supuestos errores en la imagen. El corazón del problema es que la fotografía en cuestión no era realmente del usuario que la colocó en un grupo de crítica en Flickr. El autor de la fotografía no era otro sino el maestro Henri Cartier-Bresson.

Esta clásica imagen de Cartier-Bresson fue duramente criticada en Flickr por ignorancia.
Esta clásica imagen de Cartier-Bresson fue duramente criticada en Flickr por ignorancia.

El asunto me causó gracia de manera especial pues, pues la fotografía en cuestión la utilizo siempre en mis clases de fotografía avanzada como ejemplo. Por supuesto la imagen tiene la maestría que caracterizaba al celebérrimo galo, considerado por algunos el más grande fotógrafo del siglo XX. Y su fotografía es acremente criticada y rechazada por algunos usuarios en Flickr con más entusiasmo que pericia.

Si esto le ocurre a un Gran Maestro de la fotografía ¿qué puede esperar un principiante en las redes sociales de imagen?

Aunque de primera intención el problema se antoja chusco, si lo vemos con más profundidad podemos ver que no es, en lo absoluto, trivial.

Dan Gillmor anuncia en We The Media una nueva era en el periodismo donde cualquiera puede hacer público su mensaje.
Dan Gillmor anuncia en We The Media una nueva era en el periodismo donde cualquiera puede hacer público su mensaje.

We The Media

Las redes sociales son un extraordinario hito en la historia de la comunicación humana. Más allá del e-mail y de la página web estática, las redes sociales como Facebook, Twitter o Flickr ofrecen una interactividad humana sin paralelo. Esto ha puesto de cabeza  a industrias enteras. Dan Gillmor en su libro We the media  explica que ya no es necesario esperar la bendición de algún titán de la industria del entretenimiento para tener acceso a un gran público.  El famosísimo caso de Rodrigo y Gabriela es un típico ejemplo.

Rodrigo y Gabriela, un claro ejemplo de la democratización de la celebridad en el siglo XXI.
Rodrigo y Gabriela, un claro ejemplo de la democratización de la celebridad en el siglo XXI.

Rodrigo & Gabriela

Los dos jóvenes no requirieron de la aprobación de Ted Turner para llegar al Tonight Show con David Letterman. Los dos guitarristas se hicieron famosos por medio de las redes sociales y el establishment no tuvo otra opción que incluirlos en su programación porque no podían no estar.

Los medios de comunicación ya no son verticales, donde el gran magnate tomaba las decisiones sobre quién se hace famoso y quién no. Hoy cualquiera con una computadora y conexión de internet puede tener acceso a YouTube y cualquier recurso abierto en la world wide web. De modo que Gillmor tiene razón cuando dice que los nuevos medios de comunicación son horizontales, y el título de su libro We the media   habla sobre el efecto profundamente democratizador de las redes sociales en los medios de comunicación del siglo XXI.

Todo lo anterior está muy bien, porque potencialmente cualquiera puede dar a conocer sus creaciones, ya sean una canción, una serie de comedias o, por supuesto, su portafolio fotográfico.

Contenidos en las redes sociales

Ahora bien, el hecho de poder utilizar las redes sociales sin tener que pedir permiso a nadie no garantiza que el mundo nos vea. Como potencialmente cualquiera puede hacerlo, entonces cada creador se enfrenta a una cantidad astonómica de productos de la competencia. ¿Cuántos videos hay en YouTube? ¿Cuántos blogs existen de todos lo temas imaginables? ¿Cuántas canciones hay subidas en mp3 en iCloud? Y, por supuesto, ¿cuántas fotografías hay en Flickr?

Detengámonos un poco en nuestro tema fotográfico. Al momento de escribir este artículo, acabo de consultar cuántas fotografías se subieron en el último minuto a los servidores de Flickr y fueron 5,488. Aunque no sea un cálculo totalmente preciso, pensemos a este ritmo ¿cuántas fotografías se suben a Flickr en un año? 2.8 mil millones de fotografías. Este es el contrapeso de la democratización. Cualquiera, teóricamente, puede tener acceso absoluto a los medios de comunicación en la red, sin embargo nada nos garantiza que alguien nos encuentre. Cualquiera puede subir sus fotografías a Flickr, pero no cualquiera se convierte en una celebridad local como MissAniela.

Ahora bien, el problema no es necesariamente la calidad. Antes se pensaba que si uno hacía un trabajo extraordinario de fotografía, destacaría. En las redes sociales la calidad no es un prerrequisito para la celebridad.

Miss Aniela se ha convertido en una de las usuarias más famosas de Flickr.
Miss Aniela se ha convertido en una de las usuarias más famosas de Flickr.

Tomemos nuevamente nuestro ejemplo de MissAniela. Aún cuando algunas de las imágenes de esta autora son muy interesantes, aún es temprano para decir si la fotógrafa inglesa será una de las grandes autoras del siglo XXI.

La receta del éxito en Flickr está muy lejos de la calidad fotográfica per se. Lo primero que se necesita es un número grande de contactos y si realmente se desea un éxito relevante, se mejoran notablemente las posibilidades al incluir desnudos femeninos o fotografías con una fuerte carga de sensualidad.

Flickr puede tener usos en verdad interesantes y útiles. Para comenzar por muy poco dinero (un poco más de 20 dólares anuales) resulta un excelente medio de respaldo para imágenes. Por otra parte el control para compartir el material permite tener un portafolio en línea sin obligación de que sea público. Ocasionalmente la opinión de otros usuarios puede ser interesante.

Sin embargo existe un riesgo que es importante tomar en cuenta, y es el relacionado con la crítica infundada. Al comenzar una carrera fotográfica lo más importante es mantener viva la llama de la motivación.

¿Compartir la obra artística o proteger al artista? He ahí el dilema

Julia Cameron invita a los artistas a cuidar su yo creativo para alcanzar el máximo potencial. Una lectura muy recomendable.
Julia Cameron invita a los artistas a cuidar su yo creativo para alcanzar el máximo potencial. Una lectura muy recomendable.

Julia Cameron en su libro The Artist’s Way enfatiza la importancia de ver a nuestro yo artístico como a un niño pequeño al que se debe cuidar y nutrir para que pueda crecer y madurar. Las críticas demasiado acres son un riesgo para cualquier artista en crecimiento. Y si las críticas son infundadas, como lo demuestra el artículo publicado por Petapixel, entonces el efecto puede ser devastador.

Las redes sociales y en particular Flickr son excelentes herramientas de comunicación; si se conocen sus límites son muy útiles y recomendables. Solamente hay que tomar en cuenta que no ser una celebridad de las redes sociales no está necesariamente relacionado con la calidad del contenido y que las críticas de extraños pueden ser ridículas. Como la aventura de Cartier-Bresson en Flickr.

El autor es titular de la cátedra de Fotoperiodismo Avanzado en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y Jefe de la Academia Audiovisual de la misma institución. Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University (Chicago). Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana y/o d ela DePaul University.

La fotografía vernácula en la era del teléfono celular

Hoy, para la «foto del recuerdo» ya no se dice «Kodak» sino «Nokia» : Reflexionemos sobre el papel de la cámara en el celular en la fotografía vernácula.

La fotografía vernácula es ese vasto género de las imágenes realizadas por aficionados o fotógrafos desconocidos cuyo tema es la vida ordinaria: las vacaciones, una graduación, una salida al campo, etcétera.

Resulta interesante lo que se establece en Zettapedia:

«El uso de la fotografía vernácula en las artes es casi tan antigua como la propia fotografía. Fotografía vernácula se ha convertido en mucho más común en los últimos años como una técnica de arte y ahora es un género ampliamente aceptado de la fotografía artística.”

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La fotografía vernácula aparece junto con la popularización de cámaras como la Brownie diseñada por George Eastman. Desde 1900, y armados con sus cámaras fotográficas, ciudadanos de prácticamente toda condición económica y social se dieron a la tarea de inundar el mundo con sus “fotos del recuerdo”.

Sin embargo este género fotográfico ha cambiado radicalmente en los últimos diez años con el advenimiento de la cámara integrada en el teléfono celular.

Kyocera VP-210 (1997) uno de los primeros teléfonos celulares con cámara integrada.
Kyocera VP-210 (1997) uno de los primeros teléfonos celulares con cámara integrada.

La fotografía en el móvil inició hace tres lustros cuando, en 1997, Kayocera y Sharp presentan de manera simultánea teléfonos celulares que integraban una cámara.

Hoy prescinden de esta función esencial únicamente los dispositivos de comunicación más elementales. La inmensa mayoría de los teléfonos cuentan hoy con la posibilidad de hacer fotografías.

El mundo de la comunicación móvil ha avanzado de una manera espectacular en los últimos veinte años. En el caso de México, un país con 110 millones de habitantes y 40 millones de personas en situación de pobreza extrema existen 90 millones de líneas de telefonía celular. Esto quiere decir que al menos un porcentaje de las personas que no tienen servicios de drenaje, calles pavimentadas o tienen una casa con techo de lámina o cartón sí tienen un teléfono celular.

Hoy en días es muy común encontrarse a personas haciendo fotografías de eventos importantes con su teléfono móvil. La escena de una chica tratando de captar el examen profesional de una hermana en su celular es cosa de todos los días. Cada día se realizan incontables fotografías de esta manera. Solamente en Flickr, aparecen más de 38 millones de imágenes hechas con el iPhone 3G.

El 13 de septiembre de 2011 la doctora Silvia Hirsch presentó en el II Coloquio Internacional de Cultura Visual una conferencia titulada “Relatos y retratos de familias en un espacio trasnacional: Fotografías de indígenas a través de la Frontera Argentina-Boliviana.”

Los teléfonos con cámara son el dispositivo más importante para capturar la vida y el espíritu humano postmodernos.
Los teléfonos con cámara son los dispositivos más importantes para capturar la vida y el espíritu humano postmodernos.

En su disertación, Silvia Hirsch (doctora en Antropología por la Universidad de California) mostró un conjunto de fotografías realizadas por unos jóvenes indígenas bolivianos. Las imágenes fueron captadas con teléfonos celulares y una pequeña cámara digital de marca Kodak. En esta participación, la doctora Hirsch reflexionó sobre cómo los teléfonos móviles se han convertido en los repositorios de la vida de las personas, un auténtico almacén de sus recuerdos que es compartido vía Facebook.

A primera vista se podría creer que las comunidades marginadas no tienen acceso a este tipo de tecnología, lo cual es falso. Existe en muchos países del mundo un inmenso mercado negro de teléfonos móviles que pone al alcance de todos un dispositivo de comunicación celular.

El trabajo de la Dra. Hirsch es fascinante pues ofrecen un retrato íntimo de la vida en las comunidades indígenas desprovistas de estereotipos folkloristas. Son fotografías de la comunidad indígena realizadas por sus propios miembros. Este es un caso que seguramente se repite en otras comunidades en todo el mundo. En tal sentido, la fotografía vernácula ha mudado se vehículo para pasar de la Brownie al teléfono Samsung, Nokia o Motorola.

El iPhone 4s promete, a finales de 2011, una cámara mejorada. Apple vendió 2 millones de estos teléfonos en su primer día.
El iPhone 4s promete, a finales de 2011, una cámara mejorada. Apple vendió 2 millones de estos teléfonos en su primer día.

No importa si las imágenes captadas con un celular son deficientes, si el ruido es materialmente inadmisible, sub-expuestas o totalmente vibradas… La cámara integrada al teléfono celular es y seguirá siendo el vehículo imprescindible para capturar imágenes familiares, registrar recuerdos, hacer notas visuales y capturar nuestras vidas en sus facetas más personales. Y por supuesto, para el obligado autorretrato de Facebook.

Aún para un fotógrafo profesional, siempre existirá un álbum digital de fotografías familiares realizadas con el teléfono móvil, pues a pesar de todos sus defectos, el celular tiene una de las cualidades fotográficas esenciales: siempre está a la mano cuando se le necesita.

>> ¿Más sobre este tema? En nuestro podcast Episodio 3 también reflexionamos sobre la fragilidad de las fotografías en los dispositivos móviles. Escuchar el podcast aquí 

El autor es titular de la cátedra de Fotoperiodismo Avanzado en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y Jefe de la Academia Audiovisual de la misma institución. Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University (Chicago). Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana y/o d ela DePaul University.

Berenice Abbott: Cambiando Nueva York

Berenice Abbott. Estados Unidos (1898-1991)
Berenice Abbott. Estados Unidos (1898-1991) Fotografía por Lotte Jacobi 1943

«Una fotografía no es una pintura, un poema, una sinfonía ni una danza. No es únicamente un cuadro bonito, ni el ejercicio de una contorsionista… La fotografía es, o debería ser, un docuemento significativo, una declaración penetrante que se podría describir con un simple término: selectividad.» Berenice Abbott

Por Óscar Colorado Nates

Una americana en París

Berenice Abbott sufrió un profundo cambio cuando arribó  a Europa en 1921. Primero mudó su nombre de “Bernice” al equivalente francés “Berenice” y luego cambió la escultura para dedicarse a la fotografía.

La joven estudiante de la Ohio State University había abandonado su carrera universitaria para viajar a Nueva York. Formó parte de la diáspora intelectual que se afincó en París en los años veintes. Fue ahí donde conoció a Man Ray. El importante fotógrafo modernista la contrató como asistente en su estudio. El célebre maestro de la experimentación heliográfica buscaba a alguien que no supiera absolutamente nada de fotografía. Sin embargo,  pronto Abbott comenzó a rivalizar con el maestro.

Berenice Abbot hizo algunos de los últimos retratos del célebre fotógrafo francés Eugène Atget.
Berenice Abbot hizo algunos de los últimos retratos del célebre fotógrafo francés Eugène Atget.

Fue Man Ray quien presentó a Berenice Abbott la obra de Eugène Atget. La estadounidense quedó tan impresionada con la actividad documental urbana de Atget que se convirtió en su máxima promotora. Precisamente fue Abbott quien hizo algunos de los últimos retratos conocidos de Atget. Posteriormente la fotógrafa adquiriría con la ayuda de Julien Levy una parte importante de las placas del maestro francés.

Metamorfosis

Regresó a Nueva York buscando un editor para publicar las imágenes de Atget y se encontró con una ciudad transformada. Nada era igual, ni la gran metrópoli ni el ojo de Abbott que estaba mucho más afinado para re-descubrir los imponentes rascacielos y la vida que sostenía a la ciudad más importante de Estados Unidos. Regresó a París únicamente para empacar.

Sus conocidos la juzgaron duramente por abandonar su exitosa carrera de retratista, pues en los círculos intelectuales parisinos ya se había hecho de buena fama. Sin embargo Abbott dejó todo para dedicar sus esfuerzos fotográficos a la «gran manzana».

Una serie de reveses, que comenzó con la Gran Depresión de 1929, parecía probar que sus amigos tenían razón. Parecía en aquellos momentos una locura cambiar una vida cómoda en Francia por la inestabilidad estadounidense y la falta de oportunidades. Abbott logró que una agencia encargada de dar empleo a los artistas durante la Gran Depresión la contratara.

«Changing New York»

Abbott hizo para el FAP (Federal Art Project) la obra fotográfica más importante de su vida: Una colección de fotografías de los edificios y la vida de Nueva York. Tenía la comisión de retratar la mutación de una ciudad un tanto improvisada a una nueva era de planeación urbana. Pero el FAP no solamente buscaba fotografía urbana y arquitectónica. El proyecto debía incluir la diversidad de la gente, sus espacios laborales y vivienda y la vida propia de la ciudad.

Cuando se observan las fotografías de Abbott del proyecto “Changing New York”, es imposible dejar de referirse a Eugène Atget. Si bien las imágenes de la fotógrafa hacen su mayor aportación en el terreno del urbanismo y la arquitectura, en el caso de las personas y la vida de la ciudad existe una gran influencia de Atget. Para comenzar, Abbott adopta la cámara de gran formato. Los temas continuamente hacen referencia al estilo de Atget, desde la captura de escaparates hasta los «ropavejeros».

Eugène Atget, Ropavejero (1899-1900)
Berenice Abbott, Ragmerchant (1930)
Berenice Abbott, Ragmerchant (1930)

En el terreno de la vida citadina, Berenice Abbott coincide temática y estilísticamente con Walker Evans.

Es muy de notar cómo existen similitudes en los motivos fotográficos coincidentes: letreros (billboards), gasolineras, estaciones de transporte…

Muchos años después tanto Evans como Abbott influirían en una nueva generación y entonces William Eggleston, Stephen Short o Joel Meyerowitz volverían la vista a los sujetos cotidianos que se dan por hecho para ofrecerles una renovada valoración.

Si bien Abbott fue una prolífica artista que abarcó muchos géneros (fotografía de calle, retratos, imágenes docuementales-científicas), su principal trabajo fue el de captar la arquitectura neoyorkina. Hoy damos por hecho a la ciudad, y una urbe como Nueva York se ha convertido casi en un cliché de cómo luce una gran ciudad estadounidense. Sin embargo, para Abbott era algo nuevo y la frescura de su mirada creó toda una iconografía del rascacielos.

Abbott y su «máquina fotográfica»

Berenice Abbott. City arabesque from the roof of 60 Wall St Tower NY 1938
Berenice Abbott. City arabesque from the roof of 60 Wall St Tower NY 1938

La monumentalidad de la ciudad era una muestra de los alcances del ser humano.

Hoy estamos dominados por la tecnología y nuestra concepción postmoderna está relacionada con la comunicación, el entretenimiento, el Internet, las redes sociales, los Smart-Phones, etcétera. Sin embargo en los años treinta el imaginario estaba dominado por la máquina.

Los años treinta eran como la coronación de la revolución industrial. La propia cámara fotográfica era vista como un máquina, una extensión de ese nuevo mundo tecnológico. No había mejor medio para captar a la ciudad moderna como una máquina fotográfica. Tal vez por ello nos resulta tan difícil citar a pintores destacados cuyo sujeto hubieran sido los rascacielos y el paisaje urbano durante los años de la década de 1930.

Las fotografías de Abbott en la construcción de los cimientos del Rockefeller Center son una oda al acero. Sus escenas de los trenes neoyorkinos parecen negras y gruesas telarañas.

Berenice Abbott. Under the El at the Battery, New York, 1932
Berenice Abbott. Under the El at the Battery, New York, 1932

Abbott realiza fotografías singulares de los rascacielos. En sus contrapicados, los edificios parecen monolitos inconmensurables, donde el hombre resulta empequeñecido y convertido en auténtica hormiga. Por el contrario, sus picados de la ciudad parecieran equiparar al hombre con un dios capaz de crear un nuevo mundo; un dios que observa su obra y piensa “esto es bueno” aguardando el sábado para descansar.

Aunque se visite Nueva York hoy en día y se hagan fotografías de los mismos rascacielos, la estética abbottiana permanece original.

Abbott y su fotografía científica

Berenice Abbott. Interference pattern, Cambridge Massachussets (1958-61)
Berenice Abbott. Interference pattern, Cambridge Massachusetts (1958-61)

Aunque Abbott fue una feroz defensora de la “straight photography” (fotografía directa) y aborrece a pictorialistas como Alfred Stieglitz. Esto es particularmente claro cuando hacia 1958 hace un proyecto de fotografía científica para el célebre MIT. Sus fotografías de experimentos científicos tienen una cierta cualidad abstracta que remite, nuevamente, a Man Ray.

Tal vez sea el alto contraste que parece extraído del expresionismo alemán, o la noción de la máquina y del modernismo… Quizá sea esa extraña mezcla entre Eugène Atget y Man Ray que se cuelan en el trabajo de la discípula… O tal vez sea el ojo de la fotógrafa que reviste sus escenas con una compleja mixtura de reverencia, asombro y curiosidad.

Canyon, Broadway and Exchange, New York 1936
Canyon, Broadway and Exchange, New York 1936
DePeyster Statut, Bowling Green, New York 1936
DePeyster Statut, Bowling Green, New York 1936
Foundations of the Rockefeller Center, New York, 1932
Foundations of the Rockefeller Center, New York, 1932

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Abbott pensaba en la fotografía como un documento y no le daba un gran papel expresivo. Paradójicamente, sus obras dotan a las máquinas, los rascacielos y la fría obra humana en una expresión de aspiraciones, sentimientos y emociones.

Nightview, New York, 1932
Nightview, New York, 1932
40th street between 6th and 7h Ave, New York 1935
40th street, New York 1935
New York Stock Exchange, New York 1933
New York Stock Exchange, NY 1933

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A pesar de su intención de hacer straight photographies, desprovistas de toda alteración, Berenice Abbott nos muestra una ciudad transformada a través de sus ojos. Sus fotografías documentales, a pesar de los deseos de su autora, no pueden evitar el llenarnos de sensaciones y emociones.

 

El autor es titular de la cátedra de Fotoperiodismo Avanzado en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y Jefe de la Academia Audiovisual de la misma institución. Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University (Chicago). Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana y/o d ela DePaul University.

Lartigue: el amo del tiempo

Por Óscar Colorado Nates*

Retrato de Jacques-Henri Lartigue por Jeanloup Sieff, 1972.
Retrato de Jacques-Henri Lartigue por Jeanloup Sieff, 1972.

«¡Es maravilloso! ¡Maravilloso! Nada será nunca tan divertido… Voy a fotografiarlo todo ¡todo!»
Jacques-Henri Lartigue a los 7 años al observar su primera fotografía.

Suele pensarse en Henri Cartier-Bresson como el célebre creador del concepto fotográfico del “instante decisivo”, esa acción de presionar el obturador en el momento justo, ni antes ni después para hacer una rebanada de tiempo y espacio. Aunque Cartier-Bresson identificó claramente este concepto y lo puso en práctica continuamente, Jacques-Henri Lartigue fue el precursor de esta idea.

Lartigue estaba obsesionado con atrapar el tiempo y una parte importante de sus experimentos juveniles cámara en mano se referían a congelar el movimiento. Sin embargo, no le interesaba tanto la acción del congelamiento en cuanto a obtener curiosos efectos, sino a esa obsesión por atrapar lo fugaz, el instante.

Este fotógrafo tan joven como acaudalado obtuvo el éxito en su cacería de tiempo en dos sentidos. El primero, más obvio, era lograr con sus congelados arrancar un instante del devenir temporal de la existencia. Una de sus imágenes más conocidas es la titulada “Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905”.

Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture - France http://www.lartigue.org / AAJHL
Mi prima Bichonnade. 40, Rue Cortambert, París, 1905. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture – France http://www.lartigue.org / AAJHL

Esta fotografía es un ejemplo importante en muchos sentidos. Para comenzar, desde el punto de vista narrativo la imagen nos asalta con preguntas como “¿qué ocurrió antes? ¿Saltó? ¿Tropezó? ¿Estaba haciendo una payasada? Y luego ¿Cuál sería el desenlace? ¿Cayó graciosamente? ¿Se desplomó y se rompió un hueso? No conocemos la respuesta. Esta fotografía es exclusivamente una pregunta.

Por la fecha sabemos que el autor tenía 9 años. Este es el tipo de datos que siempre apasionan cuando se observa la obra de Lartigue. Aunque sus fotografías posteriores son interesantes, es esa mirada infantil, curiosa, punzante la que ofrece lo mejor de su trabajo. Casi podemos imaginar al pequeño preguntando “¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?” incesantemente, como hacen los niños. Sin embargo Lartigue no pregunta verbalmente, sino con su cámara. Una y otra vez pregunta, dispara y busca una respuesta.

Pero Lartigue hizo mucho más que hacer simpáticos congelados y graciosas instantáneas. En realidad, supo capturar el espíritu de su tiempo, una Francia desahogada, donde la prosperidad, el ocio y el placer eran parte de la esencia gala. Como todos sabemos, el sueño duró poco, pues la llegada de la Primera Guerra Mundial alteró al mundo irremisiblemente. Sin embargo existe una narrativa extendida en el corpus fotógrafico de esta etapa juvenil. En conjunto, la obra de este tiempo captura el espíritu de la sociedad francesa adinerada y su ocio. Como narrativa, el corpus nos habla de un “antes”, una Francia compleja y asentándose como estado después de todos los zipizapes napoleónicos.

Avenue du Bois de Boulogne, Paris 1911. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture - France http://www.lartigue.org / AAJHL
Avenue du Bois de Boulogne, Paris 1911. Jacques-Henri Lartigue. © Ministère de la Culture – France http://www.lartigue.org / AAJHL

Un “antes” de asentamiento social, democratización y acceso a la riqueza. Y en cierta forma la fotografía “Mi prima Bichonnade” es una síntesis de toda la obra juvenil de Lartigue. Nos preguntamos si la prima no acabaría rodando por el suelo. Y cuando vemos el conjunto de álbumes de este autor, pensamos que le ocurría lo mismo a Francia, captada en un instante de tranquilidad, prosperidad y recreo, pero a punto de sumirse en la guerra y darse el gran sopapo. En tal sentido, el niño Jacques-Henri también plantea una punzante pregunta con sus fotos inocentes sobre los ires y venires, venturas y desventuras del mundo.

Además de ser un amo del tiempo, Lartigue destaca porque en sus motivos siempre aparece un ser humano. Parece tenerle sin cuidado el sujeto fijo: no hay en sus primeras obras paisajes ni bodegones. Siempre hay un humano. Quizá esta sea otra razón por la cual sus fotografías son tan fascinantes, pues siempre, inmediatamente, hay un punto de enlace. El observador puede apelar a alguna fracción de su historia de vida, o claramente identificarse con el motivo y, claro está, proyectarse con aquella alegría y prosperidad.

Renée Perle 1930. Jacques-Henri Lartigue © Ministère de la Culture - France / AAJHL http://www.lartigue.org / AAJHL
Renée Perle 1930. Jacques-Henri Lartigue © Ministère de la Culture – France / AAJHL http://www.lartigue.org / AAJHL

Dando una vistazo aún más acuciado, las imágenes de Lartigue no solamente tratan del espíritu humano. En particular, la mayor parte de sus imágenes incluyen figuras femeninas. Puedes ser un retrato o un plano conjunto, pero en la gran mayoría de sus obras la mujer es el motivo central. Aquí cabrían numerosas preguntas de índole freudiano, que será de interés para los psicólogos pero no necesariamente para los observadores de sus fotografías. Lo que sí queda claro es que las mujeres de Lartigue están dotadas de una sencillez alegre y desenfadada, de una sensualidad sutil y generalmente presente, pero también de una belleza y elegancia constantes.

Jacques-Henri Lartigue se obsesionó con la captura del tiempo. Sus congelados son un éxito en la preservación de los momentos. Sus imágenes previas a la guerra también atrapan a un tiempo de forma más amplia: el tiempo de la Francia antes de la cruenta participación bélica. En cualquiera de los dos casos, podemos imaginar al niño pequeño acechando al tiempo, cámara en mano.

¿El propio Lartigue sintió haber logrado su cometido? Muy en el fondo, solamente él lo supo. Visto desde fuera, asomándonos a la ventana que son sus fotografías, todo indica que su impecable intento por atrapar el tiempo fue un éxito.

El autor es titular de la cátedra de Fotoperiodismo Avanzado en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) y Jefe de la Academia Audiovisual de la misma institución. Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University (Chicago). Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana y/o d ela DePaul University.

Documentales en video:

> Reportaje sobre Lartigue en  «Para todos la2»

Masters of Photography – Jacques-Henri Lartigue (en inglés)
Primera parte  | Segunda Parte  |  Tercera Parte  |  Cuarta parte

BBC. The boy who never grew up
Primera parte  |  Segunda Parte

> Slideshow «The Art of Photography»