Todas las entradas de: Dr. Óscar Colorado

Crítico, analista y promotor de la fotografía. Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México). Autor de los libros "Instagram, el ojo del mundo", "Fotografía de Documentalismo Social", "Fotografía Artística Contemporánea" y "El Mejor Fotógrafo del Mundo".

Lourdes Grobet más allá de la Lucha Libre

Por Óscar Colorado Nates*

La lucha de una fotógrafa

Lourdes Grobet (México, 1940-2022) ha estado tan ligada a la lucha libre que puede caerse en el riesgo de reducirla a este ámbito que, con todo lo rico y fantástico que resulta, no es la única faceta de esta fotógrafa.

Hay en Lourdes Grobet mucho más. En sus exploraciones artísticas utiliza la fotografía, pero no es el componente exclusivo. Entre su lista de ingredientes aparece la intervención de un paisaje pintando magueyes y nopales,  o su performance al convertirse ella misma en un exhibidor de imágenes. Estos aspectos de su indagación artística ofrecen vertientes mucho menos conocidas, pero tal vez aún más seductoras.

Grobet está marcada por la experimentación: diapositivas, infrarrojo en blanco y negro… Los resultados han sido una suerte de premoniciones estéticas de lo que habría de prevalecer en la fotografía del siglo XXI. Su fotografía callejera es poderosa, dinámica, llena de textura y con una narrativa excitante.

Lourdes Grobet. Blue Demon visitando la exposición La Filomena, Centro de la Imagen, Ciudad de México, 1996.

Todos estos mundos fascinantes de Lourdes Grobet corren el riesgo de perderse si reducimos su obra a las fotografías de lucha libre. Ella misma se queja: «Ahora, tengo el estigma de Los luchadores porque es el trabajo más conocido y la gente cree que hago puro luchador.» [1] Su obra en este terreno ha sido difundida al grado de convertirse en un fardo casi abrumador. «Para mí es un estigma cargar encima con la lucha libre.» [2]

Sin embargo, las extraordinarias estampas de luchadores no podrían explicarse sin una larga búsqueda y un profundo proceso de indagación artística.

«Activista permanente contra la sacralización de paradigmas culturales como el instante decisivo en la fotografía y la supremacía de la contemplación como valor estético, Lourdes Grobet se mantiene ajena a los modelos clasificatorios y las tendencias dominantes del arte, en buena medida porque asume el fenómeno artístico como una labor que no termina ni comienza con la obra del autor…» [3]

Lourdes encarna el espíritu artístico posmoderno con autoexploración, astucia, irreverencia y audacia. Gene Youngblood dijo que «Todo arte es experimental o no es arte.» [4] Y tenía razón.

Para Grobet tal vez su  máxima lucha es la de permanecer rebelde y confrontar el establishment constantemente y al hacerlo, encontrar una nueva manera de mirar.

Los inicios 

Lourdes Grobet inició su vida artística en la pintura. Al ingresar en la universidad, tuvo sus primeras clases de fotografía con la húngara Katy Horna. Viajó luego a París donde conoció el arte quinético. Cuando volvió de la Ciudad Luz, decidió que pintar era totalmente anacrónico y sin sentido en una era marcada por los medios de difusión masiva.

Lourdes Grobet. A la mesa. Instalación. 1973

Precursora de la multimedia, Grobet reflexionó en su momente en torno a las ideas de Marcuse y Mc Luhan quienes «…en la era de los medios masivos se planteaban retos técnicos y argumentativos al fusionar la tecnología con las artes.» [5] La joven artista captó de inmediato las posibilidades e implicaciones de estas fusiones.  Estas nuevas hibridaciones permitirían que, con los nuevos medios, pudiera llegarse a una nueva forma de pensamiento no lineal [6] al que estamos hoy tan acostumbrados en la era de las redes sociales pero que en 1970 era algo de una novedad prácticamente incomprensible.

Lourdes nunca se interesó mayormente en la discusión de si la fotografía es o no arte. Para ella es un lenguaje. [7]

Grobet coincidió (es decir, es contemporánea pero también colaboró al incidir) en los performances multimedias de finales de la década de 1960 e inicios de 1970. Las sendas de la danza, el teatro, el video y otras formas de arte visual fueron los nuevos canales para crear formas artísticas alejadas del lienzo y del pincel. [8] La fotografía, hija incómoda de las artes encontró en estas nuevas formas de expresión una nueva y, finalmente, legítima morada.

De vuelta en México quemó las naves literalmente: incendió sus pinturas en una suerte de rito purificador [9] y decidió dedicarse, por entero, a la fotografía.
Buscó dónde estudiar fotografía y decidió viajar a Inglaterra para matricularse en el Cardiff College of Art y en el Derbi College for Higher Education.
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El performance

Walking exhibition (detalle del montaje). 1977
Walking exhibition (detalle del montaje). 1977

En 1977 Lourdes Grobet juega con la fotografía y los espacios de exposición. Realizó un  performance con Walking Exhibition de 1977 (Londres) donde ella misma funge como espacio museográfico humano e itinerante.

En esta faceta de la fotógrafa todo apunta hacia el arte conceptual, aunque ella detesta el término.

Existe una cierta corriente de artistas que siguen relegando a la fotografía a la trastienda del arte. Se llaman a sí mismos «artistas visuales que utiliza la fotografía como medio de expresión» para enfatizar que son mucha más que  fotógrafos. Sin embargo, Lourdes Grobet es auténticamente una artista visual que utiliza la fotografía como medio de expresión. En el caso de Lourdes sí que se comprende una visión que borra las fronteras de los medios.

Lourdes Grobet. Tercer estado. Plata sobre gelatina 150x100cms. De la serie «Hora y media.» 1975

Si bien sus instalaciones, performances e intervenciones tienen un componente meta-fotográfico, nunca se abstraen totalmente de la imagen fija: «De hecho, mi primera exposición (1970) fue una exposición multimedia, una instalación. En ese momento, por aquí no estaban haciendo instalaciones. Digamos que yo lo hacía sin tener la conciencia, hasta ahora, de lo que estaba haciendo.» [10]

Con su trabajo Hora y media el ejercicio resulta tan complejo como interesante. Su autora lo describe: «La galería se convirtió en cuarto oscuro, donde se tomaron las fotos. Revelé y me imprimí en tres murales en papel fotográfico, sin fijarlos. Mientras las imágenes eran observadas por el público prendí la luz y desaparecieron.» [11]

Intervención en el paisaje

En la serie Paisajes pintados, Grobet se adelanta a las exploraciones cromáticas tan típicas ahora de lo que podría denominarse un neo kitsch digital. Sin embargo la fotógrafa hace un ejercicio artístico donde física y materialmente interviene el paisaje.

Lourdes Grobet. Segunda serie: Querétaro, Estado de México, Hidalgo y Morelos (México). Diapositivas 6×6″. De la serie «Paisajes pintados.» 1981

Lo que hoy podría ser un insípido, simplón y elemental ejercicio con Photoshop, es en la mente de Grobet algo mucho más sofisticado: ella misma pinta, brocha en mano, partes del paisaje para luego fotografiar su intromisión.

Lourdes obra de acuerdo con lo que escribe Charlotte Cotton: «El acto de la creación artística comienza mucho antes de que la cámara esté en posición y se fijen las imágenes, comienza con la planeación de la idea. Muchos de los trabajos aquí comparten la naturaleza del performance y el body art, pero el observador no es testigo directo del acto físico, como ocurre en el performance, a quien se le presenta una fotografía como la obra de arte.» [12]

En Paisajes Pintados la fotografía como obra de arte es también el índex del hecho artístico.

Serie «Objetos»

Lourdes Grobet. Textil fotográfico. Plata sobre gelatina e hilo crochet 20 x 20cm. De la serie «Objetos.» 1984

De la serie Objetos, la pieza Textil fotográfico muestra la búsqueda de Grobet por borrar los lindes materiales de la fotografía. Mezcló elementos físicos, construyó y fragmentó empleando la percepción del observador. El ojo destruye, pero la mente reconstruye. En este ejercicio reverbera el cubismo analítico y se pueden olfatear los joiners a lo David Hockney. [12bis]

Neo-mayaztec

La fotógrafa no solamente es precursora de la multimedia y el uso de la fotografía en el marco del arte conceptual. También se adelantó a la estética del hiper-cromatismo tan característica del inicio del siglo XXI.

Lourdes Grobet. Sin título. Tijuana, Baja California. Diapositiva 35mm infrarrojo. De la serie «Neo-mayaztec 1988-1990.»

Las poderosas coloraciones en Neo-mayaztec parecen prefigurar el gusto contemporáneo por las pigmentaciones súper saturadas que tanto disfrutan los aficionados en el nuevo milenio. Grobet siempre ha gustado de experimentar con la fotografía [13] dentro de sus propios confines técnicos. Esto se vuelve claro al ver que sus obras no se limitan a la plata sobre gelatina, ensayando también con el infrarrojo (tanto en color como blanco y negro) o las diapositivas. Sus tonalidades no se deben a un abuso en los parámetros del Photoshop: son un resultado puramente analógico.

Estas fotos fueron hechas con las patas

En Pasos o estas fotos fueron hechas con las patas el humor grobetiano se deja traslucir. De Mathias Goerit, uno de sus maestros universitarios, aprende que «no me lo tomara en serio, que me riera de mí misma, y así he navegado toda mi vida» [14].

De su maestro, enrraizado en la Bauhaus, captó que «el arte tiene que servir para divertirse.» [15]

Lourdes Grobet. Sin título. Londres. Plata sobre gelatina 11x14
Lourdes Grobet. Sin título. Londres. Plata sobre gelatina 11×14″. De la serie «Paso o estas fotos fueron hechas con las patas.» 1992

Las tomas picadas o con cámara baja que toman como motivo fotográfico las piernas de los transeúntes están llenas de movimiento, a veces acentuados aún más con el empleo del plano holandés. Los negros empastados y el grano característico ofrecen un aspecto orgánico. Grobet nos ofrece en esta serie una estética emparentada con William Klein y Robert Frank.

El Teatro Campesino

Lourdes Grobet. Hombre de maíz (detalle). Oxolotán. Plata sobre gelatina 11×14″. De la serie «Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena.»

Quizá Grobet preferiría ser más recordada por trabajos como el que ha realizado en el Teatro Campesino que con la lucha libre. «He tenido las experiencias más impresionantes de mi vida trabajando con campesinos.»[16]  «El trabajo del Teatro Campesino me permitió conocer el México rural…»[17]

De sus múltiples dimensiones artísticas, su trabajo con el Teatro Campesino abre una ventana a una dimensión  cautivadora donde los habitantes del espacio rural dejan de lado el estereotipo de  «inditos» ignorantes, mansos y dóciles para convertirse en artistas audaces y propositivos.

La mirada de Grobet nos permite adentrarnos en un espacio irreal y reservado. El Teatro Campesino no es muy conocido en México aunque ha encontrado una difusión más amplia en el extranjero

Lourdes plasma en sus imágenes una faceta compleja con la que pocas veces se identifica a los miembros de las etnias mexicanas.

Lourdes Grobet. Mariposa. Oxolotán. Infrarrojo blanco y negro 11×14″. De la serie «Laboratorio de Teatro Campesino e Indígena.»

«Más sofisticados de lo que el indigenismo oficial se imaginaba, los rostros desnudos o enmascarados contenían claves de la identidad colectiva que había mutado del campo a las ciudades, conservando sus raíces y su aliento artístico.» [18]

Mucho por pensar

Lourdes Grobet es una fotógrafa que trasciende, con mucho, a una parte de su obra centrada en la lucha libre. La popularidad de sus fotografías de luchadores ponen a Grobet en peligro de concebirla como una artista mono-temática. Nada más lejos de la verdad.

Según Tony Godfrey, el arte conceptual indaga cómo pensamos y hacemos a otros pensar.[19] Pero, como lo demuestra Grobet, el arte conceptual fotográfico se puede usar no sólo para reflexionar sino también para crear significados.

Su obras de arte forman un crisol de exploraciones que ofrecen un arte auténticamente posmoderno y no un mero modernismo recalentado. Las fotografías de Lourdes Grobet, siguiendo a Jorge Juanes [20], dan a pensar y dan qué pensar.


ocn_small* Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  • Ideas Decisivas: 650 reflexiones fotográficas
  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.


Fuentes de investigación

Bibliografía

  • Bañuelos Capistrán Jacob, Fotomontaje, Ediciones Cátedra, Madrid 2008
  • Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, Barcelona 2007
  • Cotton Charlotte, The Photography as Contemporary Art, Second Edition, Thames & Hudson, London 2009
  • Freeland Cynthia, But is it art?, Oxford University Press, Oxford 2001
  • Godfrey Tony, Conceptual Art, Phaidon, London 1998
  • Grobet Lourdes, Espectacular de lucha libre, Tercera edición, Trilce/Océano,  México 2008
  • Grobet Lourdes, Lourdes Grobet, Turner, España 2005
  • Grobet Lourdes, Retrato de familia, Editorial RM, México 2009
  • Juanes Jorge, Más allá del arte conceptual, Ediciones Sin Nombre (CONACULTA), México, 2002
  • Rush Michael, New Media in Art, Thames & Hudson, London 2005

Fuentes de Internet

Notas

[1] Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Editorial Gustavo Gili, Barcelona 2007, p. 101
[2] Carreras Claudi, Op. Cit. p. 102
[3] Grobet Lourdes, Lourdes Grobet, Turner, España 2005, p. 10
[4] Rush Michael, New Media in Art, Thames & Hudson, London 2005, p. 10 (Traducido)
[5] Grobet Lourdes, Espectacular de lucha libre, Tercera edición, Trilce/Océano,  México 2008, p. 311
[6] Freeland Cynthia, But is it art?, Oxford University Press, Oxford 2001, p. 189 (Traducido)
[7] Entrevista a Lourdes Grobet, Mondaphoto Magazine, http://www.mondaphotomagazine.com/?p=23, Consultada el 16 de diciembre de 2011
[8] Freeland Cynthia, But is it art?, Oxford University Press, Oxford 2001, p. 189 (Traducido)
[9] Entrevista a Lourdes Grobet, Op. Cit
[10] Carreras Claudi, Ídem
[11] Grobet Lourdes, http://www.lourdesgrobet.com Consultada el 16 de diciembre de 2011
[12] Cotton Charlotte, The Photography as Contemporary Art, Second Edition, Thames & Hudson, London 2009, p. 21 (Traducido)
[12bis] Bañuelos Capistrán Jacob, Fotomontaje, Ediciones Cátedra, Madrid 2008, p. 191
[13] Carreras Claudí, Ibídem
[14] Carreras Claudí, Ibídem
[15] Grobet Lourdes, Espectacular de lucha libre, Tercera edición, Trilce/Océano,  México 2008, p. 311
[16] Carreras Claudi, Op. Cit., p. 104
[17] Carreras Claudi, Ídem
[18] Grobet Lourdes, p. 313p
[19] Godfrey Tony, Conceptual Art, Phaidon, London 1998, p. 301
[20]Juanes Jorge, Más allá del arte conceptual, Ediciones Sin Nombre (CONACULTA), México 2002, p. 11

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El “instante decisivo” de Henri Cartier-Bresson

Por Óscar Colorado Nates*

«Suspendido en el tiempo, Henri Cartier-Bresson, esperaba emboscado.» [1]

De todos los conceptos fotográficos, seguramente no existe ninguno más famoso que el célebre “instante decisivo” acuñado por el fotógrafo francés Henri Cartier-Bresson. Sin embargo esta noción está tan difundida como malinterpretada, o en todo caso entendida de manera incompleta. En este artículo buscamos desentrañar algunos de los elementos menos conocidos del “instante decisivo”del fotógrafo francés.

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Henri Cartier-Bresson, Madrid (1933)

Génesis de un concepto

No sobra recordar que Cartier-Bresson es considerado uno de los grandes maestros de la historia fotográfica. David Präkel señala que este importante fotógrafo nacido en Chanteloup, Seine et Marne (Francia) es  «considerado por muchos el padre de la fotografía de calle y el fotoperiodismo.» [2]

En la muestra Cartier-Bresson: The Modern Century del Museum of Modern Art de Nueva York[3] fue señalado como  el fotógrafo más importante del siglo XX.  En Francia se le considera monumento nacional y es “evocado constantemente como una piedra de toque en las revistas de fotografía de grandes tiradas, imitada por legiones de fotógrafos, [su] obra ha encantado e instruido a millones de personas.”[4] No es extraño que esta conceptualización intelectual de un autor tan importante sea igual de célebre que sus propias fotografías. Para comprender cómo nace la noción del “instante decisivo”es necesario conocer de dónde proviene el fotógrafo galo.

A pesar de haber nacido en el seno de una familia muy rica, Henri Cartier-Bresson decidió decantarse por una azarosa vida de fotógrafo. Pudo elegir una cómoda posición en la industria textil, heredada de su padre pero su vocación artística fue más fuerte.

El modernismo de la década de 1930 fue de gran importancia para la fotografía, que se vio influida por muchos de los “ismos” de las vanguardias: constructivismo, dadaísmo, cubismo, futurismo, surrealismo, etcétera. París embelesó a buena parte del Panteón de las deidades fotográficas: Eugène Atget, Brassaï, Berenice Abbott, Man Ray, Robert Doisneau, Walker Evans… Cartier-Bresson no fue la excepción. Durante algún tiempo trabó amistad con los surrealistas húngaros André Kertész y Martin Munkácsi.[5]

Santa Clara, México. 1934-1935. Henri Cartier-Bresson
Henri Cartier-Bresson, Santa Clara, México (1934-1935)

El concepto del “instante decisivo” no sale de la nada, como indica el aforismo latino nihilo nihil fit. Por aquellos tiempos, los fotógrafos privilegiaban crecientemente a la fotografía tomada “al vuelo”, la famosa “instantánea” en contraposición a los complejos y claustrofóbicos procedimientos de la fotografía de estudio decimonónica. “Se había acabado la época de posar en forma organizada, ahora se captaba el mundo inmóvil en movimiento.”[6]

Esta época, marcada por la originalidad (recordemos los experimentos de Man Ray o László Moholy-Nagy), también dejó su huella en el joven Cartier-Bresson, quien afrontó los temas cotidianos y sociales con la estética de aquel tiempo. [7] Peter Stepan afirma que Cartier-Bresson creó con su fotografía una contraparte visual de la escritura automática surrealista. A lo largo de su vida, este fotógrafo defendería la importancia de no forzar la fotografía, sino dejarla fluir.[8]

Henri Cartier-Bresson. Juvisy, Francia. 1938. Plata sobre gelatina, impresión de 1947, 9 1/8 x 13 11/16
Henri Cartier-Bresson, Juvisy, Francia (1938)

La influencia de París y de los años treinta acompañó a a Cartier-Bresson durante toda su vida.[9]

Tiempo: El primer elemento

Henri supo entender que en la fotografía había una capacidad única de capturar el tiempo, de suspenderlo y mantenerlo vigente de forma indefinida. Él mismo afirmó: “La fotografía es, para mí, el impulso espontáneo de una atención visual perpetua, que atrapa el instante y su eternidad.”[10] Este apuro en aprisionar el tiempo alude a las propias obcecaciones de Jacques-Henri Lartigue.

Shangai, 1949. Henri Cartier-Bresson
Henri Cartier-Bresson, Shangai (1949)

Cartier-Bresson trasluce su intranquilidad ante la fugacidad de los momentos y el eterno correr del tiempo cuando escribe que:
“De todos los medios de expresión, la fotografía es el único que fija el instante preciso. Jugamos con cosas que desaparecen y que, una vez desaparecidas, es imposible revivir… …Para nosotros, lo que desaparece, desaparece para siempre jamás: de ahí nuestra angustia y también la originalidad esencial de nuestro oficio.”[11]

El concepto del “instante decisivo” comenzó a cobrar forma. Si la fotografía era una religión, el“instante decisivo” se convirtió para Cartier-Bresson en su dogma fundamental. Este artista ha sido, involuntariamente, el sumo sacerdote de la iglesia de Cronos, con una numerosa feligresía de fotógrafos.

Sin embargo el tiempo parece solamente un vehículo donde la verdadera protagonista es la vida misma, que se convierte en la sustancia de este manar del tiempo. El concepto del “instante decisivo” implica que el fotógrafo anticipe un “…momento importante en el flujo constante de la vida y lo capta en una fracción de segundo”. [12] Este es uno de los conceptos más atrayentes y cautivadores de la fotografía.  El “instante decisivo” “permite sorprender la vida, nos dice [Cartier-Bresson], «¡en flagrante delito! »”[13]

FRANCE. Paris. Place de l'Europe. Gare Saint Lazare. 1932.
Henri Cartier Bresson, Paris. Place de l’Europe. Gare Saint Lazare (1932)

Empero, el concepto del «instante decisivo« ha quedado reducido en la mente de muchos fotógrafos al mero oportunismo temporal. Significa el presionar el botón de obturación en el momento justo para obtener la parálisis dentro de una acción específica. El concepto implica el congelar un instante que se habría perdido de no haberse realizado la fotografía.

De la vasta obra de Cartier-Bresson, una que sintetiza claramente la noción de «instante decisivo» es la célebre fotografía Tras la estación St. Lazare (1932).  Esta imagen es una auténtica rebanada dentro de una secuencia narrativa donde existe claramente un antes (el hombre caminando por la escalera arrojada en el suelo) y un después (el aterrizaje) que anteceden y preceden al hombre que parece estar suspendido, flotando en el aire. El espejo de agua, imperturbado, muestra una simetría vertical perfecta de la forma triangular del hombre en movimiento. Medio segundo antes o después y la imagen sería totalmente diferente.

La siguiente fotografía del también afamado y talentoso Garry Winogrand constituye un perfecto ejemplo del «instante decisivo» ligado al tiempo:

Sin título. Década de 1950. Garry Winogrand
Garry Winogrand, Nueva York (ca. 1955)

Innumerables seguidores de Cartier-Bresson darían, a lo largo de los años, un valor casi desmedido a la cualidad de pulsar el obturador en el momento oportuno y reducirían el “instante decisivo” solamente a la mera acción temporal, dejando de lado otros componentes también importantes.

El instante decisivo como función dramática

David Bate [14] al escribir sobre Cartier-Bresson en el marco de la fotografía documental, relaciona la noción del «instante decisivo» con una función dramática dentro de la fotografía. Esto implica constreñir el concepto del fotógrafo francés a una pura función narrativa: la fotografía debe mostrar una historia completa dentro del cuadro tal como se hacía en el marco de la pintura história.

Podemos ver un ejemplo típico de pintura histórica en el cuadro Napoleón en la Batalla de Eylau de Antonie-Jean Gros, donde se encierra toda una narrativa dramática y sí, una especie de“instante decisivo”. Aunque esta función dramática se enmarca en la relación instante decisivo-tiempo, no es la única.

Napoleon en la Batalla de Eylau, (1808) Antoine-Jean Gros
Antoine-Jean Gros, Napoleón en la Batalla de Eylau (1808)

Bate equipara el «instante decisivo» al concepto helénico de la Περιπέτεια (Peripateia), que significa «momento dramático» o «repentino cambio de fortuna». Para este académico de la Universidad de Westminster, la Peripateia fotográfica implica la captura de un momento definitorio, justo cuando el futuro es alterado irremisiblemente por un momento crucial.

Henri Cartier-Bresson. Indonesia. Jakarta. Independencia. 1949. En esta fotografía, el autor captura otro tipo de «instante decisivo»: Cuando unos habitantes de Jakarta cargan, el día de su independencia, la pintura de un gobernador holandés. En este caso, la función de la fotografía no es muy distinta de la pintura de Antoine-Jean Gros. Una «peripateia» de carácter histórico. Para Indonesia el futuro es alterado irremisiblemente por el momento crucial de su independencia.

Esta concepción del «instante decisivo» se antoja parcial y podría discutirse arguyendo que se está tratando de entender a la fotografía en el marco de las reglas de interpretación de la pintura. La fotografía es un medio artístico con sus propias peculiaridades al que no se le pueden aplicar sin más todos los sistemas y métodos de interpretación de otros medios plásticos, incluida la pintura.

Esta lectura del “instante decisivo” como función narrativa, corre el riesgo de reducir el valor de una fotografía un marco meramente anecdótico. Como exploraremos más adelante, el “instante decisivo” va más allá del ingrediente narrativo en la fotografía.

Composición: El segundo elemento del instante decisivo

Ahora bien, aún hay más que la mera noción del tiempo en la idea del «instante decisivo». Cuando se revisa la obra de Cartier-Bresson en conjunto una de las características que sobresalen de inmediato es su pericia magistral en el arte de la composición.

Henri Cartier-Bresson, Sevilla (1933)

Cartier-Bresson también ponía un gran énfasis en la importancia de los elementos formales dentro de la imagen fotográfica:

“La fotografía es para mí el reconocimiento en la realidad de un ritmo de superficies líneas o valores…  …En fotografía hay una plástica nueva, función de líneas instantáneas; trabajamos en el movimiento, una especie de presentimiento de la vida, y la fotografía tiene que atrapar en el movimiento el equilibrio expresivo. Nuestro ojo debe medir constantemente, evaluar. Modificamos las perspectivas mediante una ligera flexión de las rodillas, provocamos coincidencias de líneas mediante un sencillo desplazamiento de la cabeza de una fracción de milímetro…”

[15]

El artista galo abunda que «La fotografía es, en un mismo instante, el reconocimiento simultáneo de la significación de un hecho y de la organización rigurosa de las formas, percibidas visualmente, que expresan y significan en ese hecho.» [16] Respecto al término hecho puede entenderse como acontecimiento o suceso. Y al hablar de significación podría referirse a la idea de dotar de sentido un acontecimiento (hecho). Al mismo tiempo, tal reconocimiento se dirige también a la composición, pues incluye la «organización rigurosa de las formas» es decir, la composición. De modo que con este pequeño párrafo, podemos procurar desentrañar que Cartier-Bresson ligaba la ontología de la fotografía con el examen cuidadoso y detenido a través de una expresión percibible por el ojo.

Tal vez pueda pensarse que Cartier-Bresson supeditaba sus geniales tomas a una considerable porción de azar.  De hecho, ante su exposición en la Julien Levy Gallery de Nueva York (1933)  «Surgió la impresión de que esas fotos habían sido realizadas casi automáticamente y que debían al azar su extraña y provocativa belleza; fueron descritas como «equívocas, ambientales, antiplásticas, accidentales »».[17] En aquellos tiempos se consideraba a su cámara un aparato diminuto, en comparación con las monstruosas cámaras de gran formato. Esto nos habla también de la mentalidad general de los primeros observadores de la obra de Cartier-Bresson. También es importante hacer notar que el genio de este autor no fue siempre comprendido ni valorado como se hace hoy.

Cartier-Bresson no descansa su concepto del «instante decisivo» en el azar: el brindar una desmedida preeminencia a lo fortuito en la fotografía reduciría la labor de los artistas a un mero estar en el lugar adecuado en el momento correcto. Entonces ¿Solamente unos cuantos fotógrafos afortunados pueden capturar imágenes de valor mientras que otros, los desventurados, estarían predestinados al olvido ignominioso y la frustración eterna? Si así fuera, el mérito fotográfico simplemente no existiría. No podría explicarse, entonces, el valor de autores como Graciela Iturbide.

Paradojicamente, en las composiciones de Cartier-Bresson no hay casualidad alguna. Observemos su clásica imagen Hyères, France (1932). Existe una cuidadísima composición donde se ha previsto, minuciosamente, cada una de las relaciones de líneas; el espacio negativo se encuentra en perfecta armonía con el resto de las formas presentes mientras que las líneas dominantes dirigen la mirada del observador. La toma sintetiza una composición admirable.

Hyères, France, 1932. Henri Cartier-Bresson
Henri Cartier-Bresson. Hyères, France (1932)

Pensar que esta imagen es excepcional solamente por la presencia del ciclista resultaría en una reducción de su valor. Es muy claro que el autor primero compuso  la imagen con esmero para luego esperar, y esperar hasta que algo ocurriera. Y ocurrió: la aparición del ciclista en movimiento quien termina convirtiéndose en el punctum barthesiano de esta fotografía. El mérito no se encuentra, exclusivamente, en la composición ni en la captura afortunada del ciclista. Nos enfrentamos más bien a una particular forma de Gestalt donde se han sumado la composición (espacio) y el movimiento (tiempo) conformando una experiencia total, superior a la suma de sus partes. De modo que el «instante decisivo» trasciende al tiempo para abarcar también el espacio (la composición).

Para Cartier-Bresson la forma, la imagen, es tan importante que defendía la importancia de incluir la educación visual como cualquier otra disciplina esencial a la educación humana: «Debe haber una educación visual, subrayada desde el comienzo mismo en todas las escuelas. Debe ser incluida igual que el estudio de la literatura, la historia o las matemáticas. Con un lenguaje, se aprende primero la gramática. En la fotografía, hay que aprender una gramática visual. Lo que refuerza el contenido de una fotografía es el sentido del ritmo, la relación entre formas y valores. Para citar a Víctor Hugo: «La forma es la esencia llevada a la superficie»». [18]

Cartier-Bresson conmina a sus seguidores: “La composición tiene que ser una de nuestras preocupaciones constantes, pero en el momento de fotografiar no puede ser más que intuitiva, ya que nos enfrentamos a instantes fugitivos en que las relaciones son móviles.”[19]

Puede apreciarse que Hyères, al igual que otras fotografías del genio francés, no es una mera «instantánea» como podría pensarse en un primer momento. No obstante, Cartier-Bresson sí que era capaz de componer la fotografía y presionar el obturador oportunamente «al vuelo». Esto denota una pericia francamente insólita, una maestría que no era, en lo absoluto, fruto de la casualidad. Esta capacidad exige un dominio total del aparato fotográfico: “El manejo de la cámara, del diafragma, las velocidades, etc., tiene que ser un acto reflejo, como cambiar de velocidad en un coche.”[20]

Truman Capote recuerda a Cartier-Bresson “danzando por el pavimento como una libélula agitada… clic-clic-clic la cámara parece ser parte de su propio cuerpo con gozosa intensidad…”[21] Con tal facilidad, Cartier-Bresson fue capaz de crear una obra maestra tras otra. [22]

Esto puede apreciarse claramente en el documento videográfico The Modern Adventure[23] donde Cartier-Bresson se mueve por la calle con soltura, al tiempo que acecha (y atrapa) a sus presas. Esto resulta aún más sorprendente si se toma en cuenta el funcionamiento mecánico de una telemétrica Leica desprovista de los automatismos actuales.

Henri Cartier-Bresson, Alicante (1933)

Tema, el tercer elemento

Claude Cookman apunta hacia un tercer ingrediente que se suma al tiempo (oportunidad) y al espacio (composición) para incluir el motivo (sujeto) de la fotografía en la ecuación del «instante decisivo».

Cookman, profesor de comunicación visual en la Universidad de Indiana, subraya la idea del significado del contenido fotográfico a la noción del “instante decisivo”. Este contenido ha de incluir la condición humana.

Para el académico “La forma, la línea, la textura, la tonalidad, el contraste y la composición geométrica tiene tanta importancia como el contenido, del que son indisociables.”[24] Abunda explicando que “De hecho, el momento decisivo se define mejor como el instante en que forma y contenido se unen para crear una imagen cuyos elementos formales, emocionales, intelectuales y poéticos tienen sustancia, es decir, que le confieren un significado real.”[25] Cartier-Bresson lo sintetiza: “Nunca he sentido pasión por la fotografía  «en sí misma», sino por la posibilidad de captar –olvidándome de mí mismo—en una fracción de segundo, la emoción que el tema desprende y la belleza de la forma.”[26] (Los subrayados en todas las citas de este párrafo son nuestros.)

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De modo que el «instante decisivo» no es únicamente el atrapar en el momento justo una acción, sino más bien el momento en el que se conjugan el tiempo oportuno más la composición visual de un contenido o tema.

De alguna manera se puede atisbar con este triángulo el por qué de la universal aceptación de las fotografías de Cartier-Bresson, pues se suman “las cualidades formales con la accesibilidad del contenido.”[27] Acciones oportunamente capturadas en una fotografía bellamente compuesta de temas que tocan el y al ser humano. Ésa podría ser una conceptualización más completa del “instante decisivo” de Henri Cartier Bresson.

A manera de conclusión

La noción del «instante decisivo» en fotografía es producto de la mente de un fotógrafo insertado en el Paris de la década de 1930. ¿Es este un concepto que ha trascendido al tiempo y que es capaz de dotar a toda fotografía con una impronta de universalidad o una idea cuya vigencia podría ponerse en duda a más de 80 años de su concepción? ¿Es el “instante decisivo” la piedra angular de la fotografía o solamente una ocurrencia fruto de un trasnochado modernismo? La osada desvergüenza de cuestionar este dogma ¿Es la máxima herejía imaginable contra la religión fotográfica y los adoradores de Cartier-Bresson? La respuesta a estos cuestionamientos no es (afortunadamente) la materia de este pequeño estudio. Empero, habría que recordar que a veces resultan mucho mas interesantes las preguntas que las respuestas.

Se puede apreciar que hay mucho más de lo que aparece superficialmente en la idea del «instante decisivo». Además del tiempo será necesario sumar la oportunidad al integrar en la fotografía la composición y el tema.

Henri Cartier-Bresson defendió que “Fotografiar, es poner la cabeza, el ojo y el corazón en el mismo punto de mira.”[28] He ahí el genuino «instante decisivo».


ocn_small* Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  •  Ideas Decisivas: 650 reflexiones fotográficas
  •  Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  •  Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.


Fuentes de investigación

Bibliografía

  • Badger Gerry, La genialidad de la fotografía: Cómo la fotografía ha cambiado nuestras vidas, Blume, Barcelona, 2009
  • Bate David, Photography: the Key Concepts, Berg, New York, 2009
  • Bamberg Matthew, 101 Quick and Easy Ideas Taken form the Master Photographers of the Twentieth Century, Course Tecnology CENGAGE Learning, Boston, 2010
  • Barthes Roland, La cámara lúcida: Notas sobre la fotografía, Paidós Comunicación, Barcelona, 1989
  • Barthes Roland, Camera Lucida: Reflections on Photograph, Hill & Wang, Nueva York, 1981
  • Cartier-Bresson Henri, Fotografiar del natural, Editorial Gustavo Gili, Barcelona, 2003
  • Castellanos Paloma, Diccionario histórico de la fotografía, Ediciones Istmo, Madrid, 1999
  • Dickie Chris, Photography: The most influential photographers of all time, Barron’s, Londres, 2010
  • Hill Paul y Cooper Thomas, Diálogo con la fotografía, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2007
  • Jeffrey Ian,  Cómo leer la fotografía, Electa, Barcelona, 2009
  • Fundación Henri Cartier-Bresson,  Henri Cartier-Bresson ¿De quién se trata?, Lunwerg Editores,  España, 2003
  • La Grange Ashley, Basic Critical Theory for Photographers, Focal Press, Oxford, 2008
  • Newhall Beaumont, Historia de la fotografía, Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2006
  • Präkel David,  Diccionario visual de fotografía, Blume, Barcelona, 2010
  • Sougez Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Cátedra, Madrid, 2007
  • Sougez Marie-Loup y Pérez Gallardo Helena, Diccionario de historia de la fotografía, Cátedra, Madrid, 2003
  • Stepan Peter, 50 photographers you should know, Prestel Verlag, Londres, 2008
  • Zakia Richard D., Perception and Imaging, Focal Press, Oxford, 2007

Fuentes de Internet

Fuentes audiovisuales

  • Henri Cartier-Bresson (Collector’s Edition), Arthouse Films, 2007

Fuentes de consulta adicionales

Notas


[1] Jeanneney Jean-Noël, “Ver es un todo” en Fundación Henri Cartier-Bresson,  Henri Cartier-Bresson ¿De quién se trata?, Lunwerg Editores,  España 2003, p. 14

[2] Präkel David,  Diccionario visual de fotografía, Blume, Barcelona 2010, p. 48

[3] Museum of Modern Art, Henri Cartier-Bresson: the Modern Century, http://bit.ly/wRrVp consultada el 19 de noviembre de 2011

[4] Cookman Claude, “El artista y el reportero: variaciones sobre un tema” en Fundación Henri Cartier-Bresson,  Op. Cit. p. 390

[5] Sougez Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Cátedra, Madrid 2007, p. 464

[6] Jeanneney Jean-Noël, Op. Cit. , p. 13

[7] Sougez Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Cátedra, Madrid 2007, p. 464

[8] Stepan Peter, 50 photographers you should know, Prestel Verlag, London 2008 , p. 99

[9] Jeffrey Ian,  Cómo leer la fotografía, Electa, Barcelona 2009, p. 156

[10] Cartier-Bresson Henri, Fotografiar del natural, Editorial Gustavo Gili, Barcelona 2003, p. 35

[11] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit. p. 18

[12] Badger Gerry, La genialidad de la fotografía: Cómo la fotografía ha cambiado nuestras vidas, Blume, Barcelona 2009, p. 104

[13] Jeanneney Jean-Noël,  Op. Cit. p.14

[14] Bate David, Photography: the Key Concepts, Berg, New York 2009, p. 56

[15] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit. , p. 24

[16] Castellanos Paloma, Diccionario histórico de la fotografía, Ediciones Istmo, Madrid 1999, p. 53

[17] Newhall Beaumont, Historia de la fotografía, Ed. Gustavo Gili, Barcelona 2006

[18] Hill Paul y Cooper Thomas, Diálogo con la fotografía, Ed. Gustavo Gili, Barcelona 2007, p. 78

[19] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit, p. 25

[20] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit.  p. 26

[21] Cartier-Bresson (Collector’s Edition), Arthouse Films, 2007

[22] Bamberg Matthew, 101 Quick and Easy Ideas Taken form the Master Photographers of the Twentieth Century, Course Tecnology CENGAGE Learning, Boston 2010, p. 45

[23] Stepan Peter, 50 photographers you should know, Prestel Verlag, London 2008, p. 99

[24] Cookman Claude, Op. Cit.  p. 391

[25] Badger Gerry, La genialidad de la fotografía: Cómo la fotografía ha cambiado nuestras vidas, Blume, Barcelona 2009, p. 104

[26] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit. p. 33

[27] Cookman Claude, Op Cit.  p. 396
[28] Cartier-Bresson Henri, Op. Cit. p. 11

Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor . Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

 

Las espaldas no dicen nada

Por Óscar Colorado Nates*

¿Por qué muchos fotógrafos que inician tienen tantas fotografías con sujetos de espalda?
Ciudad de México, 2008. Foto por Óscar Colorado

Hoy en día es muy común encontrar fotografías de personas en la calle de espalda.  Ciertamente que puede ser un recurso narrativo en la fotografía si se desea que el observador se pregunte qué está viendo el sujeto o qué está pensando. Pero este no suele ser el caso. Con frecuencia se puede acabar con una fotografía que  pudo haber dicho mucho más si el sujeto hubiera estado de frente: Las espaldas no dicen nada.

¿Por qué es tan común esta situación? La razón tiene mucho que ver con los tiempos actuales.

En muchos países, hacer fotografías en la calle se ha convertido en un reto diferente del que existía hace algunos años. Una primera causa se encuentra en el atentado del 11 de Septiembre. Desde entonces muchos países han establecido leyes y normas no escritas para limitar la fotografía.

La fotografía en los tiempos del terrorismo

En Washington una persona puede ser arrestada si permanece frente a un lugar histórico haciendo fotografías durante más de cinco minutos.  Si, además, se tiene aspecto de musulmán, la situación podría empeorar dramáticamente.  En Inglaterra la lucha frente al abuso policial contra fotógrafos es legendaria. La revista Amateur Photographer de Londres ha pugnado durante los últimos cinco años por los derechos de los fotógrafos.

Sin embargo ni siquiera los foto-periodistas debidamente acreditados se salvan, como fue el caso de Kristyna Wentz-Graff quien fue detenida por la policía de Milwaukee a pesar de lucir ostensiblemente su credencial de reportera gráfica.

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Kristyna Wentz-Graff, fotopriodista, es esposada mientras fotografiaba una protesta en MIlwakee en 2011. Foto por Lita Medinger. Cortesía del Milwaukee Journal Sentinel

 

La inseguridad pública

Sin embargo los problemas fotográficos no se circunscriben exclusivamente a los países temerosos de actos terroristas. En algunos países latinoamericanos es cada vez más difícil hacer fotografías de calle, particularmente en la Ciudad de México.

Con el creciente número de secuestros en Latinoamérica, las personas en las calles son cada vez más desconfiadas ante el fotógrafo.
Con el creciente número de secuestros en Latinoamérica, las personas en las calles son cada vez más renuentes ante el fotógrafo. (Fotografía: panycircco.wordpress.com)

En la Ciudad de México, cuando se apunta la cámara a una persona generalmente se obtiene una respuesta agresiva y preguntas como “¿Qué te pasa? ¿Para qué la quieres?”  Y si hay niños involucrados en la escena la reacción de los padres será aún peor.

Ahora bien, también habría que reflexionar: ¿Qué reacción tendría el lector si alguien se le acercara con una cámara? No deja de ser una suerte de ataque y una cierta embestida a la intimidad de las personas. Ya lo escribió Susan Sontag: «Todo uso de la cámara implica una agresión.»(1) En su celebérrimo ensayo Sobre la fotografía la ensayista estadounidense abunda: «…hay algo de depredador en la acción de hacer una foto. Fotografiar personas es violarlas, pues se las ve como jamás se ven a si mismas, se las conoce como nunca pueden conocerse; transforma a las personas en objetos que pueden ser poseídos simbólicamente.» (2) De modo que las «víctimas» de la fotografía no se encuentran tan erradas en su timidez frente a la lente.

La extorsión

En algunas ciudades existe un riesgo adicional: la extorsión policial. En este caso el fotógrafo no es visto como un terrorista, sino como una potencial víctima de extorsión.

Aunque hacer fotografías en la vía pública no sea un delito, ni siquiera una infracción administrativa, pueden existir policías que amenacen al fotógrafo con llevarle a la estación de policía más cercana. Tarde o temprano puede aparecer la velada insinuación para encontrar algún medio alternativo para evitar el enfadoso viaje «a la delegación.»

Dependiendo de la experiencia, aspecto y bolsillo del fotógrafo, el asunto se resolverá con dinero.

Conexión fotográfica

Aunque todo lo anterior es comprensible, no deja de ser cierto que es fundamental crear una relación entre sujeto y fotógrafo. Y esto no es privativo a una toma de glamour con una modelo contratada. Cuando se hace un retrato, la conexión entre fotógrafo y fotografiado es crucial. Incluso podría decirse que cuando se llega a una cierta complicidad es el punto ideal para la fotografía. Y esa relación se nota en las fotografías.

La relación entre el fotógrafo y su modelo es crucial. De inmediato se ve en la fotografía si existe esa conexión.
La relación entre el fotógrafo y su modelo es crucial. De inmediato se nota en la fotografía si existe o no esa conexión vital. (Fotografía: Ringlightphotography.com)

Muchos grandes fotógrafos han tenido la gran virtud de saber conectar con la gente, y eso les permite crear imágenes excepcionales.  Fotógrafos como Jordi Pizarro requieren meses para lograr construir una relación con la comunidad antes de sacar la cámara. Cuando existe la confianza necesaria, el acto fotográfico se convierte en una conexión que se hace evidente en la fotografía.

Salir a la calle y conectar con la gente

¿Esta foto comunicaría lo mismo su el sujeto diera la espalda a la cámara?
Óscar Colorado. Iván Vega, de la serie «Xochitzin» 2011 ¿Esta foto comunicaría lo mismo si el sujeto diera la espalda a la cámara?

La fotografía de calle hoy implica un acto de valentía fotográfica: Salir a la calle es arriesgarse, con peligros y obstáculos por todas partes. Ya no importa si es Londres, París, Washington o la Ciudad de México: Cada vez es mayor la posibilidad de salir a la calle con una cámara y ser agredido, extorsionado o asaltado y acabar sin equipo.

Ciertamente que una posibilidad es utilizar una cámara lo más discreta posible y actuar con rapidez. Cartier-Bresson era un maestro en moverse sigilosamente por la calle con su cámara disimulada a la espalda. Cuando algo le llamaba la atención, sacaba en un instante su Leica y captura la imagen sin dejar de moverse y sin llamar la atención. Las cámaras en los teléfonos móviles ponen mucho menos nerviosa a la gente.

Otra posibilidad, una vez en la calle, es armarse de valor  y buscar la conexión con las demás personas.

Un ejemplo claro de una foto que necesita estar de frente es «Memento», que hice en 2013. No hay manera de comunicar esta fotografía de espaldas.

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«Memento» 2013, Foto por Óscar Colorado Nates

Para los fotógrafos tímidos esto es todo un reto. Y, en el fondo, todos tenemos miedo. Pero la cuestión está en cómo afrontamos ese miedo.

Al final del día vale la pena, porque entonces se pueden lograr fotografías mucho más interesantes, íntimas, llenas de información y de valor. ¿Requieren mayor esfuerzo? Desde luego, pero el mérito es mucho más grande. Por encima de todo es fundamental que una foto diga algo y, las más de las veces, las espaldas no dicen nada.


oscar_colorado_nates* Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  • Ideas Decisivas: 800 reflexiones fotográficas (2a. Edición)
  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Columnista en el periódico El Universal (Cd. de México).
Editor y Director General de la revista fotográfica MIRADAS.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.
© 2011-2016 by Óscar Colorado Nates. Todos los Derechos Reservados. Esta publicación se realizan sin fines de lucro y con fines de investigación, enseñanza y/o crítica académica, artística y científica. 

Notas

[1] Sontag, Susan. Sobre la fotografía, Alfaguara, México, 2008, p. 21

[2] Sontag, Susan. Op. Cit. p. 31

Fuentes de Internet

 

 


 

Post-Data: Aunque, a decir verdad, la espaldas sí dicen algo. Hablan de esperanza, de futuro, de misterio y es una manera de incluir al observador en la escena.

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David, México 2008. Por Óscar Colorado Nates

¿Qué quiso decir Pedro Lira con su cuadro «La carta»? Él no se enfrentaba al problema de gente molesta en la calle por ser fotografiada.  Invito al lector a descubrir, con más profundidad, qué papel tienen las espaldas en el lenguaje visual.

Pedro Lira. "La carta". 1900 (Chile)
Pedro Lira. «La carta». 1900 (Chile)

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Libro: Cómo se lee una fotografía

Cómo se lee una fotografía (Interpretaciones de la Mirada). Javier Marzal Felici. Ediciones Cátedra (2007)
Javier Marzal Felici, Cómo se lee una fotografía (Interpretaciones de la Mirada), Ediciones Cátedra, Madrid, 2007

Para saber escribir, primero es necesario leer. Esta premisa tan obvia suele olvidarse en la fotografía y nos lanzamos a realizar imágenes sin una cultura visual mínima.

El texto que ahora reseñamos se titula «Cómo se lee una fotografía» de Javier Marzal y nos ofrece una herramienta fundamental para adentrarnos en el lenguaje fotográfico.

En una primera parte  Javier Marzal Felici expone los fundamentos teóricos de la fotografía para luego hacer un recorrido de las principales corrientes metodológicas en el análisis de la imagen. El especialista nos ofrece su propuesta para la interpretación de la fotografía y culmina el texto con la lectura de doce textos fotográficos.

De la contraportada: «La fotografía consituye un objeto de estudio difícil de abordar desde una perspectiva unívoca. El propósito de este libro es, precisamente, ofrecer una metodología de análisis del texto fotográfico.»

Esta excelente adición a la biblioteca fotográfica constituye una mirada seria al tema. No ofrece una solución «de aspirina», profundiza en el método de lectura y da respuesta a los «por qués» de la lectura fotográfica.

Cómo se lee una fotografía es, indudablemente, una buena aproximación a la lectura fotográfica que ofrece un método, un camino, para poder desentrañar, ordenadamente, un texto fotográfico.

Además del libro, Marzal Felici ha publicado otros textos que son de gran utilidad para cualquier interesado en saber cómo leer una fotografía. Dichos documentos pueden descargarse a continuación:

>> Propuesta de modelo de la imagen fotográfica. Descripción de modelos contemplados. Documento PDF descargable.

>> Aproximaciones metodológicas en el estudio de la fotografía. Documento descargable en PDF.

Se puede profundizar en el análisis fotográfico en el sitio web que el Dr. Marzal ha creado con la Universitat Jaume I donde expone su método y ofrece más lecturas de textos fotográficos. Su página puede consultarse aquí.

¿Dónde comprar el libfo? En España desde Amazon, o a veces disponible en México en Librerías Gandhi.

– Marzal Felici Javier, Cómo se lee una fotografía (Interpretaciones de la mirada),  Edit. Cátedra, Madrid, 2007

En este blog también hay más información sobre cómo leer una fotografía:

Artículos diversos

Elementos del lenguaje fotográfico

  1. Elementos del lenguaje fotográfico: introducción
  2. La luz 
  3.  El Enfoque

ocn_small* Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Autor de los libros:

  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • Entre otros

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

Fuente de investigación : Schnaith Nelly, Lo visible y lo invisible en la imagen fotográfica, Edit. La Oficina, Madrid, 2011

¿Esforzarse o no esforzarse? He ahí el dilema

«Si hacer fotografías no fuera tan fácil tal vez lo haríamos mejor.» Ansel Adams

Esta palabras del Maestro de Yosemite son dignas de una breve reflexión sobre la fotografía y el esfuerzo. ¿Realmente si fuese más difícil usar una cámara se obtendrían mejores fotografías?

Los músicos, un ejemplo interesante

Tomemos como ejemplo a la música y de manera aún más particular al violín. Si uno quiere obtener un sonido decente con un piano  solamente debe pulsar una tecla con suficiente fuerza y listo: La nota es fuerte, clara y precisa. Sin embargo no ocurre lo mismo con un violín. Para obtener un sonido decente y que no parezca que estamos matando a un gato hace falta un mínimo de seis meses de práctica hasta lograr una nota clara. ¡Una nota!

A un niño que inicia en el mundo de la música le espera un largo camino.

El músico promedio sabe cuántas horas de práctica se requieren para tocar una pieza, la memoria necesaria para aprenderse una melodía y la cantidad de ensayos necesarios hasta lograr dominar un instrumento. Un concertista tardará años en dominar su arte. Por otra parte, un músico competente requerirá una importante dosis de teoría. Si, además, lo que se busca es ser compositor, será necesaria una compleja mezcla de conocimientos históricos, teóricos y una cantidad ingente de trabajo hasta lograr componer una pieza de cierto valor. Los músicos tienen mucho qué enseñarnos a los fotógrafos en términos de obstinación.

Cuando no era tan fácil hacer fotos…

Regresando al mundo de la fotografía, vale la pena observar imágenes de principios del siglo XXI. Es particularmente interesante revisar un muestrario de fotografías vernáculas, obras de esos fotógrafos anónimos hechas sin mayor interés que preservar un recuerdo y sin mayor pretensión artística.

A veces olvidamos lo difícil que era hacer fotografías sin mandos automáticos ni exposímetros integrados.
A veces olvidamos lo difícil que era hacer fotografías sin mandos automáticos ni exposímetros integrados.

Muchas de estas fotografías vernáculas tienen defectos técnicos: vibradas, pobremente enfocadas, sub o sobre expuestas… Sin embargo a veces olvidamos que leemos esas imágenes desde nuestra realidad actual. Podemos pasar por alto que las cámaras que usaban aquellos aficionados no tenían ni siquiera exposímetro, que el autor debía elegir todos los parámetros, procesar e imprimir sus fotografías en un largo proceso de aprendizaje, donde cada prueba y error costaba.

Cuando un piensa en lo difícil que debía resultarles definir la exposición deseada entonces no juzga con tanta ligereza esas pequeñas deficiencias técnicas. Hoy basta con apuntar una cámara en modo automático y ¡listo!

Es importante detenerse un poco para preguntarse cómo se está afrontando la fotografía ¿cómo un mero pasatiempo? ¿Sin mayor reflexión sobre lo que se desea plasmar? ¿Qué diferencia hay entre un francotirador que busca absoluta precisión y un tirador con escopeta que destruye todo a su paso?

En fotografía a veces es muy fácil disparar sin ton ni son. No es extraño encontrarse entonces con cientos de fotografías insípidas. En el mundo digital todo se logra a una velocidad que está entro lo emocionante y lo espeluznante.

Un proceso mental diferente

Cuando uno retorna a una cámara analógica, para comenzar recuerda que debe elegir cuidadosamente qué tipo de película utilizar y con qué sensibilidad. Ya teniendo la cámara en la mano, si es totalmente manual hay que tomarse tiempo para decidir los parámetros de la exposición, encuadrar cuidadosamente y enfocar. Todas estas operaciones se realizan prácticamente sin pensar, de modo casi instantáneo con una cámara digital. Sin embargo en una cámara analógica todo esto retrasa al fotógrafo. Por otra parte es necesario reflexionar cuidadosamente qué se desea fotografiar, pues únicamente se tiene un número limitado de tiros. ¿Qué haríamos con una tarjeta de memoria capaz de capturar solamente 36 exposiciones? Y una vez hecha la fotografía hay que procesarla, de modo que más vale asegurarse de capturar algo interesante que valga la pena todo el esfuerzo.

El proceso mental para hacer fotografías en el mundo analógico implicaba más reflexión antes de presionar el obturador.
El proceso mental para hacer fotografías en el mundo analógico implicaba más reflexión antes de presionar el obturador.

De modo que la fotografía tiene un componente fundamental de reflexión. Y ahí es donde tal vez radique el secreto del esfuerzo fotográfico.

"No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.” Ansel Adams
"No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.” Ansel Adams

Más allá de la cámara

También decía Ansel Adams que “No hacemos fotografía únicamente con una cámara: llevamos al acto fotográfico todos los libros que hemos leído, las películas que hemos visto, la música que hemos escuchado, a las personas a las que hemos amado.”

Es fácil sorprenderse si se asevera que lo más importante en fotografía es la cabeza del fotógrafo. Pero si pensamos en lo que decía Adams, entre más cultivada esté nuestra mente, mejores fotografías haremos. Si alguien ha observado detenidamente la obra de muchos grandes maestros, al hacer su fotografía no puede dejar de pensar en estas influencias. Al aprender historia del arte se obtienen innumerables referencias sobre qué es grotesco o qué es bello y por qué. Si se lee un buen libro, se obtiene una mayor profundidad de pensamiento que acaba colándose en las fotografías.

"Tus primeras 10,000 fotografías son las peores". Henri Cartier-Bresson
"Tus primeras 10,000 fotografías son las peores". Henri Cartier-Bresson

De modo que una parte fundamental del esfuerzo fotográfico está lejos de la cámara. Por supuesto que es necesario practicar. También decía Cartier-Bresson que nuestras primeras 10,000 fotografías son las peores, pero es fundamental un ejercicio consciente de análisis y hace falta un bagaje cultural importante para mejorar cada día nuestras imágenes.

¿Esforzarse o no esforzarse? Tal vez más bien la pregunta debería ser ¿En qué esforzarse? Hay una gran oportunidad para esforzarse en cultivar la mente.

* El autor es Jefe de la Academia Audiovisual en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana (Ciudad de México). Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University de Chicago. Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana ni de la DePaul University.

Tres blogs en uno solo

A lo largo de los últimos años realizamos tres blogs distintos: Fotocast, Platicadito y OscarEnFotos. Hoy combinamos los tres medios en uno solo. Las entradas de los otros blogs han sido agregadas en orden cronológico. Las entradas previas a octubre de 2011 son aquellas publicaciones originales de Fotocast o de Platicadito que pueden resultar de interés.

OscarEnFotos se enfoca actualmente a la reflexión fotográfica, sin embargo creemos que podrá resultar interesante para nuestros lectores explorar nuestros primeros pasos en la blogósfera. Que lo disfruten.

Libro: La invención de la fotografía (La imagen revelada)

La invención de la fotografía: La imagen revelada. Quentin Bajac. Blume (2011)
La invención de la fotografía: La imagen revelada. Quentin Bajac. Blume (2011)

Los primeros años de la fotografía son, en verdad, fascinantes. Desde las disputas entre Talbot y los franceses, pasando por las innovaciones en química y óptica, todos los capítulos de la invención fotográfica resultan enormemente atractivos, especialmente en esta era digital.

Nuestro título de la semana es La invención de la fotografía: la imagen revelada, de Quentin Bajac. El ex-conservador del Museo de Orsay nos ofrece en seis capítulos un ameno panorama de los primeros años de la fotografía.

Este título, en edición de bolsillo, resulta especialmente atractivo por el gran número de ilustraciones que incluye. Su apéndice Testimonios y documentos resulta una adición particularmente bienvenida.

De la contraportada: «Quentin Bajac explora los límites y los avances de los cincuenta primeros años de la fotografía y muestra cómo algunos de los fotógrafos de la época pretendieron que fuera reconocida como un arte.

Daguerrotipos, placas heliográficas y calotipos, pruebas fotográficas, ambrotipos y cianotipos, pruebas sobre papel salado o albuminado, negativos o positivos, más de 150 imágenes fotográficas que ilustran, junto con grabados, coumentos de archivo y de caricaturas, la evolución de una técnica de la que ya no podemos prescindir.»

La invención de la fotografía es una sorpresa interesante, pues este pequeño volumen es una gozada de precio muy atractivo que nos adentra en una época fantástica: la de la invención de eso que hoy llamamos «fotografía».

¿Dónde comprarlo? En Amazon (edición en inglés o en español) o Casa del Libro o  Gandhi

La invención de la fotografía: La imagen revelada
Quentin Bajac

  • Rústica: 160 página
  • Editorial:  Blume (2011)
  • Idioma: Español
  • ISBN-10: 8480769319
  • ISBN-13: 978-8480769310
  • Dimensiones: 17.6 x 12.4 x 1.4 cms
* El autor es Jefe de la Academia Audiovisual en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana (Ciudad de México). Dirige el programa binacional Origins realizado con la DePaul University de Chicago. Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana ni de la DePaul University.