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Tina Modotti: leyendo la leyenda

Con una vida tan rica y excepcional como la de Tina Modotti es fácil perder de vista el valor de sus fotografías: un informe especial para comprender mejor su obra y sus aportes. 

Por Óscar Colorado Nates*

Tina Modotti fue un personaje con una variedad inusitada de facetas: costurera, burócrata, actriz, activista, políglota, amante, espía… Pero de todas ellas la que nos ocupa es, por supuesto, su labor como fotógrafa.

Archivo Casasola. Tina Modotti. (ca. 1923)
Archivo Casasola. Tina Modotti, retrato. (ca. 1929)

Con una vida tan variada y apasionante como la de Modotti se ha generado una auténtica mitología que fácilmente crea una máscara que entorpece el aquilatarla como fotógrafa: su vida extraordinaria “ha eclipsado frecuentemente a sus fotografías.”[1] Sus imágenes han tenido que luchar contra su vida, amantes y muerte para ser reconocidas entre tanto humo.[2]

Contribuye a la generación de todo un mito el hecho de que “Los registros actuales [sobre la vida de Tina Modotti] están incompletos y en su historia se yuxtaponen períodos de gran visibilidad con otros de total anonimato e invisibilidad.”[3]

Como escribe Maricela González Cruz Manjarrez, la figura de Tina Modotti “es hoy cada vez más reconocida, aunque menos conocida. Es, como Frida Kahlo o el Che Guevara, un símbolo ambiguo … se destaca su personalidad y su vida, pero se minimiza incluso su propia obra.”[4] Y es que “En el caso particular de Tina Modotti, la abundante literatura no discute jamás su obra, se sirve simplemente de ella para ilustrar la biografía…”[5]

Sin embargo también es cierto que si no se considera su contexto, origen, ideario o contexto socio-político tampoco se puede comprender su trabajo. La obra está necesariamente ligada a la vida.

Con el propósito de leerle con mayor claridad, y si se quiere hasta con cierta objetividad -si ello es posible-, tomaremos como punto de partida tres hechos biográficos esenciales en la obra fotográfica de Tina Modotti:

1. Fue una Italiana pobre, emigrada en América del norte.
2. Aprendió fotografía de uno de los grandes maestros del siglo XX.
3. Realizó la parte fundamental de su obra fotográfica en México entre 1923 y 1930.
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Edward Weston “Tina che recita” (1924)

A lo largo del presente texto abordaremos su estilo tanto del Período Romántico (1923-1926) como del Revolucionario (1926-1930), su relación con el muralismo mexicano, la elección de temas y sus tratamientos, la influencia de su vida amorosa en la producción fotográfica, su creciente activismo y la preocupación por los temas sociales que abordó con sus placas, su éxitos y tanteos fotográficos. Revisaremos los hechos que provocaron su abandono de la fotografía y el complicado retorno a México tras años de colaboración como agente encubierta del estalinismo en una España en guerra y la muerte misteriosa que tantos dolores de cabeza ha provocado a los historiadores y biógrafos.

En suma, presentamos un informe especial de Tina Modotti, una artista cuya vida solamente puede calificarse, sin abusar del adjetivo, de excepcional.

Parte I. Antes de la fotografía

1. Údine: el nacimiento de una leyenda

Assunta Adelaide Luigia Modotti Saltarini[6], cuyo nomignolo –apelativo familiar y cariñoso- era Tina (y para su madre Tinísima) nació en Údine, hacia la frontera norte de Italia con Austria en la región de Friuli-Venecia. Su lengua nativa era el friulano pero pronto aprendió alemán e italiano: su facilidad para los idiomas se extendería al inglés, español, francés y ruso[7]: Desde pequeña mostró la habilidad de aprender nuevas lenguas que le sería de gran utilidad a lo largo de su vida. Aunque a regañadientes, esta capacidad le permitió en más de una ocasión desempeñar labores como traductora.[8]

Tina nació en 1896. Su familia era pobre. El padre, Giuseppe Modotti, era un mecánico de tendencias políticas socialistas y su tío, Pietro Modotti, era fotógrafo.[9] De modo que podría decirse que en su ADN se entremezclaban la fotografía y las causas sociales.

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Tanto la pobreza como el compromiso social y el activismo de su padre jugarían un papel fundamental en su vida futura. [10]

Debido a la estrechez económica familiar, pero sobre todo porque no podía encontrar trabajo debido a sus ideas radicales,[11] Giuseppe se vio obligado a emigrar hasta los Estados Unidos y la familia quedó al borde de la indigencia con la ausencia del padre. Tina se convirtió a los 12 años en la principal fuente de ingresos de la familia gracias a su trabajo en las fábricas para hilar seda en Údine.[12] La familia Modotti tuvo que probar durante aquella época con el áspero sabor de la escasez.

Mientras tanto, Giuseppe no estaba con los brazos cruzados. Trabajaba en San Francisco y enviaba dinero a Italia para el pasaje de cada uno de los miembros de la familia. A cada uno le iba tocando su turno. Cuando Tina contaba 17 años fue su momento para viajar hacia Milán y de ahí embarcarse a Génova para tomar el vapor alemán Moltke, con rumbo a la ciudad de Nueva York. La muchacha arribó a la Isla Ellis igual que otros tantos inmigrantes extranjeros que esperaban encontrar un futuro mejor en aquella tierra. La histórica fotografía The Steerage de Alfred Steiglitz es un importante testimonio de aquellos tiempos.

Alfred Stieglitz. The Steerage. 1907
Alfred Stieglitz. The Steerage. (1907)

2. Tina llega a San Francisco

El paso por Nueva York fue fugaz, pues la viajera de inmediato se montó en un tren hacia San Francisco. Ahí encontró, literalmente, una New Italy. En la bahía descubrió aquel barrio que se convertía en una extensión de la península itálica.

Su padre y una de sus hermanas ya se encontraban esperándola, de modo que Tina no tuvo mayor problema en conseguir un trabajo primero en I. Magnin y luego en Du Barry Hats como cajera, mensajera, empleada de mostrador, costurera y modelo.[13]

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Autor desconocido. Tina Modotti en “The Tiger’s Coat” (1920)

Por aquella época Tina tenía, por primera vez en muchos años, tiempo libre. Lo dedicó a ser voluntaria en el Comité Italiano de Ayuda y, al estallar la Primera Guerra Mundial, realizó trabajos en la Cruz Roja Italiana.[14] Desde entonces se insinuaba su vocación hacia el trabajo comunitario que se intensificaría al combinarse con su futuro activismo político.

Tina se muda a Los Ángeles donde tiene acceso a un mundo mucho más grande y sofisticado. Interpreta algunos papeles en obras de teatro con cierto éxito[15] y se incorpora al entonces diminuto mundo de Hollywood. Ahí protagonizó el largometraje The Tiger’s Coat (Roy Clements, 1920) y realizó papeles segundones en  Riding with Death (Jacques Jaccard, 1921) y I Can Explain (George D. Baker, 1922). La actuación le aburrió rápidamente pues le estereotiparon de “belleza exótica” y “La hacían representar a la típica Italian girl y, para el director, ser italiana oscilaba entre vampiresa y apache.”[16]

La posibilidades de desembarazarse del cliché de latina seductora era francamente difícil, por lo que finalmente dejó a un lado la actuación.

En la Exposición Pan Pacific de 1915 había conoció a un príncipe, o al menos alguien que lo parecía y como tal actuaba. Se trataba de  Roubaix de L’Abrie Richey, mejor conocido por todo el mundo como “Robo”. Este poeta canadiense de origen francés deslumbró a la joven italiana: sus suaves modos, la poesía, sus amigos intelectuales… Tina se encandiló y Robo acabó convirtiéndose en su marido.

3. La señora de L’Abrie Richey


En 1918 la pareja se muda a Los Ángeles. “…[Robo] y Tina no tardaron en integrarse en un círculo bohemio de poetas, intelectuales, artistas y anarquista…”[17]

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Walter Scott. Tina Modotti con Roubaix “Robo” de l’Abrie Richey. (ca. 1920)

A pesar del impacto inicial que Robo causó en Tina, para 1921 la relación matrimonial se erosionaba, hecho que se agravó cuando Tina quedó deslumbrada con un nuevo astro, amigo de Robo: Edward Weston quien, a pesar de tener cuatro hijos y estar casado, gustaba de la vida bohemia. Este notorio fotógrafo era un adúltero empedernido.

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Tina Modotti. Edward Weston, retrato. (ca. 1923)

Weston era un artista que ya había alcanzado la madurez en todos los sentidos. En lo fotográfico había evolucionado del pictorialismo a la fotografía directa en la línea de Paul Strand y Edward ya era un profeta del modernismo. El mismísimo paladín de la fotografía directa y sumo sacerdote de la Photo-Secession, Alfred Steiglitz, admiraba la obra de Edward.

Weston era un intelectual de ideas liberales que abordó con su fotografía los géneros de la naturaleza muerta y el desnudo para el cual Tina le sirvió de modelo. Como la cama estaba, literalmente, a un paso del estudio los dos casados iniciaron un peculiar affaire donde Edward preconizaba que ambos disfrutarían de “libertad sexual” (whatever that meant como dicen los anglófilos). Y estando ambos casados iniciaron un lance romántico.[18]

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Edward Weston. Tina. (1924)

4. Robo Richey marcha a México

Robo Richey viajó a México: Esto no es extraño pues a inicios de 1920 este país vecino a la Unión Americana se antojaba como la tierra prometida para creadores e intelectuales liberales. Estados Unidos comenzaba a prefigurarse como un país donde no todas las ideas tenían la misma cabida y todo lo que oliera a socialismo comenzaba a verse de reojo y con una sospecha cada vez menos disimulada.

Para un creador y para las vanguardias, México es un lugar ideal donde los extranjeros “se saben libres, nadie los enrola en el ejército. Los anarquistas, los sindicalistas, todas las filosofía y todos los credos tienen cabida…”[19]

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Edward Weston. Retrato de Robo de Richey (1920)

Con la revolución rusa rebullendo el mundo aún era demasiado temprano para que se desatara la paranoia anti-comunista que Estados Unidos vivió en el Macartismo, pero aún en aquella época temprana todo lo que se desalineara del capitalismo, la teogonía judeo-cristiana y el american way of life era visto, como mínimo, con recelo. Los más resentidos por esta situación eran los intelectuales que se sentían francamente encorsetados.

“La biblioteca complementa a la escuela; en muchos casos la sustituye y en todos los casos la supera”. José Vasconcelos.
Autor desconocido. “La biblioteca complementa a la escuela; en muchos casos la sustituye y en todos los casos la supera”. José Vasconcelos.

México, por el contrario, era un país donde no solamente era bien visto el socialismo: su propia y reciente revolución había revalorado a los depauperados y en especial a los campesinos. Por otro lado el gobierno del general Álvaro Obregón iniciaba toda una nueva actitud de apertura e impulso cultural. Se abrían bibliotecas públicas, se reconocía la dignidad de los indígenas (al menos en los discursos oficiales), y figuras como José Vasconcelos al frente de la Secretaría de Educación Pública iniciaban un momento cultural fundamental en México que se convertiría en lo que se ha denominado “el renacimiento mexicano”: “Se intenta en este periodo establecer una manifestación artísticamente mexicana a partir de tres raíces –lo popular, lo colonial y lo prehispánico- pero echando mano del vocabulario formal de las vanguardias europeas (particularmente el cubismo, el futurismo y el expresionismo) en una singular simbiosis «modernidad-identidad». El país se encuentra en una efervescente y rica ebullición cultural, como pocas veces se conoció…”[20]

Esta etapa vería florecer movimientos de vanguardia como los estridentistas, pero especialmente a los grandes del muralismo: Rivera, Siqueiros, Orozco, así como otros artistas plásticos, entre ellos el guatemalteco Carlos Mérida o el mexicanísimo Xavier Guerrero.

Y en esa efervescencia cultural con una abierta libertad hacia los temas sociales, los intelectuales y artistas estadounidenses hallaban la tan ansiada libertad de expresión que les negaba su país.

En México “Se intenta en este periodo establecer una manifestación artísticamente mexicana a partir de tres raíces –lo popular, lo colonial y lo prehispánico- pero echando mano del vocabulario formal de las vanguardias europeas (particularmente el cubismo, el futurismo y el expresionismo) en una singular simbiosis «modernidad-identidad». El país se encuentra en una efervescente y rica ebullición cultural, como pocas veces se conoció…”[21]

Por otra parte los europeos llegan a México “…huyendo de la devastación y del estado anímico miserable en que habían quedado sus pueblos luego de la sangrienta Primera Guerra Mundial. América es vista como el continente de la esperanza, el lugar donde todo está por hacerse, en el marco de una naturaleza prodigiosa y llena de posibilidades.”[22]

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Autor desconocido. Algunos europeos emigraron a México para huir de la devastación y del estado anímico miserable en que habían quedado sus pueblos luego de la sangrienta Primera Guerra Mundial.

Cuando Robo llegó a México quedó fascinado. Y se contagió. Apenas pudo escribir unas cuantas cartas a su esposa antes de morir por complicaciones de la viruela.

Tina, ya viuda, y su suegra Rose Richey viajaron a México en 1922 para las exequias. Y aunque era un momento de dolor (a pesar de todo Tina sentía graves remordimientos por haber engañado a Robo), la italiana no pudo menos que deslumbrarse con un país lleno de color, con ese idioma parecido al italiano pero tan suave… Y estaban los estampados y bordados en las prendas femeninas, y los exóticos sabores del chocolate y el picante, la refrescante agua de horchata o de limón con chía. Todo en México era sol, color y, como pronto lo aprendió Tina, calor.

Zócalo. Ciudad de México, 1923
Autor desconocido. Zócalo, Ciudad de México (1923)

Los mexicanos eran abiertos y amables. Tal vez Tina no comprendía que las sonrisas que despertaba se debían a una cierta admiración malinchista por el hecho de ser extranjera, pero probablemente más porque ella era tan apabullantemente atractiva. Aunque hizo amistades con mujeres, sin duda encontró mayor bienvenida con los varones pues “…le miraban descaradamente las piernas y siguiéndola no quitaban la vista de sus nalgas”.[23]

En México Tina tuvo contacto con los amigos mexicanos de su difunto marido entre quienes se contaba Diego Rivera.[24]

Tina enterró a Robo, publicó un libro póstumo con las poesías del difunto y, tras un breve duelo, supo que tenía que invitar a Weston a ese país tan maravilloso. Así que la viuda regresó rápidamente a Estados Unidos y no tardó en convencer a Edward quien se le unió en el SS Colima rumbo a México. La señora de Edward, Flora Weston, despidió a su marido y al hijo mayor, Chandler, junto con la nueva aprendiz de fotografía, babysitter, y home caretaker ondeando un pañuelo y gritando alegremente “Tina, take care of my boys!”[25]

Atribuida a Chandler Weston. Tina Modotti y Edward Weston en el SS Colima. (1923)
Atribuida a Chandler Weston. Tina Modotti y Edward Weston en el SS Colima. (1923)

Parte II. Tina Modotti, México y la fotografía

1. Tina Modotti y Edward Weston llegan a México

En lo político, Edward y Tina encontraron un México complejo: según describe Olivier Debroise, “Cuando Tina le comentó a Otokar Rubicek, dueño de la tienda de artesanías Aztec Land que «un amigo les había dicho que pronto habría otra revolución», la respuesta de éste fue: ¡Miente… no habrá una, sino cuarenta!”[26] No hubo otro levantamiento de esta naturaleza pero sí ocurrió una auténtica revolución cultural.

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Harris & Ewing. José Vasconcelos (1914). Cortesía de la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos de América. (Catálogo LC-DIG-hec-04291)

Álvaro Obregón era presidente desde diciembre de 1920 y trabajaba por continuar el proceso de unificación y paz nacional incoado por Adolfo de la Huerta. Después de dirigir la Universidad Nacional, José Vasconcelos se encarga del despacho de la recién creada Secretaría de Educación Pública, el antiguo Ministerio de Instrucción Pública suprimido por Venustiano Carranza en 1918.

El plan cultural de Vasconcelos era ambicioso: editar los clásicos de la literatura para ponerlos a disposición del pueblo, construcción de escuelas rurales e impulso a institutos de artes y oficios. Pero más importante aún: impulsó el trabajo artístico de los ya mencionados muralistas.

A pesar de este apoyo a la creación artística el dinero escaseaba y los artistas e intelectuales revoloteaban como zopilotes la casa del mecenas Óscar Braniff, cuyo emporio llegó a ser equiparado al de los Rockefeller.[27]

“La italiana, viuda, decide viajar junto a Weston a México a cambio de la enseñanza de las técnicas y el oficio de la fotografía. Asimismo, ella debería encargarse del hijo de su maestro –el pequeño Chandler-, quien vendría a completar un espejismo de familia que ella nunca podría tener.” [28]

Así, Tina se hace cargo del cuarto oscuro y los bártulos fotográficos al tiempo que atiende los impulsos estéticos y hormonales de su maestro fotógrafo.

2. La inserción de Weston y Modotti en la intelectualidad mexicana

Tina pronto descolló por tres razones: habló español rápidamente, se relacionaba fácil y rápidamente con la gente y su encantadora belleza atraía a los hombres de un modo que incomodaba francamente a Weston. La muchacha era la comidilla entre los intelectuales mexicanos porque fumaba pipa y se dice que fue la primera mujer en vestir pantalones vaqueros en la República Mexicana.[29]

“En México fue muy criticada por la libertad con la que manejó sus relaciones personales, ante una sociedad hipócrita que quería formar parte de la modernidad pero que no aceptaba el fulgor de una extranjera talentosa…” [30]

Autor desconocido. Tina Modotti and Edward Weston,
Autor desconocido. Tina Modotti y Edward Weston, “Aniversario, México 1924”

Este no es un hecho anecdótico ni casual: llegaría el momento en que estas ligerezas serían la ruina de la fotógrafa a quien algún día se le echarían en cara en juzgados y periódicos.

Además muchos mexicanos habían visto alguna de las películas hollywoodenses que la propia Tina parodiaba en las reuniones de amigos. Modotti era simpática y gran conversadora, como buena italiana. Aparte de coqueta y buena moza era, además, sorprendentemente inteligente. Y lo mejor de todo, al menos para sus numerosos pretendientes: no tenía los prejuicios típicos de la sociedad mexicana respecto del recato de aquella época y la sexualidad.

La aprendiz comenzó a relacionarse con el mundo artístico e intelectual y pronto comenzó el desfile de intelectuales y artistas en la casa que rentaban aquellos extranjeros. Tina había tenido una educación limitada que fue rápida y eficazmente subsanada no solamente por Weston, sino por la élite de la intelectualité mexicana quienes cultivaron la mente de la italiana. La pareja se acercó a los amigos de Diego Rivera: Xavier y Elisa Guerrero, Jean Charlot, el Dr. Atl, Nahui Ollin, Germán y Lola Cueto, quienes asistían a las veladas en el hogar de los Rivera-Marín.[31]

Mientras ocurría todo lo anterior, el círculo de amistad de Modotti crecía. El tímido, malhumorado y prácticamente mudo Weston parecía pasar a segundo plano. Sin embargo la gente no olvidaba que aquel hombre había abrevado de los mismísimos foto-secesionistas que habían trastocado para siempre el pictorialismo para dar nacimiento al modernismo fotográfico: Alfred Stieglitz, Edward Steichen, Paul Strand que para nosotros son nombres míticos figuraban en la agenda de bolsillo de Weston. Este último estaba realizando una tarea de la mayor importancia histórica: consolidar el lenguaje fotográfico con una gramática que prevalecería por décadas y que todavía hoy es lugar común en el imaginario popular acerca de qué constituye una buena fotografía.

Weston hacía cargar a la chica italiana con el pesado equipo fotográfico: las cámaras de cajón con sus trípodes de madera porque el americano favorecía los formatos grandes. Ambos visitaban las mismas escenas y poco a poco Tina iba dando sus primeros pasos.

3. El período romántico: Tina aprendiz fotográfica

La primera etapa fotográfica de Tina Modotti inicia en 1923 con la tutoría de Edward Weston que duraría hasta 1926. A este período le llamaría Manuel Álvarez Bravo[32] el “Período Romántico” donde la influencia del maestro es tan grande que llega a resultar incluso abrumadora.

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Tina Modotti. Alcatraces. (ca. 1925)

Es una época en la cual Tina está descubriendo un mundo enteramente nuevo. El taller de costura y las frivolidades hollywoodenses han quedado muy atrás: “Edward le había dado los instrumentos, abriendo dentro de ella un flujo de energía creativa antes desconocido o apenas intuido, y las placas de gelatina y plata, el celuloide, la emulsión y la luz para fijar la imagen, eran elementos del descubrimiento que él, sin más, había puesto en sus manos.”[33]

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Tina Modotti. Maceta con geranios. (ca. 1926)

Tina, al igual que su maestro, realiza fotografías con un estilo directo, sin los artificios propios del pictorialismo como el foco suave; se trata de una fotografía que busca, tal como lo hace Edward Weston, los valores propios de la sintaxis fotográfica: “…énfasis en la claridad de la composición, búsqueda de la síntesis constructiva y estructural de los objetos, interés por la imagen nítida y bien focalizada recurriendo al «buen ojo» del fotógrafo para realzar una obra con los elementos que le proporciona la realidad.”[34]

En este período romántico, la mayoría de los temas y tratamientos que aparecen en las fotografías de Tina Modotti tienen una ineludible influencia westoniana. Su obra posterior es tan distinta que valdría la pena preguntarse sobre la autoría intelectual de algunas de estas primeras imágenes. ¿Qué fronteras separan en lo fotográfico a Tina de Weston en aquella época?

Es un tiempo donde hacen fotografías juntos de modo continuo y, en ocasiones, exactamente de los mismo motivos:

“Muchas de las imágenes de 1924, es casi evidente, revelan una gran similitud con las de Weston, y fueron tomadas en los mismos escenarios, hombro con hombro por decirlo así, reveladas en el mismo cuarto oscuro: las de la carpa del gran Circo Ruso (marzo de 1924) pueden contarse entre las primeras, y permiten apreciar una diferencia, si no de enfoque, de concepción.”[35]

Esta fotografía de la gran carpa es un ejemplo muy claro de cómo, poco a poco, las elecciones fotográficas de maestro y alumna comienzan a separarse. En estos principios es discreto y se nota especialmente cuando los dos fotógrafos afrontan el mismo sujeto: Weston privilegia la abstracción, la forma y la geometría, la gama tonal de gris mientras que Tina incluía en el cuadro una parte de la grada y los espectadores. Ya desde entonces se notaba la lejanía de Weston con el resto de las personas para enfocarse hacia los seres inanimados mientras que Tina siempre tendería a la dirección contraria, caminando constantemente hacia el ser humano como sujeto fotográfico predilecto.

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En este sentido, Tina es un ejemplo muy claro sobre la fotografía como una construcción cultural personal y subjetiva. Weston la lleva de la mano hacia las abstracciones, la pureza de la forma, la ponderación de la luz, el cuidado en la composición. Durante la vida fotográfica de Modotti siempre estaría sobre su hombro, metafóricamente, Weston ya sea guiándola o reprochándole. Sin embargo un mérito de Tina Modotti es que buscará su propio camino y llegará el momento en que seguirá su propio aire. El maestro le puede enseñar el oficio, pero en lo que nunca podrá instruirle ni influir es en qué ver. En lo formal Tina siempre será, para bien y para mal, de una escuela westoniana.

Tina Modotti. Escaleras, vista partical (ca. 1925)
Tina Modotti. Escaleras, vista parcial (ca. 1925)

El período Romántico de Tina Modotti es relativamente escaso respecto de su obra general, quizá menos de una tercera parte. Los temas que aborda son fundamentalmente naturalezas muertas de flores y plantas donde destacan alcatraces y las rosas que se han convertido en una de las imágenes más conocidas de la fotógrafa, así como las abstracciones que se incorporan en Vasos de cristal que tienen un claro (aunque no sabemos si consciente) diálogo ínter-textual con la nueva objetividad de Albert Renger-Patzsch: la frialdad del sujeto, los ritmos, la tecnología y el objeto constituyen un paralelismo imposible de pasar por alto.

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Tina Modotti. Alcatraz (ca. 1924)

Por supuesto los alcatraces y lirios están a unos pasos de los pimientos de Weston, sin embargo es en los sujetos más sencillos, los nopales y geranios donde puede vislumbrarse el rescate de Tina Modotti por los motivos fotográficos más humildes. En esta clave tampoco puede dejar de leerse el ritmo que genera la fotógrafa con sus Caña de Azúcar (1926) donde hay un cierto aroma social en aquel tema. De alguna manera el ritmo establecido por las cañas no deja de recordar a la repetición y patrón visual establecidos por los sombreros que realizaría en Marcha de campesinos rumbo al Zócalo, México, 1926.

Siguiendo el hilo conductor de las abstracciones de Tina, el principal sujeto al respecto se centra en las edificaciones. Destacan los detalles de conventos donde trabaja múltiples planos y encuadres naturales, sin embargo los temas cotidianos siguen asomándose: abstracciones de escaleras o incluso una simple puerta siguen siendo motivos que Modotti rescata en las imágenes de este período.

Tina Modotti. Rosas. (1924)
Tina Modotti. Rosas. (1924)

Tina también realiza un par de retratos de Weston. Durante esta época es difícil saber hasta qué punto se trata de autorretratos dirigidos o si la propia Tina elige aquellas tomas ligeramente contra-picadas que elevan la dignidad del maestro, la inclusión de la monumental cámara o la planchada y cuidada vestimenta de Edward. No es fácil saber quién rinde homenaje a Weston, Tina la discípula deslumbrada o Edward el narcisista auto-retratista.

4. Una alumna aventajada

Tina se sabía pequeña en lo fotográfico y que estaba montada en los hombros de un gigante, sin embargo no era una discípula cualquiera: era una aventajada estudiante e incluso sus fotografías “desde sus inicios, denotan su dominio de la cámara…”[36]

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Tina Modotti. Vasos (1925)

Esto es un éxito mayúsculo: Tina abreva de uno de los fotógrafos fundamentales en la historia del medio y logra algo sobresaliente: “bajo la tutela de Weston, Modotti se convirtió en una consumada fotógrafa”[37], incluso en el periódico El Excélsior, medio que denostó a Tina cada vez que pudo, llegó a reconocer que la artista “llegó a dominar extraordinariamente”[38] la fotografía. La brillante alumna comenzó a resplandecer con luz propia.

La aprendiz progresa rápidamente e incluso Weston escribe: “«Tina ha hecho una fotografía que me gustaría poder firmar con mi nombre … Las fotografías de Tina no pierden nada en comparación con las mías, expresan lo suyo»”[39]

En noviembre de 1924 se hace una exposición colectiva en el Palacio de Minería donde participan Edward y, por primera, vez Modotti. [40]

Weston toma una encomienda de Anita Brenner para la revista Mexican Folkways donde se encarga al estadounidense de registrar fotográficamente el México colonial y prehispánico en una travesía que los llevaría por buena parte del país. La serie se convierte en Idols Behind Altars.[41]

En los reconocimientos del libro se establece claramente que los dos fotógrafos (Weston y Modotti) son los responsables de la encomienda,[42] pero no se especifica la autoría de cada fotografía. Existen algunas imágenes cuya documentación y registros de diferentes tipos permiten identificar claramente la autoría de Weston como es el caso de las placas 3 (Maguey) u 11 (Pyramid of the sun at San Juan Teotihuacan). Sin embargo, respecto del grueso de este corpus, a pesar de examinar los textos fotográficos no es fácil determinar con exactitud quién realizó cada imagen, lo cual es una gran alabanza para Tina. En esta época Modotti ha logrado un nivel equiparable al de su maestro.

La pareja pasó a la historia: “La estética westoniana repercutió en la vanguardia fotográfica mexicana, especialmente patente en la obra de Agustín Jiménez, Aurora Eugenia Latapí o Arturo González Ruiseco.”[43]

“La obra mexicana de ambos [Weston y Modotti] representa un hito en la fotografía mundial.[44]

5. Caminos separados: el retorno de Weston y la consolidación social de Tina

Weston estaba ya un poco harto de México: le atormentaban los numerosos pretendientes que acosaban (¿acostaban?) a Tina. Seguía sin poder comunicarse eficazmente en español y con todo lo interesante que parecían a primera vista los mexicanos no “hacía esquina” con ellos: decían una cosa y hacían otra, se burlaban de él a sus espaldas. Edward siempre se sospechaba a sí mismo “el gringo con el que vivía «Tinita»”.

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Tina Modotti. Maizal (ca. 1925)

Mientras Modotti se preocupa de los grandes problemas sociales, de las desigualdades y del acontecer de la vida mexicana, Weston hace fotografías de retretes. Podría antojarse una comparación lacerante, pero ciertamente denota el interés marcadamente humanista de la fotógrafa y, por el otro lado, en el caso de Weston, una obsesión por la estética, la forma y la abstracción que están por encima de cualquier interés o afinidad con el género humano, del cual parece interesarle únicamente el terreno del desnudo femenino, y el de Tina en particular.
Además, la creciente politización de la aprendiz contribuye al rompimiento con Edward: la joven comienza a adoptar posiciones políticas e ideológicas cada vez más radicales. [45]

Edward Weston decide regresar a los Ángeles pero Tina mantendría su amistad e intercambio epistolar con el mentor por años. Mucho de lo que hoy conocemos de Tina desde su propia pluma es gracias al intercambio epistolar con Weston, al menos lo que él no destruyó.

Con Tina en libertad ocurrió lo inevitable: floreció en todos los aspectos, pero sobre todo en el fotográfico. Era hija de una familia de socialistas y estando en contacto con Rivera y la élite intelectual muy pronto creció su fervor social que se plasmó pronto en el tema de sus fotografías.

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Tina Modotti. Muñecos “Judas” afuera de una iglesia (1927)

A pesar de todo, la partida de Edward complicó los temas económicos: Quien aparentaba ser el gringuito que acompaña a Tina realmente resultaba ser el aglutinador de la vida social de la dupla Weston-Modotti. Muchos de los que frecuentaban la casa se alejaron sin el atractivo del Maestro y la fotógrafa tuvo que forjar su propia red de amistades.

En los primeros momentos de la separación, Tina retrata a personajes de relieve como Dolores del Río o Nahui Ollin (Carmen Mondragón), “retratos que incluso se llegaron a publicar en la prensa nacional…”[46]

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Tina Modotti. Dolores del Río, retrato. (1925)

Modotti no tardó en forjar su propio capital social: pronto le frecuentaron personalidades de la talla de Diego Rivera, José Clemente Orozco, David Alfaro Siqueiros, Jean Charlot, Frida Kahlo, Roberto Montenegro, Miguel Covarrubias, las escritoras Anita Brenner y Frances Toor (quien sería más tarde editora de la revista Mexican Folkways) [47], Carleton Beals, Pablo O’Higgins, Xavier Guerrero o el general Manuel Hernández Galván.[48]

Weston “Dejó a Tina con el taller montado y una situación precaria, pero debido a las relaciones que habían hecho en México, Tina pudo subsistir haciendo los trabajos que se le encomendaban para publicaciones en el extranjero o con las ventas de su obra que expuso varias veces en su lugar de residencia y fuera de México.”[49]

6. Modotti y la construcción de un nuevo andamiaje mexicano

Si bien durante el período Romántico Weston mantendría una agobiante influencia en su discípula, Tina no dejaba de ver, al menos de reojo, tanto a la gente como a un creciente desarrollo industrial de México. Este interés por lo técnico y la máquina era un eco a las tendencias modernistas y de vanguardias mexicanas como el estridentismo. No olvidemos que la fascinación por el mecanismo y la máquina fueron cruciales en la concepción del mundo en los inicios del siglo XX. Además, en aquella época la fotografía se erige como el ideal que mezcla arte y tecnología (mecánica, ingeniería, química, óptica) al tiempo que trastoca el carácter único y atesorado (burgués) de la pintura y logra crear piezas reproducibles en un cierto sentido industrial. La cámara es una auténtica máquina fotográfica y el artista se convierte en el operador de dicho aparato. La sociedad se convierte en la fábrica y el imaginario es el resultado de toda la operación fabril.

Con lo anterior en mente vale la pena reflexionar que hoy damos por hecho carreteras e infraestructura básica como electricidad, drenajes o suministro de agua, pero en el México de 1920 la transición de lo rural a lo urbano había comenzado y las revueltas sociales finalmente parecían dar algún fruto.

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Tina atestiguaba con sus fotografías cómo se tendían postes de telégrafos o para la red eléctrica, imágenes con las gradas del recién construido estadio o los obreros que levantaban los nuevos edificios en la capital. Modotti estaba siendo testigo del andamiaje, figurado y literal, con el que se estaba construyendo una nación.

De esta época destacan fotografías como Tanque Nº 1, Alambres Telefónicos o las imágenes de trabajadores de la construcción. Es una etapa totalmente nueva en la obra de Modotti, el período Revolucionario que abarcaría desde la separación de Weston (1926) hasta 1930. Son apenas unos años, pero serán los más fecundos y personales en la producción fotográfica de Tina Modotti.

7. Tina Modotti y el muralismo mexicano

Tina “…se convirtió en fotógrafa oficial de la revista Mexican Folkways, en especialista en reproducción de murales: Rivera, José Clemente Orozco, Máximo Pacheco y Jean Charlot, entre otros, solicitaban sus servicios.”[50]

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José María Lupercio había sido, durante años, el fotógrafo encargado del registro fotográfico de los muralistas mexicanos. Sin embargo para 1928 era ya un hombre anciano. A pesar de que la fotografía de los murales es de tipo fundamentalmente documental donde se representa la obra de otro artista, no es una encomienda asequible: las fotografías han de “revelar la relación existente entre mural y contexto arquitectónico.”[51]

Tina emprendió esta tarea, aparentemente simple pero nada fácil, con gran éxito: “…es contratada por los artistas muralistas para documentar todo el proceso de creación de sus obras hasta llegar al producto final. El enfrentamiento a estos murales a través del visor de su cámara y el conocimiento que Tina tenía del trasfondo conceptual de estas obras, por su contacto y amistad directa con los artistas, determinan el cambio de dirección que toma su fotografía.”[52]

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Hay una razón fundamental por la que los muralistas requieren urgentemente el registro de las obras mediante fotografías: “Ante la imposibilidad de trasladar la obra mural, como sí se puede hacer con la obra de caballete, estas correctas fotografías fueron expuestas en galerías de arte de Estados Unidos en sustitución de los murales. Por ejemplo, las fotografías de los frescos de Orozco mostradas en la Exhibición Anual de la Liga de Arquitectos de Nueva york en 1928.”[53]

8. El período Revolucionario (1926-1930)

Para 1928 el llamado Período Revolucionario de Tina Modotti está a toda marcha: “ya era una artista consagrada dentro y fuera del territorio nacional. Fotógrafa predilecta de la revista Mexican Folkways, estaba ya completamente imbuida del pensamiento comunista y la reflexión de su arte como un medio de lucha capaz de contribuir a la «producción social del régimen»…”. [54]

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Tina Modotti. Niño campesino junto a una nopalera, retrato. (ca. 1926)

De sus primeras inquietudes tecnológicas al andamiaje mural, Tina abandona el estudio fotográfico y las azoteas para llevar su cámara a la calle, donde está la gente.

Las inquietudes sociales de la fotógrafa facilitaron un ingreso natural hacia el Partido Comunista Mexicano y se convirtió en una activista inusualmente comprometida con las causas de la izquierda. Colabora con la revista Machete[55] en la traducción de artículos del italiano y el inglés al español pero sobre todo realiza fotografías para esta publicación.[56]

Este momento de transición es para Manuel Álvarez Bravo cuando Tina Modotti realiza sus fotografías más valiosas:

“Tina tuvo dos periodos: el romántico y el revolucionario. En el primero, con gran influencia de Weston, fotografiaba flores, objetos delicados, superponía negativos para conseguir efectos más sensibles del cristal. En contacto con el medio revolucionario mexicano se desarrolla su segunda etapa. El periodo de transición produjo algunas obras que van a pasar a la historia, como las manos del campesino agarrando la pala, o las manos de la lavandera. Para mí ese momento es el más alto de la fotografía de Tina, las prefiero a las que vinieron después, como las fotografías de los estibadores, la hoz y el martillo, las cananas, la mazorca.”[57]

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Tina Modotti. Niño y joven campesinos, retrato. (ca. 1926)

Modotti sale a los barrios bajos, hace imágenes de indígenas y mestizos, documenta las luchas sociales siempre con una mirada social. Lo mismo hace fotografías de indígenas en entornos rurales y su forma de vida que de obreros y campesinos. Sus fotografías no son tipistas en lo absoluto. Captura la vida rural sin armar poses “de revista” al estilo de Hugo Brehme. De todas las fotografías que hace en entornos rurales y lugares como Oaxaca o el Istmo de Tehuantepec, solamente “Mujer llevando una jícara yecapixtle, Tehuantepec 1929” tiene algún tinte folclorista, sin embargo es claramente una excepción y aún en este caso es tan poderosa la figura femenina que la ropa típica y la jícara podrían convertirse en personajes secundarios. Todavía en estas fotos pueden sentirse la influencia westoniana: Tina pone gran cuidado en la composición y el armado de las escenas al tiempo que sigue usando cámaras con película de placa.

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Tina Modotti. Mujer llevando una jícara yecapixtle, Tehuantepec. (1929)

En 1926, durante un viaje a San Francisco para cuidar de su madre enferma, Tina regresa con los consejos de Dorothea Lange, Imogen Cunningham o Consuelo Kanaga… y con una cámara Graflex 3¼ x 4¼,[58] más parecida a las que usaba Weegee que a las estorbosas Korona de Edward Weston. La Graflex le ofrece a Tina una buena armonía ante el compromiso calidad/tamaño/portabilidad.

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Para 1928 l fotografía de Modotti llega a rozar el reportaje. Sin embargo también capitaliza las enseñanzas de su maestro al crear iconográficas imágenes de los símbolos del comunismo y la mexicanidad: desde el sombrero de charro con hoz y martillo pasando por las manos de los trabajadores sosteniendo una pala o lavando ropa hasta su alegorías de guitarras y cananas con hoz y mazorcas en una compleja mixtura iconográfico-simbólica que es un festín para la lectura semiótica. Son imágenes de gran calidad: de iluminación cuidada, composición impecable y valores fotográficos evidentes.[59]

A pesar de todo, su obra es dominada por un conjunto mucho más variado y complejo de sujetos: indígenas en tratamientos que van desde la narración de la vida rural, las mujeres trabajando, la denuncia social de pobres o indigentes y las condiciones de las viviendas rurales; para El Machete captura manifestaciones, símbolos comunistas y personas leyendo esta publicación periódica; se enfoca en las manos, los títeres, la maternidad y en algunos casos retorna a las abstracciones, esta vez también con plantas pero ahora son palmeras o maizales. Son las fotografías de un México humano y en movimiento.

No es extraño que se hubiera dado en tierra azteca gran importancia a la historia y fotografías de Modotti; con sus imágenes la italiana sitúa los valores e íconos del socialismo internacional dentro del contento específico de México. [60]

Esta etapa es, en definitiva, cuando Tina utiliza su cámara como una “herramienta activista”.[61]

Además de sus fotografías y luchas sociales Tina puede desenvolverse en lo sentimental, y lo sexual, con absoluta libertad. Era viuda, joven y alegre: el sueño ideal del reprimido hombre mexicano.

Entre quienes le echan el ojo, y “los perros” como se dice en México,  está el mismísimo Diego Rivera quien incluye a Modotti en murales como el de la escuela de agronomía en Chapingo. Si Weston ya había dado a conocer a Tina in puris naturalibus, Rivera la “conoce” también en sentido bíblico. Durante un año de galanteo, escapadas y revolcadas, Tina le pone la puntilla al matrimonio entre el pintor y la irascible y celosísima Lupe Marín. Por un lado Tina modela desnuda para Rivera, pero por otro, peor aún, pone en contacto al macizo “creador de monotes” con la joven hija del fotógrafo Guillermo Kahlo. Frida es amiga de Tina quien la presenta a Diego durante una reunión social.[62] El resto de esta historia en particular es conocido por todos.

9. Tina Modotti y su activismo social

El interés social de Tina Modotti iba de la mano de una creciente preocupación por los más desprotegidos, siempre bajo el marco ideológico de las izquierdas. Este compromiso personal, social e ideológico tuvo un impacto enorme en la vida y la obra de la fotógrafa. Se convierte en una activista militante y abiertamente anti-fascista. Este hecho no pasa inadvertido por el Kremlin que influye e infiltra a cuanto partido comunista aparece en el mundo por medio del Komintern. Algunos miembros del Partido Comunista de México (PCM),  comienzan a tender hacia una ortodoxia con tinte leninista y, peor aún, hacia simpatizar con Trotsky.[63] Esto se contrapone a los intereses de Josef Stalin, cabeza -por aquel entonces-, de la Unión Soviética.

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Tina Modotti. Hoz y martillo (1927)

Además del Komintern, Moscú cuenta con medios de todo tipo para orientar el comunismo hacia los intereses de Stalin: Todo el mundo le conoce hoy como KGB, pero tuvo muchas versiones previas (Ojrana, Cheká, NKVD, GPU, OGPU…). A lo largo de la historia de los órganos de inteligencia soviéticos se formaron numerosos agentes, espías y ejecutores que eran asesinos tan despiadados como eficaces, prestos a cumplir la voluntad de Stalin en cualquier rincón del planeta. México por su vecindad con Estados Unidos era un punto estratégico. Además, debido a la revolución mexicana, aún cercana por aquel entonces, existía una cierta afinidad natural entre México y los ideales promulgados en las revoluciones de octubre en una Rusia que se convertiría en la Unión Soviética.

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El Partido Comunista Mexicano había sido infiltrado por la URSS mediante distintos agentes, entre ellos Vittorio Vidali, a quien se le conocía –y se le conocería- con muchos nombres distintos: Enea Sormenti, Carlos Contreras, el comandante Carlos. Vidali es considerado por el escritor Pino Cacucci un inmisericorde asesino.[64] Este agente se infiltra sin mayor problema en el PCM y observa, sigiloso, a todos los miembros del partido. Por supuesto que una persona tan llamativa como Tina Modotti no pasó inadvertida.

Tina recibe en agosto de 1927 una invitación[65] para participar en las reuniones de la Liga Antiimperialista de las Américas y las del Socorro Rojo Internacional por invitación de Eneas Sormenti, como así se hacía llamar por aquel entonces Vittorio Vidali. Tina, quien a pesar de su sensualidad no dejaba de ser extrañamente naíf, conoció a Vidali quien pronto supo apreciar los talentos de la italiana.

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preocupacion_socialEn esta época Tina se relacionó sentimentalmente con el también muralista Xavier Guerrero, a quien la fotógrafa había conocido en los Ángeles en 1923. Los dos artistas se convierten en amantes.

Este recalcitrante comunista introdujo a Tina a un México bronco como el de la Candelaria de los Patos “donde no entran ni los policías porque los encueran.”[66]

“Comunista convencido, las ideas de Guerrero repercutieron enormemente en la percepción de Modotti sobre el papel de la fotografía en las luchas en favor de los cambios sociales.”[67]

Sin embargo Guerrero también cuestiona algunas imágenes de Tina, las de la miseria mexicana. El pintor se escandaliza de “esa mirada fija en las lacras nacionales como la mujer tirada en la banqueta, hinchada de pulque, vomitada en su embriaguez”[68], o la niña que carga cubetas. Se queja de aquellas fotos que le parecen denigrantes para México. Ni Guerrero ni Weston aprobarían las fotografías de tales sujetos; les parecería una falta de respeto al individuo.

Tina Modotti. Mujeres indigentes en una calle. (1925)
Tina Modotti. Mujeres indigentes en una calle. (1925)

Pero Tina le ha dado la espalda al folclorismo de Luis Márquez Romay, Hugo Brehme y tantos otros fotógrafos del pintoresquismo mexicano quienes pretendían dignificar a los habitantes originarios en un anhelo nacionalista. Manuel Álvarez Bravo heredaría de Modotti el rechazo a esta clase de fotografía tipista. Tina escribe: “Casi se le debo a México no tanto lo que he hecho aquí sino lo que podría hacer sin recurrir a las iglesias coloniales, lo charros y las chinas poblanas y la basura de tal tipo que han hecho la mayoría de los fotógrafos.”[69]

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Modotti parecía no parar en su creciente conciencia social. Su arte fotográfico está en un momento de gran esplendor.

De pronto, sorpresivamente, termina la relación de dos años con Xavier Guerrero: el artista tiene boleto para viajar y vivir en Moscú, aspiración máxima de los miembros del PCM.

10. El nuevo canon de Modotti

Durante el período Revolucionario la fotografía de Modotti cambia de manera importante al punto de iniciar un conjunto de prácticas que podrían considerarse canónicas en la Tina de este época.

La fotógrafa comienza a experimentar, práctica que desaprobaría Weston pero que constituye la quintaesencia del modernismo. Tina prueba ciertas prácticas que escandalizarían a Edward como el re-encuadre de algunas fotografías o el foto-montaje de 1928, La elegancia y la Pobreza, donde Modotti acomoda dos fotografías que sobrepone, arriba un anuncio de la tienda Estrada Hnos. llamando a la galanura y abajo un hombre pobre con huaraches y ropa sucia: es un montaje al que se le notan las costuras pues es evidente el doble foco y las diferencias tonales y de nitidez. Sin embargo muestra claramente la independencia de Tina de los formalismos de Edward Weston quien nunca hubiera admitido tales remiendos, pero que hablan de un discurso concreto que se plantea Modotti.

Tina Modotti. La elegancia (1928)
Tina Modotti. La elegancia y la pobreza. (1928)

En otros casos las fotografías de Modotti ya no son neuróticamente perfectas, como las de Weston: hay algunos fuera de foco, vibrados y la artista elige esas imágenes a pesar de sus imperfecciones, como es el caso en Marcha de campesinos rumbo al Zócalo, México, 1926 donde un mar de sombreros –sin un solo rostro- genera un ritmo visual cuyo ligero vibrado parece provocar una resonancia. Esta fotografía en particular es, además, un recorte del negativo.

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Tina Modotti. Marcha de campesinos, México. (1928)

Entre los nuevos temas que emergen en la obra de Modotti algunos se repiten, como la maternidad. Tina estaba imposibilitada para concebir hijos debido a un padecimiento del útero.[70]

De modo que también vuelca su mirada hacia la relación de los hijos con su madre. Aparecen entre sus motivos bebés siendo amamantados o alimentados con biberón, o la imagen de singular belleza Madre mexicana y bebé, de 1929. En esta foto los volúmenes se acentúan por el claroscuro y llama la atención la falta de rostros: ¿Será Modotti que se proyecta en la madre? Esta misma estrategia la repite en Otra vez, de 1930. Esta sería una fotografía hecha en Alemania retomando los temas mexicanos, una nueva imagen que “también enfatiza el vínculo entre madre e hija con la unión de curvas que forman el brazo y el vientre de la madre y la pierna de la niña…”

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Otro tema recurrente en Tina Modotti son las manos que trabajan. Manos descansando sobre una herramienta, de 1927 es una de las imágenes que mejor resumen el interés social de Tina en una abstracción sutil: el retrato de la gente trabajadora sintetizada en su relación triangular manos-herramienta-trabajo. Son manos callosas, su belleza está en la producción.[71] Es interesante hacer notar que lo mismo hacía cuando capturaba detalles de los murales: “Un detalle reiterativo en sus imágenes es el de las manos. Al re encuadrar la fotógrafa las manos que pinta Rivera en sus murales, destaca su significación ideológica…” [72]

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De ese mismo año es Trabajo 1 o Manos lavando, y el título indica que Modotti está realizando una serie sobre el trabajo. En este caso son manos de mujer, las menos reconocidas y que ni siquiera obtienen un sueldo. “Puede que la artista también planteara una declaración de clase, ya que muchas mujeres indígenas pobres lavaban la ropa de las familias más acomodadas además de la suya.”[73]

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Tina realiza algunas fotografías con tintes de franco reportaje. Se trata de la imágenes que realizó en el Día contra la reacción, México DF. El primero de mayo de 1929 hay una manifestación contra la campaña anticomunista. Tina recibe una encomienda de El Machete para registrar el acto que no terminó bien, entre violencia y detención de miembros del partido. Tina hizo 18 fotos que registran el camino desde el hemiciclo a Juárez hasta la ruta a la embajada estadounidense. Modotti registra en sus placas a la policía conteniendo la marcha. Se trata de imágenes donde se le nota a Tina la falta de práctica en este género, con fotografías fuera de foco y uso de objetivos poco luminosos que se notan en ligeros barridos de la gente caminado a plena luz del día. Modotti nunca se sentiría cómoda con el reportaje ni los géneros estrictamente foto-periodísticos.

11. Un nuevo amor: Julio Antonio Mella

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Tina Modotti. Retrato de Julio Antonio Mella (1928)

Al poco tiempo Tina entró en contacto con Julio Antonio Mella, un líder estudiantil cubano llegado a México y dispuesto a derrocar al dictador cubano Gerardo Machado.

Mella era deportista y había publicado la revista universitaria Alma Mater (1922-1923). Para enero de 1923 se convierte en el líder de la lucha estudiantil por la reforma universitaria y funda la Federación de Estudiantes Universitarios; organiza y dirige el Primer Congreso Nacional de Estudiantes. [74]

Su primera toma de contacto fue durante la protesta por el asesinato de Sacco y Vanzetti[75] y luego “Se conocieron formalmente en junio de 1928 en las oficinas de El Machete … Ambos se gustaron de inmediato y vivían juntos unos cuantos meses tras conocerse.”[76]

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Parte IV. La caída

1. El asesinato de Julio Antonio Mella y la ruina de Tina Modotti

La desgracia total de Tina ocurre cuando caminaba del brazo de Julio Antonio Mella por la calle de Abraham González en la ciudad de México la noche del 10 de enero de 1929. El líder estudiantil y revolucionario cubano recibe “dos tiros de revólver 38: la primera bala atravesó el codo izquierdo y el intestino, la segunda perforó un pulmón.”[77]

El cubano queda en brazos de la Modotti. Llega la policía y la Cruz Roja lo recoge aún con vida.

Tina lo acompaña hasta la sala de operaciones. Finalmente, tras la cirugía, aparece un médico con semblante poco halagüeño: el facultativo explica lacónico a la fotógrafa que el cuerpo del fallecido será llevado al Servicio Médico Forense y que ella está a disposición del Ministerio Público, la fiscalía local.

En pocos días se desata el pandemónium: para evitar las implicaciones políticas la investigación pronto convierte el caso en crimen pasional y acusa a Tina de haber asesinado a Mella.

“En el juicio y en los periódicos se exponen las cartas de amor, el diario de Julio Antonio, las agendas íntimas, las fotos comprometedoras, en las que Tina y su amante aparecen desnudos. La vida de Tina y ella misma se convierten en una “novela por entregas” que hace aumentar la circulación de los periódicos.”[78]

El atentado ocupa el encabezado principal de El Excélsior el domingo 11 de enero. “La prensa mexicana, y en particular el Excélsior, convierte la historia de Tina Modotti en una historia de terror.”[79]

Efectivamente, ya no es tratada como la inocente extranjera sino como una “aventurera peligrosa”.[80] A pesar de esto Tina se comporta con gran dignidad durante todo el maremágnum.[81]

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Todos parecen abandonarla. El propio José Vasconcelos la veía con suma desconfianza: “[Modotti] practicaba la profesión de vampiresa… Su leyenda fue negra.”[82] La había llamado “belleza de origen italiano, escultural y depravada”[83] Sin embargo cuando el propio Vasconcelos buscaba la presidencia de la república dice a Tina: “Estoy en plena campaña política; si usted quisiera seguir mis pasos y tomar fotografías, me interesaría que me acompañara.”[84]

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Tina Modotti (1929)

El libertador de la italiana aparece: Diego Rivera denuncia irregularidades, gritonea en el juzgado, convierte las instalaciones judiciales en plataforma para lanzar airadas arengas políticas. Es un intelectual y un pintor extraordinariamente influyente, tanto que logra lo imposible: que se exonere a Tina. A pesar de las declaraciones del presidente mexicano Plutarco Elías Calles, quien asegura esclarecer la verdad y atrapar a los asesinos, esto nunca ocurre.

El ciclo noticioso termina para fortuna de Modotti cuando se atenta contra la vida del general Lázaro Chacón, presidente guatemalteco.

En medio del escándalo la fotógrafa comienza una etapa dolorosa: viaja al Istmo de Tehuantepec donde hace fotografías de las mujeres pero se nota distraída, su técnica temblorosa, su ánimo es acre. Se le ha muerto un hombre en los brazos y no lograr sobreponerse al desconsuelo.

Escribe Olivier Debroise que “En los días consecutivos a la muerte de Julio Antonio Mella, Tina Modotti fue a Juchitán. Profundamente dolida, Modotti vio, como los anteriores fotógrafos, a las mujeres bañándose en el río, lavando su ropa, amamantando a sus hijos, sonriendo. No obstante, hay algo patético en estas pocas fotografías que desaparece por completo en las imágenes que Serguei Eisenstein captura al año siguiente.”[85]

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Tina Modotti y hombre civil (1929). Durante  durante las diligencias legales en torno al asesinato de Julio Antonio Mella (1929).

A pesar de la congoja por la muerte de Julio Antonio, 1929 es el año de mayor éxito para Tina Modotti: en diciembre “su trabajo fotográfico es reconocido en el ámbito cultural y solidariamente se organiza la primera exposición individual de su obra en la Biblioteca de la Universidad Nacional … En ella Siqueiros y Baltasar Dromundo toman la palabra durante la inauguración.”[86] Se le llega a llamar la “Primera Exposición de Fotografía Revolucionaria”.[87]

Tina Modotti plasma, con ocasión de esa muestra su propio manifiesto titulado “Sobre la fotografía”:

Cada vez que se usan las palabras arte o artista con relación a mis trabajos fotográficos, noto una sensación desagradable, debido sin duda al mal empleo que se hace de tales términos. Me considero una fotógrafa, nada más. Si mis fotografías se diferencian de las que generalmente se hacen, se debe a que no trato de producir arte, sino fotografías honestas, sin recurrir a trucos ni artificios; mientras la mayoría de los fotógrafos continúan buscando efectos artísticos o la imitación de otras expresiones plásticas. Lo cual produce un efecto híbrido, que no permite distinguir en la obra su característica más significativa: su calidad fotográfica.

Se ha discutido mucho en los últimos años si la fotografía debe o no ser considera obra artística digna de compararse con las otras artes plásticas. Existen divergencias entre aquellos que la consideran un medio de expresión como los demás y los miopes que miran este siglo XX con los ojos del siglo XVII; siendo incapaces de distinguir los aspectos más importantes de nuestra civilización tecnológica. Pero a los que usamos la cámara como instrumento del oficio, como un pintor utiliza sus pinceles, no nos interesan las opiniones contrarias, porque gozamos de la aprobación de cuantos reconocen las múltiples funciones de la fotografía y su directa elocuencia para fijar y registrar la época actual.

Por eso no es indispensable saber si la fotografía es un arte o no. Lo que cuenta es distinguir entre buena y mala fotografía. Buena es aquella que acepta los límites de la técnica fotográfica y aprovecha las posibilidades y características que el medio ofrece. Mala es aquella fotografía realizada con complejo de inferioridad, no reconociendo el valor específico del medio y recurriendo a todo tipo de imitaciones. Estas obras dan la impresión de que el autor casi tiene vergüenza de fotografiar la realidad, e intenta ocultar la esencia fotográfica de la obra sobreponiendo trucos y falsificaciones.

La fotografía, porque sólo puede ser realizada sobre el presente, y sobre lo que existe objetivamente delante de la cámara, se afirma como el medio más incisivo para registrar la vida real en cada una de sus manifestaciones. De ahí su valor documental.

Si a esto añadimos sensibilidad y conocimiento de los temas, junto a una idea clara del lugar que se ocupa en el desarrollo histórico, el resultado será digno, creo, de ocupar un sitio en la producción social, a la que todos debemos contribuir.”[88]

2. La súbita deportación

Dos meses después de la gran exposición de Tina ocurre que el presidente Pascual Ortiz Rubio, a un día de recibir la banda presidencial sufre un atentado. Es el momento ideal para que el gobierno aproveche la oportunidad y realizar una purga de extranjeros indeseables convertidos en chivos expiatorios. Aunque se identifica claramente al responsable, de cualquier manera se hace una cacería de brujas y Tina es una de las víctimas.

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Tina Modotti. Tehuantepec, 1929

 

Apenas hacía un año Diego Rivera había dejado todo con tal de acompañarla: “…bajó del andamio y, sin faltar un solo día, se presentó en el juzgado, se hizo nombrar defensor de Tina. … los compañeros [del Partido Comunista] … aseguran que Diego desconoce la disciplina, que lo guían intereses individualistas: la fama, la vanidad y la glorificación de su propia persona. Un ególatra no puede ser un camarada.”[89]

Después de 13 días de prisión injustificada y huelga de hambre por parte de la detenida, Tina recibe la noticia: si no reniega de sus convicciones comunistas tiene dos días para abandonar el territorio mexicano. [90] Si desea arribar a Estados Unidos se le exige la misma condición. Tina no claudica a pesar de que ello le supone la deportación y la imposibilidad de volver con su familia en San Francisco.

Tina es acompañada hasta el puerto de Veracruz por sus amigos Manuel y Lola Álvarez Bravo. Modotti le ha cedido su puesto en Mexican Folkways a Manuel, quien había aprendido de la fotógrafa el costoso método de positivado al platino, técnica usada a principios del siglo XX pero que ofrece intensos negros y un intervalo tonal muy amplio.[91] De Modotti no solamente hereda la técnica sin también el trabajo en Mexican Folkways.

“Manuel y Lola Álvarez Bravo la acompañaron en el inicio de 1930 a embarcarse hacia su destierro en el puerto de Veracruz, de donde zarpó hacia Holanda, con la intención de viajar por tren a Berlín y establecerse ahí.”[92] En aquella ocasión Tina acaricia la cabeza de Manuelito, hijo de Lola y Manuel y le dice que está segura de que algún día volverá a México.[93]

La muchacha está inconsolable, los amores de su vida están ausentes: Robo, Edward, Julio Antonio, Xavier, México…

Tina Modotti. Manos descansando sobre una herramienta. (1927)
Tina Modotti. Manos descansando sobre una herramienta. (1927)

3. Sin otra opción que Berlín

Al abordar el Edam Tina acaba de comprender su situación. Está en calidad de deportada. Como el barco es un carguero hace escala en cuanto puerto mercantil hay a su paso, pero a ella se le encierra.

El panorama es terrible: no puede regresar a Italia porque es acusada de anti-fascista y Mussolini espera ansioso poner sus manos sobre la traidora. En el Edam permanece confinada a un cuasi-encarcelamiento. La primera parada del carguero es el puerto de Tampico donde se embarca Vittorio Vidali.[94] Tina le hace un retrato durante el viaje.

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Tina Modotti. Jóvenes pioneros en la Unión Soviética (1932)

Modotti llega a Holanda donde la reclaman funcionarios italianos por anti-fascismo. Justo cuando están por apresarla en Rotterdam, es salvada por una comitiva: dicen ser miembros del Socorro Rojo holandés y llevan un salvoconducto para Tina quien podrá marchar a Alemania.[95]

Tina escapa de sus compatriotas y llega a un Berlín deprimido y deprimente. Han quedado lejos las aguas de jamaica y los vestidos de flores. Todo es frío y gris, los alemanes son impenetrables.

Malograda.  Errante. Humillada. Solitaria. Modotti sobrevive de milagro. [96] Trata de retomar la fotografía como salvavidas y gasta buena parte de sus $200 dólares en cámara y equipo fotográfico.

El cambio le sienta fatal. No logra adaptarse del todo a las nuevas cámaras Leica de 35mm. Berlín está lleno de fotógrafos, la competencia es atroz. Su corazón está triste e inquieto, su ojo disperso: sus fotos le resultan deplorables. Además, en México era Tina Modotti, en Alemania era nadie, era nada. Ni siquiera se sentía fotógrafa. Las dudas le atormentan: “No soy una buena fotógrafa. Si lo fuera lo sería tanto aquí como en México.”[97]

En Berlín se relaciona con algunos fotógrafos y diseñadores de la escuela Bauhaus de diseño y organiza una exposición en el estudio de la fotógrafa Lotte Jacobi[98] con obra fundamentalmente mexicana y una poca de Berlín. Su fotografía mexicana fue bien acogida, la alemana no.

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Tina Modotti. Mujer y hombre en el zoológico de Berlín (1930)

Tina consigue trabajo para hacer algunos foto-reportajes en un periódico ilustrado para obreros,[99] pero aquello que se le facilitaba tanto en México se convierte en un reto imposible en Alemania. Mientras tanto su visado de seis meses está por caducar. La llama artística se extingue al mismo tiempo y con la misma velocidad: Tina deja de hacer fotografías paulatinamente.

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Autor desconocido. Berlín (1930)

Tal vez Modotti había olvidado lo que le había escrito en julio de 1925 a Edward Weston cuando comenzaba para la muchacha su senda activista, pero que en aquel Berlín de 1930 es el corazón de su conflicto artístico:

“…mis problemas con la vida dificultan mis problemas con el arte. Ahora bien, ¿qué es eso de «mis problemas con la vida»? Es, principalmente, un esfuerzo por desprenderme de la vida para ser capaz de entregarme totalmente al arte. Y en esto sé perfectamente lo que me vas a responder: «El arte no puede existir sin la vida.” Sí, lo admito, pero debería haber un equilibrio entre estos elementos, cuando en mi caso la vida está luchando por dominar, y el arte por consiguiente sufre. … Este problema de la «vida» y del «arte» es mi tragicomedia. Los esfuerzos que hago por dominar mi vida me hacen perder una energía que debería usar en mi entrega al arte.”[100]

Efectivamente, el anecdotario de su vida y su biografía están ligados necesariamente a la historia política y cultural del México entre guerra y la etapa “posrevolucionaria de reconstrucción nacional.”[101]

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4. Moscú estalinista y España en Guerra Civil

Cuando Tina no tiene a dónde ir, aparece de entre las sombras Vittorio Vidali quien le ofrece mudarse a Moscú. Sin mejor opción Modotti accede y comienza a realizar trabajos para el Socorro Rojo Internacional, traduce textos, hace labores burocráticas. Está sola. Ni siquiera le acompaña su búsqueda artística, pues ya en Moscú ha abandonado la práctica fotográfica.[102]

Tina Modotti. Retrato de Vittorio Vidali (1930)
Tina Modotti. Retrato de Vittorio Vidali (1930)

Lo único que le queda es aferrarse a sus ideales socialistas. Se convierte en un dócil instrumento para el estalinismo, se le asignan labores dudosas junto con Vidali en Alemania y Francia. Es un período oscuro en todos los sentidos: parte de los datos biográficos de aquella época se vuelven escurridizos.

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Angelo Masutti. Tina Modotti, retrato. (Moscú, 1932)

Tina y Vidali terminan asignados a colaborar con el Socorro Rojo Internacional en la guerra civil española. Bajo varios seudónimos como María Ruiz Sánchez, Carmen Ruiz Sánchez[103] o María Jiménez.[104] Tina ayuda y realiza labores humanitarias. En España  “entró en contacto con un mundo para ella familiar, con muchos corresponsales, intelectuales, fotógrafos extranjeros, cómo (sic) Robert Capa y Gerta [sic] Taro entre otros, los cuales, descubriendo su identidad profesional, la incitaron a volver a la fotografía pero su respuesta fue seca y tajante: «no, no puedo hacer dos trabajos a la vez.»”[105a]

Durante la guerra civil española “Son muchos los célebres intelectuales relacionados con su vida durante esa gesta: Dolores Ibárruri, Ilya Ehrenburg, Rafael Alberti, María teresa León, Miguel Hernández, Pablo Neruda y Antonio Machado”. [105b]

A pesar de que Tina inició su abandono de la fotografía en Berlín, Laura Branciforte reproduce el dicho de Flor Cernuda acerca de que Tina “…siempre llevaba una Leika (sic)”.[106] Este dato resulta peculiar pues parece responder en los hechos a una pregunta que formula Modotti por carta a Edward Weston desde Moscú en enero de 1931: “¿Sabes de alguien que quisiera compra mi Graflex, muy barata? La quiero vender para comprar una Leica…”[107] Según el dicho de Flor Cernuda recogido por Branciforte, tal vez Tina sí terminó comprando la Leica y realizó más fotografías de las que hoy tenemos noticia. El acervo de Modotti está disperso en numerosas colecciones en la Fototeca Nacional mexicana, la George Eastman House, la Weston Gallery, El Museo de Arte Moderno de Nueva York, el Museo J. Paul Getty, la Galería Nacional de Australia, el Center for Creative Photography en Arizona o el Patronato Tina Modotti en Udine por mencionar solamente algunas y, sin olvidar, las colecciones particulares. Tal vez, como ocurrió con Robert Capa y su “maleta mexicana”, exista una Maleta de Tina en algún lado, quizá en España… Sin embargo esto último no deja de ser mera divagación.

Retornando a los hechos confirmados, cuando el ejército republicano es sometido por las fuerzas franquistas Tina se integra a un nuevo éxodo: “Después de la caída de Gerona, el 8 de febrero [de 1938], Tina se unió a la ola de refugiados que cruzaban los Pirineos hacia Francia y a Vittorio Vidali.”[108a]

En Francia se le ofrecen dos opciones: Moscú o Estados Unidos. El primero es un infierno bajo la opresión estalinista, en el segundo está su familia en San Francisco. Tina Modotti se embarca hacia Nueva York con un pasaporte y un nombre falso.

Parte V. El último sendero

1. El viaje silencioso

Modotti trata de encontrarse con su hermana Yolanda. Las autoridades migratorias le impiden desembarcar en Nueva York. “Continúa entonces rumbo a México, cuyo presidente, Lázaro Cárdenas, había ofrecido asilo politico a miles de españoles republicanos y excombatientes de las Brigadas Internacionales.”[108b] La profecía que le había revelado Manuelito se hacía realidad: Tina estaría de vuelta en México, pero no bajo las condiciones ni en la situación que ella hubiera esperado.

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Tina Modotti. Edificio de la Secretaría de Salud (ca. 1928)

“Las pocas personas que conocieron a Tina tras su llegada a México cuentan, unánimemente, que en los primeros meses se escondía por el temor de ser descubierta y nuevamente expulsada del país.”[109]

En esta nueva etapa “… rechazó retomar la cámara”[110].

La noche del 11 de enero de 1942 Tina  salió de una reunión en casa de Hannes Meyer,[111] arquitecto de la Bauhaus y abordó un taxi. Durante el trayecto el conductor la oyó quejarse. El resto ocurre rápidamente. El médico coloca su firma debajo de la frase “congestión visceral generalizada” en el acta de defunción.[112] Tina Modotti había muerto. Tenía solamente 46 años.

Fotógrafa, costurera, actriz de Hollywood, activista, revolucionaria, inculpada, deportada, alma perdida, burócrata, espía[113]/agente secreto del Komintern[114], instrumento del Socorro Rojo Internacional. Tina está muerta.

Sus pocos amigos recolectan algo de dinero para enterrarla y le consiguen una tumba de quinta categoría en la zona más pobre del Panteón Civil de Dolores en la Ciudad de México.

Los periódicos vuelven a arremeter contra la difunta: la califican de “Mata Hari”, publican que “La muerte de Tina Modotti se parece exactamente a las liquidaciones entre comunistas”[115]  en El Excélsior una nota relativamente pequeña abre la segunda sección: Olvidada y Envejecida ha Fallecido Tina Modotti M.[116]

Un hombre decide apagar el incendio: Pablo Neruda. El poeta escribe el epitafio de Tina Modotti para acallar las insolencias.

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2. Tina Modotti y la valoración de su corpus fotográfico

El presente texto nació con el propósito de contestar una pregunta directa ¿Las fotografías de Tina Modotti realmente tenían un valor sobresaliente?

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Tina Modotti. Máquina de escribir de Julio Antonio Mella (1928). El texto es un fragmento escrito por León Trotsky.

La dicotomía vida/obra en Modotti la escindía y era su gran contradicción. Le atormentaba el que la vida “se metiera” en su arte, pero sin esa vida no hay arte: si no hubiese sido italiana y pobre no habría admirado a México ni a sus mexicanos y no hubiera hecho fotografías de documentalismo social. Sin las enseñanzas de Weston tal vez no habría sido una fotógrafa de elevada noción estética y habilidad técnica. Sin el penoso incidente de Mella y sus encarcelamientos y su crisis en Berlín no se comprendería por qué dejó de hacer fotografías. Detrás de cada anécdota hay una razón que explica su trabajo fotográfico.

La vida de Tina Modotti no es una mera colección de sucesos convertidos en historieta. Es evidente que la vida de la fotógrafa fue excepcional, pero si se eliminan las connotaciones de su tiempo y su historia la lectura seca, puramente denotativa, podría arrojar conclusiones parciales e incluso falsas.

Por ejemplo, las fotografías de su etapa revolucionaria parecen de menor calidad (barridos, encuadres aparentemente descuidados) al atenerse exclusivamente a la vista de una lectura morfológica, pero es justo en el corazón de este período cuando recibía la mayor presión de Xavier Guerrero: “Déjate de esteticismos, sé testigo, sal a la calle … Olvida tus preocupaciones formales; lo importante es la vida de México la de su gente desamparada, ésos deben ser tus personajes…”[117] En esa época podría parecer que Modotti “aflojó el paso” cuando realmente se entremezcla en esas fotografías las coacciones de sus compañeros comunistas, nuevas influencias y también, desde su interior, búsquedas distintas.

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Tina Modotti. Lirios (1925)

Sin comprender la emancipación de Tina y la separación de Edward no se podría verle florecer en una dirección donde ya no está el gran maestro para decirle qué mirar: es ella la que decide y toma su propio camino que desgraciadamente no acaba de madurar pues siempre está bajo la sombra estética de Weston o de la ideología del comunista encarnado en compañeros de cama o de partido.

Ante la pregunta directa ¿era Tina Modotti una fotógrafa valiosa? La respuesta seca es sí: fue la alumna más brillante y adelantada de Edward Weston, logró una técnica comparable en calidad y sentido estético a la de su maestro, pero además exploró aún más trabajando los temas que le llamaban la atención y le generaban conflicto. Pero indudablemente hay más que una alumna aplicada: Las fotos del período romántico son icónicas y gráciles, pero las de la etapa revolucionaria están cargadas de fricción cognitiva, y son precisamente las imágenes que generan conflicto las que admiten la re-lectura repetida y van mucho más allá de la mera superficie.

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Tina Modotti. Mujer de espalda, Istmo de Tehuantepec (1929)

Tina comienza a explorar los temas que le importan más, los que realmente le atraen la mirada y nunca deja totalmente de lado las enseñanzas y rigores de Weston. Ante la obra de Modotti lo que podría decirse es que la fotógrafa tenía un talento que no pudo desarrollar plenamente por su abrupta salida de México y el giro que dio su vida tras el asesinato de Julio Antonio Mella. La obra fotográfica que nos queda nos habla del enorme potencial de Modotti cuyo mérito es grande, pero que pudo madurar y ser aún mayor. Si Tina solamente le dedicó de modo serio e intenso siete años de su vida a la fotografía de los cuales tres (1923-1926) fueron como aprendiz, nos quedamos con escasos tres o cuatro años de trabajo fotográfico en pleno proceso de maduración que necesitaba tiempo para acomodar y armonizar el esteticismo formal de Weston y la lucha revolucionaria de Tina quien requería urgentemente alejarse de voces como la de Xavier Guerrero para escuchar su propia voz, encontrar su propio discurso y hallar su propio tono. Si Tina logró tanto en apenas seis o siete años ¿Qué hubiera sido con una vida fotográfica madura?

Pero Tina fue enfrentada a una situación extrema: la deportación intempestiva justo cuando empezaba a ser reconocida, una situación de vida que le pone al límite, todo está puesto para que exista en la vida de Modotti una disonancia monumental ante la cual se activan todos sus mecanismos de defensa y supervivencia, donde la fotografía cobraba una importancia totalmente distinta. El cambio de formato fotográfico tampoco ayudó y siempre está en el trasfondo el encontradizo apoyo de la Unión Soviética por conducto de Vittorio Vidali, en una relación peculiar que la llevó a extremos que ni la propia Tina Modotti pudo haber anticipado.

3. Viento y tierra

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Tina Modotti. Niño (1926)

A siete décadas de su muerte la tumba de Tina Modotti está abandonada: la mitad del epitafio se ha perdido. A veces alguien pregunta por ella y le deja un ramo de alcatraces, como los que ella fotografiaba; pero la ofrenda dura poco y permanece marchita a sus pies por tanto tiempo…

Pablo Neruda escribió:

Cuando quiero recordar a Tina Modotti debo hacer un esfuerzo, como si se tratara de recoger un puñado de niebla. Frágil, casi invisible. ¿La conocí o no la conocí?[118]

Tal pareciera que Tina no murió en un taxi, sino que comenzó a extinguirse en Berlín. Quizá en Moscú, quienes se la topaban en la calle, pensaban que veían a una mujer mediterránea inexplicablemente atribulada, cuando realmente se cruzaban con un alma en pena, una llorona mexicana. Nadie la oía, pero tal vez clamaba en su interior, en el fondo de su corazón ¡Aaaay mis fotos…!

Quizá las burócratas de Socorro Rojo creían que llegaba cada día a su escritorio la camarada Modotti, pero quien se sentaba a realizar traducciones tras una máquina de escribir realmente era un espectro. Tal vez lo único más sepulcral que ella misma era quien acechó su cama hasta el fin de sus días. ¿Era su amante? Las ánimas en pena no tienen amores.

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Tina Modotti. Mujer con bandera (1928)

A Tina se le habían ido las entrañas junto con su Graflex. Frente a la máquina de escribir, propiedad del estado soviético, tal vez escuchaba lejos, cual siseos, palabras lejanas: “misión”, “urgente”, “Berlín”, “París”, “Madrid”. Afuera la nieve, adentro aquel frío inconmensurable.

En el otro lado del mundo, muy lejos, las avenidas estaban acicaladas con jacarandas, las mujeres barrían las banquetas con escobas de paja, los chiles esperaban en costales del mercado a su “marchantita”; crujían entre las muelas las tortillas tostadas que olían y sabían al humo de la leña que llevaba don Pascual cada martes… Lejos, muy pero muy lejos está el murmullo resonante con las neurosis de Eduardito o los rabiosos recelos de Lupe Marín.

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Edward Weston. Retrato de Tina Modotti. (1923)

Pero es Moscú y Tina, aquella Tina, ha desaparecido. De vez en vez desfilan en su escritorio pasaportes con nombres postizos pero nunca con una vida nueva. Una vez, en México, había sido alguien, había tenía nombre: Tina, Tinita, Tinísima… Eso ya no existe, la activista se ha tornado en burócrata, un espíritu torturado y secuestrado por un ángel exterminador.

Seguramente para cuando dejaron su cuerpo vacío en la misma plancha en la que habían puesto al amado Julio Antonio, Tina ya se había vuelto viento y se mezclaba con el aire fresco del Valle del Anáhuac; remolino que se barajó con los perfumes de los esquites y las volteretas de los rehiletes: corriente derretida en el silbato del vendedor de camotes. Murmullitos lejanos con las risas abiertas de Lola y disimuladas, cohibidas, de Manuel.

Tal vez Tina se convirtió en tierra fresca que se baña en agosto con las lloviznas de la tarde. Modotti desapareció en Berlín, pero se hizo eterna en México y vivirá –revivirá- cada vez que alguien escriba -reescriba, nunca suficientes veces,- sus andanzas.

Tina seguirá viva cuando alguien vea sus placas y se inspire con ellas para salir a la calle con su cámara.

Mientras sus fotos nos intriguen y sus amores nos fascinen, Tina no estará muerta. Cada vez que se haga una foto, en memoria suya, quizá logremos mantenerla viva.

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Óscar Colorado. 5 5 28 26. (2014)

oscar_colorado_natesÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  • Ideas Decisivas: 800 reflexiones fotográficas (2a. Edición)
  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Columnista en El Universal (Cd. de México).
Editor y Director General de la revista fotográfica MIRADAS.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

© 2014-2015 by Óscar Colorado Nates. Todos los derechos reservados.

Fuentes de Investigación

Fuentes bibliográficas

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Bibliografía adicional de consulta

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  • Barckhausen Canale, Verdad y leyenda de Tina Modotti, Edit. Diana, México, 1992
  • Brenner Anita, La revolución en blanco y negro, Edit. Fondo de Cultura Económica, México, 1985
  • Colectivo, Tina Modotti, terra e tempos, Edit. Cámara Municipal de Lisboa, Portugal, 2001
  • Comitato Tina Modotti, Tina Modotti: Una vita nella storia, Edit. Edizioni Arti Grafiche Friulane, Udine, 1995
  • Constantine Mildred, Tina Modotti. A fragile life, Edit. Chronicle Books, San Franisco, 1993
  • Canstantine Mildred, Tina Modotti, una vida frágil, México, Fondo de Cultura Económica, 1979
  • Cucci Pino, Los Fuegos, las sombras, el silencio… Una biografía de Tina Modotti, Edit. Joaquín Mortiz, México, 1993
  • Gall Olivia, Trotsky en México, Ed. Era, México, 1992
  • Gibsongi Margaret, Memories of the future, Edit. Louisian State University Press, Estados Unidos, 1986
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  • Lowe Sarah M., Tina Modotti Photographs, Edit. Abrams, Estados Unidos, 1995
  • Saborit Antonio, Una mujer sin país. Las cartas de Tina Modotti a Edward Weston, 1921-1931,  Edit. Cal y Arena, México, 1992
  • Toffoletti Ricardo, Tina Modotti: Arte vita Libertá, Italia: Edit. Il Ramo d’Oro, 2001
  • Vidali Vittori, Retrato de Mujer. Una vida con Tina Modotti. Edit. Universidad Autónoma de Puebla, México, 1993
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Fuentes hemerográficas

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  • “Viril protesta de estudiantes de esta ciudad”. El Excélsior, Ciudad de México, 12 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Lo que declara el embajador de Cuba”. El Excélsior, Ciudad de México, 12 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Manifestación disuelta ayer por la policía”. El Excélsior, Ciudad de México, 12 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Tina Modotti se niega a declarar quién fue el asesino de Julio Mella”. El Excélsior,Ciudad de México, 13 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Severas penas a los autores del asesinato”. El Excélsior,Ciudad de México, 13 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Candentes discursos pronunciaron los comunistas”. El Excélsior,Ciudad de México, 13 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Reitera el Sr. Presidente que caerá el peso de la ley sobre los asesinos de Julio A. Mella”. El Excélsior,Ciudad de México, 14 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Manifestación de protesta en Veracruz, ayer”. El Excélsior,Ciudad de México, 14 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “La Procuraduría de Justicia obrará en el esclarecimiento del asesinato del cubano Mella, con grande ecuanimidad”. El Excélsior,Ciudad de México, 14 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Tina Modotti tiene la verdadera clave sobre el asesinato”. El Excélsior,Ciudad de México, 14 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Magriña puede desempeñar un papel trágico”. El Excélsior,Ciudad de México, 14 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “El móvil del asesinato de Mella no fue pasional, según quedó descubierto ayer”. El Excélsior,Ciudad de México, 15 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Versión comunista del vil asesinato”. El Excélsior,Ciudad de México, 15 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Tina Modotti ante el juez penal”. El Excélsior,Ciudad de México, 16 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “El Sr. Presidente empeñado en que se haga completa luz en el asesinato de J. Mella”.  El Excélsior,Ciudad de México, 16 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “La protesta de los comunistas”. El Excélsior,Ciudad de México, 16 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “J. Magriña fue aprehendido ayer; la tragedia reconstruida anoche”. El Excélsior,Ciudad de México, 17 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “A las Diez de la Noche se Hizo la Reconstrucción en Abraham González”. El Excélsior,Ciudad de México, 17 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “El misterio ha continuado en el asesinato de J. Mella”. El Excélsior,Ciudad de México, 18 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Todavía se insiste en una ruptura con Cuba”, El Excélsior,Ciudad de México, 18 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Todas las personas que figuran en el proceso que se instruye ahora por el asesinato del sr. Julio Antonio Mella”. El Excélsior,Ciudad de México, 18 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “La justicia no ha descubierto a los asesinos”. El Excélsior,Ciudad de México, 19 de enero de 1929, Primera Sección, p. 1
  • “Olvidada y Envejecida ha Fallecido Tina Modotti M.”, El Excélsior, Ciudad de México, 7 de enero de 1942, Segunda Sección, p. 1 (El Excélsior, Ciudad de México, 7 de enero de 1942, p. 15 en el índice de la Hemeroteca Nacional Digital de México, disponible solamente en Sala)
  • Deborah Dorotinsky, El imaginario indio de Luis Márquez, Revista Alquimia, Nº 10, septiembre-diciembre 2000, Sistema Nacional de Fototecas, México

Tesis

Otras investigaciones académicas de la Red de Revistas Científicas de América Latina y el Caribe, España y Portugal

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  • González Cruz Manjarrez, Maricela. Tina Modotti y el muralismo, un lenguaje común. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas [en linea] 2001, XXIII (primavera) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36907811&gt; ISSN 0185-1276
  • COMISARENCO MIRKIN, DINA. LA REPRESENTACIÓN DE LA EXPERIENCIA FEMENINA EN TINA MODOTTI Y LOLA ÁLVAREZ BRAVO. Revista de Estudios de Género. La ventana [en linea] 2008, ( ) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88411499008&gt; ISSN 1405-9436
  • Gutiérrez Arriola, Cecilia. Reseña de “Tina Modotti y el muralismo mexicano” de Maricela González Cruz Manjarrez. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas [en linea] 2000, XXII (primavera) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36907716&gt; ISSN 0185-1276

Fuentes de Internet

Notas

[1]Tejada Roberto, National Camera. Photography and Mexico’s Image Environment. Edit. University of Minnesota Press, Minnesota, 2009, Pág. 56

[2] Adams Rachel, Continental Divides. Remapping the Cultures of North America, Edit. The University of Chicago Press, Chicago, 2009, Pág. 133

[3] Ibsen Kristine (Ed.), The Other Mirror. Women’s Narrative in Mexico, 1980-1995, Grenwood Press, Westport, 1997, Pág. 58

[4] González Cruz Manjarrez, Maricela. Tina Modotti y el muralismo, un lenguaje común. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas [en linea] 2001, XXIII (primavera) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36907811&gt; ISSN 0185-1276

[5] Debroise, Olivier, Fuga mexicana: un recorrido por la fotografía en México, Edit. G. Gili, Barcelona, 2005, Pág. 317

[6]Algunas fuentes citan su segundo apellido como Mondini. Biography, disponible en Biography, disponible en  http://www.modotti.com/?page_id=5 Consultada el 20 de marzo de 2014 En la nota de su obituario publicada en el periódico El Excélsior se le nombra “Tina Modotti M.” Fuente: “Olvidada y Envejecida ha Fallecido Tina Modotti M.”, El Excélsior, Ciudad de México, 7 de enero de 1942, Segunda Sección, p. 1 (El Excélsior, Ciudad de México, 7 de enero de 1942, p. 15 en el índice de la Hemeroteca Nacional Digital de México, disponible solamente en Sala)

[7] Serrano Barquín Héctor (Coord.), Mujer y representación de las mujeres en la plástica mexicana: Una aproximación a su presencia en las artes visuales y populares de 1880 a 1980, Edit. Universidad Autónoma del Estado de México, Estado de México, 2005, Pág. 124

[8] Saborit Antonio, Una mujer sin país. Las cartas de Tina Modotti a Edward Weston, 1921-1931, Edit. Cal y Arena, México, 1992, Pág. 66

[9]Albers Patricia, Shadows, Fire, Snow: The Life of Tina Modotti, Edit. University of California Press, Los Ángeles, Pág. 17

[10]Barckhausen-Canale Christian, Tina Modotti, la vida, disponible en http://www.ccborges.org.ar/exposiciones/Tina%20Modotti,%20la%20vida.%20C.%20Barckhausen-Calane.pdf Consultada el 20 de marzo de 2014

[11] Hooks Margaret, Tina Modotti, Edit. Phaidon, Londres, 2005, Pág. 4

[12]Albers Patricia, Op. Cit., Pág. 18

[13]Albers Patricia, Op. Cit., Pág. 24

[14]Albers Patricia, Op. Cit., Pág. 25

[15] Saborit Antonio, Op. Cit., Pág. 42

[16] Poniatowska Elena, Tinísima, Edit. Ediciones Era, México, 2004, Pág. 125

[17] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 6

[18] Ibsen Kristine (Ed.), Op. Cit., Pág. 59

[19] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 151

[20] Figarella Mariana, Edward Weston y Tina Modotti en México. Su inserción dentro de las estrategias estéticas del artes posrevolucionario, Edit. UNAM/Instituo de Investigaciones Estéticas, México, 2002, Pág. 39

[21] Ibídem

[22] Figarella Mariana, Op. Cit., Pág. 40

[23] Poniatowska Elena, Op. Cit.,Pág. 193

[24] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 6

[25] Colectivo, Arts Volume 6, Edit. The Minneapolis Society of Fine Arts, Minneapolis, 1982, Pág. 137

[26] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 301

[27]Collado María del Carmen, La burguesía mexicana. El emporio Braniff y su participación política 1865-1920, Edit. Siglo Veintiuno Editores, México, 1987, Pág. 10

[28] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Fotografías inéditas de Tina Modotti. Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas [en línea] 2008, XXX (Sin mes) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=36912019009&gt; ISSN 0185-1276

[29] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 7

[30] Serrano Barquín Héctor (Coord.), Op. Cit., Pág. 125

[31] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Op. Cit.

[32] González Cruz Manjarrez Maricela, Tina Modotti y el Muralismo Mexicano, Edit. Instituto de Investigaciones Estéticas (UNAM), México, 1999, Pág. 15

[33] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 141

[34] Figarella Mariana, Op. Cit., 2002, Pág. 143

[35] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 304

[36] Sougez, Marie-Loup (coord.), Historia general de la fotografía, Edit. Cátedra, Madrid, 2007, Pág. 616

[37] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág.8

[38] “Olvidada y Envejecida ha Fallecido Tina Modotti M.”, Op. Cit.

[39] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 304

[40] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 299

[41] Brenner Anita, Idols Behind Altars. Modern Mexcian Art and Its Cultural Roots. Edit. Dover Publications, Mineola (NY), Pág. 5

[42] Brenner Anita, Op. Cit., 2002, Pág. 7

[43] Sougez, Marie-Loup (coord.), Op. Cit., Pág. 358

[44] Ibídem

[45] Congdon Kristin G., Artists from Latin American Cultures: a biographical dictionary, Edit. Greenwood Press, Westport, 2002 , Pág. 186

[46] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Op. Cit.

[47] Congdon Kristin G., Op. Cit., Pág. 186

[48] Ibsen Kristine (Ed.), Op. Cit., Pág. 59

[49] Serrano Barquín Héctor (Coord.), Op. Cit., Pág. 125

[50] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 307

[51] Figarella Mariana, Op. Cit., Pág. 172

[52] Figarella Mariana, Op. Cit., Pág. 166

[53] Figarella Mariana, Op. Cit., Pág. 172

[54] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Op. Cit.

[55]El Machete, publicación de teoría y política del Partido Comunista Mexicano “para la elaboración política que contribuya al derrocamiento del capitalismo y al triunfo de la Revolución Socialista en México y el Mundo.” Partido Comunista de México, El Machete, Revista de teoría y política del PCM, disponible en http://comunistas-mexicanos.org/index.php?option=com_content&view=article&id=1012:el-machete-revista-de-teoria-y-politica-del-pcm&catid=1 Consultada el 22 de marzo de 2014

[56] Congdon Kristin G., Op. Cit., 187

[57] González Cruz Manjarrez Maricela, Tina Modotti y el Muralismo Mexicano, Op. Cit., Pág. 15

[58] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Op. Cit.

[59] Debroise, Olivier, Op. Cit.,Pág. 308

[60] Adams Rachel, Op. Cit., Pág. 106

[61] Verdicchio Pasquale, Looters, Photographers and Thieves. Aspects of Italian Photographic Cultures in the Nineteenth and Twentieth Centuries. Edit. Fairleigh Dickinson University Press, United Kingdom, 2011, Pág. 157

[62] Kahlo Isola P., Frida Íntima. Frida Kahlo (1907-1954). Edit. Ediciones Gato Azul, Buenos Aires, 2004, Pág. 213

[63] Como es el caso de Diego Rivera

[64] Cacuci Pino, ¿Un complot internacional de mentirosos? Los motivos que llevaron a la decisión de liquidar a Julio Antonio Mella. La Jornada, 19 de junio de 2005, Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2005/06/19/index.php?section=mundo&article=033n1mun Consultada el 17 de marzo de 2014

[65] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 243

[66] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 179

[67] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 8

[68] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 252

[69]Albers Patricia, Op. Cit., Pág. 228

[70] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 44

[71] González Cruz Manjarrez, Maricela. Tina Modotti y el muralismo, un lenguaje común. Op. Cit.

[72] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 55

[73] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 31

[74] Biografía. Julio Antonio Mella. Disponible en http://www.cubaliteraria.cu/autor/julio_antonio_mella/html/biografia.html Consultada el 27 de marzo de 2014

[75] RODRÍGUEZ Y MÉNDEZ DE LOZADA, NIEVES. Op. Cit.

[76] Verdicchio Pasquale, Op. Cit., Pág. 158

[77] Cacucci Pino, Los motivos por los que asesinaron a Julio Antonio Mella, Disponible en http://www.fundanin.org/cacucci.htm Consultada el 27 de marzo de 2014

[78] Perkowska Magdalena, Op. Cit., Pág. 231

[79] Debroise, Olivier, Op. Cit.,Pág. 313

[80] Citado en Perkowska Magdalena, Op. Cit. Pág. 231

[81] Adams Rachel, Op. Cit., Pág. 133

[82] Adams Rachel, Op. Cit., Pág. 134

[83] Figarella Mariana, Op. Cit., Pág. 134

[84] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 273

[85] Debroise, Olivier, Op. Cit.,Pág. 219

[86] González Cruz Manjarrez Maricela, Tina Modotti y el Muralismo Mexicano, Op. Cit., Pág. 12

[87] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 15

[88] de la Calle Ángel, Modotti. Una mujer del siglo XX, Edit. Ediciones Sinsentido, Madrid, 2009, Pág. 255 Este texto, titulado Sobre la Fotografía fue publicado originalmente en el volumen 5, número 4 correspondiente a octubre-diciembre de 1929 en la revista American folkways.

[89] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 274

[90] Verdicchio Pasquale, Op. Cit., 160

[91] Freeman Michael, Guía completa de fotografía. Técnicas y materiales., Edit. Tursen/Hermann Blume, Madrid, 1996, Pág. 173

[92] Serrano Barquín Héctor (Coord.), Op. Cit., Pág. 126

[93] COMISARENCO MIRKIN, DINA. LA REPRESENTACIÓN DE LA EXPERIENCIA FEMENINA EN TINA MODOTTI Y LOLA ÁLVAREZ BRAVO. Revista de Estudios de Género. La ventana [en linea] 2008, ( ) : [Fecha de consulta: 25 de marzo de 2014] Disponible en:<http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=88411499008&gt; ISSN 1405-9436

En el Edam Tina acaba de comprender su situación. Está en calidad de deportada, como el barco es un carguero hacen escala en cuanto puerto mercantil encuentran pero a ella se le encierra.

[94] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 315

[95] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 304

[96] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 315

[97] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 316

[98] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 15

[99] Verdicchio Pasquale, Op. Cit., Pág. 160

[100] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 315

[101] Debroise, Olivier, Op. Cit., Pág. 316

[102] Verdicchio Pasquale, Op. Cit., Pág. 163

[103]Branciforte Laura, Tina Modotti: Una intensa vida entre Europa y América, Disponible en http://e-archivo.uc3m.es/bitstream/handle/10016/4258/tina_modotti.pdf?sequence=1 Consultada el 19 de marzo de 2014

[104]Albers Patricia, Op. Cit.,, 2002, Pág. 5

[105a]Branciforte Laura, Op. Cit.

[105b] Muñiz Ivonne (texto), Modotti Tina (fotografías), Tina Modotti. La fotógrafa revolucionaria. Edit. Ocean Sur, México, 2013, Pág. 27

[106]Ibídem

[107] de la Calle Ángel, Modotti. Una mujer del siglo XX, Edit. Ediciones Sinsentido, Madrid, 2009, Pág. 161

[108a] Branciforte Laura, Op. Cit.

[108b] Muñiz Ivonne, Op. Cit., Pág. 27

[109]Barckhausen-Canale Christiane, Tina Modotti, Edit. Txalaparta, Navarra, 1998, Pág. 151

[110] Hooks Margaret, Op. Cit., Pág. 15

[111] Ibídem

[112] Cacuci Pino, ¿Un complot internacional de mentirosos? Los motivos que llevaron a la decisión de liquidar a Julio Antonio Mella. La Jornada, 19 de junio de 2005, Disponible en http://www.jornada.unam.mx/2005/06/19/index.php?section=mundo&article=033n1mun Consultada el 17 de marzo de 2014

[113] Sandle Martin W., Photography. An Illustrated History, Edit. Oxford University Press, Oxford, 2002, Pos. 1615

[114] de la Calle Ángel, Modotti. Una mujer del siglo XX, Edit. Ediciones Sinsentido, Madrid, 2009, Pág. 170

[115]Barckhausen-Canale Christiane, Op. Cit., Pág. 164

[116]“Olvidada y Envejecida ha Fallecido Tina Modotti M.”, Op. Cit.

[117] Poniatowska Elena, Op. Cit., Pág. 232

[118] de la Calle Ángel, Modotti. Una mujer del siglo XX, Edit. Ediciones Sinsentido, Madrid, 2009, Pág. 254

Información legal: Todas las fotografías se presentan sin intención de lucro y con fines de crítica y/o investigación científica, literaria y/o artística bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor.Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

45 pensamientos en “Tina Modotti: leyendo la leyenda”

  1. Delicia de lectura. Tanto por lo fotográfico cómo por la evolución histórica de la artista que expresa sus convicciones.
    ¡Gracias, cómo cubano que soy, por develar este personaje que siempre – en la escuela – se me minimalizó a la novia de Mella!
    Un abrazo,
    Luis

  2. Estimado Oscar,

    como ya es habitual, se nota el estusiasmo con el que abordas los temas. Gracias por esta nueva entrega salpicada también de humor (aquello de que Weston hace fotos de retretes estuvo genial! ). Además, me parece destacable el buscar re-valorar el trabajo de fotógrafas que han permanecido “a la sombra” de sus parejas. Esto me lleva a pensar en lo fructífero que resultaría llevar a cabo aproximaciones similares en torno a personajes que vivieron algo similar y a quienes de paso mencionaste en esta ocasión: Lola Álvarez Bravo o Gerda Taro. Supongo que ya se ha trabajado, pero nunca están de más nuevos tratamientos.

    Un abrazo y larga vida al blog

    Moisés Perera

  3. Muy interesante, no conocía su increíble historia, desde luego es mucho más que la modelo y pareja de Weston. Aunque es evidente que tuvo un maestro excepcional, no se puede dejar de valorar que llegase a tener su propio estilo y crease una obra importante en tan poco tiempo.

    Muchas gracias por contárnoslo y por hacerlo de ésta manera. Sólo con ver la lista de referencias de cualquiera de tus artículos apenas puedo creer que de tiempo a hacer algo más en un mes, y vaya si te da!

    Un abrazo.

    Javi.

    1. Muy estimado Javi:

      Efectivamente, Tina tuvo el mérito de ir forjando su propio estilo y lo único que me temo es que aún tenía mucho por dar si hubiera tenido un poco más de tiempo para asentar sus intereses sociales con el formalismo que aprendió de Weston.

      Te comparto que este artículo comenzó con una pregunta que me hizo alguien: “Oye Óscar, cuéntame, ¿Y realmente Tina Modotti era buena fotógrafa?”

      Nunca imaginé que el responder esa pregunta aparentemente sencilla se hubiera convertido en toda una odisea que incluso me ha quitado el sueño durante las últimas tres semanas.
      A pesar de la abundante literatura sobre Tina Modotti hay muchas cosas que se dan por hecho o que se mencionan en biografías pero que yo quería comprobar de manera más directa en fuentes como la Hemeroteca Nacional en la ciudad de México.

      Sin embargo Javi la satisfacción de terminar una pieza compleja como esta es una gran satisfacción y es poner a disposición de mis lectores una investigación seria con información comprobada y que no puede encontrarse junta en ningún otro sitio del mundo.

      Tal vez no lo parezca el formato del blog, pero para este artículo escribí 42 cuartillas de texto sin ilustraciones, fuentes ni notas) ¡Y dicen que la gente no lee más de tres párrafos en un blog! ¡Ja!

      Bueno, al menos puedo decir que sí hay lectores exigentes y dispuestos a leer textos largos en Internet, este blog es la prueba, y mientras hayan lectores interesados como tú créeme que tendré el placer de explorar a estas figuras que enriquecen mi vida intelectual y, desde luego, fotográfica.

      En verdad muchas gracias por leerme, a ti y a todos los que siguen el blog: lo hago porque para mí es un placer compartir y agradezco sinceramente el halago de ser leído. Si algo puedo pedir a cambio es tan simple como pedir que se compartan estos contenidos para que más gente interesada los aproveche.

      Ahora, si me disculpas mi muy estimado Javi, tengo que trabajar en mi próximo artículo. 😉

      Te mando un abrazo muy fuerte,

      Óscar Colorado

  4. Estimado Oscar:

    Estupendo trabajo. La verdad, conocemos a Tina por otros aspectos, pero su fotografía es francamente exquisita. Gracias por esta “delicia” visual y literaria,

    Francisco.

    1. Francisco, muchísimas gracias por este comentario que me anima a seguir trabajando. Espero que puedas compartir este trabajo con otros interesados. Muchas gracias por visitar este espacio
      ¡Saludos!
      Óscar Colorado

      1. Estimado Oscar:

        Hola. Por supuesto. Estoy mirando si imparto la asignatura “Filosofía e Historia de la Fotografía” durante el segundo período de este año 2014. Recomendaré ampliamente tu página, para que los alumnos la consulten asiduamente y, claro, tengan muy en cuenta todo lo relativo a derechos de autor respecto de las fotografías, textos y videos. Pero creo que es un excelente acervo sobre este arte, despreciado injustamente por muchos. Saludos,

        Francisco.

  5. Conseguí en un periódico local en Puerto Rico de nombre “Compartir es Vivir” un pequeño articulo de tres párrafos sobre la vida de “Tina Modotti” titulado “MUJERES DE LA HISTORIA” me pareció interesante y quise indagar por Internet jamas imagine una vida llena de tanta acción…la compartiré con mi hija que es casi casi fatografa… gracias.

    1. Espero que esta información haya sido útil y ojalá que tu hija encuentre interesantes los contenidos de este blog. ¡Gracias por el comentario y por visitar este espacio! Muchos saludos, Óscar Colorado

  6. También es una satisfacción leerlo, desde luego creo lo que dices de la extensión del artículo, y sumando referencias, galeria de imágenes, toda la información que habrás tenido que consultar previamente… tremendo trabajo.

    Hay lectores dispuestos a leer textos muy largos en internet… si la calidad es muy alta, porque en otro caso la competencia es feroz con un millón de bobadas y notas de cuatro líneas como dices, apuesto a que todos tenemos una larga lista de tareas pendiente, libros por leer, páginas que consultamos a diario… sólo plantearse pasar media hora o una hora leyendo un solo artículo en internet es todo un desafío, y sinceramente no lo hago en ningún otro sito porque ni hacen trabajos tan minuciosos, ni “pasarían la prueba” en caso hacerlos. Te agradezco mucho tu trabajo y tu dedicación, tampoco te olvides de descansar de vez en cuando que lo tendrás bien ganado!

    Un abrazo.

    Javi.

  7. En el Istmo de Tehuantepec, la recordamos con cariño pues en sus fotografías dejó plasmada la realidad de nuestros abuelos, la vida diaria de nuestros pueblos. Magnífico trabajo, Don Oscar. Saludos.

    1. Muchas gracias Grim por el comentario. Creo que lo más valioso del trabajo de Tina en México se encontró con lo que hizo en el Istmo porque ya estaba en plena búsqueda, las hizo en momentos muy difíciles para ella y aún así logró plasmar con gran fuerza la vida de aquella región que espero tener el honor de poder visitar en algún momento de mi vida. ¡Gracias por visitar este blog y espero que puedas compartirlo con otros interesados en la fotografía! Muchos saludos, Óscar Colorado

  8. Tremendo artículo, gracias Óscar por tu trabajo.
    Encuentro interesante que ahonden en personas que tuvieron mas que una sola o un par de facetas en su trabajo/obra.
    Si tienes alguna lista de posibles artículos a futuro, me encantaría leer uno sobre Gordon Parks escrito por ti.
    Un Saludo.

    1. Estimado Rodrigo, muchas gracias por tu comentario que es muy alentador. Te cuento que este artículo al igual que el de Martín Chambi http://wp.me/p1TILW-501 o el de Fotografía de Calle http://wp.me/p1TILW-5KT los hice por sugerencia de mis lectores, así es que con mucho gusto tomo nota para el artículo sobre Gordon Parks que es, desde luego, un fotógrafo muy interesante. Gracias por visitar este espacio, espero que puedas recomendarlo a otros interesados. ¡Saludos! Óscar Colorado

  9. Estimado Óscar, acabo de descubrir tu blog, he leido con gran atención e intensidad el desarrollo de la obra de Tina Modotti, es tan didactico que me veo con la obligacion de escribirte y decirtelo. Muchas, muchas gracias por tomarte semejante trabajo y publicarlo de esta manera. Calidos saludos desde la hoy fria patagonia! Marcelo

    1. Marcelo, muchísimas gracias. Es un gusto saber que me lees desde aquellas tierras. Qué bueno que te gustó la obra de Tina, con tantas sorpresas y sinsabores. ¡Un abrazo fuerte! Óscar Colorado

  10. complimenti Oscar ho letto con attenzione il tuo testo, molto preciso; negli anni ottanta e novanta ho fatto ricerche su Tina in Messico, Cuba, Spagna, Germania e URSS raccogliendo circa 500 foto di Tina

    1. Ciao Gianni! Dopo questa ricerca mi piacerebbe sapere di più su quello che è successo a Tina durante il loro soggiorno in Russia e in Spagna. Avete fatto che indagare di più su questo problema? Avete foto di Tina in quel periodo? Sono interessato ad approfondire la mia ricerca, ma io non sono riuscito a trovare nulla nei libri disponibili. Grazie per aver visitato il mio blog, saluti a Udine! Oscar Colorado

    1. Muchas gracias Luz Olivia. Cada semana procuro agregar contenidos nuevos, aunque no siempre pueden ser de la extensión y profundidad de este artículo sobre Tina que me tomó bastante tiempo para presentar una investigación razonablemente completa. Espero que puedas compartir estos contenidos con otros interesados. ¡Muchos saludos! Óscar Colorado

  11. Hola.
    A pesar de que Tina Modottí también pasó parte de su vida en España, por desgracia aquí su obra no es conocida. Tampoco ella. Tengo un blog de literatura en el que en unos días voy a publicar una reseña de un cómic sobre su vida, del autor Ángel de la Calle.
    Con su permiso, incluiré el enlace de este post por si resulta de interés y alguien quiere saber más sobre ella.

    Un saludo desde España.
    María.

    1. María, por supuesto puedes citar este artículo en tu reseña de la novela gráfica de Ángel de la Calle y gracias por visitar este espacio y difundir la vida y obra de Tina Modotti. ¡Muchos saludos hasta España!

    1. Hola Laura, gracias por visitar este espacio y qué bueno que te ha dejado una impresión grata. Ojalá que sigas aprovechando estos contenidos y que los recomiendes a otros interesados. ¡Muchos saludos!

  12. Gran reportaje que nos muestra que la vida de Tina no fue un destello frágil sino que nos muestra una fotografía de ella misma con la fuerza de luz y sombra de su vida y obra .

  13. Increible artículo, capturó todo mi interés. Lejos de ser un biografía descriptiva, nos muestra la Tina por dentro, el desarrollo de sus circunstancias y motivaciones. Inspiradora como fotógrafa pero también como mujer, en un contexto histórico mundial y mexicano, que la modernidad nos ha hecho olvidar, pero no podemos negar en nuestro presente. Una mujer involucrada en el devenir social, que con su arte nos deja testimonio de su vida y de la historia.
    Gracias.

    1. Gracias Barbara. Cuando comencé a adentrarme en la vida de Tina, me di cuenta que que no había manera de conectar con su corazón, sus motivaciones e ideales. Me da gusto saber con tu comentario que pude transmitir algo de lo que sentí mientras escribí este informe. ¡Gracias a ti y muchos saludos!

  14. Óscar: No sólo eres bueno con las lentes; también con la pluma y la narrativa, el escrutinio y la investigación, no se si develas con la fotografía, pero sí que lo haces con el color y la textura de Tina. Cierto, es Tinísima en tu trabajo. Enhorabuena!

      1. pronto harán una serie sobre Tina. ojalá estés en la producción.

        Saludos

  15. Felicitaciones, de verdad, un gran trabajo de investigación, de una narrativa fácil de digerir, la cual calo hondo en mi persona. Me declaro ignorante, hasta el momento en que leí dicho articulo, de la existencia y vida de Tina Modotti, por lo cual agradezco que, mediante este gran reportaje yo pudiera tener la oportunidad de conocer la historia de esta fascinante mujer. Gracias nuevamente.

    1. Mauricio, gracias por el comentario. Efectivamente, comparto contigo que uno ignora mucho de Tina, y que no hay manera de sentirse hondamente conmovido por su historia. Espero que encuentres más artículos que te gusten e interesen. ¡Muchos saludos!

  16. Maravilloso, encontrar su blog…me ha dado mucha alegría!!!… Sus articulos son increibles!!! Gracias, sobre Tina y Mella , escribí hace mucho un cuento muy apasionado…creo que lo retomaré despúes de encontrar excelentes detalles aquí. Gracias. Saludos!!

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