Crea tus propias reglas

¿Las reglas son para romperlas? ¿Y si se tratara de construirlas?

Por Óscar Colorado Nates*

Introducción: Si hay reglas… ¡Rompámoslas!

Imparto clases a universitarios desde hace más de 20 años. Algo he aprendido y es que si se quiere ser realmente popular en el aula la receta es sencilla: Pararse el primer día de clase, quemar o tirar a la basura el libro más clásico de la disciplina a enseñar y decir con el máximo entusiasmo posible: “Jóvenes, ha llegado del momento de destrozar todas las reglas. ¡Vamos a inventarlo todo aquí y ahora!”

De ahí a ser un clon del profesor John Keating[1] en The Dead Poets Society (Peter Weir, 1989)[2] hay tan solo un paso.

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Yo ya me compré mi chaqueta de pana,​ corderoy,​ corduroy​ o cotelé. La cosa es parecerse todo lo posible a Robin Williams.

Y es que que las grandes figuras clásicas con sus reglas engorrosas se antojan limitantes y tiránicas. ¿Quién inventó las reglas, en primer lugar? ¿Y para qué demonios sirven? ¿Por qué habríamos que obedecerlas? ¿Somos artistas o estamos sujetos al reglamento de tránsito? ¡La clave es inventarlo todo!

En el caso de la fotografía, hay dos grandes figuras que fueron muy claras al respecto. Primero, Bill Brandt. Este fotógrafo inglés realizó fotografías inusuales e increíbles y dijo una vez:

“La fotografía es un medio muy nuevo y todo debe ser intentado y a todo hay que atraverse. No tiene reglas; no es un deporte…”[3]

Y luego está otro monstruo de la fotografía, el mítico W. Eugene Smith padre del foto-ensayo con su serie Country Doctor. Smith dijo:

“Yo no escribí las reglas. ¿Por qué habría de seguirlas?”[4]

De modo que romper las reglas es popular en los alumnos universitarios pero también entre los grandes maestros. Y yo, casi contra mi voluntad, tuve que volverme experto en reglas. Y tuve mi propio momento de eureka.

Fotógrafo, diseñador, comunicólogo o… ¿Abogado?

Hace muchos años, cuando estaba por terminar la escuela media superior, me enfrenté a la misma decisión de muchos jóvenes: decidir qué estudiar en la universidad. Para mí estaba muy claro: fotografía, diseño gráfico o comunicación. Pero mi padre dijo un enfático “No.” Y prosiguió: “¿De qué vas a vivir?” La consigna era regresar con un título universitario honorable (ingeniero, médico, abogado) y después hablaríamos. Lo que menos me desagradó fue el derecho, y me embarqué a estudiarlo durante cinco largos años.

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Y sí, regresé con mi título de abogado, a pesar de todo.

Cuando tuve en la mano mi título de abogado pude dedicarme a lo que yo quise, una mezcla de fotógrafo, diseñador gráfico y comunicador (y no, nunca me he muerto de hambre). Sin embargo, aprendí algo valiosísimo en la Facultad de Derecho: todo en el mundo está basado en reglas, y quien domina las reglas tiene el poder.

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No quiero ser ingenuo, mi formación jurídica me lo impide: una parte del trabajo de un abogado es conocer el sistema de normas para aplicarlas de la manera más favorable a los intereses de sus clientes. Se tratará, a veces, de encontrar francas grietas y vacíos, en otras aprovechar intersticios. También, aunque alguien lo niegue, está el romper -descaradamente cuando haga falta- más de una regla. Y si no romperlas ¿estirarlas? ¡Desde luego! Pero lo primero es entenderlas, saber de dónde vienen, para qué sirven, por qué surgieron, hasta dónde llegan. Es como conocer perfectamente las reglas de un juego y el margen de acción de todas las piezas. Como abogado aprendí, muy a mi pesar debo decir, a conocer las reglas, entenderlas, estirarlas, romperlas y, en una palabra, a dominarlas.

¿Y eso me sirvió para la fotografía? ¡Desde luego!

El trabajo riguroso

Una vez que dejé a un lado la jurisprudencia y en mis libreros comenzaron a acumularse libros de fotografía reapareció una vieja conocida: la regla. Ahora se trataba de la regla de los tercios, la ley de la mirada, la ley del horizonte… ¿No se suponía que era un tema creativo y de expresión personal?

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Conforme aprendía el nuevo conjunto de reglas, también hice un descubrimiento: el trabajo de mis fotógrafos favoritos era riguroso. Mis mentores más talentosos eran tajantes: no cortar el negativo, no re-encuadrar jamás una foto, nitidez absoluta a partir del dominio de la profundidad de campo… Y ni qué decir sobre la composición y sus innumerables criterios. Además, también otras normativas cortesía de Henri Cartier-Bresson como el Instante Decisivo o usar siempre, sin importar nada, un objetivo de 50mm.

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Desde luego que en el camino me encontré a muchos colegas que despreciaban abiertamente cualquier formación formal. Desde el autodidacta hasta el anarquista, romper las reglas debía formar de un espíritu libre y de no restringir la creatividad a un cúmulo de reglas miserables. Y, claro está, W. Eugene Smith y Bill Brandt asienten desde el Olimpo fotográfico junto a un malhumorado y refunfuñante Cartier-Bresson. Y lo que encontré en aquellos colegas que desprecian las reglas es que son, perdón que sea tan franco, sorprendentemente mediocres. En cambio, mis mentores más exigentes han trascendido como las más grandes figuras del medio fotográfico.

¿Y qué tenían en común mis mentores más duros e inflexibles? Que conocían las reglas, las obedecían y el resultado era un trabajo riguroso, impecable. Entonces me encontré ante una aparente contradicción: los que no quieren reglas hacen un trabajo inferior que nadie estima; quienes defienden y siguen las reglas tiene un trabajo sólido.

Pienso en dos queridas amigas: Yvonne Venegas y Dulce Pinzón. Son artistas contemporáneas (mexicanas ambas) y, aunque su trabajo sea muy distinto, tienen algo en común: el rigor, el oficio.

Su trabajo está hecho bajo parámetros muy estrictos. Sus mentores fueron inflexibles. Y el resultado se nota en sus fotografías. Es quizá más interesante en el caso de Yvonne, porque sus fotos son increíblemente sutiles, pero detrás existe una precisión impresionante. Dulce Pinzón también tiene una riqueza de medios fotográficos e intelectuales que le han permitido ser una de las figuras de la fotografía internacional que se toman en cuenta con seriedad.

Reglas = Cadenas… o ¿libertad?

Quizá el problema con las reglas es el pensar que son cadenas, y también asumir que tenemos una libertad inconmensurable. Sin embargo, lo que he encontrando, es que esa libertad irrefrenada conduce al desastre. Y no es broma.

Pondré un ejemplo muy sencillo: La primera vez que impartí una clase básica de fotografía ofrecí a los alumnos carta abierta para el trabajo final. Lo único que debían hacer era aplicar al menos 40 de las técnicas fotográficas aprendidas a lo largo del semestre en la Universidad.

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El resultado fue funesto: la inmensa mayoría pasó tanto tiempo buscando el tema del trabajo que, para cuando fue elegido, quedaba apenas una semana para entregar.

Entonces decidí que dejar el tema abierto no era, bajo ninguna circunstancia, buena idea. De modo que establecí tres temas concretos: Un día en la vida de…; Oficios; Una familia de tantas. El resultado mejoró meteóricamente. Los alumnos se dedicaron más a hacer sus fotos que a pensar en el trabajo final. Pero también ocurrió algo…

Los alumnos más propositivos y creativos preguntaron si ellos podrían hacer algún otro trabajo final. Para evitar el primer desastre, el acuerdo fue que sí podrían hacer su trabajo de forma libre, pero que tendrían una fecha límite para acordar con el profesor el tema. Una vez establecido de común acuerdo sería inamovible.

El resultado ha sido, desde entonces, maravilloso: los alumnos se concentran en sus fotografías y los más creativos también tienen su espacio. Pero todos, TODOS sin excepción están sujetos a la regla de un curso. Aún la libertad está regulada: ¡Qué horror!

Hay de cadenas a cadenas

Desde luego hay quien encuentra en las reglas cadenas. Sin embargo, pienso que hay varios tipos de cadenas. Una es la que se usa para amagar a un delincuente. Entonces esas cadenas son restrictivas.

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Ahora bien, existe otra noción: la de la cadena de una motocicleta, que permite transmitir la potencia del motor a las ruedas. Si esta cadena se rompe con el vehículo en movimiento el resultado es catastrófico. Entonces, yo creo que las reglas sí pueden ser cadenas, pero pensadas en un sentido positivo, que impulsan y permiten transmitir potencia de manera controlada.

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Y, por si nadie lo había notado o pensado, la cadena de una motocicleta deportiva  puede transmitir y controlar una cantidad endiablada de potencia.

Como dijo Frank Sinatra: I did it my way…

Confesaré una regla auto-impuesta. Y sí, sé que es un horror, la cosa cosa más abominable y espantosa: levantarme a las 4:00 a.m. Y lo peor es que no es una regla externa. Es una regla adoptada y adaptada por mí. De hecho inicialmente la idea era despertarse cada mañana a las 4:30 a.m. para aprovechar mejor el día. Pero con el tiempo encontré que me funciona mejor hacerlo desde las 4:00am. ¿Y quién me impuso esa regla? Nadie. Pero siempre que la gente me pregunta ¿Y cómo haces para hacer tanta cosa: un programa de radio, programas audiovisuales, escribir, investigar, y un largo etcétera? La primera respuesta es “levantándose a las cuatro de la mañana”.

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Quiero retomar un concepto: adoptar una regla. No se trata de una imposición, sino una elección, donde yo decido tutelar sin que nadie me obligue.

Pero esa no es mi única regla adoptada: la siguiente es crear un contenido cada ocho días sin falta. Al principio era solamente en mi blog, lo que me permitía escribir largamente. Pero conforme he ido incorporando nuevos proyectos la gama se ha diversificado. Sin embargo, la regla sigue siendo la misma: no pasa una semana sin que haya creado un contenido para difundir en mi canal de YouTube, en mi blog, en mi perfil de Facebook. Y la otra regla es que, así sea un vídeo de un minuto, debe ser de calidad. Y cada vez que rompo mi propia regla ocurre algo que no me gusta.

Y podría parecer que vivo obsesionado con las reglas, pero es todo lo contrario. Suelo construir proyectos de largo aliento, y cuando se trata de producciones audiovisuales o radiofónicas como Imagen Líquida o FotoPop, establecer con claridad las reglas del juego ayuda a todo el equipo.

Mi proyecto de historieta

Una vez presenté junto con mi querido amigo Sergio Padilla un proyecto enormemente exitoso: el primer cómic mexicano de historia de la fotografía. Cam-Man fue recibido de manera extraordinaria. Pero no fue posible seguir el proyecto por muchas circunstancias. Entonces me pregunté ¿Cómo podría yo hacer mi propio proyecto enmarcado en el formato de la historieta y relacionado con la fotografía? Así nació mi proyecto “Grandes fotógrafos”. Decidí que sería un libro, que integraría 100 biografías, en un formato de historieta en una sola página. Pasé mucho tiempo explorando las diferentes posibilidades, estilos, hice muchos dibujos de prueba -muchos francamente horrorosos- hasta que encontré el estilo que buscaba, definí una paleta de colores, establecí un diseño para la maquetación de cada página, elegí una tipografía y una estructura para cada parte del libro.

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He trabajado mucho en esta obra, incluso a costa de escribir para este blog. Hoy tengo 62 biografías y siento, seriamente, que es el momento de dar por terminado el libro. Cumplí fielmente con todas las reglas que adopté.

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Nadie me obligó a hacerlas, pero si quería un trabajo consistente y de calidad no podía hacerlo sin ton ni son. Pero la única regla auto-adoptada de las 100 biografías se hizo cada vez más difícil de cumplir, porque luego de las primeras 62, las 38 restantes podrían ser de autores que no me interesan tanto, que no tuvieron un papel tan importante o cuyo estilo fotográfico no se transporta bien al formato de historieta. Aquella primera regla, o supuesto, u objetivo, cada vez parece tener menos sentido.

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De modo que el proyecto ha tenido sus propias reglas, las cuales no solamente he adoptado sino también adaptado conforme el proceso creativo lo exige.

El cuerpo de obra

Me parece muy importante subrayar que hace muchos años se sostenía sola la fotografía única. Se trataba de hacer la imagen del Che, de Alberto Korda, o el Beso en el Hotel D’Ville de Doisneau.

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Pero los tiempos han cambiado, y hoy lo que está generando un espacio serio entre los creadores fotográficos es la generación de cuerpos de obra. Hacer una foto más o menos linda es cada día más fácil incluso para la persona sin mayor educación. Pero crear un cuerpo de obra consistente, con rigor, donde no sobre ni falte nada… ¡Eso es otra historia! Entonces es cuando las reglas cobran un sentido fundamental. Un caso muy claro es el de Huang Xu (1968, Beijing) quien convierte bolsas de plástico de desperdicio en formas orgánicas que recuerdan flores. Las nociones de residuo y la impermanencia.

Cada fotógrafo deberá establecer su propio tema y eso ya es una regla. Por supuesto que nadie le obliga a uno a adoptar un tema u otro, ni el tratamiento, ni la estética. Nadie puede decirnos “Mira, lo que tú tienes que hacer es una exploración visual sobre las aceras de las calles, debe ser en blanco y negro con el grano muy reventado y deberás indagar sobre el sentido de identidad y de aislamiento de las grandes ciudades”. Eso nadie puede imponerlo. Uno mismo ha de buscar sus temas, su estética, sus exploraciones, y definir claramente la delimitación de su proyecto. Dicho de otra manera, habrá que escoger las reglas del juego que estableceremos para nuestro cuerpo de obra.

Entonces es muy importante comprender que la creación artística tiene mucho más que ver con el proceso que con el resultado. Ese proceso es mutable. A veces puede llevar a un puerto totalmente insospechado. En otras ocasiones la previsión original se cumple. Pero si queremos acabar con un proceso de calidad y un resultado serio, habrá que establecer un marco de acción, delimitar fronteras. Eso mismo me pasó con mi tesis doctoral: sabía que quería hacerla sobre Nacho López, y sobre uno de sus aspectos menos estudiados, la fotografía indigenista. Y en el conjunto inicial de un trabajo de largo aliento como este cambina cosas.

Por ejemplo yo quería hacer primero una lectura denotativa y luego una interpretación (lectura connotativa) desde la noción cultural. Hubo un momento, cuando la tesis ya superaba con creces los 400 folios que tuve que replantearme ¿Realmente incluyo la parte cultural para acabar con una tesis de casi mil páginas? El sentido de la lectura cultural comenzó a parecer, más y más, otro tema. O tema de otro trabajo. De modo que el esquema original cambió.

Las reglas y el bambú

Algo que me queda muy claro es el concepto Zen de las reglas y el bambú.[5] Pensemos en dos plantas: un roble y un bambú. El roble es enorme, con una tremendas raíces y una fortaleza sin par. El bambú es delgadito y se dobla a la menor provocación, apenas con una brisa. Sin embargo, cuando llega el tifón, el viento y la lluvia pueden arrancar de raíz al roble sin mayor problema. En cambio, el bambú se doblará ante el vendaval, pero una vez pasada la tormenta retornará a su posición original. Y es que tiene una estructura lo suficientemente estable como para evitar que la planta se caiga, pero con la flexibilidad necesaria para doblarse ante el temporal, y luego regresar a su lugar original.

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Creo que las reglas tienen mucho de sentido bajo este esquema. No se trata de hacer reglas rígidas, como robles, que se pueden arrancar fácilmente. La cuestión es crear reglas que puedan ser flexibles, que se adapten según haga falta, y que a pesar de las tormentas, le otorguen estructura a la obra.

Reglas como escudos

No quiero dejar de tocar un tema y es cuando las reglas se convierten en un escudo y, muchas veces, en una muleta. Porque las reglas, una vez comprendidas, son realmente cómodas. Nunca más habrá que preocuparse por una forma nueva de componer una imagen, para eso están los puntos áureos. Tampoco habrá dudas sobre el tiempo de obturación. Lo único que hará falta es seguir la reglas al pie de la letra. Es como quien se conforma con todo y, para que nadie lo moleste, sigue todas las reglas al pie de la letra.  Y esta actitud comodina tampoco es buena porque todos los seres vivos necesitamos mecanismos de defensa pero que estamos diseñados para crecer.

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Hasta el Capitán América tiene que cuidarse de no usar el escudo para esconderse.

Pensemos en un adolescente que tiene miedo de hablarle a una chica: el mecanismo de defensa hace que sus sentimientos permanezcan intactos, nadie le lastimará si no se acerca ni le habla a la chica. Pero esos mismos mecanismos pueden convertirse en prisiones. Por temor a hablarle a la muchacha, el joven puede usar sus mecanismos de defensa para evitar ser lastimado, pero perderse de todo. ¡Y si supiera que la muchachita se muere por él! Pero los mecanismos de defensa impiden crecer y privan de posibilidades.

Las reglas son iguales: usarlas como muletas o como escudos no es buena idea porque nos limitan cuando estamos llamados a crecer.

Primero la Visión del Mundo, y luego las reglas

Pero tampoco se trata de crear reglas o romperlas solamente porque sí. Por muchos motivos he podido estar presente ante el reconocimiento de toda una vida de muchos fotógrafos. Y lo que siempre se repite, una y otra vez, es que el celebrar su visión del mundo. Y es que esa visión, ese punto de vista como diría Mata Rosas, esa mirada es lo que vuelve peculiar a un fotógrafo. Es una mezcla de su educación, sus raíces, su idiosincracia, sus filias y sus fobias. Y se moldea, poco a poco, una manera peculiar del ver el mundo. Entonces, el fotógrafo, guiado por esa visión del mundo podrá discernir cuándo está en su zona de confort, cuándo un proyecto da para más, qué reglas establece, qué marcos escoge, hasta dónde estira la idea.

Adam Magyar: ver lo que nadie ve, hacer lo que nadie hace

Tuve el gusto de ser jurado en el FINI, uno de los Festivales de Fotografía más importantes en México con un grupo especialísimo de fotógrafos como Joan Fontcuberta, Edgar Ladrón de Guevara o Tatiana Parcero. Y entre ellos había un personaje de cabellera larga, barba y una nariz digna del Cyrano de Bergerac. Era húngaro, artista invitado, y su nombre es Adam Magyar.

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Adam Magyar. Retratato © 2019 by Óscar Colorado Nates

Adam presentó dos trabajos que me dejaron, no es broma, con la boca abierta: Urban Flow y Stainless Steel.

Tuve la oportunidad de convivir mucho con Adam, y me contó que él suele pasar mucho tiempo en la calle y en los parques viendo pasar a la gente. Le fascina el movimiento y las personas. Está obsesionado con el concepto del tiempo. Incluso, muchas veces, ni siquiera hace fotografías, únicamente observa a la gente pasar. Y las mira, y las mira y las mira…

Entonces, surgió la visión con la que quería plasmar el sujeto que el importaba. Pero se enfrentó a un problema: no existían las cámaras para capturar lo que el buscaba. Su padre era ingeniero y él mismo tiene mucho de mentalidad ingenieril. Si la cámara que necesitaba no existía, era el momento de construirla.

Su proceso fue largo, lleno de baches, aciertos y errores. Pero logró afinar su tecnología y comenzar a trabajar en sus reflexiones sobre la contemplación, el tiempo y el movimiento. El resultado son dos manifestaciones artísticas independientes y, al mismo tiempo, enlazadas, las series Urban Flow y Stainless Steel.

Adam construyó una cámara súper rápida, adaptando cámaras de uso industrial para control de calidad, que le permitieran romper las fronteras entre el vídeo y la fotografía fija. Su cámara es capaz de capturar la imagen a una velocidad tal que prácticamente congela el movimiento pero viviendo en el tiempo.

Y su serie Stainless Steel, realizada con una cámara más parecida a un scanner, permite hacer un barrido de todo lo que ocurre y pasa en frente.

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El resultado, ya sea en impresiones o en un video de 12 minutos de aquellos 12 segundos que tarda un tren en entrar a la estación, es impresionante.

Adam tuvo una visión, buscó las herramientas y también construyó sus reglas.

A manera de conclusión

Creo que en el fondo no se trata de volverse popular como el profesor de los Poetas Muertos, ni de destruir toda norma sin ton ni son, pero tampoco esclavizarse a cada norma jamás inventada.

Si algo he aprendido con el paso del tiempo es a entender el sentido de las reglas para saber cuáles nos sirven y cuáles podemos decidir omitir, romper, estirar o cuestionar.

Un día en el museo Thyssen-Bornemisza en Madrid tuve esa epifanía, en buena medida verdad de perogrullo, de cómo los artistas luchan contra una escuela, crean sus propias reglas para luego ser destruidos por un nuevo movimiento en un ciclo sin fin.

Nuestra tarea es conocer las reglas. Ya dijo Picasso que hay que conocer las reglas como un profesional y romperlas como un artista.[6] De modo que lo fundamental no es adoptar una actitud maniquea, de blanco y negro, frente a las reglas. Se trata de comprenderlas para saber cuándo se aplican, cuando se estiran o cuando abiertamente se rompen. También cuando hemos de decidir qué juego de reglas queremos adoptar.

Hace muchos años uno de mis mentores me dijo “Tools, not rules”, herramientas no reglas. Y es que siempre debemos pensar en las distintas reglas, externas, adoptadas o adaptadas, no como grilletes ni cadenas sino como herramientas que nos posibilitan para crear un trabajo serio, estructurado y con fundamento.

Dicho todo lo anterior, al entender el sentido de las reglas podemos elegir las que nos vengan bien con total libertad como una herramienta que permita crear un trabajo coherente donde la clave no es seguir ciegamente las reglas sino construirlas, adoptarlas y adaptarlas.


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* Dr. Óscar Colorado Nates,
(Ciudad de México, 1969)

Académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.
Doctor «cum laude» en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana (Cd. de México) donde es Investigador de Tiempo Completo y Profesor Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada así como Docente de Posgrado en Narrativa y Nuevas Tecnologías.
Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Fotografía Artística Contemporánea; El Mejor Fotógrafo del Mundo y Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas.
Comunicador transmedia, es director y conductor del programa de radio Imagen Líquida y creador de productos audiovisuales como El Mundo de la Fotografía o FotoPop.
Fundador del Observatorio de Cultura Fotográfica. Miembro del Seminario de Imagen y Cultura, la Asociación Mexicana de Estudios de Estética, el Seminario Permanente de Análisis y Crítica Cinematográfica y de The Photographic Historical Society (Rochester, NY), entre otras agrupaciones académicas.


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Referencias de investigación

«Be Like Bamboo: Lessons for work & Life». Presentation Zen. Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.presentationzen.com/presentationzen/2011/06/be-like-the-bamboo.html.

«Discussing Honesty in Imagery – The New York Times», 3 de enero de 2013. https://lens.blogs.nytimes.com/2013/01/03/w-eugene-smith-i-didnt-write-the-rules-why-should-i-follow-them/.

El club de los poetas muertos. Accedido 4 de octubre de 2019. http://www.imdb.com/title/tt0097165/.

Kleinbaum, N. H. «John Keating. Character Analysis». LitCharts. Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.litcharts.com/lit/dead-poets-society/characters/john-keating.

«Photography Quotes by Bill Brandt». Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.photoquotes.com/ShowQuotes.aspx?id=259&name=Brandt,Bill.

«Picasso | Break Rules like an Artist». Tom McCallum (blog), 23 de mayo de 2019. https://tommccallum.com/2019/05/23/learn-the-rules-like-a-pro-so-you-can-break-them-like-an-artist/.

Notas

[1] Kleinbaum, N. H. «John Keating. Character Analysis». LitCharts. Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.litcharts.com/lit/dead-poets-society/characters/john-keating.

[2] El club de los poetas muertos. Accedido 4 de octubre de 2019. http://www.imdb.com/title/tt0097165/.

[3] «Photography Quotes by Bill Brandt». Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.photoquotes.com/ShowQuotes.aspx?id=259&name=Brandt,Bill.

[4] «Discussing Honesty in Imagery – The New York Times», 3 de enero de 2013. https://lens.blogs.nytimes.com/2013/01/03/w-eugene-smith-i-didnt-write-the-rules-why-should-i-follow-them/.

[5] «Be Like Bamboo: Lessons for work & Life». Presentation Zen. Accedido 4 de octubre de 2019. https://www.presentationzen.com/presentationzen/2011/06/be-like-the-bamboo.html.

[6] «Picasso | Break Rules like an Artist». Tom McCallum (blog), 23 de mayo de 2019. https://tommccallum.com/2019/05/23/learn-the-rules-like-a-pro-so-you-can-break-them-like-an-artist/.

17 comentarios sobre “Crea tus propias reglas”

  1. Siempre enriquecedores y deliciosos tus textos Óscar, habemos muchos que estamos en deuda contigo; con respecto a las biografías de fotógrafos, por favor no digas que te quedan pocos favoritos: regàlanos muchos màs! Felicitaciones, saludos.

  2. Completísimo artículo. He disfrutado mucho con él, compartiendo muchas de sus reflexiones y tomando nota de otras.
    También tengo el título de licenciada en Derecho por ese sentir “práctico” del futuro, si bien mi formación jurídica no me ha impedido seguir mi camino vocacional por el audiovisual, así que estoy contigo en la importancia de conocer las reglas del juego social en el que nos movemos, manteniendo nuestro juicio crítico e idiosincrasia.
    Enhorabuena por el rumbo que decidiste seguir y por sus frutos, algunos de los cuales nos benefician a quienes te seguimos por aquí.
    Un abrazo.

  3. REGLAS y ARTE. Siempre he creído que son conceptos que se contradicen Pienso que las reglas son para los deportes y para poder vivir en sociedad, el arte, sin embargo, no puede tener reglas. Por ejemplo: cuando un jugador de futbol rompe una regla generalmente es penalizado por ello y esto nos lleva al hecho de que, entonces, las reglas no pueden romperse.
    Desde el momento que se tiene permiso para romper las reglas, según mi criterio, las reglas dejan de ser reglas y esto es lo que ocurre en las artes en general y por lo tanto podemos decir que las reglas en el arte son improcedentes.
    Si en el arte, cualquier arte, se siguieran reglas la creatividad estaría sometida por ellas y todos haríamos cosas bastante parecidas siguiendo dichas reglas. En resumen, pienso yo, que cuando se habla de arte, no se puede hablar de reglas pues son conceptos totalmente opuestos por naturaleza.
    Bueno es lo que pienso. Muy buen artículo, Óscar como siempre que nos permite hacer este tipo de reflexiones. Un abrazo.

  4. Un muy buen artículo, que comparto prácticamente en su totalidad. Y cierto, a Maitines se trabaja mucho mejor, sobre todo cuando se trata de escribir. Al menos a mí me ocurre. Un abrazo, amigo.

  5. Gracias por regalarnos tus experiencias mi querido Óscar, habrá quien se identifique siempre con tus comentarios y confieso haber ganado terreno en algunas áreas gracias tus consejos. ¡Te mando un fuerte abrazo amigo!

  6. muy interesante tu análisis. Creo yo que en verdad la fotografía tiene en su ADN el haber nacido huérfana de academias, tal como lo señala John Szarkowski en el prologo de The Photographer’s Eye, de allí que cada quien que con un mínimo de instrucción sobre el uso mecánico del instrumento lo haga según su saber y entender, sin mas reglas que el sentido común, la curiosidad y su bagaje cultural.
    De todas maneras siempre pienso que la fotografía a sido vista desde las categorías académicas instaladas por el arte tradicional, la pintura, el dibujo o el grabado, y en verdad creo que habría que haber creado nuevas categorías de análisis para este nuevo modo de obtener imágenes que tiene apenas 180 años, y que se diferencia de todas las artes bidimensionales pues basa su esencia en la fragmentacion de la realidad y al mismo tiempo la fragmentacion del tiempo, en todo caso tiene en común con las otras artes ciertos aspectos sobre la composición y demás cuestiones, pero aquí creo que la gestalt nos ofrece mejores respuestas a como funcionan las fotografías que las teorías pictorialistas

  7. Es un placer leer y ver tus artículos.

    Eres un filosofo de la fotografía, tanto en cuanto que intentas desgranar el porqué de los distintos aspectos de la fotografía. En este caso las mal llamadas “reglas”. Pues no se puede poner limites a los gustos.

    En mi caso particular, empece a valorar la composición y sus herramientas después de unos cuantos años explorando el mundo de la fotografía.
    Primero me interesó toda la mecánica y los procedimientos tanto químicos como electrónicos de las cámaras fotográficas y todo lo que las rodea. Pero con ese conocimiento no se hace buenas fotos. Lo que me lleva actualmente a explorar el trabajo de fotógrafos y pintores reconocidos y otros no tanto, con el objetivo de saber donde está mi fotografía y a donde la quiero llevar, no tanto a nivel técnico, pero si de mensaje (idea) a captar.

    En tus posts veo un mensaje recurrente de ‘conocer y explorar’ y es interesante como cuanto más estudias fotografía, más libre te sientes de hacer lo que tengas de hacer y usar las herramientas que creas que tengas que usar.
    El cambio de ver ‘reglas’ a ver ‘herramientas’ es una de las razones que hace que coja la cámara sin miedos.
    En todo caso, tengo mucho que mejorar, como por ejemplo ‘la disciplina’ en la fotografía (creo que es a lo que te refieres cuando dices “reglas auto-impuestas”)…estoy en ello, pero es un camino difícil.

    Saludos y continua con tu excelente trabajo divulgador!

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