Graciela Iturbide: Señora de los símbolos

Fotógrafa sin prisa, alumna de Manuel Álvarez Bravo y acreedora de los premios fotográficos más importantes, entre ellos el Hasselblad, Graciela Iturbide es la doña de la fotografía mexicana.

Por Óscar Colorado Nates*

Con todo el tiempo del mundo

Graciela Iturbide (México, 1942- ) es una fotógrafa sin prisa. No es raro que sus series fotográficas le tomen 8 o 10 años para verse completadas. Ella se toma su tiempo: “A mí me obsesiona más la composición, la imagen, que el tiempo. Para muchos otros cautivar un instante es lo más importante, el tiempo es indispensable porque es el movimiento. Pero como yo no tengo muchas imágenes en movimiento, el tiempo pasa a segundo plano… …A lo mejor carezco del ojo de lince del que habla Cartier-Bresson, soy más reposada, me quedo con lo que está allí, estático.”[1a]

Fotógrafa  contemplativa sin pretensiones de serlo, la señora Iturbide es capaz de lograr que el observador medite, serenamente, frente a un muro ensangrentado.

Iturbide inició su formación fotográfica con Larry Seagal. Cuando estudió cine en el CUEC (Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la UNAM) conoció a don Manuel Álvarez Bravo. El Maestro le preguntó un día si quería ser su achichincle [1b]  y ella aceptó. Eran finales de 1969.

La propia fotógrafa refiere de aquellos años que “Álvarez Bravo tenía colgado en su laboratorio un papelito con un recordatorio «Hay tiempo, hay tiempo». Su función era recordarse a sí mismo que las cosas, para que salgan bien, deben hacerse con calma.”[2] De ahí proviene la prudente parsimonia iturbidense. Como bien escribe Marta Gili: “Si algo abunda en las imágenes de Graciela es tiempo.”[3] De Manuel Álvarez Bravo hereda esa “poética de la paciencia”, como la llama Debroise.[4]

Sobre la influencia, Carlos Monsiváis es muy claro: “De nombrarse sólo una presencia (influjo, aprendizaje) en la obra de Graciela, el nombre a citar es Manuel Álvarez Bravo. Graciela trabajó con don Manuel, ha observado su obra y, sin imitarlo ni citarlo a hurtadillas, es demasiado creativa como para eso, desprende de ese trato la gran lección: si la imagen es lo suficientemente elocuente, será tarea de otros el volverla simbólica.” [4b]

Aunque la amistad entre maestro y discípula fue para toda la vida,  la tutela duró poco: Únicamente un año. Iturbide temía que la influencia de Álvarez Bravo acabara prevaleciendo. Ella quería más Graciela y menos Manuel. “Después de un año y medio de estar con él, sentí que tenía que romper el cordón umbilical, seguir por mi propio camino. Manuel Álvarez Bravo me decía que había que tener influencias, pero también que había que sedarlas y, evidentemente, adquirir un lenguaje propio. Entonces, su misma personalidad me ayudó a no imitarlo. “[5]

Respecto del trabajo de otros colegas, la fotógrafa admira a Josef KoudelkaRobert FrankChrister Strömholm, Francesca Woodman, Manuel Álvarez BravoJacques-Henri Lartigue y siente particular fascinación por la obra de Brassaï.
Los inicios de los años setenta fueron cruciales para la joven aprendiz. Ella misma narra que tuvo su propio instante decisivo, no al estilo de Cartier-Bresson, sino más bien una peripateia personal. En una auténtica epifanía vocacional se dijo a sí misma  “Quiero ser fotógrafa. Quiero dedicarme a salir al mundo y tomar fotos.”[6] Abandonó entonces el cine para incrustarse en el cosmos de la imagen fija.

Mujer, mexicana, fotógrafa y viajera

Graciela destaca “por la simplicidad de su composición y la riqueza de sus proposiciones”.[7] Ella misma explica:  “Todos los fotógrafos hacemos fotografía documental, pero después todo depende de la interpretación de cada quien, si hay más o menos poesía, o imaginación.”[8]

Cuando el Instituto Nacional Indigenista encargó a la joven artista la documentación de los nómadas seris en el desierto de Sonora, Iturbide afrontó el proyecto de manera muy distinta a como obró Dorothea Lange ante las encomiendas de la Farm Security Administration: Iturbide rehuyó cualquier agenda política. Abordó el proyecto con un ojo en lo documental y el otro en la interpretación personal.

“No soy antropóloga ni socióloga. Tomo fotos por el gusto de tomarlas, por el placer profundo que me brindan ciertas imágenes.”[9] Es una suerte de anti-teleología que impregna su trabajo con una naturalidad muy alejada de la híper-intención que, a veces, malogra las fotografías.

Esta honestidad y compromiso con el ser humano resulta inusual. Por otra parte, su documentalismo fotográfico no cae en el moralismo ni apresura conclusiones: “…desde la intensidad de la vivencia personal al rigor de la observación antropológica, sus imágenes reflejan un amplio espectro de fidelidades como mujer, mexicana, fotógrafa y viajera.”[10]

Doña de la composición

Lo primero que salta a la vista en el trabajo de Graciela Iturbide es el dominio de la composición. Decir que esta autora tiene un gran ojo y un talento extraordinario se queda más que corto.

Ella es una auténtica doña, de la misma manera que Manuel Álvarez Bravo fue un don, con un aire “chamánico” propio del castanédico Don Juan MatusY es que Iturbide verdaderamente crea su propia realidad aparte:

“La fotografía no es la verdad, el fotógrafo interpreta la realidad y, sobre todo, construye una realidad propia, de acuerdo a sus conocimientos o emociones… …Sin la cámara, ves el mundo de una manera, y con la cámara, de otra; por esta ventana, estás componiendo, incluso soñando con esta realidad, como si a través de la cámara se estuviera sintetizando lo que tú eres y has aprendido del lugar. Entonces haces tu propia imagen, estás interpretando.”[11]

A Iturbide le enoja profundamente que califiquen su fotografía de mágica y  aborrece la fotografía “sin talento.”[12]

Más aún, es una doña en el sentido de tener baronía sobre el medio que se somete a su voluntad.

Doña Graciela ha sido reconocida profusamente.  Es doctora Honoris Causa del prestigado San Francisco Institute of Art, distinguished visiting professor de la Metropolitan State University of Denver. El Museum of Contemporary Photography le otorgó el Honorary Degree en fotografía. En 2008 se le concedió el Premio Hasselblad, suerte de premio Nobel en la fotografía. El 30 de julio de 2014 el Instituto Nacional de Bellas Artes le confirió la  la Medalla Bellas Artes en su México natal y en 2015 recibe la máxima distinción de los Infinity Awards que otorga el International Center of Photograph (ICP) de Nueva York. [12b]

¿Fotógrafa humanista o humanista fotógrafa?

Tal vez aún más sorprendente que sus fotografías, es la capacidad de Graciela para relacionarse con los demás seres humanos. Ella posee un genuino interés por la persona.

“Lo que a mí me interesa lograr con la fotografía es evidenciar la dignidad del ser humano en cualquier circunstancia”.[13]

Alfredo López Austin inquiere a la fotógrafa: “¿A dónde vas con tu cámara, Graciela? Te veo siguiendo reafirmaciones. Parece que buscas a los otros nosotros somosotros (sic)”.[14] El historiador chihuahuense acierta: para Iturbide no hay “yo”, “tú”, “unos” u “otros” sino “otros-nosotros-somosotros” donde reverbera la concepción de interser propuesta por Thích Nhất Hạnh.
Este respeto a la persona ha hecho que busque deliberadamente un alejamiento del utilitarismo. “Yo no fotografío la pobreza por la pobreza o la muerte por la muerte. Me interesan las costumbres de la gente, su dignidad, su historia y la de los pueblos.”[15]
Iturbide conecta con la gente hasta un punto de intimidad sorprendente. Ya sea compartiendo pescados asados con los seris o conviviendo con las mujeres juchitecas, llega un momento en que sus fotografías se hacen “…desde adentro, desde un plano de confianza y de complicidad”.[16]
Los modos iturbidianos son suaves, no apresura ni apretuja. Acecha pero no acosa. Para ella la gente es más importante que la fotografía misma, y tal actitud rocía su trabajo. Elena Poniatowska afirma que “Si a alguien le ha sido dado el don de la dulzura es a Graciela Iturbide. Apenas si se le siente…  …Saca su cámara de una bolsita y en un revuelo de mariposas, clic, clic, clic, baten sus manos que son alas y se evaporan en el aire…”[17] Con tales disposiciones “¿cómo no iba a recibirla la gente de las nubes, los binizá, los antiguos zapotecas? Viento ella misma, pudo confundirse con los pueblos del viento…”[18]

La artista confiesa que  muchas veces se la ha ido una buena fotografía “por estar platicando con la gente.”[19] Sin embargo, una de las claves para una gran foto es la conexión entre el autor y su modelo. Tal vez ha perdido alguna buena toma, pero a cambio ha terminado con un conjunto fotográfico excepcional.

No importa si su sujeto es un anciano seri, una  recién desposada, un niño con unos pollos en la mano, una mujer con iguanas en la cabeza (literalmente), o un joven hindú, el retratado siempre resulta dignificado: “Testimonios como los de Graciela Iturbide demuestran que hay otras formas de mirar y mirarse en el otro que no son opresivas.”[20]

Del ícono al símbolo

Cuando se pronuncia el nombre de la autora, se conjuran en la mente fotografías como Mujer ángelJanoNovia Muerte o  Nuestra Señora de las iguanas.

La fama de estas imágenes ha sido tal, que ha llegado a provocar en Graciela un sentimiento de opresión.[21]  Sin embargo sus series como un corpus, son tan memorables como algunas fotografías individuales que se han vuelto célebres: En Naturata invita a reflexionar sobre el jardín humano, un segundo edén.

El baño de Frida es un performance de la húmeda intimidad capturado en fotografías.

En el nombre del padre muerte y sacrificio se transmutan en plegaria visual.Estremece su trabajo en Tránsitos. Fiesta y muerte en México. Graciela nos inserta en un México indígena desprovisto de folklorismos condescendientes en Juchitán de las mujeres y no puede evitar su propia interpretación aún en un encargo puramente documental con Seri. Los que viven en la arenaMás recientemente hizo público un nuevo trabajo: No hay nadie con 25 fotografías inéditas hechas en la India.[22]

Según Michel Frizot “La trayectoria que podemos seguir en sus libros va del universo femenino a la evanescencia del espíritu-pájaro, de la muerte a la redención, de la violencia de los gestos a la sensibilidad de la superficie, de la corporeidad a la indeterminación de las formas.”[23]

La fotografía de Graciela Iturbide exige numerosas lecturas y miradas. Una lectura simbólica se podría encontrar más en sintonía con las intenciones de la autora. Basta con revisar Nuestra Señora de las Iguanas donde se entremezclan resonancias de una madona y, al mismo tiempo, una especie de medusa. Ambos simbolismos se entreveran creando una imagen excepcional. Como dice, acertadamente, Marta Dahó: “El arte de Graciela Iturbide radica en una singular capacidad de sugerir y condensar que anula nuestra habitual disociación entre pensar y experimentar, entre vivir y fotografiar.” [24]

Para ella fotografiar “cosas simbólicas” es una posibilidad de evitar el cliché. Por ejemplo, de su trabajo en la Asia afirma: “Procuré quedarme con los símbolos en los que, para mí, se cifraba la India. En lugar de tomar a un hindú pidiendo limosna, que es lo que a mí me molesta, fotografié el Times y la prótesis abandonada en el suelo… …traté de hacer algo simbólico con lo que veía.”[25]

No importa si es en Juchitán, el desierto de Sonora, un jardín botánico, India o Panamá. Graciela Iturbide nos inserta en un territorio que va más allá de lo formal para adentrarse en el corazón mismo de lo simbólico.  Ella lo ha dicho con claridad: “Antes que el tiempo, me interesa la plasticidad del símbolo.”[26]

Recordemos que el símbolo es la representación perceptible de una idea, y Graciela nos ofrece en cada fotografía  una miríada de ideas.

Roberto Tejada escribe de la fotógrafa: “Durante los últimos 25 años, Graciela Iturbide ha captado de forma admirable la vida rutinaria y las celebraciones estacionales de varias comunidades de todo México, explorando formas de ampliar el alcance la la fotografía «objetiva», con un relato suyo para hablar de la inconmensurable totalidad de un país y sus innumerables rincones de experiencia; de las etapas vitales, del determinante papel de las mujeres y de la representación de la Pasión del catolicismo popular; de lo extraño en lo familiar y de los límites de lo que se puede conocer, cuando los fenómenos reales surgen con las generosas e inefables formas del sueño. ” [27]

Alumna genial, maestra admirable. Doña de la fotografía. Ella es Graciela Iturbide: Señora de los símbolos.


ocn_smallÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  •  Ideas Decisivas: 650 reflexiones fotográficas
  •  Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  •  Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

© 2012-2015 by Óscar Colorado Nates. Todos los derechos reservados.


Fuentes de investigación

Bibliografía

  • Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos. Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2007
  • Dahó Marta, Graciela Iturbide: en la linea de sombra en Graciela Iturbide. Ed. Fundación MAPFRE/ Instituto de Cultura, Madrid, 2009
  • Debroise Olivier, Fuga Mexicana: Un recorrido por la fotografía en México. Ed. Gustavo Gili, Barcelona, 2005
  • Delpire Robert (Ed.), Frizot, Michel (Textos), Graciela Iturbide, Edit. Lunwerg, Barcelona, 2011
  • Fundación MAPFRE, Cuaderno Nº 40, Ed. Fundación MAPFRE, Madrid, 2009
  • Gili, Marta (texto), Graciela Iturbide,  Ed. Tf. Editores, Madrid, 2005
  • Iturbide Graciela, Graciela Iturbide, Editorial RM/Museo Amparo, México, 2012
  • Iturbide Graciela (Bellatin Mario, textos), El baño de Frida Kahlo, Ed. RM/ROSEGALLERY/Galería, México, 2009
  • Iturbide Graciela, [López Austin, Alfredo, epílogo], Graciela Iturbide: Imágenes del Espiritu, Edit.  Casa de las imágenes (Aperture Foundation), México, 1996
  • Iturbide Graciela (Bellatin Mario, Poniatowska Elena, textos), Juchitán de las Mujeres, Ed. RM ediciones, México, 2010
  • Iturbide Graciela (Koch Corinna, textos), Las condiciones del pájaro solitario, Edit. Conaculta, México, 2013
  • Iturbide, Graciela, Naturata, Ed. López Quiroga/Toluca Editions, México, 2004
  • Iturbide, Graciela [Poniatowska, Elena y Bellatín, Mario, textos], Juchitán de las mujeres 1979 > 1989, Ed. RM, México, 2010
  • Iturbide, Graciela, No hay nadie/There is no one, Ed. La Fábrica Editorial, Madrid, 2011
  • Iturbide, Graciela, México Roma, Editorial RM, México, 2011
    Koetzle, Hans-Michael. Fotógrafos de la A a la Z. Edit. Taschen, Colonia, 2010, 444 pp.
  • Iturbide Graciela (Rivas José Luis, textos), Pájaros, Edit. Twin Palms Publishers, Estados Unidos, 2002
  • Lucuix Luisa (coord.), Conversaciones con fotógrafos 1, Ed. La Fábrica Editorial, Madrid, 2010
  • Medina, Cuauhtémoc, Graciela Iturbide, Edit. Phaidon, London, 2001
  • Monsiváis Carlos, Maravillas que son, sombras que fueron. La fotografía en México. Edit. Ediciones Era/Museo del Estanquillo, México, 2012

Fuentes de Internet

Bradu, Fabienne, ¿Qué guía los ojos de Graciela Iturbidehttp://www.letraslibres.com/revista/artes-y-medios/que-guia-los-ojos-de-graciela-iturbide Consultada el 7 de abril de 2012.
Murcia Marisela, Ir a las fotos, Fotoespacio, http://www.fotoespacio.cl/portal/index.php?option=com_content&view=article&id=168:graciela-iturbide&catid=47:notas-sobre-fotografia&Itemid=58 consultada el 7 de abril de 2012.
The Museum of Contemporary Photography, Graciela Iturbide, http://www.mocp.org/collections/permanent/iturbide_graciela.php, consultada el 7 de abril de 2012
Fundación MAPFRE, Graciela Iturbidehttp://www.exposicionesmapfrearte.com/gracielaiturbide/, consultada el 18 de noviembre de 2011.
Instituto Nacional de Bellas Artes. Boletín Núm. 1116, Medalla Bellas Artes a Graciela Iturbide. Disponible en http://www.bellasartes.gob.mx/index.php/2014-01-10-22-09-57/julio-2014/6688-1116-medalla-bellas-artes-a-graciela-iturbide Consultada el 21 de marzo de 2015
The F Blog,  Entrevista con Graciela Iturbidehttp://gruppof.blogspot.mx/2008/06/entrevista-con-graciela-iturbide.html, consultada el 18 de noviembre de 2011.
Tejeda Armando G., La Jornada,  Graciela Iturbide reconoce “yo no sé como atajar la violencia con mi cámara”, http://www.jornada.unam.mx/2011/07/04/cultura/a10n1cul consultada el 7 de abril de 2012.
UNAM, ¿Cuál fue la trayectoria del Instituto Nacional Indigenista? http://www.nacionmulticultural.unam.mx/100preguntas/pregunta.html?c_pre=62&tema=7 Consultada el 27 de diciembre de 2011.

Notas

1. Murcia Marisela, Ir a las fotos, Fotoespacio, http://bit.ly/uZoKpx consultada el 16 de noviembre de 2011
1b. “Achichincle” significa en México “asistente” y según la RAE “Hombre que de ordinario acompaña a un superior y sigue sus órdenes.” AchichincleDisponible en http://lema.rae.es/drae/?val=achichincle Consultada el 21 de marzo de 2015
2. Carreras Claudi, Conversaciones con fotógrafos mexicanos, Ed. Gustavo Gili, Barcelona 2007, p. 127
3. Gili Marta (texto), Graciela Iturbide,  Tf. Editores, Madrid 2005,  p.10
4. Debroise Olivier, Fuga Mexicana: Un recorrido por la fotografía en México, Ed. Gustavo Gili, Barcelona 2005, p. 322
4b. Monsiváis Carlos, Maravillas que son, sombras que fueron. La fotografía en México. Edit. Ediciones Era/Museo del Estanquillo, México, 2012, Pág. 142    272 pp.
5. Lucuix Luisa (coord.), Conversaciones con fotógrafos 1, Ed. La Fábrica Editorial, Madrid 2010, p. 12
6. Carreras Claudi, Op. Cit. p. 129
7. Gili Marta, Op. Cit. p. 8
8. Murcia Marisela, Op. Cit.
9. Carreras Claudi, Ídem
10. Gili Marta, Op. Cit. p. 10
11. Lucuix Luisa, Op. Cit. p. 16
12. Lucuix Luisa, Op. Cit. p. 47

12b. 2015 INFINITY AWARD: CORNELL CAPA LIFETIME ACHIEVEMENT. Graciela Iturbide is the 2015 recipient of the Cornell Capa Lifetime Achievement Award. Disponible en http://www.icp.org/infinity-awards/graciela-iturbide Consultada el 8 de abril de 2015
13. Carreras Claudi, Op. Cit. p. 130
14. López Austin Alfredo (epílogo), Graciela Iturbide: Imágenes del Espiritu,  Ed. Casa de las imágenes, México 1996 p. 123
15. Tejeda Armando G., La Jornada, Graciela Iturbide reconoce “yo no sé como atajara la violencia con mi cámara”, http://bit.ly/uf2j8f, consultada el 18 de noviembre de 2011
16. Carreras Claudi, Op. Cit.  p.131
17. Iturbide Graciela [Poniatowska Elena y Bellatín Mario,textos], Juchitán de las mujeres 1979 > 1989, Ed. RM, México 2010, p. 7
18. Ibídem
19. Carreras Claudi, Ídem
20. Gili Marta, Ídem
21. Tejeda Armando G., Op. Cit.
22. Ibídem
23. Delpire, Robert (Ed.), Frizot, Michel (Textos), Graciela Iturbide, Edit. Lunwerg, Barcelona, 2011, p. 12
24. Dahó Marta, Graciela Iturbide: en la linea de sombra, Graciela Iturbide, Ed. Fundación Mapfre/Instituto de Cultura, Madrid 2009, p. 47
25. Lucuix Luisa, Op. Cit. p. 42
26. Murcia Marisela, Op. Cit
27. Tejada, Roberto citado por Koetzle, Hans-Michael. Fotógrafos de la A a la Z. Edit. Taschen, Colonia, 2010, 444 pp.

Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

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