Dora Maar, fotógrafa surrealista

Artista polifacética, se convirtió en una de las piezas clave en las vanguardias europeas. 

Por Óscar Colorado Nates*

Dora Maar ha pasado a la historia por sus aportaciones fotográficas, algunos de los íconos más reconocibles del surrealismo y el infortunado encuentro con un hombre monstruosamente genial que todo lo devoraba. Sin embargo, la figura de la fotógrafa merece mucho más que ser relegada a un papel de musa cuando fue una artista por derecho propio que alimentó uno de los movimientos artísticos clave del siglo XX: el surrealismo.

Vida temprana

Henriette Theodora Markovitch fue la hija de un arquitecto croata. Su padre fue nombrado embajador de Austria-Hungría y viajaron a Buenos Aires en 1910.[1]

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Dora Maar

Para 1926 la familia regresó a París donde la hija cambió su nombre al seudónimo Dora Maar y realizó cursos de pintura fotografía y se matriculó en la École des Beaux-Arts y la Académie Jilian. Como sus fotos eran alabadas por encima de sus pinturas, decidió darle preferencia a la cámara.[2] También era asidua de del taller de André Lhote donde conoció a Henri Cartier-Bresson. Fue introducida al círculo surrealista por Jacqueline Lamba y tendría lazos importantes con André Breton, Paul Éluard y Georges Bataille. [3]

Entre las figuras fotográficas con las que se relacionó se encuentran Brassaï, con quien compartía cuarto oscuro y Emmanuel Sougez, a quien ella consideraba su mentor. Fue modelo de Man Ray. [4] Colaboró en las industrias de la moda y la publicidad.[5]

Surrealista de pura cepa

Su fotografía era contrastada, usaba ángulos inusuales y tenía un dejo de dramatismo y realidad distorsionada.[6] Realizó fotomontajes y su obra fotográfica se impregnó del absurdo y el onirismo surrealista. [7] De esta época (1936) data su fotografía Retrato de Ubu, una imagen de lo que aparenta ser un feto de armadillo (ella nunca confirmó qué era) que se convirtió en un ícono importante del surrealismo. [8]

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Dora Maar. Retrato de Ubu. 1936

“Sus fotografía de personajes de perdedores y excluidos de la sociedad eran aplaudidas y valoradas entre los expertos.”[9]

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Dora Maar

Luego de romper con el surrealismo se relacionó con el October Group de Jacques Prévert y Max Morise.

Mary Ann Caws explica: “Las fotografías de este periodo temprano son casi expresionistas, con un tinte dramático y algo perturbadoras. Su innato sentido del humor, del que todo el mundo hablaba, tenía un filo macabro: en la humorística y no tan graciosa pose de un esqueleto, un auto-retrato o la colaboración de un estudiante, Dora sonríe. […] Es una confrontación de la vida y la muerte…”[10]

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Dora Maar

Fue una activista política y perteneció al grupo Appel à la lutte[11] (Llamada a la Lucha) durante los años previos a la Segunda Guerra Mundial. Viajó sola a Barcelona y Londres y al regresar abrió un estudio.

El derrumbe

Maar hacía fotografía fija para la película Le Crime de Monsieur Lange de Jean Renoir cuando conoció a Pablo Picasso. Ángeles García cuenta: “Cuando Pablo Picasso y Dora Maar se conocieron, ella tenía 29 años y él 55. Fue en París en el mítico café Deux Magots en 1936, poco antes del comienzo de la guerra civil española. Ella arrastraba una tormentosa relación con el filósofo Georges Bataille y con el actor Louis Chavance. Él, ya un dios indiscutido en todo el mundo del arte, seguía casado con la rusa Olga Khokhlova, madre de su hijo Paulo, y compartía casa con la sueca Marie-Thérèse Walter, madre de Maya. La pasión amorosa entre Picasso y Maar estalló con tal furia que parecía que nada de lo que ocurría a su alrededor importaba.”[12]

Se convirtió en amante y musa del pintor. Dora Maar fotografió el proceso del Guernica. “Dedicada en cuerpo y alma a Picasso, Dora documenta con su cámara la compleja realización del mural más famoso del mundo: el Guernica. Su objetivo detalla la metamorfosis de los personajes que ocupan la tela, un trabajo por el que [Dora Maar] nunca llegó a cobrar nada…” [13]

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Dora Maar

Picasso la absorbió totalmente y acabó instándola a retomar la pintura y abandonar la fotografía.[14]

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Dora Maar

La relación con el pintor fue tormentosa: Picasso nunca abandonó a Marie-Thérèse Walter y el artista acabó enamorándose de Françoise Gilot, 20 años menor que Maar. Los celos atormentaban a Dora.  La relación con Picasso se fue deteriorando hasta la crisis final en 1946 cuando Gilot confronta a Dora Maar y le obligan a que declare que ya no hay nada entre ellos. La mirada de Dora fue totalmente fría, luego volvió la vista a Picasso y le dijo “No has amado a nadie en tu vida. No sabes cómo amar.” [15] Sin embargo, Maar atesoró a lo largo de su vida todo cuando Picasso había tocado en su casa. Lo adoró hasta el último día.

Sin embargo, esta pasión tuvo un precio: la estabilidad mental de Dora se quebró totalmente.[16] Luego de varios episodios y escándalos, se la llevó a un hospital psiquiátrico. Luego la trasladaron a una clínica privada del psiquiatra Jacques Lacan, a pedido de su amigo Paul Eluard. Picasso culpó el colapso de Maar por la relación que ella tenía con los irracionales y excéntricos surrealistas. [17]  La relación con Picasso se transformó en una extraña forma de tortura y humillaciones.

García explica: “Dora inició un descenso a los infiernos en una dolorosa caída durante la que recaló en hospitales psiquiátricos, con aplicación de electroshocks incluida, hasta terminar refugiada en la religión en su apartamento parisino, alejada y apartada de un mundo en el que durante unos años había sido una de sus reinas imprescindibles.” [18]

Eventualmente Maar mejoró y su médico la encauzó hacia un enfoque espiritual de la vida. Para finales de 1950 vivía en un apartamento, pintaba bodegones y paisajes.

Se convirtió en una ferviente católica aunque para Maar, según Ángeles García, “Después de Picasso, solo Dios.” [19]

Al final de su vida vivía de las pinturas que conservaba de Picasso. Curiosamente el valor de las pinturas de Picasso propiedad de Dora Maar incrementaban el precio de la pieza. Ella explicaba por qué aumentaban de precio: “Porque son mías. En los muros de una galería valdrían apenas medio millón. En las paredes de la amante de Picasso cuestan más: el precio de la historia.” [20] Y es que Maar se convirtió en una de las figuras cruciales en la vida de Picasso, solamente en segundo lugar antes que Jacqueline Roque, la última esposa del pintor.[21]

Dora Maar murió en 1997 a los 89 años.

Una figura recuperada

La figura de Pablo Picasso generó, no cabe duda, una sombra igualmente que acabó ocultando a Dora Maar. Sin embargo, fuera de la anécdota relacionada con el pintor, se trata de una fotógrafo cuyos méritos son dignos de incluirla entre las grandes fotógrafas de la historia.

Maar no solamente comprendió e ilustró el surrealismo, sino que lo condensó en sus imágenes. Desde las telarañas hasta las solarizaciones. Por otra parte, se suele pensar que Picasso fue un genio solitario, cuando se reconoce cada vez más que las fotografías surrealistas de Maar inspiraron al artista. [22] Empero, reducir a esta fotógrafa a una mera musa sería negar sus propias exploraciones artísticas. Como bien apunta Gloria Crespo hay que tomar en cuenta: «…también su inteligencia, su visión artística y su personalidad subversiva. Maar gozaba entonces de gran prestigió y admiración dentro del círculo de los surrealistas…» [23]

Dora Maar era una auténtica mujer moderna, con una vida artística e intelectual de gran solidez, formada y transformada por las figuras artísticas del París de la entreguerra ella supo hacer sus propias aportaciones. Sus múltiples talentos le hicieron experimentar lo mismo con la alta costura que con las artes plásticas. Sin embargo, es la fotografía la disciplina que le forja un nombre propio.

La figura de Dora Maar ha de ser repensada al margen de lo anecdótico y valorada a través de sus exploraciones fotográficas, del trastocamiento de lo cotidiano y el poder de la contextualización.

En suma, la obra fotográfica de Maar tiene méritos suficientes para considerarla como una de las grandes aportadoras del surrealismo que todavía hoy nos sigue inspirando, nos despierta ideas y nos compele a usar nuestra cámara como un dispositivo que descubre en la realidad ordinaria esa otra faceta escondida e ilimitada, en otras palabras, un auténtico surrealismo que emana de la cotidianidad.


Dr. Óscar Colorado Nates (Retrato por Joan Fontcuberta, 2019)
Dr. Óscar Colorado Nates. Retrato por Joan Fontcuberta, 2019

* Dr. Óscar Colorado Nates,
(Ciudad de México, 1969)

Académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.

Doctor «cum laude» en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana (Cd. de México) donde es Investigador de Tiempo Completo y Profesor Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada así como Docente de Posgrado en Narrativa y Nuevas Tecnologías

Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Fotografía Artística Contemporánea; El Mejor Fotógrafo del Mundo Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas.

Miembro del Seminario de Imagen y Cultura, la Asociación Mexicana de Estudios de Estética, el Seminario Permanente de Análisis y Crítica Cinematográfica (SEPANCINE) y de The Photographic Historical Society (Rochester, NY), entre otras agrupaciones académicas.


Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
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[1] Biography. “Dora Maar.” https://www.biography.com/people/dora-maar-21215557

[2] Caws, Mary Ann. “A tortured goddess.” https://www.theguardian.com/books/2000/oct/07/features.weekend

[3] Blumberg, Naomi. “Dora Maar. French Photographer and Painter.” https://www.britannica.com/biography/Dora-Maar

[4] Riding, Alan. “Dora Maar, a Muse of Picasso, Is Dead at 89.” http://www.nytimes.com/1997/07/26/arts/dora-maar-a-muse-of-picasso-is-dead-at-89.html

[5] Ídem

[6] The Red LIst. “Maar, Dora (1907 – 1977.” http://theredlist.com/wiki-2-16-601-807-view-avant-gardism-experimentation-profile-maar-dora.html

[7] Blumberg, Naomi. “Dora Maar. French Photographer and Painter.” https://www.britannica.com/biography/Dora-Maar

[8] Ídem

[9] García, Ángeles. “Dora Maar, la musa doliente.” http://cultura.elpais.com/cultura/2013/09/08/actualidad/1378675065_267308.html

[10] Caws, Mary Ann. “A tortured goddess.” https://www.theguardian.com/books/2000/oct/07/features.weekend

[11] Ídem

[12] García, Ángeles. Op. Cit.

[13] Ídem

[14[ Caws, Mary Ann. “A tortured goddess.” https://www.theguardian.com/books/2000/oct/07/features.weekend

[15] Ídem

[16] Riding, Alan. “Dora Maar, a Muse of Picasso, Is Dead at 89.” http://www.nytimes.com/1997/07/26/arts/dora-maar-a-muse-of-picasso-is-dead-at-89.html

[17] Caws, Mary Ann. Op. Cit.

[18] García, Ángeles. Op. Cit.

[19] Ídem

[20] Caws, Mary Ann. Op. cit.

[11] Riding, Alan. “Dora Maar, a Muse of Picasso, Is Dead at 89.” http://www.nytimes.com/1997/07/26/arts/dora-maar-a-muse-of-picasso-is-dead-at-89.html

[22] Álex Vicente. «Parejas de artistas: ellos famosos, ellas no tanto.» https://elpais.com/cultura/2019/01/17/actualidad/1547741434_914953.html

[23] Gloria Crespo MacLennan. «Más allá de Picasso: Dora Mar.» https://elpais.com/cultura/2017/05/25/babelia/1495710208_195845.html

8 comentarios sobre “Dora Maar, fotógrafa surrealista”

  1. Por fin tengo tiempo de venir por aquí. Es que a tus artículos hay que dedicarles el tiempo que merecen. Esta fotógrafa, desconocida para mí me ha impresionado gratamente. GRACIAS de nuevo por ilustrar. Un abrazo!!

    1. Gracias Ernesto por darte el tiempo. Ya te había extrañado. Qué bueno que te gustó. Dora Maar es una fotógrafa súper interesante con una historia tremenda pero, al final, lo que prevalece es su trabajo y su talento. ¡Abrazo!

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