SERGIO_LARRAIN_INFORME_ESPECIAL

Sergio Larrain, el cazador de milagros

El apasionante trabajo de uno de los artistas latinoamericanos que dejó huella en algunos de los más grandes maestros de la fotografía. 

Por Óscar Colorado Nates*

(Informe especial dedicado a Guillermo Giannini)

Sergio Larrain tenía apenas 28 años cuando hizo realidad el sueño de algunos fotógrafos: dinero, fama, reconocimiento. Tenía reportajes publicados en Paris Match, Life y las revistas ilustradas más importantes del mundo. El mismísimo Henri Cartier-Bresson le había entregado las llaves del Olimpo fotográfico al invitarlo a Magnum Photos, la agencia fotográfica más importante del mundo.

Sergio Larrain. Argel
Sergio Larrain. Argelia

El fotógrafo le había escrito a Carmen Silva, amiga pintora: “Estoy nervioso porque me han publicado un reportaje en Match, porque he estado en el Vía Veneto donde está todo el mundo brillante de Roma y los fotógrafos me han recibido bien, muy amistosamente (la aristocracia de la Mágnum) y he estado con las divas y vedettes… tirito y miro las fotos del Paris Match, (que son sanas y fuertes sin ser bellas, bastante primarias) y esas fotos que casi no me doy cuenta en el momento en que las he tomado, se me hacen importantes y las distingo de las de los otros… toda esa emoción… el Yo.1

Sergio Larrain, Londres, 1957-1958
Sergio Larrain, Londres, 1957-1958

Sin embargo, el Queco, como le llamaban afectuosamente sus amigos, estaba muy lejos de la felicidad.

Toda aquella gloria le resultaba insípida; el crecimiento del ego le pesaba como una piedra que había que cargar. Había tenido que aprender a viajar ligero y ahora debía acarrear un fatigoso lastre de conflictos. Detestaba el ritmo vertiginoso de la fotografía informativa; los encargos le resultaban insípidos y hasta chocantes. Él, tan acostumbrado a la contemplación antes de accionar el obturador, tenía que resolver a toda prisa las encomiendas que le hacía la agencia. El trabajo resultante eran fotos que, en realidad, no las consideraba suyas.

CHILE. De Aysen a Chiloe. 1957.
Sergio Larrain. Chile.  De Aysen a Chiloe. 1957.

Ahora, desde Francia, Italia, Inglaterra o Argelia, habían quedado muy lejos, allá en su natal Chile, aquellas estampas con los niños miserables a la orilla el río Mapocho, o de los entresijos y vericuetos de Valparaíso. ¡Cuánto extrañaba aquel vagabundeo sin prisa! “…sentarse cuando uno está cansado debajo de un árbol, comprar un plátano y unos panes… Y así, tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque y mirar, dibujar también, y mirar, salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto….”2

Larrain necesita, urgente y vitalmente, regresar al epicentro de su vida. En 1962 escribe a Cartier-Bresson: “Hacer buena fotografía es difícil, lleva mucho tiempo. Intenté adaptarme en cuanto me incorporé al grupo de ustedes [Magnum]. Para aprender y conseguir que me publicaran. Pero me gustaría volver a hacer algo más serio. […] …me gustaría encontrar una vía que me permitiese actuar a un nivel que para mí sea más vital. No puedo seguir adaptándome.3

Sergio Larrain no estaba despidiéndose únicamente de su querido Henri, ni de Magnum: era el inicio de su adiós a la fotografía. En apenas 10 años había logrado convertirse en el fotógrafo chileno más relevante y reputado4 de la historia.5 Pero aquello había sido apenas un paréntesis, una parada. En realidad el Queco Larraín era un místico que fue interrumpido por la fotografía.

  1. Primeros años

Sergio Larrain Echeñique nació, entre sábanas de seda, en Santiago de Chile el año de 1931.

Su padre, Sergio Larrain García-Moreno era un destacado arquitecto, quien acabaría fundando la Escuela de Bellas Artes en la Universidad Católica de Chile, Decano de la Facultad de Arquitectura y reconocido con el Premio Nacional de Arquitectura en 1972.

Sergio Larrain Moreno. Destacado arquitecto chileno.
Sergio Larrain Moreno. Destacado arquitecto chileno.

La madre de la familia Larrain Echeñique, Mercedes (conocida como la tía Pin), era una mujer fuerte y extrovertida.6

Sergio tuvo tres hermanas (Luisa, Luz y Bárbara) y un hermano (Santiago).

El arquitecto Larrain era amigo de pintores y un entusiasta de las vanguardias europeas. La casona ubicada en Pedro Valdivia Norte, hogar de los Larrain, era también morada de reuniones y tertulias intelectuales donde se fraguaba la modernidad chilena, en consonancia con las vanguardias europeas.

El Queco, desde la niñez, encontró en casa un ambiente cultural de excepción: “La excelente biblioteca de su casa le posibilitó el deseo por las cosas bellas.7” En sus primeros años “…, se familiarizó en su casa con revistas como Minotauro, Urbe y libros con ilustraciones de Matisse y Cézanne entre otros.8

Sergio Larrrain, Paris 1959
Sergio Larrrain, Paris 1959

El pequeño Sergio asiste al Colegio Saint George. Un compañero de escuela, el Premio Nacional de Literatura Armando Uribe recuerda que “El Queco Larrain era flaco, no muy alto, y caminaba a grandes  zancadas, sobre la punta de sus pies.9

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La relación entre el futuro fotógrafo y su padre arquitecto no era buena, sino “…en constante tensión. Compartían una misma sensibilidad, pero se fue ahondando un foso de incomprensión entre uno  otro.10” El Queco acabó siendo la oveja negra de la familia Larrain Echeñique.11  “Según sus cercanos Larraín nunca tuvo el cariño y la aprobación como artista que esperaba de su padre.12

Cuando Sergio terminó el colegio en 1949 necesitaba, urgentemente, huir. Detestaba las frivolidades de las que participaba su familia: fiestas, cenas… Su situación social le ahogaba.13  Aquella posición social de privilegio le provocaba grandes fricciones familiares y también interiores: “Él repudiaba el hecho ostentoso de vivir en la casa más bonita del barrio.14

Cuando terminó el colegio encontró una puerta de salida: cursar la universidad en Estados Unidos, lejos de aquella familia que ya le pesaba tanto.

Berkeley y la ingeniería forestal

Sergio Larrain cuenta que en su juventud temprana “Quería vivir en el sur de Chile, donde los ríos y los bosques todavía estaban intactos y el clima era como en los Alpes…15” Esto explica la decisión, inusual, de querer estudiar ingeniería forestal. A sus 18 años, con su imperiosa necesidad de alejarse de la familia y conocer otros mundos16, una ingeniería apaciguaba al padre y daba un pretexto perfecto al hijo para marcharse al norte del continente.

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Así fue como Sergio Larrain viajó a Estados Unidos para estudiar ingeniería forestal en la Universidad de California en Berkeley17.

Sin embargo y como era de prever, en el fondo “La ingeniería no le interesaba. Prefería deambular por los bares de San Francisco y pasar el tiempo con los trompetistas de jazz…18” Dice Ánxel Grove que “en Berkeley, en la bella California, […] frecuentó los bares y la marihuana con más ahínco que las aulas.19

Deseaba lograr una liberación también en lo económico, independiente de la bonanza familiar. Obtuvo empleo como lava-platos con un sueldo de 60 dólares por mes.20

Un día fue de tiendas, decidido a comprar lo más hermoso con lo que se topara. En un escaparate halló una cámara Leica IIIc, usada, que adquirió mediante pagos diferidos de cinco dólares por mes.21 También adquirió una flauta.22

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Así fue como, poco a poco, se asomaba al mundo de la imagen23 y daba sus primeros pasos en el universo de la fotografía.24

Ann Arbor

Hacia 1950 Sergio decidió encontrar un mejor espacio para vivir y desarrollar su gusto por la fotografía, de modo que se muda a la ciudad de Ann Arbor para estudiar en la Universidad de Michigan. Es ahí donde sigue su carrera fotográfica y “…donde pudo disponer de un laboratorio en blanco y negro para realizar sus primeros revelados.25” Eventualmente, en aquel cuarto oscuro prestado “…profundiza en las técnicas del laboratorio fotográfico.26

Universidad de Michigan en Ann Arbor
Universidad de Michigan en Ann Arbor

El propio Larrain rememora: “…en Ann Arbor (Michigan), cuando tenía 19 años, estaba tan confundido que, por fin, decidí ir en busca de la verdad y adoptar una profesión que me permitiera vagabundear. Así fue como empecé a aprender a tocar la flauta, creyendo que podría ganarme la vida tocando en los cafés. Durante los fines de semana, me prestaban un laboratorio fotográfico y me gustaba mucho revelar y ampliar las fotos. Así aprendí las bases de la fotografía.27

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Finalmente dejó la escuela: “Había decidido ser fotógrafo y escritor, es decir, creador, y por ello regresar a Chile en un barco carbonero.28

Sin embargo, el regreso a Chile estaría marcado por una desgracia que alteraría la vida de la familia Larrain Echeñique para siempre.

  1. La tragedia de Santiago

Santiago, el hermano menor de Sergio sufrió un accidente ecuestre y tuvo una hemorragia interna. Un diagnóstico médico erróneo provocó que la familia no le diera importancia a la caída. El menor de los hijos falleció. “La noticia devastó a la familia. […] La muerte remeció a los Larraín porque eran todos muy frívolos y pasaban en fiestas. La mamá de Sergio, la Pin Echeñique, hizo votos de pobreza y se convirtió en monja laica… Nunca más se puso joyas ni se escotó…29

En el trayecto a Chile, el Queco se afeitó cabeza y cejas:30 estaba irreconocible, aún para él mismo.31

El gran viaje

La catástrofe familiar hizo que los Larrain Echeñique buscaran un espacio de reencuentro y reconciliación. Fue el origen de una travesía de ocho meses por Europa y Oriente Medio.

Sergio Larrain. Argel
Sergio Larrain. Argel

El periplo fracasó en su intención inicial: “El padre buscaba unir a la familia, pero a Sergio le pareció que todo era falso. Siguió distanciándose y comenzó a hacer su propio viaje. Durmió en pensiones sencillas mientras su familia lo hacía en hoteles lujosos.32

Sin embargo, para Sergio fue un momento de definición vocacional. Se impresionó en Italia por la obra de Tiziano y las fotos de Giuseppe Cavalli33: “…esos trabajos le abrieron las puertas a nuevas directrices sobre la naturaleza y los misterios del mundo fotográfico.34

Retiro espiritual

Sergio tuvo su  primer contacto con textos místicos a través de un monje hindú que conoció en París.35

Larrain se traslada a vivir a la comuna La Reina, un sector de Santiago.36

El propio fotógrafo lo explica: “De vuelta en Chile, me fui a vivir solo en una casa de adobe que había alquilado por un año. Quería estar solo, quería encontrarme a mí mismo… Pasé un año descalzo, haciendo yoga -que no conocía para nada- y leyendo lo que encontraba sobre el tema… Ese año de soledad me limpió la mente y al final experimenté el satori37 (sin saberlo). Por fin formaba uno con el universo, como un niño tranquilo y sereno.38

Alejandro Gouhaneh explica que: “Allí, bien lejos, a pies descalzos casi siempre, comenzó a vivir definitivamente como un ermitaño. Muchas lecturas, largas meditaciones, cero exposición a las dinámicas de la vida social, abierto compromiso con una espiritualidad dura y exigente. Fue, diría después, una «bonita época, en la que aprendí a conocerme a mí mismo.»39

Agnès Sire explica que en aquel tiempo Sergio “Practica largas meditaciones y mucho silencio, como queriendo separarse de un entorno que no siente suyo.40

En una entrevista que le hizo José Donoso, Sergio rememora: “Tenía 21 años y era como una hoja al viento. Regalé todo, ropa, libros, fotos e hice voto de castidad.41

En aquellos tiempos ocurre otro hecho importante: comienza sesiones con el psiquiatra Claudio Naranjo, pionero en Chile en el uso de drogas para alterar estados de conciencia: “Larraín empezó a experimentar con LSD, que era considerada en esos años «la droga de la verdad», la única que permitía expandir la conciencia y sentirse en el presente. Larraín se prendó del ácido y lo recomendó a todos sus amigos.42

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Al mismo tiempo, Sergio sigue en una reflexión sobre lo visual y trabaja “…en su pequeño laboratorio, donde revela las primeras fotografías que realiza en Chile.43

El propio Larrain narra que “Durante ese período, tenía un laboratorio y, de vez en cuando, iba a Valparaíso a tomar fotografías. Estaba tan ‘limpio’ que se empezaron a producir milagros: mi fotografía se volvió mágica.44

Sergio estaba convencido de la importancia del cuestionamiento interior, espiritual, que se reflejaba en su obra: “Mis fotografías sólo hubieran sido un trabajo estético, un trabajo bien hecho, algo puramente bonito, si no hubiera hecho un trabajo interno. La fotografía es más que sólo un trabajo estético. Es una forma de expresión, es el resultado de tu mundo interno en composición con la luz.45

Años mas tarde este maestro de la lente recomendaría a su sobrino, interesado en la fotografía: “Sal del mundo conocido, penetra en lo que no has visto y déjate llevar por las ganas de moverte, donde lo sientas y poco a poco encontrarás cosas y las imágenes vendrán a ti como apariciones. No te fuerces nunca a hacer fotos, porque la poesía se habrá perdido”.46

  1. Los niños de la calle

Después de su estancia en La Reina, Sergio  se ve obligado a realizar, en 1952, el servicio militar en el la infantería de montaña.47

Es alrededor de aquellos tiempos que que “…el espíritu rebelde y melancólico de Larrain se interesa por la cruda realidad vidas humilladas, destinos rotos por la pobreza y el abandono: los niños huérfanos a la deriva en las calle de Santiago de Chile.48

Sergio Larrain, Santiago, Chile, 1955
Sergio Larrain, Santiago, Chile, 1955

Larrain encuentra en aquellos infantes en situación de calle en Santiago su primer gran motivo fotográfico. Apenas es un aprendiz de la cámara, pero encuentra en aquellos menores un eco a su propia rebeldía e inadaptación. La miseria que horroriza a la sociedad chilena sirve como punto en enlace sensible para el artista:

“Esos niños eran tanto un reflejo de su propia personalidad, como la expresión de su deseo de una sociedad mejor. Una manera de afirmar su diferencia: Larrain se confundía con estos niños en las orillas del río Mapocho, en las cunetas, debajo de los puentes, poniéndose a su nivel, a ras del suelo.49

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Sergio Larrain, Santiago, 1955

Resulta fundamental comprender las circunstancias sociales y el momento histórico de Sergio y aquellos niños a mitad del siglo XX: “En 1952, Chile tenía casi 6 millones de habitantes y más del 25% de esa población era analfabeta. Existía un déficit de más de medio millón de viviendas a nivel nacional y el alto costo de la vida se reflejaba en tasas inflacionarias de un 86% en 1955; morían 153 de cada mil niños nacidos vivos, y los altos niveles de desnutrición y vagancia infantil le recordaban a la sociedad que los niños eran las víctimas predilectas de la muerte urbana.50

CHILE. Santiago. 1955.
CHILE. Santiago. 1955.

Juan José Larrain, hijo del fotógrafo, explica:“Mi papá convivió con estos niños durante un tiempo: los vio asaltar gente, dormir debajo de los puentes, en las alcantarillas, todo. Quedó impactado con esta experiencia.51

Sergio no afrontó a estos niños como una otredad, sino todo lo contrario, “…se hizo uno con ellos. Fue su amigo, consejero, un vagabundo más, sintiendo con ellos, por primera vez, la invisibilidad.52

Para Larrain, es posible que estos niños fueran un espejo “..de su propio abandono familiar…53” Y es que “Sergio se hace hermano de los niños abandonados que tanto ignoran los suyos y, con esta acción solidaria, reniega de su clase social de origen.54

Sergio Larrain. Niños debajo de puente en el río Mapocho, Santiago, 1955
Sergio Larrain. Niños debajo de puente en el río Mapocho, Santiago, 1955
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Sergio Larrain, río Mapocho

Hay una foto particularmente simbólica, se trata de un chico que nada fuera de una alcantarilla:, un “…buen símbolo para nosotros que no vemos más que miserias, para que tomemos la vista y nos oigamos palpitar serenos por dentro”.55

Soledad Zárate dice que estos retratos hechos por Sergio Larrain “…no son conformistas, ni condenatorios, y dan cuenta con firmeza de que la pobreza tiene rostro y que es profundamente humana. Su mirada hacia la pobreza infantil es documental y dramática, y apunta a poner como protagonista de su foco el desgarrador mundo de los niños de la calle.56” Y abunda: “Su mirada es la de un observador sorprendido, involucrado, que retrató también su admiración por quienes lidiaban con la carencia y la soledad cotidianamente, y que invitan a despojarse de la mirada lastimera que predominaba en los discursos y aproximaciones a la pobreza de la época para reemplazarla por una mirada empática, y que se/nos interroga por las causas profundas de un estado injusto y recreado por la voluntad humana, no por la divina.57

Sergio Larrain, Santiago, 1955
Sergio Larrain, Santiago, 1955

En 1953 Sergio presenta su primera exposición; “…gustaron tanto sus imágenes que dos fundaciones le encargan que retratara la situación de los niños que vivían en la calle.58” Se trataría de Hogar de Cristo y Fundación Mi Casa, instituciones de beneficencia en apoyo a los niños desprotegidos.59

Para Josep Vicent Monzó esta serie sobre los niños en situación de calle es su mejor trabajo. “Por un lado, representa un quiebre con su familia y el mundo de la elite. Por otro, rompe con la forma aceptada de hacer fotografía.60

En el acervo del MoMA

Tras la respuesta positiva a las fotografías de aquellos niños en Santiago, Sergio decide elegir algunas y enviarlas a Nueva York. Edward Steichen, director del departamento de fotografía del Museum of Modern Art (MoMA) decide comprar dos piezas para el acervo de la institución.61

“A partir de aquí, y a pedido de Steichen de que siguiera tomando fotografías, Sergio Larraín comienza a dedicarse por completo a la fotografía…62

1958: Un año crucial para el Queco

A mediados de la década de 1950, Sergio traba amista con Jorge Opazo, importante fotógrafo de glamour chileno quien se convierte en un “…verdadero maestro para Queco y, sin duda, quien lo hizo entrar de modo definitivo en el mundo de la fotografía.63

Sergio Larrain, Entre la isla de Chiloe y el Puerto Montt, 1957
Sergio Larrain, Entre la isla de Chiloe y el Puerto Montt, 1957

En 1956 Larrain se une a la revista O Cruzeiro Internacional64, por aquel entonces uno de los espacios gráficos más importantes en  Latinoamerica.65

Durante 1957 el fotógrafo viaja por Chile y Latinoamérica; colabora con el Teatro de Mimos. Ese mismo año expone en la Sala del Ministerio de Educación en Santiago. En 1958 exhibe en el Museo Nacional de Bellas Artes y luego en Galatea, galería de Buenos Aires.66 Por aquellos años viaja por Perú, Bolivia y Argentina.

Sergio Larrain, Buenos Aires, 1957-1958
Sergio Larrain, Buenos Aires, 1957-1958

1958 resultó un año toral para el Queco, cuando coincide en Copacabana con el fotógrafo suizo René Burri. Sergio le entregó “…sus carretes del reportaje sobre Río, para que las revelasen en París, junto con una carta de presentación para Cartier-Bresson. De esta forma, se inicia la relación de Larrain con Magnum.67

Sergio Larrain, Perú, Cuzco
Sergio Larrain, Perú, Cuzco

En el invierno de 1958,68 Sergio viaja a Londres, donde iniciaría una etapa crucial en su carrera fotográfica.

  1. Londres

Larrain logró obtener una beca del British Council69 para viajar y hacer fotografías en Londres.

Ese invierno de 1958-59 provoca en Sergio “…una profunda reflexión sobre la ciudad, sus personajes y modos de vida.70” En esta serie fotográfica puede encontrarse “La bruma, la soledad, las aceras, los parques o los bares, el poder del dinero. Esta visión de Londres sin embargo tan íntima, no por ello deja de ser significante; hay quien ha reconocido en ella a los personajes clave de la literatura inglesa…71

Sergio Larrain, Londres, 1958-1959
Sergio Larrain, Londres, 1958-1959

Este trabajo se convierte en uno de los más importantes para el fotógrafo chileno. En muchos sentidos se trata de un diálogo ínter-textual con Los americanos de Robert Frank, pero que podría haberse titulado Los londinenses. Se trata también de la mirada de un extranjero que se asoma, al tiempo que opina con su lente, de la vida y costumbres de un país ajeno.

Gracias a este cuerpo de obra, “el maestro francés Henri Cartier Bresson lo invita a participar de la aclamada agencia Magnum Photos.72

  1. Magnum Photos

Ya decíamos que la relación Larrain-Magnum halla su primer antecedente en el encuentro con René Burri. Aunque seguramente importaron las fotografías londineses, son los niños de Santiago los que realmente sirven de llave para abrir a Sergio las puertas de la agencia fotográfica más importante del mundo.

Agnès Sire, editora de Magnum Photos explica que “Era el inicio de 1958 o 1959 y en esa época no había muchas formalidades para entrar en Magnum. Él presentó un conjunto de fotografías muy sobrecogedor de los niños de las calles de Santiago y ya podíamos sentir la empatía que tenía con esos niños, el talento fotográfico, su manera de encuadrar incomparable. Todo eso, en conjunto, hace que sea un fotógrafo con quien tuvimos ganas de decir “vamos, vas a ser parte de nuestro club”73.

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Entonces Sergio se incorpora en 1959 como asociado de Magnum y a partir de 1961 en miembro pleno de la cooperativa. “Fue el primer latinoamericano en introducirse en esta agencia referente de la fotografía mundial.74

Henri Cartier-Bresson sintió gran respeto por aquel joven y Sergio tuvo gran afecto por este legendario fotógrafo.75

En Magnum, Sergio cumple con pedidos específicos: un reportaje sobre nuevos museos italianos o en el Festival de Cine de Venecia. Hizo un foto-reportaje bélico en Argelia (el asedio a la Casbah de Argel) y cubrió, junto con Inge Morath, el rumboso matrimonio del Sha de Irán con Farah Diba.76

El capo italiano

Uno de los trabajos que dieron mayor notoriedad a Larrain, durante aquellos años en Magnum, fue la cobertura fotográfica de Giuseppe Russo, el “Capo di tutti”, jefe de la mafia siciliana.

Sergio Larrain, retrato de Giuseppe Russo
Sergio Larrain, retrato de Giuseppe Russo

En 1960 se publicarían en Life Magazine las fotografías de Sergio donde muestra al infame capo. Bajo el título “La obra Maléfica de la mafia”77  se muestra un inesperado cuadro íntimo del criminal. En una de las fotografías Larrain fotografía al mafioso mientras duerme, plácido, la siesta bajo un cuadro del Sagrado Corazón.

Todo el mundo se sorprende: ¿Cómo fue capaz de lograr tal acceso al hogar de uno de los mayores, y mejor resguardados, criminales de la mafia italiana?

Sergio Larrain, Italia, Sicilia. Calle Corleone, 1959
Sergio Larrain, Italia, Sicilia. Calle Corleone, 1959

Sergio Larrain se hace pasar por un turista chileno interesado en las ruinas romanas y acaba cayéndole en gracia al capo di capi quien lo invita a su casa. Larrain le hace fotos al mafioso a pesar de los guardaespaldas que resguardan constantemente a Giuseppe Russo. Cuando los custodios se extrañan de que haga tanta fotografía increpan al fotógrafo y Sergio, cándidamente contesta que si no hace muchas fotografías ¿Cómo podrá después escoger las mejores? Los escoltas aceptan, sin más, la explicación.

Una vez realizado el reportaje, “Magnum Photos lo tuvo que sacar rápidamente del lugar. Las razones eran obvias.78

De regreso en París “En las oficinas de Magnum no lo pueden creer. Larraín trae 6 mil fotos de Sicilia y de ellas, 72 son del capo de la mafia. Las revistas Life, Paris Match y otras 19 publicaciones compran su serie en miles de dólares.79” “Sus imágenes dieron, literalmente, la vuelta al mundo.80

Sergio Larrain, Italia, Sicilia, 1959
Sergio Larrain, Italia, Sicilia, 1959

Para la carrera fotográfica de Sergio se abre una etapa  excepcional: “-Como en un cuento de hadas entré en el mundo del periodismo fotográfico, luego de una vida sin tener casi trabajo…81” Es un momento en el que “El fotógrafo tiene todo. Tiene ojo, tiene talento, publica su primer libro…”82

Larrain, Cortázar y Antonioni

Sergio realiza una fotografía en la catedral de Notre Dame, en París. Descubre al revelar la imagen que una pareja, al fondo, mantiene un encuentro íntimo. El episodio inspira a Julio Cortázar a escribir Las babas del diablo (1959).83

Sergio Larrain, París, 1959
Sergio Larrain, París, 1959

“Del cuento de Cortázar, Michelangelo Antonioni obtendrá la idea de Blow Up. Película donde la fotografía de un gran parque, y una pareja que discute oculta en un rincón, desencadena la trama de la historia. El negativo de la fotografía se convierte así en la evidencia del crimen, y el proceso de revelado en el medio de la investigación.84

Sergio Larrain, París, 1959
Sergio Larrain, París, 1959

Sin embargo para cuando se estrena Blow-up en 1966, el homenaje no le interesa a Sergio. “Por esa época rechazaba decididamente la fama y el prestigio que con tanto derecho se había ganado. En más de una oportunidad, incluso, señaló que “el dinero y el prestigio destruyen al hombre y sobre todo al artista”85

Sergio Larrain, París, 1959
Sergio Larrain, París, 1959

1960 a 1965

En noviembre de 1960 Sergio se casa con Francisca Truel en Perú; con ella procrearía a Gregoria (1961). Para 1963 publica su primer libro El rectángulo en la mano y comienza un intenso proyecto de fotografía en Valparaíso del que daremos cuenta con mayor profundidad mas adelante.

Sergio Larrain, Perú, 1960
Sergio Larrain, Perú, 1960

Hacia 1964 Sergio Larrain funda en Santiago la agencia Tecni-Kalyas de comunicación artística y en 1965 expone en el Art Institute of Chicago.86

Sergio Larrain, Perú, 1960
Sergio Larrain, Perú, 1960

“Fue también por esos años que Pablo Neruda, gran amigo de su padre, le encargó unas fotografías sobre su casa de Isla Negra, para un libro que apareció en la colección Imagen y Palabra, de la editorial Lumen. Su colaboración con el poeta se reanudaría años más tarde, con la publicación de sus fotografías de Valparaíso, que aparecieron por primera vez en la revista suiza Du, en 1965.87

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Sergio Larrain, Pablo Neruda en la Isla Negra, 1957
  1. Retorno a Chile

Sergio comienza a establecer distancia con Magnum. Desde el principio los trabajos de la agencia le provocaron fricción, en particular el reportaje con la mafia: “Ese es el típico ejemplo de proyecto que Sergio odió. […]«no tenemos que mostrar esta fotos y no las reconozco88 como mis obras.»89

Y es que los encargos eran para Sergio una imposición malsana. En la célebre carta a su sobrino escribió: “[Nunca] …fuerces la salida a tomar fotos, porque se pierde la poesía, la vida que ello tiene, se enferma. Es como forzar el amor o la amistad, no se puede.90

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Sergio Larrain, Buenos Aires, 1957

Larrain sostenía que “los trabajos de encargo no dan fotos buenas”, razón por la cual la libertad artística no debe someterse a modas y cánones establecidos.91

Por otra parte, el ritmo trepidante de la agencia tampoco le venía nada bien. En una carta a Cartier-Bresson le expone:  “Hacer buena fotografía es difícil, lleva mucho tiempo. Intenté adaptarme en cuanto me incorporé al grupo de ustedes [Magnum]. Para aprender y conseguir que me publicaran. Pero me gustaría volver a hacer algo más serio. El problema son los mercados, lograr que te publiquen y ganar dinero.92

BOLIVIA. Potosi. 1958.
Sergio Larrain, Bolivia, 1958

Y es que“Larrain se cuestionó desde el comienzo si estaba dispuesto a aceptar las concesiones que requería el vivir del comercio de sus imágenes. Su respuesta fue la de un artista o un poeta que, pese a su curiosidad por el mundo, buscó antes que nada la expresión exacta de su sensibilidad, indisociable de un compromiso verdadero con lo que veían sus ojos.93

Sergio escribió una vez: “Sólo se consiguen buenas fotos cuando uno hace lo que de verdad le interesa, o sea, escoger uno mismo sus temas. Dibujar con lápiz y un bloc es la mejor manera de entrar en un tema, trabajar sin tiempo, durante meses, años, hasta sentir que uno lo ha logrado. Es lo que da fotos que se sostienen. En general los trabajos de encargo no dan fotos buenas realmente; es como la poesía, uno debe hacer su gusto, nada más94 …”

PERU. Town of Pisac. 1960.
Sergio Larrain, Peru, 1960

Sergio decidió, eventualmente, regresar a Chile. Aunque hubo una separación, el fotógrafo nunca rompió lanzas con Magnum; todavía hoy la agencia mantiene el control sobre los derechos de autor de su obra fotográfica.

Sin embargo Sergio necesitaba trabajar a su aire. En 1965 le escribe nuevamente a Cartier-Bresson: “…trato de trabajar sólo en temas que me importan. Para mí, es la única manera de seguir dedicándome a al fotografía. Y me tomo el tiempo que sea necesario y que quiero dedicarle, y trabajo a mi ritmo, despacio. Necesito tener mucho tiempo para mí, para hacer otras cosas, para ver cómo evoluciona mi fotografía, si es que evoluciona todavía…95” Y prosigue: “Creo que la presión del mundo periodístico -siempre dispuesto a cualquier tema- destruye mi amor por el trabajo y mi concentración.96

Con su regreso a Chile, Sergio encuentra el tiempo y la libertad para emprender una de las etapas más importantes e íntimas de su trabajo fotográfico en el puerto chileno de Valparaíso.

  1. Valparaíso

Cuando Sergio Larrain regresó a Chile. “…eligió trabajar como “corresponsal” para Magnum, lo cual le permitía asimismo alejarse del día a día de la agencia.97

A su regreso continúa su gran ensayo sobre el puerto de Valparaíso. Lo había iniciado en los años cincuenta y lo concluyó en 1965.98

CHILE. Valparaiso. Harbour. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

Verónica Torres explica que, con la serie de Valparíso, “El resultado es tan profundo que esas imágenes se transforman en la cara del puerto para el mundo. Escaleras tortuosas, niñas que bajan hacia abismos. Perros vagos. Marineros y putas. Barcos que emergen de la niebla.99

Marisol Palma dice que “En sus recorridos por los bares de Valparaíso, Sergio Larrain se adentra en espacios marginales y logra complicidad con aquellos que miran a la cámara. Con un fino tacto parece entrar, cohabitar los espacios que lo atrapan sin alterar las escenas que congela.100

CHILE. Valparaiso. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

Si con los niños en Santiago Sergio había trabajado “a ras de suelo”, en Valparaíso parece descender a las profundidades. Nuevamente Marisol Palma explica que  “Larrain está, ahí inmerso en la acción nocturna, captando situaciones, miradas, risas, momentos, complicidades entre desconocidos. Mira de adentro una situación pero no irrumpe pues, lo cito: “El ideal para mí es seguir una situación con la cámara, me gusta ir descubriendo”. En este movimiento y aventura nos involucra como espectadores en la escena del bar como espectadores.101

CHILE. Valparaiso. 1954.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1954

Larrain logra hacer el gran retrato de Valparaíso donde “Huele a océano Pacífico y a pescado podrido. Suenan los berridos histéricos de las gigantescas gaviotas y el incesante y maquinista ruido de las grúas que cargan y descargan contenedores de todos los colores.102

Valparaíso de nuit

Sergio merodea en los prostíbulos y bares del barrio chino en Valparaíso. Sus fotografías del puerto recuerdan al Paris de nuit de Brassaï. A pesar de los sórdidos sujetos, impera un ánimo poético en sus imágenes.

CHILE. Valparaiso. Bar entrance. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

Sergio queda prendado de casas y bares de mala nota como  La Tía Lucia, Las Lolis o El 69. Larrain queda asombrado con la perspectiva mágica y alucinante de la Casa de los Siete Espejos. “En el salón había siete espejos señoriales y dorados donde se reflejaban las mujeres como en un caleidoscopio. Larraín llega cada noche y se sienta largo rato en la barra, con una bolsa de papel en la que parece llevar un sandwich. Bebe, escucha y mira hasta que siente que nadie lo nota. Entonces, en el momento indicado, saca su Leica. En uno de los siete espejos una puta sonriente, papiche, de vestidito corto y tacones altos, le da la mano a un hombre engominado. En el primer espejo no aparece la cara del hombre, pero sí en el segundo. Es una obra maestra.103

En el cauce del río Mapocho, Sergio ya había logrado hacerse uno más con los niños de la calle. Por aquel entonces tendría menos de 20 años y no le costó trabajo desaparecer y comprender a los pequeños. Sin embargo, en Valparaíso, ya es un hombre hecho y derecho. En este nuevo entorno y tiempo, Sergio se funde, nuevamente, con el ambiente. Trabaja con paciencia porque, reconoce, “Uno se demora mucho en ver.104

CHILE. Valparaiso. Cafe "Los Siete Espejos". 1963.
Sergio Larrain, Santiago, Los 7 espejos, 1963

Sergio queda fascinado con las muchachas de aquellos lugares. Tal vez Larrain entendía a esas mujeres: Seguramente conoció a niñas en situación de calle que encontrarían en la prostitución una salida al hambre y la enfermedad. Su amiga Carmen Silva recuerda que Sergio “se enamoraba de las putas, pero no de una manera erótica. Le gustaban esas niñas pobretonas que después haciendo sus show se transformaban en princesas, con brillos y cosas…105

La fotografía mágica

Sin embargo no todas las fotografías de Larraín en Valparaíso son de bares y prostíbulos.

Sus imágenes capturan a un Valparaíso serpentenante, un sube-y-baja de escaleras pobaldo por niños, marineros, perros y gatos. Los ecos al trabajo de Brassaï se traducen en composiciones ondulantes de una acera o el graffiti en algún muro.

CHILE. Valparaiso. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

De todo aquel trabajo de Larraín, que en muchos sentidos podría constituir la quintaesencia de su estilo, destaca una fotografía fundamental,  emblemática:106 Aquella estampa, datada en 1957, donde dos niñas de Valparaíso  descienden una escalera. “El movimiento envuelto por la luz rasante es fundamental, pues la ambigüedad nace de la repetición de la acción: ¿Suben o bajan?, ¿es la misma niña duplicada?, ¿es una puesta en abismo de la cotidianidad?”107

CHILE. Valparaiso. Passage Bavestrello. 1952.
La “foto mágica” de Sergio Larrain, Valparaíso, Pasaje Bavestrello, 1952

Dice Larrain que cuando hizo esta foto “estaba en un estado de paz y tranquilidad absoluta, haciendo lo que de verdad me interesaba, por lo tanto todo tenía que salir perfecto. Entonces, apareció la otra niñita de la nada… Más que perfecto, fue un momento mágico”.108

Es una imagen muy en la línea de Cartier-Bresson. No es de extrañar que el Maestro gustara tanto de las imágenes de Larrain. La geometría de la escena, los puntos áureos y hasta las sombras diagonales de los muros crean una imagen de armonía y contraste inusual.

Para Monzó, “sus trabajos sobre Valparaíso y Londres deberían ser obras de referencia de cómo retratar una ciudad y saber captar su esencia”.109

Larraín demuestra con su trabajo que quien tiene una cámara en la mano no es un fotógrafo, sino un agente de viajes que lleva al observador por inesperados itinerarios llenos de aventuras y belleza. Si Brassaï fue el “agente viajero” que nos llevó al París de noche, Doisneau al de día, Robert Capa al Día D, Koudelka a la Praga de 1968, entonces Sergio Larraín nos entrega, con sus fotografías, un billete de viaje al puerto chileno a mediados de los cincuenta. Sin embargo, si lo pensamos bien, Larrain nos lleva a un viaje que va más allá de una ciudad. Como hace notar Roberto Bolaño, “los lugares en sus obras son menos de una ciudad y más de un universo íntimo.110” Sergio Larrain es un agente viajero que nos lleva no a Londres, ni con el capo, los niños de la calle ni a Valparaíso: el destino es el centro del alma misma de Sergio Larrain.

  1. El retiro

En 1968 la vida de Sergio Larrain dio un nuevo vuelco. En este caso conoció a Oscar Ichazo, místico boliviano cuyas enseñanzas provenían de las escuelas Sufíes y del Cuarto Camino, enseñanza esotérica de la que fue precursor Gurdjieff, seguido por Ounspensky y Maurice Nicoll.111 A Ichazo se le reconoce la difusión y enseñanza del Eneagrama.112

Para seguir a Oscar Ichazo, Sergio Larrain ingresa a la comunidad de Arica, al norte de Chile. Ahí, bajo la dirección del gurú, el Queco comienza a cortar sus nexos “…con el mundo de la fotografía para profundizar su estudio de la cultura y la mística oriental, adoptando un estilo de vida acorde con sus ideas.113

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En Arica Sergio “escribe sobre ecología, practica yoga, consume LSD…114” Según Teco Huneeus, citado por Verónica Torres: “El Queco siempre fue un místico. Era de comunión diaria. Siempre quería encontrar a Dios. Según él, con el LSD tuvo una conexión divina. Él me contó que se había prometido «hacer el camino» de verdad, porque con droga era todo prestado.115

A pesar de cuánto se proclamaba en Arica el desprendimiento y la negación del ego, paradójicamente los celos terminan esta etapa mística para Larrain, quien ya había renunciado a la cámara.

Y es que “Todo marchó bien hasta que el ex fotógrafo sintió que había llegado a un nivel de iluminación donde podía conversar de igual a igual con su maestro. La relación entra ambos se puso tensa.116” Eventualmente echaron a Sergio de Arica. Regresó a Santiago con su hijo Juan, procreado con Paz Huneeus durante aquellos años.

Sergio decide despedirse de Magnum en serio: “retira los negativos de los archivos de la agencia y quema buena parte de su obra fotográfica.117 Un importante admirador de la obra de Sergio Larrain es el encargado de preservarla. Se trata, nada menos, que de Josef Koudelka. El fotógrafo checo “…tenía copias de centenares de fotos del chileno, al que adoraba.118” Eventualmente, gracias a la correspondencia y amistad que trabaja el Queco con  Agnès Sire (editora de Magnum), se logra preservar, proteger y difundir la obra fotográfica de Sergio.

La huida de la dictadura

La muerte de Salvador Allende y el Golpe de Estado sacudieron a Chile y provocaron que Sergio tuviera que huir119.

El Golpe de estado afectó a Sergio profundamente. Él, un espíritu sensible, tuvo que evadirse a Viña del Mar; posteriormente estuvo en Zapallar120 para fijar su residencia definitiva en Ovalle.121

mapa_chile_sergio_larrain

Sergio se asienta en el poblado de Tulahuén, cerca de Ovalle. Ahí “…dirige un curso que combina el yoga y la pintura al óleo, y edita en forma artesanal pequeños libros anónimos de poemas y auto-sanación, que envía o entrega personalmente a amigos, familiares y conocidos.122

Larrain se retira del mundo en su retiro auto-impuesto  “…para estar tranquilo, y sobre todo para que ningún periodista me huevée. Por eso no doy entrevistas hace más de 30 años. Sencillamente, no quiero saber nada del mundo y, por lo demás, no me interesa en lo más mínimo figurar.123

Sergio adoptó una postura de no-apego, propia del budismo, incluso para la imagen: “Hay que liberarse de las imágenes, de todo tipo de imágenes: las de tu infancia, las de tu familia, las de ti mismo. Las imágenes te mantienen atrapado en el deseo, en el ego. Suelta todo y llegarás a la felicidad.124” Y abunda: “Abandona tu imagen, tus deseos. Tu ego. Son cosas que ponen una muralla de concreto entre tú y el universo. Entre tú y los demás, entre tú y tú mismo.125

En realidad Sergio nunca abandonó totalmente la fotografía, sin embargo “…ese arte ya no tenía ninguna prioridad en sus actividades.126” Revela en “un cuarto oscuro instalado en el sótano de su casa, solo las ven los más cercanos.127

Durante años fue legendario su rechazo a toda persona externa interesada en su pasado fotográfico: “Han sido cientos los fotógrafos que le han ido a ver, esperanzados con obtener inspiración del maestro. Todos han fracasado.128” Llegó a rechazar corresponsales del The New York Times y El País.129

El único medio de comunicación que tuvo con escasas amistades fue el intercambio epistolar; Sergio estaba “vinculado al mundo sólo gracias a una casilla postal.130

  1. Satori: La fotografía de Larrain en Ovalle

Como decíamos, Sergio siguió haciendo fotografías. En esta nueva etapa su trabajo era más cercano a Minor White que a Cartier-Bresson.

Larrain explica que “La fotografía pura, como la de [Edward] Weston o [Paul] Strand, son satori, sin intenciones ocultas, en suma, la realidad percibida tal cual es. Brassaï expresa mucha emoción, [Bill] Brandt tiene sueños, al igual que [Josef] Koudelka; [Walker] Evans es directo, es el más americano, tiene una nueva manera de ver.131

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Sergio Larrain, Satori

Sergio Larrain cría en un cierto “estado de gracia” esencial para recibir una buena imagen, “…como si las imágenes existieran en el cosmos y el fotógrafo sólo actuara como médium.132

Resulta interesante que esta idea devuelve al fotógrafo el carácter de chamán que “se convierte prácticamente en un semidiós. Como mediador entre el mundo de los espíritus y una realidad relativa.133

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Sergio Larrain, Satori

Sergio comienza a realizar fotografías a las que llama, cariñosamente “Satoris”, iluminaciones. Larrain reconoce: “De a poco vas encontrando cosas. Y te van viniendo imágenes, como apariciones, las tomas.134

Para Sergio Larrain el fotógrafo más que un cazador de luz es en realidad un cazador de milagros.135 Pero, para poder atraparlos, pensaba que hacía falta una cierta disposición del espíritu sin el cual era imposible un estado de receptividad adecuado. Si para Cartier-Bresson había un instante decisivo, en Larrain había un estado de gracia decisivo.

Los satoris de Larrain evocan aquellas imágenes sencillas de Josef Sudek, con inusuales encuadres donde las geometrías de los objetos cotidianos forman un mundo suspendido de sombra que se entrelaza con la luz.

Algunas de estas fotografías recuerdan esa fotografía de André Kertész titulada Los anteojos y la pipa de Mondrian. Son estampas que más que una composición finamente acabada, son más bien el reconocimiento -y el recuerdo- de momentos de excepcional claridad que se convierten más en una marca biográfica, espiritual, que un una obra fotográfica. Es como si estos satoris fueran la documentación, el registro, de aquellos momentos de claridad que solamente son posibles a través de la purificación y la rectitud de intención.

Para Sergio Larrain “Una buena fotografía, o cualquier otra manifestación humana, nace de un estado de gracia. Y la gracia nace cuando has logrado liberarte de las convenciones, las obligaciones, la comodidad, la rivalidad, y eres libre como un niño que descubre la realidad.136

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Sergio Larrain, Satori

Sergio construye libros donde compagina sus fotografías, dibujos a lápiz en color y frases, algunas en inglés: “mistakes can be corrected, and the perfection we desire can immediately be created.” Sus trazos “convent” o la frase “monastic life is solitary life” son claras evidencias de cómo concebía y comprendía su existencia en Ovalle.

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Sergio Larrain, Satori

El Queco vivió las últimas décadas de su vida dedicado a la espiritualidad; crió a su hijo y auto-editó numerosos volúmenes de carácter místico/espiritual donde pregonaba un mensaje ecológico que llamaba a la preservación del planeta. Daba la espalda, tajante, a periodistas y fotógrafos, pero abría generosamente los brazos a quien le buscara para comprender mejor el camino espiritual.

En la paz de su casa ubicada en el número 232 de la calle Socos, Sergio Larrain falleció el 7 de febrero de 2012 en Tulahuén. Tenía 81 años.

  1. Estilo

Larrain era un hombre de mirada pausada, que no se apresuraba a fotografiar sin ton ni son. Su obra no es el fruto de quien procede atropelladamente, “…tampoco es de los que disparan mil veces el obturador, hasta dar casi por probabilidad matemática con la imagen satisfactoria. Nada de eso. Larraín es un fotógrafo conceptual: one-shoot, one-picture. Por lo mismo, sus fotografías exhiben extremado rigor en términos de geometría, volumen, composición y luz.140” Es por eso que, en sus fotografías se puede “apreciar un especial cuidado de la luz, geometría, volumen y los detalles141.” Sobre su modus operandi “De lo poco que se sabe, se dice que se amarraba la cámara a la mano y que estaba convencido que su equipo era un extensión de su cuerpo.142

GB. ENGLAND. London. Trafalgar square. 1958-1959.
Sergio Larrain, Londres, 1958-1959

Sobre la composición, Sergio evitaba el centro geométrico. Cuenta el fotógrafo Patrick Zachmann que al visitar en Ovalle a Larrain, el místico-fotógrafo le explicó que “…las líneas más fuertes son aquellas que forman el borde de la fotografía, es decir, las que delimitan qué queda dentro y qué fuera del espacio construido por una imagen”143

Al igual que otros grandes fotógrafos latinoamericanos como Manuel Álvarez Bravo, o su discípula Graciela Iturbide, la paciencia y la calma son fundamentales. Del mismo modo Sergio jugaba con los niños en el Mapocho, o conversaba con los marineros y prostitutas en Valparaíso, y es solamente entonces cuando desenfunda su Leica IIIc. Y es que para Larraín el fotógrafo necesita “ …volverse invisible como una silla…144

Sergio privilegiaba los encuadres verticales y las alturas de cámara inusuales, frecuentemente colocando su máquina fotográfica a nivel del suelo. Aunque realizó algún trabajo a color al cubrir un terremoto en Chile para Magnum, la gran mayoría de su obra es en blanco y negro.

La obra de Larrain constituye una cátedra sobre las posibilidades de utilizar diferentes recursos fotográficos para lograr una toma original. Sin embargo su aportación va mucho más allá de una aplicación más o menos ingeniosa de la técnica fotográfica.

GB. ENGLAND. London. Oxford Street. 1958-1959.
Sergio Larrain, Londres, 1958-1959

La obra de Sergio Larrain ofrece al observador una conexión patente entre fotógrafo y tema. Le molestan tanto los encargos porque necesita esa unión vital con el sujeto y el motivo fotográficos. El resultado es un cuerpo de obra que nunca deja indiferente y que tiende un lazo entre el observador y los niños en el Mapocho, los banqueros londineses o los marineros de Valparaíso.

IRAN. 1959.
Sergio Larrain, Iran, 1959

Las fotografías de Larrain parecen querer explorar más su propio interior que la escena que está frente a sus ojos.

Sergio Larrain es uno de esos grandes creadores cuyas imágenes constituyen una lingua franca, un idioma universal que llama a lo más trascendente del ser humano. Quizá por eso encargos como la boda del Shah de Irán y la propia frivolidad del ambiente familiar le resultaban tan repelentes.

ITALY. Rome. 1959.
Sergio Larrain, Roma, 1959

 

  1. Legado

Durante la vida de Sergio Larraín se publicaron sus libros El rectángulo en la mano (1963), La casa en la arena (con Pablo Neruda, 1966), Chile (1968)137, Valparaíso (1991),  London (1998) y Sergio Larraín (1999).

En 1999 el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) le dedicó una gran retrospectiva. La gran atención que recibió pareció molestarle mucho más que halagarle.138

sergio_larrain_londres_london_1958-1959_30
Sergio Larrain, Londres, 1959

Luis Peña dice que Larrain “…era un intérprete de la realidad retratando sus necesidades, abandono, pobreza y lujuria…145

Ciertamente que Sergio “…no era un turista con la cámara colgada al cuello buscando fotografiar lo típico de cada ciudad, sino que se dedicaba a ser un flanéur, diría Benjamin Walter [sic], un intruso en la ciudad buscando la otra cara de la realidad, lo que la urbe trata de esconder e higienizar.146

SOUTH AMERICA. 1957.
Sergio Larrain, Sudamérica, 1957

Roberto Bolaño, quien escribió Los detectives salvajes, dijo una vez sobre el Queco: “Me gustaría decir que en alguna de sus fotos he vivido. Puede ser. De lo que sí estoy seguro es que por alguna de sus fotos yo he pasado: he caminado por esas calles fotografiadas por Larraín, he visto los suelos como espejos (espejos en donde solo se refleja lo más precario o nada), me miraron aquellos a quienes Larraín miró”. Y sigue, “Rápido, ágil, joven e inerme, Larraín observa la ciudad que es un laberinto y al hacerlo también nos observa a nosotros. La mirada de Larraín: un espejo arborescente”.147

El poeta Juan Manuel Bonet, al presentar la exposición retrospectiva del artista en Valencia, destacó “la modernidad de su lenguaje poético, su riqueza formal y su contenido humanístico que surge de su preocupación por el hombre y su entorno.148

White Hall.
Sergio Larrain, Londres, 1959

A Sergio Larrain se le ha llegado a llamar el Robert Frank latinoamericano.149 Ciertamente, ambos fotógrafos han buscado construir una vida interior; ambos dieron la espalda (aunque no totalmente) a la fotografía. Ambos encontraron, quizá, que el éxito era peligroso para el poeta genuino.150

Dice Marisol Palma que la fotografía de Larrain es “prueba de ese amor que no solo es egocéntrico sino profundamente audaz e involucrado con el mundo que contempla.151” La potencia fotográfica de Sergio no viene, entonces, de una mera habilidad fotográfica, sino de una profunda visión interior que aplicó recursos fotográficos al servicio de una necesidad espiritual.

ITALY. Rome. 1959.
Sergio Larrain, Roma, 1959

Agnès Sire se ha encargado de preservar y difundir el legado de Larrain, del cual se conservan todavía unas 2.700 hojas de contacto de 36 exposiciones con sus respectivos negativos.152 Esta curadora de Magnum ha comparado a Larrain con una estrella fugaz: “su obra posee una potente y misteriosa energía y la estela que ella deja ha influido a numerosos fotógrafos de Chile y del resto del mundo.153

CHILE. Isla Negra. 1957.House of Pablo NERUDA, Chilean poet.
Sergio Larrain, de “La casa en la arena”, 1957

Todo en Larrain pareciera partir de sus primero años: “Para reconocer el sentido de sus imágenes, debe buscarse en su génesis, comprendiendo que extraen su fuerza y se inspiran en los lugares secretos de su infancia. Los objetos de sus estudios muestran la solidaridad con los excluidos, sus gustos formales por la composición no figurativa y su deseo por desmenuzar la realidad. Una síntesis tan particular e inédita, en el contexto de la fotografía de su época, que resultaba inclasificable. Por supuesto, se deben considerar sus trabajos más personales, y no los solicitados por la prensa, que obedecen a escenarios precisos, definidos por directrices editoriales.154

CHILE. Valparaiso. Bar. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

Desde Bruce Davidson, pasando por René Burri, el ya citado Josef Koudelka o los británicos David Hurn y Martin Parr155, son los grandes maestros de la fotografía quienes han  aquilatado, en primer lugar, el valor y profundidad del trabajo de Sergio Larrain Echeñique.

A manera de conclusión

Durante años hubo numerosas especulaciones sobre Sergio Larrain y su paradero. El mundo entero busca frenéticamente el éxito y la fama, sin embargo el Queco encontró la llave que tantos fotógrafos nos afanamos en encontrar: “Ubicar lo que uno ama de verdad. Es la clave de todo.156

CHILE. Town of Valparaiso. Cafe. 1963.
Sergio Larrain, Valparaíso, 1963

Podría pensarse que alejarse de la fotografía, cuando se tenía tanto talento para ella y una carrera tan exitosa fue un despropósito. Pero resulta muy provocadora aquella idea de que el Queco se retiró del mundo cuando “había pescado todo lo que tenía que pescar.157

Su enseñanza fotográfica está indisolublemente integrada a su visión de la vida: “Sé generoso, siempre hay que ser generoso. No cargues nada, entrega todo. Quédate con lo necesario para vivir sencillamente. Despréndete de todo lo que no necesites y dáselo a quien sí lo necesita.158

Sergio nos recuerda que hacer fotografía no es buscar dinero, éxito, reconocimiento ni fama, sino una manera de responder a esa profunda necesidad vital de explorar el mundo y a nosotros mismos con la cámara. Larrain nos enseña e invita, cada día, a transmitir aquello que solamente nosotros podemos decir, desde aquellos lugares que solamente a nosotros interesan y de una manera que no pueda ser otra que la nuestra.


oscar_colorado_natesÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Es autor de los libros:

  • Ideas Decisivas: 800 reflexiones fotográficas (2a. Edición)
  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • El Mejor Fotógrafo del Mundo.

Columnista en el periódico El Universal (Cd. de México).
Editor y Director General de la revista fotográfica MIRADAS.

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.

 


 

Bibliografía
Sire Agnès (Ed.), Sergio Larrain, Edit. Éditions Xavier Barral, París, 2013

Fuentes de Internet


 

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cronologia_sergio_larrain

 Notas

1 Torres Verónica, Sergio Larraín, fotógrafo. Disponible en http://www.theclinic.cl/2011/07/03/sergio-larrain-fotografo/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

2 Sire Agnès (Ed.), Sergio Larrain, Edit. Éditions Xavier Barral, París, 2013, Pág. 379

3 Ibídem

4 Atitar Mokhtar, Sergio Larraín, el fotógrafo chileno que dio la espalda al mundo. Disponible en http://cultura.elpais.com/cultura/2012/02/08/actualidad/1328726652_070975.html Consultada el 28 de diciembre de 2015

5 Exposición Sergio Larrain. Material Pedagógico. Disponible en

http://www.exposicionsergiolarrain.cl/img/cuartilla-pedagogica-sergio-larrain.pdf  Consultada el 28 de diciembre de 2015

6 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 337

7 Hunneus Paz, Entrevista con Paz Hunneus, 6 de octubre de 2011. Citada en Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 339

8 Gouhaneh Alejandro, Sergio Larraín Echeñique. El cazador oculto. Disponible en http://www.capital.cl/poder/2007/09/21/050900-sergio-larrain-echenique-el-cazador-oculto Consultada el 28 de diciembre de 2015

9 Ibídem

10 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 339

11 Peña Luis, Adaros Lillo, Fotógrafos: Sergio Larraín, un intruso en la ciudad buscando la otra cara de la realidad. Disponible en http://galaxiaup.com/fotografos-sergio-larrain-un-intruso-en-la-ciudad-buscando-la-otra-cara-de-la-realidad/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

12 Ibídem

13 Es interesante el paralelismo que ocurre entre Sergio Larrain y Diane Arbus, la fotógrafa estadounidense. Cfr. Colorado Nates Óscar, Diane Arbus: La princesa rota, Disponible en https://oscarenfotos.com/2014/09/28/diane-arbus-la-princesa-rota/ Consultada el 1 de enero de 2016

14 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 340

15 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 381

16 Torres Verónica, Op. Cit.

17 Mena Rosario, Sergio Larraín Echenique. Un mito viviente de la fotografía chilena. Disponible en http://www.nuestro.cl/notas/perfiles/sergio_larrain_fotografo1.htm Consultada el 28 de diciembre de 2015

18 Torres Verónica, Op. Cit.

19 Grove Ánxel, Sergio Larraín, el fotógrafo vagabundo que lo dejó todo para “rescatar el alma”. Disponible en http://blogs.20minutos.es/trasdos/2013/07/04/sergio-larrain/ Consultada el 28 d ediciembre de 2015

20 Torres Verónica, Op. Cit.

21 Grove Ánxel, Op. Cit.

22 Torres Verónica, Op. Cit.

23 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

24 Nicolas-aravena, Sergio Larraín, el fotógrafo más grande de Chile no habla con nadie. Disponible en http://hipertextual.com/archivo/2010/09/sergio-larrain-el-fotografo-mas-grande-de-chile-no-habla-con-nadie/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

25 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 340

26 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Disponible en http://www.exposicionsergiolarrain.cl/exposicion.php Consultada el 28 de diciembre de 2015

27 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 381

28 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 340

29 Torres Verónica, Op. Cit.

30 Resulta interesante el paralelismo de raparase con el del fotógrafo soviético Alexander Ródchenko, quien también se afeitó la cabeza como un acto de contrición opuesta a los pecados capitalistas y para alejarse de la idea del burgués diletante de cabello largo. Cfr. Colorado Nates Óscar, Alexander Rochenko, fotógrafo revolucionario. Disponible en  https://oscarenfotos.com/2013/05/11/alexander-rodchenko-la-revolucion-fotografica/ Consultada el 1 de enero de 2016

31 Torres Verónica, Op. Cit.

32 Ibídem

33 Nicolas-aravena, Op. Cit.

34 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

35 Torres Verónica, Op. Cit.

36 Nicolas-aravena, Op. Cit.

37 Satori. Iluminación que se obtiene en el budismo a través de diversas prácticas, particularmente la meditación.

38 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 381

39 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

40 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 341

41 Torres Verónica, Op. Cit.

42 Ibídem

43 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 341

44 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 381

45 Cámara chilena del libro, La última entrevista de Sergio Larraín. Disponible en http://camaradellibro.cl/sala-de-prensa/la-ultima-entrevista-de-sergio-larrain/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

46 Olavarría Erika, El mundo secreto de Sergio Larraín. Disponible en http://www.latercera.com/noticia/cultura/2013/11/1453-549806-9-el-mundo-secreto-de-sergio-larrain.shtml Consultada el 28 de diciembre de 2015

47 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

48 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 341

49 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 23

50 Cordero Rodrigo, Seis miradas sobre Sergio Larrain. Disponible en http://www.letrasenlinea.cl/?p=4677 Consultada el 28 de diciembre de 2015

51 Torres Verónica, Sergio Larraín, fotógrafo. Disponible en http://www.theclinic.cl/2011/07/03/sergio-larrain-fotografo/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

52 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 35

53 Peña Luis, Adaros Lillo, Op. Cit.

54 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 341

55 Torres Verónica, Op. Cit.

56 Cordero Rodrigo, Op. Cit.

57 Cordero Rodrigo, Op. Cit.

58 Nicolas-aravena, Op. Cit.

59 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

60 Torres Verónica, Op. Cit.

61 Castro Franco, Sergio Larraín. Disponible en http://proyectoidis.org/sergio-larrain/Consultqada el 28 d ediciembre de 2015

62 Ibídem

63 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 341

64 Sparks Karen, Sergio Larraín. Chilean photographer. Disponible en http://www.britannica.com/biography/Sergio-Larrain Consultada el 28 de diciembre de 2015

65 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 345

66 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

67 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 353

68 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

69 Nicolas-aravena, Op. Cit.

70 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 349

71 Torres Verónica, Op. Cit.

72 Nicolas-aravena, Op. Cit.

73 Deygout Marianne, Sergio Larraín: El fotógrafo que no quería ser conocido. Disponible en http://radio.uchile.cl/2014/03/29/sergio-larra%C3%ADn-el-fot%C3%B3grafo-que-no-quer%C3%ADa-ser-conocido Consultada el 28 de diciembre de 2015

74 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 353

75 Little brown mushroom, Popsicle #46: The letters of Sergio Larrain. Disponible en http://www.littlebrownmushroom.com/blog/popsicle-46-the-letters-of-sergio-larrain/ Consultada el 28 de diciembre de 2015

76 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 353

77 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 353

78 Nicolas-aravena, Op. Cit.

79 Torres Verónica, Op. Cit.

80 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

81 Torres Verónica, Op. Cit.

82 Atitar Mokhtar, Op. Cit.

83 Sparks Karen, Op. Cit.

84 Cordero Rodrigo, Op. Cit.

85 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

86 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

87 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

88 Ocurre otro paralelismo en este sentido, en este caso con André Kertéz quien despreció siempre los trabajos comerciales por encargo y los desconocía como obras suyas, tal como si se tratara de hijos ilegítimos. Cfr. Colorado Nates Óscar, La pipa y los anteojos de Mondrian: André Kertész. Disponible en https://oscarenfotos.com/2015/08/29/la-pipa-y-los-anteojos-de-mondrian-andre-kertesz/ Consultada el 1 de enero de 2016

89 Deygout Marianne, Op. Cit.

90 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 379

91 Universidad Alberto Hurtado, Guía del visitante. Retrospectiva Sergio Larrain. Museo Nacional de Bellas Artes. 28 marzo – 15 julio 2014. Disponible en http://www.exposicionsergiolarrain.cl/img/Guia-del-visitante-sergio-larrain.pdf  Consultada el 28 de diciembre de 2015

92 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 386

93 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 29

94 Nicolas-aravena, Op. Cit.

95 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 387

96 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 387

97 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 25

98 Deygout Marianne, Op. Cit.

99 Torres Verónica, Op. Cit.

100 Cordero Rodrigo, Op. Cit.

101 Ibídem

102 Valdivieso Fernando, Sergio Larraín. Disponible en http://www.revistaojosrojos.com/sergio-larrain/ Consutada el 28 de diciembre de 2015

103 Torres Verónica, Op. Cit.

104 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 279

105 Torres Verónica, Op. Cit.

106 Sparks Karen, Op. Cit.

107 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 349

108 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

109 Torres Verónica, Op. Cit.

110 Universidad Alberto Hurtado, Op. Cit.

111 Cuanticamania, El Eneagrama, Oscar Ichazo y el grupo de Arica. Disponible en http://www.cuanticamania.com/2011/03/el-eneagramaoscar-ichazo-y-el-grupo-de.html Consultada el 28 de diciembre de 2015

112 Yo soy la respuesta, Oscar Ichazo y el eneagrama de la personalidad. Precursor del yoga para el alma. Disponible en http://yo-soy-la-respuesta.blogspot.mx/2014/01/oscar-ichazo-y-el-eneagrama-de-la.html Consultada el 28 de diciembre de 2015

113 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

114 Grove Ánxel, Op. Cit.

115 Torres Verónica, Op. Cit.

116 Ibídem

117 Grove Ánxel, Op. Cit.

118 Ibídem

119 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 25

120 Universidad Alberto Hurtado, Op. Cit.

121 Ibídem

122 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

123 Ibídem

124 Cámara chilena del libro, Op. Cit.

125 Ibídem

126 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

127 Atitar Mokhtar, Op. Cit.

128 Nicolas-aravena, Op. Cit.

129 Ibídem

130 Olavarría Erika, Op. Cit.

131 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 30

132 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 30

133 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 31

134 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 279

135 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 385

136 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 384

140 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

141 Nicolas-aravena, Op. Cit.

142 Ibídem

143 Universidad Alberto Hurtado, Op. Cit.

144 Torres Verónica, Op. Cit.

137 Castro Franco, Op. Cit.

138 Exposición Sergio Larraín, Biografía. Op. Cit.

145 Peña Luis, Adaros Lillo, Op. Cit.

146 Ibídem

147 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

148 Gouhaneh Alejandro, Op. Cit.

149 Little brown mushroom, Op. Cit.

150 Ibídem

151 Cordero Rodrigo, Op. Cit.

152 Exposición Sergio Larrain. Material Pedagógico. Op. Cit.

153 Universidad Alberto Hurtado, Op. Cit.

154 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 351

155 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 29

156 Sire Agnès (Ed.), Op. Cit.,  Pág. 380

157 Valdivieso Fernando, Op. Cit.

158 Cámara chilena del libro, Op. Cit.

 

Apéndice

Carta a Sebastián Donoso, sobrino de Sergio Larrain, 1982

“Tati: Lo primero que todo es tener una máquina que a uno le guste, la que más le guste a uno. Porque se trata de estar contento, con el cuerpo, con lo que uno tiene en las manos.

El instrumento es clave, para el que hace un oficio. Y que sea el mínimo lo indispensable y nada más. (Una máquina que es buena, es una Pentax, con un macro 1:1. Panchito tienen una, creo, vela).

Segundo, tener una ampliadora a su gusto, la más rica y simple posible, en 35mm, la más chica que fabrica Leitz es la mejor. Te dura para toda la vida. (Leitz tiene oficina en Santiago o se puede importar).

Luego, es partir a la aventura, como un velero, soltar velas, ir a Valparaíso o a Chiloé, o por las calles, todo el día, vagar y vagar, por partes desconocidas, y sentarse cuando uno está cansado debajo de un árbol, comprar un plátano o unos panes… Y así, tomar un tren, ir a una parte que a uno le tinque y mirar, dibujar también, y mirar, salirse del mundo conocido, entrar en lo que nunca has visto, dejarse llevar por el gusto, mucho ir a una puerta y a otra, por donde te vaya tincando… de a poco vas encontrando cosas. Y te van viniendo imágenes, como apariciones, las tomas…

Luego que hayas vuelto a casa, revelas (impecable en el laboratorio, como una ceremonia),  copias y empiezas a mirar lo que has pescado todos los peces… Y los pones con scotch al muro, los copias en hojitas de tamaño postal y los miras. Empiezas a jugar con las “Ls” (w2 cartones cortados en forma de L) y amplías lo que has encuadrado, y lo dejas en la pared así para irlo viendo. Vas mirando. Cuando se te hace seguro que una foto es mala, al canasto, al tiro, y la mejor, la subes un poco más alto en la pared, al final guardas las buenas, y nada más. Es lo tope que nada más lo que se guarda. Lo demás, se bota, porque uno carga en la psiquis todo lo que retiene.

Luego haces gimnasia, te entretienes con otras cosas, y no te preocupas más. Empiezas a mirar el trabajo de otros fotógrafos, y a buscar lo bueno, en todo lo que encuentres, libros, revistas, etc… Y sacas lo mejor, y si puedes recortar sacas lo bueno y lo vas pegando en la pared al lado de lo tuyo. Y si no puedes recortar, abres el libro o revista en la página de la cosas buena y lo dejas abierto, en exposición.

Lo dejas semanas, meses, mientras te dé… Uno se demora mucho en ver. Pero a poco a poco se te va entregando el secreto, y vas viendo lo que es bueno y la profundidad de cada cosa. Sigues viviendo tranquilo, dibujas un poco. Sales a pasear… Y nunca! fueres la salida a tomar fotos, porque se pierde la poesía, la vida que ello tiene, se enferma. es como forzar el amor o la amistad, no se puede.

Cuando te vuelva a nacer, puedes partir en otro viaje, otro vagabundeo, a Puerto Aguirre, puedes bajar el Backer a caballo, hasta los ventisqueros, desde Aisén. Valparaíso siempre es una maravilla, es perderse en la magia, pasearse algunos días dando vueltas por los calles, y durmiendo en saco de dormir en algún lado en la noche… Es muy metido en la realidad, es como nadando debajo del agua, en que nada te distrae, nada convencional, te dejas llevar por las alpargatas, lentito, como si estuvieras curado, por el gusto de mirar… Canturrenado.

Y lo que vaya apareciendo, lo vas fotografiando, ya con más cuidado. Algo has aprendido a componer y a cortar, ya lo haces con la máquina… Y así se sigue, se llena de peces la cartera y se vuelve a la casa… Revelas, etc. (Aprendes foco, diafragma, primer plano, saturación, velocidades, etc. Aprendes a jugar con la máquina y sus posibilidades.)

Y vas juntando poesía, lo tuyo y lo de otros, toma todo lo que encuentres bueno de los otros. En el Museo de Arte Moderno de Nueva York han publicado algunos libritos, mi papá tienes algunos cosas en su biblioteca (Hazte una colección de cosas óptimas. Un museíto en una carpeta.)

Sigue lo que es tu gusto y nada más, no le creas más que a tu gusto, tú eres la vida y la vida es la que escoge, lo que no te guste a ti, no lo veas no sirve. Tú eres el único criterio, pero ve lo de todos los demás.

Vas aprendiendo…

Cuando tengas una fotos realmente! buenas, las amplías y haces una pequeña exposición – o un librito. Lo mandas a empastar 8ve unos que le hice en ese período de aprendizaje a mi papá, los tiene en su biblioteca). Y con eso vas estableciendo un piso. Al mostrarlas te ubicas d elo (buenas o malas) que son, según las veas frente a los demás. Ahí lo sientes.

Hacer una exposición es car algo, como dar de comer, es bueno para los demás que se les muestre algo hecho con trabajo y gusto, no lucirse uno, hace bien, es sano para todos. Y a ti te hace bien porque te vas chequeando.

Bueno, con eso tienes para comenzar.

Es mucho vagabundeo, estar sentado debajo de un árbol, en cualquier parte… Es un andar solo por el universo, que uno de repente empieza a mirar. El mundo convencional te pone un biombo, hay que salir de él durante el eríodo de fotografiar.

AD

Chao q.

Después te escribo más.

Ubicar lo que uno ama de verdad.

Es la clave de todo.”**

**Fuente: Sire Agnès (Ed.), Sergio Larrain, Edit. Éditions Xavier Barral, París, 2013, Pág. 379

 


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34 pensamientos en “Sergio Larrain, el cazador de milagros”

    1. Muchas gracias Ernesto. Sí que es una gran historia. Para escribir un informe de este tipo siempre necesito que sea un trabajo fotográfico relevante y que la historia me atrape, y esta me parece extraordinaria. ¡Un abrazo!

  1. He disfrutado mucho conociendo de tu mano a este fotógrafo, que si bien había visto algunas fotos suyas, ahora lo conozco y entiendo a la perfección gracias a tu magnífico relato.
    Me quedo con tu último parrafo de las conclusiones del informe y lo he copiado para reelerlo cuando necesite recordarme a mi mismo, el porqué hago fotografías. Me parece la mejor definición que he leido nunca de lo que para mi debe ser la FOTOGRAFIA. Gracias maestro 😉

    1. Muchísimas gracias por tu comentario. De alguna manera ese último párrafo trata de reflejar lo que he aprendido del maestro Larrain a través de analizar sus fotografías y tratar de comprender su vida. ¡Saludos!

  2. Estimado Oscar.
    Con gran satisfacción he recibido esta publicación, de nuestro querido fotógrafo Sergio Larraín.
    Efectivamente después de su partida de este mundo, Chile ha podido admirar la obra de este artista. Si bien, teníamos conocimiento de ella, la presentación retrospectiva, en el Museo de Bellas Artes de Santiago, lo llevó a la conciencia de gran parte de los chilenos.
    Le estamos muy agradecidos a Agnes Sire, por habernos traído su obra fotográfica y hoy también agradecido a ti, Oscar, por este excelente, extenso y detallada publicación , que va mucho más allá de lo meramente fotográfico y anecdótico.
    Texto que debemos atesorar para la Historia de la fotografía.
    Seguramente Queco no lo agradecería, pero los fotógrafos y en especial los fotógrafos chilenos si lo hacemos.
    Un abrazo y gracias

    1. Estimado Guillermo, ciertamente que a Queco no le gustaba la poma y circunstancia, pero honor a quien honor merece. Creo que Sergio estaría contento si, gracias a su ejemplo, logramos hacer de la fotografía un vehículo para el auto-descubrimiento y el crecimiento espiritual. Te mando un abrazo fuerte.

  3. excelente artículo!!! tuve la oportunidad hace dos años de asistir a la exposición de Larrain en el museo nacional de bellas artes en stgo de chile, hay pude ver con otros ojos la obra de Larrain y me enamore de todo su trabajo.
    creo que larrain puede sin dudas ser el mejor fotógrafo latinoamericano que haya existido. comparable a frank en usa y a bresson en Europa.
    saludos..

    1. Hola Javier, muchas gracias por tu comentario. Siempre me parece fascinante cómo se logra comprender más a fondo la obra de un fotógrafo cuando se profundiza en su vida. Sergio es, efectivamente, uno de los grandes fotógrafos latinoamericanos. Si yo pudiera escoger solamente tres (sin ningún orden ni jerarquía en particular) serían Sergio Larrain, Martín Chambi y Manuel Álvarez Bravo. Desde luego que hay muchísimos artistas latinoamericanos muy importantes, pero de una manera u otra estos tres tuvieron miradas verdaderamente privilegiadas.
      De algún modo, como bien comentas, las fotografías de Larrain en Valparaiso o en Sicilia me remiten de muchas maneras al trabajo que hizo Robert Frank en Valencia https://oscarenfotos.com/2013/11/10/resena-valencia-1952-de-robert-frank/
      ¡Muchos saludos y gracias por visitar este espacio!

      1. sin duda que los que mencionas son buenos.
        existen algunos documentales sobre larrain que se están gestando por ahora en chile.

  4. Muchas gracias por tu trabajo, el reportaje me ha permitido conocer muchos elementos de Larrain en los que no había reparado. Describes su trayectoria como fotógrafo, y he visto imágenes con potencia que realmente trasmiten, aunque estoy buscando libros como Valparaiso sin encontrarlos. Su personalidad es sorprendente, su marcha de casa, el mal ajuste en su juventud y el recorrido hacia una forma peculiar de practica budista y aislamiento social aparentan cierto grado de desviación psicopatológica (sería muy interesante estudiar las imágenes que tomo en los años en Ovalle que el denominaba Satori) lo que no quita valor a su trabajo pero si permitiría entender mejor el proceso creativo.
    Seria interesante disponer de referencias de sus libros de fotos, yo los estoy buscando con dificultad y seguro que a otros les interesan.
    Un cordial saludo

    1. Estimado Pedro, en realidad no hay muchas referencias bibliográficas disponibles. La que yo utilicé para este artículo es muy recomendable por la calidad de la edición tanto en términos de libro como de selección fotográfica con textos muy bien documentados. La referencia está en la bibliografía del artículo, pero aquí la reproduzco para mayor facilidad:
      Sire Agnès, Sergio Larrain, Edit. Éditions Xavier Barral, París, 2013
      Se puede comprar vía Amazon España en http://amzn.to/1QCuKAJ
      Ten cuidado de comprar la versión en español porque hay versiones en inglés, francés y alemán.
      Es un libro caro (77€) pero es una gozada total.
      Espero que te sea de utilidad esta información. Gracias por visitar este espacio y por dejar tu amable comentario. ¡Un abrazo!

  5. Tuve suerte de poder ver las fotografías de Sergio Larraín en Bellas Artes en Santiago, la misma exposición se puede ver ahora en Valparaíso en el Paseo Yugoslavo. Quise ver Valparaíso solo por sus fotos, demoré 30 años para “regresar” a Chile y 10 más para ver Valparaíso (ahora tengo 43), para alguien que vivía en el viejo continente ese es un tremendo viaje. Entendí cada palabra tuya, yo también le admiro.

  6. Extraño Oscar que no te hayas documentado adecuadamente, si hubieras revisado el libro publicado en Chile sobre Sergio Larraín editado por Metales pesados 2014, que publicas por lo demás con bastante ampliación te habrías dado cuenta que buena parte de tus fuentes están basadas en esta referencia. Después hice una adaptación para el libro realizado en Paris por Xaver Barral 2015, saludos cordiales, Dr. Gonzalo Leiva

    1. Estimado Dr. Leiva, agradezco mucho su comentario. Hice la investigación con el material que tenía a mi disposición, y en esta caso se trata, tal como lo cito, a partir del libro publicado en 2015 (Xavier Barral). No tuve acceso al libro editado por Metales pesados, pero las referencias que hago, así como las citas textuales, provienen de una publicación que es una fuente bibliográfica seria. Agradezco el comentario y, sin en algún momento tengo acceso al libro referido, con mucho gusto me basaré en la fuente de primera mano, aunque la que he tomado como punto de partida para este texto cuenta con rigor suficiente desde el punto de vista científico y metodológico. Saludos cordiales.

  7. Solo agradecer la profundidad del artículo. Cuesta encontrar en la red información de calidad, la mayoría superficial.

    1. Estimado José Antonio: Muchas gracias por el comentario. Uno de mis propósitos al realizar esta página es generar información de calidad, con fuentes confiables y con temas tratados con seriedad y profundidad. A veces el resultado es un texto largo, pero la recepción, como es el caso de tu comentario, ha sido muy favorable, de modo que en la medida que el tiempo me lo permitirá buscaré seguir en esta misma línea. Muchas gracias por visitar este espacio; espero que puedas recomendarlo a otros interesados y apasionados de la fotografía. ¡Muchos saludos y mil gracias nuevamente!

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