El arte conceptual y la fotografía

¿Qué es y qué no es el arte? ¿Es más importante la idea o la ejecución de un artista? Estas, y muchas otras preguntas, forman parte del arte conceptual. Revisamos esta revolución artística y su aplicación en la fotografía. 

Por Óscar Colorado Nates*

Marcel Duchamp

Las peripecias de un cubista en apuros o “de lo que es y no es o debería ser pero no es o es arte” y otras vicisitudes

Marcel Duchamp era hacia 1917, al igual que sus dos hermanos, un pintor que experimentaba con el cubismo como una forma de representación alternativa de la realidad.

Este estilo era por sí mismo un cierto escándalo pues proponía como sujeto a los objetos de uso cotidiano. Por otra parte cuestiona la representación y cómo conocemos lo que conocemos en un discurso claramente enfocado hacia la epistemología. Por otra parte el cubismo era en una disrupción en las expectativas del espectador y finalmente fusiona la vida de la calle con la herética condición del estudio artístico. [1]

El escándalo del desnudo

Marcel Duchamp. Nu descendant un escalier. 1917

A pesar de rodearse de una comunidad de artistas de vanguardia, cuando mostró su “Nu descendant un escalier” para la exposición Salon des Indépendants en París obtuvo una respuesta que jamás se habría imaginado: Albert Gleize le pidió que retirara la pintura o le quitara el nombre. Se decía que el título era demasiado literal y que un desnudo nunca desciende de la escalera: un desnudo se reclina.
Nadie tuvo mayor problema con la pintura por sí misma, pero la exigencia en la sustitución de la denominación era tajante. Los argumentos le parecieron a Duchamp ridículos.

El artista se indignó ante unas críticas que le sonaron a un academicismo atrofiado y extemporáneo. ¿Y quién debía decirle qué nombre ponerle a su obra? ¿Quién se puede abrogar el carácter de autoridad en materia de arte? ¿Cómo pueden tratar de alterar la intención de un artista? Y además con argumentos tan pueriles…

Duchamp, en su alteración, comprendió que el arte era mucho más que pintura sobre un lienzo o una pieza de mármol golepada con un cincel: el arte estaba en la mente, no tanto en el ojo como se había pensado. El discurso artístico debía partir de una operación intelectual y si de paso resultaba estética qué bueno, pero esto no debía ser, de modo alguno, un imperativo. El arte tiene muchas funciones y puede ser bello, pero no tiene que ser bello. El goce es una mera posibilidad entre los muchos resultados que puede perseguir un artista.

El gran debate: ¿Qué es arte y qué no?

Por otra parte, Duchamp iniciaba un gran debate: ¿Quién tiene el derecho de decir qué es arte y qué no? ¿Los curadores y autoridades de un museo? ¿Los burócratas del arte? ¿Y por qué no los artistas? ¿Acaso el museo no era una nueva forma de dogmatismo donde se elevaban las supuestas piezas de arte al altar convirtiéndolas en sagradas? ¿No era esta una forma de fetichismo? ¿Por qué debía un artista atenerse a la opinión de los “informados”? ¿Era indispensable que una obra de arte apareciera en una sala de museo (¿sala de mazmorra?) para ser convalidada? ¿No era esta una actitud totalitarista totalmente contraria al espíritu artístico?

Armado con esta metralla de pensamientos, Duchamp trazó un plan: decidió participar en la exposición organizada por la Society of Independent Artists en Nueva York pues el único requisito para participar era pagar la cuota de entrada. En tal caso, se suponía que podría participar con cualquier obra de arte. Como él mismo era miembro del board of directors decidió participar de manera anónima para, además, poder presenciar el espectáculo en primera fila.

Duchamp presentó un urinal industrial, lo firmó con el nombre “R. Mutt”. Cuando llegó la obra para su registro se armó, evidentemente, un gran lío.

Fontaine. Marcel Duchamp. 1917. Fotografía de Alfred Steiglitz publicada en “The Blind Man”

En el seno del board of directors comenzó el debate. La pieza se consideró, claro está, vulgar, absolutamente inaceptable, ni siquiera una obra de arte  y se prohibió su exhibición. Duchamp, una vez que confirmó lo que ya anticipaba reveló la identidad del famoso “R. Mutt” y enseguida renunció al cargo.

Duchamp desciende una escalera. Fotografía de Eliot Eliofson (Life Magazine, 1952)

El urinal desafiaba todas las nociones de arte tal como se conocían. Todos creyeron que era absolutamente ridícula la postura de Duchamp porque, además, el arte implicaba una pieza única, original, producto de la mano de un artista. La noción de artesano-artista aún persistía: la parte artesanal, el homo faber era fundamental para la obra artística.

Sin embargo Duchamp había escogido un objeto y su intención fue convertirlo en una obra de arte. Al hacerlo no solamente creó una obra de arte, sino que redifinió por entero el concepto mismo de arte.

Una redefinición total del arte

La pieza en cuestión se perdió. El único vestigio es la fotografía que hizo Alfred Stieglitz y que se publicó en The Blind Man. En todo caso, resulta irrelevante que se conservara o no la obra: La clave en este artista fue crear una pieza que cuestionaba qué es y qué no es arte. Era una operación intelectual, cerebral. El aspecto estético era el menos importante. El arte podía ser feo, y seguir siendo arte. El francés espetó al mundo que el arte va mucho más allá de la superficie y que ni siquiera un objeto tenía que ser necesariamente una obra de arte. Mas que un objeto artístico, abría el camino para un hecho artístico.

Piero Manzoni arguyó que cualquier porquería puede convertirse en arte si así lo dice el artista.

Duchamp redefinió qué cualquier cosa, cualquiera, podía ser una obra de arte. Piero Manzoni llevó esta idea hasta consecuencias insospechadas.  Sin embargo al cuestionar el establishment cultural también alteró irremisiblemente las estructuras del poder y la cultura. Si una autoridad podía declarar, ridículamente y sin fundamentos, si una pieza no podía ser una obra de arte, ¿Quién le niega el derecho al artista de decir que sí puede ser una obra de arte?

El museo al banquillo de los acusados

Ya decíamos antes que la afirmación de Gabriel Bauret [2] es un poco ingenua: si está en un museo, tiene que ser arte ¿o no? La respuesta es, a partir de Marcel Duchamp, no. El propio museo, su naturaleza y fin es materia de debate. El museo ya no es la otrora venerable institución certificadora, que ratificaba qué es o no arte.

La Patria en Construcción (Galería de Palacio Nacional, México 2010). Óscar Colorado. 2010

Las primeras nociones del museo remiten a las grandes colecciones, luego a un deseo de preservar la historia-memoria; en tal sentido es fácil que el museo se convierta en mausoleo. Luego siguió un enfoque paternalista y devaluador de la sociedad civil donde el estado convierte el museo en una extensión de su sistema de educación (¿indoctrinación?) política.

Asimismo, el gobierno se convierte entonces en el gran validador-devaluador de un acto híbrido sacralizador/desacralizador donde algo (un objeto, una idea, una postura, un período histórico, una región, un personaje) se convierte en reliquia o anatema según convenga.

Deberíamos encontrarnos en una situación de mayor madurez respecto del patrimonio cultural y la fotografía como un fenómeno peculiar y particular de tal conjunto. La participación de la comunidad-sociedad civil ha sido pasiva pero también marginada ante la construcción física pero sobre todo conceptual del museo. Como bien apunta María Ángeles Querol, “…nuestra sociedad occidental espera tranquilamente a que un Ayuntamiento, una Consejería o un Ministerio «le abra» un museo. Luego irán a visitarlo o no, les gustará o no, pero en todo caso las «culpas» y las críticas recaen sobre quien lo abrió.” [3]

Libros, (1925) Cartel hecho para la sección de Leningrado de la Gosizdat (Editorial Literaria Estatal). Alexander Ródchenko. Fotomontaje. 1925

Cuando se dice “institución al servicio de la patria” muchas veces realmente es un “museo a la servidumbre del gobierno” y, peor aún: de los políticos. La mezcla arte-política puede acabar en sinsabores como los que tuvo que experimentar el fotógrafo soviético Alexander Ródchenko quien incorporó todo el lenguaje bolchevique a su fotografía y creó propaganda para el régimen soviético y acabó proscrito por Stalin.

Sin una relación más madura entre la sociedad civil y su papel dentro del estado, seguiremos siendo testigos de locales “didácticos” que bajo su atractivo diseño museográfico interactivo y multimedia subyace ese “educar al pueblo” mucho menos ingenuo y benigno de lo que parece a simple vista.

Por si lo anterior fuera poco, existen expresiones culturales que por definición no caben en el recinto sagrado del museo y que, sin embargo, son arte. Tal es el caso de la gastronomía o del Street Art. Esta última expresión es callejera por definición. De hecho es más fácil que el Street Art invada el museo, como hizo Banksy en su intervenciones museísticas de 2005 [4] a lo contrario. En el caso del Street Art la naturaleza subversiva de esta expresión y el hecho de su esencia callejera repelen la idea de circunscribirlo en un museo. Es una noción tan aberrante como la del zoológico, que es a un tiempo ingenuamente aceptado pero fundamentalmente perverso.

¿Deberíamos dejar que el museo decida si la fotografía es arte? No, gracias.

Pero aparece una nueva cuestión: con todo lo interesante que resulta esta escaramuza entre Duchamp, su arte conceptual y el mundillo cultural ¿Qué tiene que ver esto con la fotografía? En una palabra: todo. Duchamp es el germen para toda la fotografía artística contemporánea.

Una y tres sillas

En 1965 Joseph Kosuth creó una obra de arte a la que tituló One and three chairs (Una y tres sillas). La pieza parecía amalgamar las ideas de Duchamp sobre lo que constituye el arte pero también incluya la declaración de Magritte hecha con su célebre pintura “Esta no es una pipa”, obra de la que hablaremos más profundamente en otro post. 

One and Three Chairs. Joseph Kosuth. 1965

La primera silla es física, real, está colocada en el museo y es un readymade à la Duchamp. Junto a ella se coloca una fotografía, la segunda silla. Y finalmente aparece en un letrero la definición escrita de una silla. En la obra de Kosuth, “..la silla se convertía en su propia representación, en un símbolo de sí misma” [4a]

Cada una es una forma de expresión de la silla, en un caso física, en otro una ilusión óptica y en tercer lugar un concepto lingüístico. Las tres son sillas diferentes, y al final una misma silla. Y de hecho, hasta podría argüirse que hay cuatro o hasta cinco sillas. La cuarta es la obra como Gestalt, es decir, el hecho artístico que implica una silla física, una fotografía y un letrero en un espacio concreto como unidad, como pieza artística. Eso ya es una cuarta silla, el conjunto de las otras tres.

Fotograma. Inception (Cristopher Nolan, 2010)

La quinta silla es la representación de la propia fotografía donde se muestra el hecho artístico (la que tiene el lector en su pantalla al momento de leer esta entrada). Y la sexta silla es en realidad una multiplicación de todas las sillas (física, fotográfica, semántica, etc.) en la mente del observador. Es una obra dentro de una obra dentro de una obra de arte… No muy distinto al concepto de sueño dentro del sueño de Nolan en Inception (Cristopher Nolan, 2010)

“Esas «protoinvestigaciones », como él mismo las llamó [Kosuth], retomaron con rigor filosófico la compleja relación entre los objetos y sus representación.” [4b]

Ya decíamos que esta obra de arte no está muy alejada de los readymades de Duchamp. Y esto se debe a que ambas obras (One and three chairs y Fontaine) comparten un mismo concepto. Por ello se les llama Arte Conceptual, y como veremos, el arte conceptual fue uno de los más importantes vehículos para que la fotografía obtuviera carta de ciudadanía de pleno derecho en el mundo del arte. [5]

La fotografía: arte conceptual por excelencia

De los medios visuales, la fotografía ofrece posibilidades especialmente afortunadas para el arte conceptual  pues, como bien apunta James Yoo, “es el medio perfecto para aplicar la fotografía en extrapolaciones sin fin su aparente neutralidad, objetividad, literalidad y conexión a cierta realidad compartida, para tomar su ubicuidad y convertirla en algo extraño y provocativo.” [6]

Esta capacidad para ocultar sus posibilidades artísticas resulta crucial en el arte conceptual. La fotografía en su aparente documentalidad puede camuflar fácilmente una intención autoral y provocar, de manera más efectiva, una provocación del espectador por parte del fotógrafo. La fotografía en tal sentido puede cuestionar el arte de una manera particularmente efectiva, y no olvidemos que el arte conceptual “ …No puede ser definido en términos de medio o estilo, sino más bien en el modo de cuestionar qué es el arte. En particular, el Arte Conceptual desafía el objeto artístico como único, coleccionable o vendible” [7] La propia capacidad de contar con múltiples copias de la fotografía ofrece una bravata adicional al arte concebido en su forma más tradicional.

Throwing Three Balls in the Air to Get a Straight Line (Best of Thirty-Six Attempts) [Lanzando tres pelotas en el aire para lograr una línea recta (el mejor de 36 intentos] (detalle). John Baldessari. 1973.
Después de Duchamp el arte es mucho más que crear algo bello. Sin duda el arte puede ser bello, pero no todo el arte ni todo el tiempotiene la obligación de serlo. El arte se transforma también en una  posibilidad intelectual que no es siempre evidente ni comprensible únicamente en el nivel visual.

Por su parte Lemagny declara que “…el arte conceptual es reducir el arte a la interrogación que deja caer sobre sí mismo. No hacer arte con ideas, sino hacer que el arte sea una idea del arte. De hecho, no una idea, sino un pensar sobre. Un arte que se muerde la cola.”  [8]

Por todo esto la fotografía puede convertirse en la más inaccesible de las artes, el tema del que nos ocuparemos en el  artículo: Fotografía Artística Contemporánea: Imagen e Imaginación.


ocn_smallÓscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).

Autor de los libros:

  • Fotografía 3.0 Y después de la Postfotografía ¿Qué?
  • Instagram, el ojo del mundo
  • Fotografía de documentalismo social
  • Fotografía Artística Contemporánea
  • Entre otros

Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las posturas de la Universidad Panamericana.


Notas

[1] Godfrey, Tony. Conceptual Art. Edit. Phaidon, Londres, 2006. Pág. 24

[2] Gabriel Bauret expresa en su libro De la fotografía que la pregunta «¿la fotografía es un arte?» “no tiene ya razón de ser, puesto que los fotógrafos tienen su espacio en los museos de arte moderno, tanto en Europa como en Estados Unidos, en el seno de colecciones específicas y programas de exposiciones.” Bauret, Gabriel. De la fotografía. Edit. La marca editora, Buenos Aires, 2010, Pág. 87

[3] Querol, María Ángeles. Manual de gestión del patrimonio cultural. Edit. Ediciones Akal, Madrid, 2010Pág. 327

[4] Banksy. Wall and Piece. Edit. Century (The Random House Group, ltd), Londres, 2006, Pág.

[4a] Campany, David (Ed.) Arte y fotografía, Edit. Phaidon, Londres, 2006, p. 23

[4b] Ibídem

[5] Sobre Arte Conceptual y fotografía también sugerimos revisar Colorado, Óscar. Lourdes Grobet mas allá de la lucha libre. https://oscarenfotos.wordpress.com/2011/12/16/las-mil-mascaras-de-lourdes-grobet/

[6] (Nota traducida) Yood, James. Light Years: conceptual Art and the Photography. Aperture Magazine, Summer 2012, Pág. 8

[7] Godfrey, Tony. Op. Cit. Pág. 4

[8] Lemagny Jean-Claude. La sombra y el tiempo: la fotografía como arte. Edit. La marca editora, Buenos Aires, 2008 Pág. 81


Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

16 pensamientos en “El arte conceptual y la fotografía”

      1. Hola Óscar! Me gustó mucho tu artículo y quisiera citarlo en mi tesis de licenciatura. Puedo hacerlo directamente poniendo el link de tu página pero si ya lo publicaste en un libro creo que sería mucho mejor citarlo así, podrías hacerme el favor de mandarme esa información bibliográfica? Quiero citar este párrafo: “Después de Duchamp el arte es mucho más que crear algo bello. Sin duda el arte puede ser bello, pero no todo el arte ni todo el tiempotiene la obligación de serlo. El arte se transforma también en una posibilidad intelectual que no es siempre evidente ni comprensible únicamente en el nivel visual.”
        Si me pudieras dar el número de página donde se encuentra esa parte sería genial.
        Espero no causarte muchas molestias, saludos!
        Rodrigo Díaz

      2. Hola Rodrigo, con mucho gusto te paso la información. Este artículo está publicado en mi libro “Fotografía Artística Contemporánea”. Aquí te paso los datos, incluyendo la página donde se encuentra el párrafo que quieres citar:
        Colorado Nates Óscar, Fotografía Artística Contemporánea, Edit. Sousa Edições, México, 2013, Pág. 45
        ¡Mil gracias y un saludo grande!

  1. Un buen punto para reflexionar. Si bien es cierto que definir qué es arte y qué no lo es es tan subjetivo como el arte mismo, creo que, y es mi opinión solamente, el arte verdadero tiene la función de transformar la realidad, mostrarla como no es o como el artista quisiera que fuera o como el artista la ve, cuando se presenta la realidad tal como es, creo que no hay arte sino una mera réplica sin repercusiones conceptuales. Bueno es mi opinión. Muy buen artículo.

  2. Quiero agradecerle especialmente este articulo por su riqueza, información y pedagogía. Es una suerte tener oportunidad de acceder a contenidos así, con esta facilidad y expresarle de nuevo mi agradecimiento por compartirlo de manera gratuita y con un lenguaje tan accesible.
    Un placer y le envío cordiales saludos.

    1. Carlos, muchísimas gracias por tu comentario. Es un gusto hacer estos contenidos cuando tienen una recepción como la tuya. Gracias por seguir este espacio, espero que puedas compartirlo con otros amigos y amantes de la fotografía. ¡Un abrazo!

  3. Hola Oscar

    Te felicito por este esfuerzo admirable, pertinente e iluminador. Mis clases han empezado a teñirse de la amplitud de criterio que me contagias. Sería genial que pudieras, alguna vez, venir a compartir lo que sabes en Lima.

    Un abrazo

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