¡Seré una leyenda!

Por Óscar Colorado Nates

Freddie Mercury dijo una vez “No voy a ser un rockstar. ¡Seré una leyenda!” [1]  Y por supuesto que acabó siéndolo. Como fotógrafos debemos aspirar a la excelencia, ya lo escribía yo. Ahora bien ¿es desmesurada una declaración como la del vocalista de Queen?



Creo que vale la pena reflexionar sobre esta frase de Mercury que puede antojarse, a primera vista, temeraria. El hombre no dijo “me gustaría ser un cantante decente”, tampoco “bueno, quisiera ser un extraordinario vocalista”. Aspiraba a un nivel absolutamente heróico. No se conformaba con ser muy bueno, ni siquiera excelente y se lo planteaba no como un deseo sino como una profecía.

Y acabarí siendo legendario. Aunque muchos habrán pensado que era una aspiración desproporcionada, tuvo una lista de logros totalmente increíble: fue el autor de Rapsodia Bohemia y de los más grandes éxitos de Queen. Se distinguió por ser el mejor cantante de Rock de su época (lo hubiera sido de la historia pero Elvis Presley es Elvis). Ha sido el leadman más energético, carismático, incansable, profesional y extrovertido en la historia del Rock. Su muerte sacudió al mundo, no solo de la música. Es, hoy, una indiscutible leyenda.

Pero yo tengo personalidad…

Brian May, el guitarrista de Queen, ha dicho en innumerables foros que todo mundo ubica a Freddie en su época de oro, pero ellos por supuesto conocieron a un excéntrico flacucho estudiante de diseño que quería cantar en un grupo.

Dice el guitarrista que la presencia de Mercury era impactante: el tipo caminaba, hablaba, se conducía como un divo. Pero esta actitud la tenía cuando era un don nadie, un enjuto pretencioso que llegaba a las fiestas vestido estrafalariamente y comportándose como una súper estrella.

El joven de aspecto extraño se llamaba originalmente Farrokh  Bulsara y había nacido en Zanzíbar. Tenía unos dientes que no le envidiaban nada al frente de una locomotora a vapor. Pero, como diría Charly García, “tocaba el piano como un animal”; el resto de la letra de No voy en tren, voy en avión le queda a Mercury como anillo al dedo.

La presencia de Bulsara en el escenario amenazaba con ser una bomba y se la pasaba horas y horas en el piano y ensayando con sus amigos en el colegio.

Para cuando llegó al Ealing College of  Art la metamorfosis había concluido: ahora era Freddie Mercury y lo más importante: él mismo se sabía Freddie Mercury.

El caso de Weeggee

Con todo lo interesante y apasionante de la música, este es un foro fotográfico. ¿A qué viene todo este tema con Mercury? Cuando leí aquella frase del inicio, tan ambiciosa que suena a petulancia, de inmediato me vino a la mente el nombre de un fotógrafo: Arthur H. Felling.

Este era todo un personaje y un fotógrafo con unos modos de lo más extraño. Se especializaba en fotoperiodismo criminal. Hoy se conoce como nota roja y se le considera amarillismo a las imágenes cruentas, demasiado explícitas del sufrimiento humano, y es una gran industria.

“Weegee fue el maestro de la noche, en la que realizaba la mayoría de sus trabajos, no sólo los sensacionalistas, también la crítica irónica tenía un espacio en sus composicion”[2]

Mejor conocido como Weegee, este individuo fue de los primeros en conseguir un sistema de radio para interceptar la señal policial. Solía decir que si el cadáver todavía estaba “calientito” era el momento ideal para hacer las fotografías. Llegaba con su monumental y estorbosa Speedgraphic equipada con unas cegadoras luces estroboscópicas Sashalite de General Electric para poder hacer sus imágenes en la oscuridad.

Y me había olvidado de un detalle importante: se preciaba de ser “el mejor fotógrafo del mundo”.

Por supuesto no puedo decir que Weegee haya sido el mejor fotógrafo del mundo, pero lo es un hecho no hay un solo libro de historia de la fotografía que lo pase por alto como uno capítulo fundamental den la historia del fotoperiodismo. De generación en generación sus anécdotas y prácticas se han vuelto míticas. Si me permiten decirlo, yo diría incluso legendarias.

Creo que es el momento de hacer un alto y acudir a la Real Academia de la Lengua y revisar qué es una leyenda. Entre otras acepciones la que nos interesa es “Relación de sucesos que tienen más de tradicionales o maravillosos que de históricos o verdaderos.”

En tal sentido Weegee encaja perfectamente. Existe una tradición, un contar de una linaje fotográfico a otro las anécdotas de este hombre,  y también que tienen más de maravilloso que de verdadero. Al menos en la mente de Arthur Felling sí que se veía a sí mismo de manera más fantástica que en la realidad.

Y a Mercury le ocurrió lo mismo en algún momento de su vida: su propia visión era más formidable e ilusoria que real. Sin embargo persistió.

Fake it ‘til you make it

Dice una frase inglesa Fake it ‘till you make it: finge hasta que lo logres. Mercury “se la creyó” a tal grado que acabó convirtiéndose en la visión interior. Weegee tal vez no fue el mejor fotógrafo del mundo, pero se convirtió también en una suerte de leyenda.

Y ahora me dirijo a mi querido lector. Ahora tal vez suene ahora pretencioso, indudablemente, pero ¿no te gustaría que dijera un día un profesor en un aula universitari , refieriéndose a tí, a sus alumnos con tono embobado “Observen esta fotografía, y esta otra, y esta de más acá… Era verdaderamente increíble. Antes a nadie se le había ocurrido realizar estas fotografías. Nunca nadie había visto el mundo de este modo. ¡A mí nunca se me hubiera ocurrido fotografiar eso! Pero, además, déjenme contarles cómo hacía sus imágenes…”

Cada vez me sorprende más la cantidad de celebridades cuya autoimagen las ha convertido en lo que son.

No recuerdo dónde leí que un día Walt Disney observó un montículo de tierra en un páramo desolado y alguien le preguntó ¿Qué ves Walt? Y él contesto: Un castillo. Era el yermo donde hoy se encuentra el corazón de Disneyworld en California.

Todo está en la “actitú”

Bueno, tal vez no todo. A los cinco años un simpático niño se ponía a imitar a Fred Astaire y se sabía de memoria todas las canciones de James Brown. Un día le dijo a sus hermanos que quería entrar al grupo musical que habían formado. Se mofaron de él y lo corrieron a patadas. Pero cuando lo escucharon cantar dejaron de reír y el pequeño Michael se convirtió en el cantante principal de los Jackson 5.

La preparación es crucial. No basta con creérsela: hay que contar con elementos sólidos. El talento tampoco estorba. Sin embargo recuerdo los consejos de mi maestro Paul Sullivan: es más importante estar preparado, ser dedicado, trabajar proactivamente, ser paciente y tener una alta, MUY ALTA tolerancia al fracaso. Pero sobre todo, CREER en lo que estás haciendo.

Todos los artistas nos encontramos en una etapa de crecimiento. Si nos auto-criticamos estamos siendo terriblemente injustos. Es como acercarse a un joven y decirle “mira chaval, déjate de tonterías, eso que tú quieres es muy difícil, hay mucha competencia. Además ¿a quién la va a interesar los gángsters y mafiosos italianos? ¡Espabílate! ¡Ya estamos en los setenta! Eso ya ocurrió en los treinta. Además ¿sabes el dinero que cuesta hacer una película? Mejor pon los pies en la tierra. Además, ¿a quién quieres engañar? Eres un fiasco ¿ya viste toda la basura que has producido? Eres patético.” Sería terriblemente injusto decirle algo así a un joven Francis. Lo mismo se aplicaría para los novatos George o el narigón de Steven.

Afortunadamente Francis, George ni Steven escucharon a todos los que les dijeron algo así. Francis acabó dirigiendo El Padrino, George inventó un mundo de ciencia ficción que le quitó el aliento a todo el mundo gracias a la historia de un joven granjero que quiere rescatar a una princesa en Star Wars. Y el bueno de Steven lo mismo acabó contando la historia de un tiburón que aterroriza una apacible playita, que mostrando a un extraterrestre en bicicleta, denunciando los horrores del holocausto, creando a un arqueólogo mitad Humprey Bogart y mitad James Bond, a un inmigrante atrapado en un aeropuerto o un estafador prófugo. Steven Spielberg, Francis Ford Coppola o George Lucas son leyendas del cine.

M. C. Escher

Esos insultos a la creatividad nos los dirigimos constantemente como fotógrafos a nosotros mismos: ¿Tú un Cartier-Bresson? Jajaja ¡No me hagas reír! ¿Que quieres revolucionar el mundo de la fotografía como Robert Frank? Pues ¿en qué mundo vives?  Si alguien una vez te dice algo así, podrías responderle “en  mundo eso sí podría ocurrir”. A veces nosotros somos nuestros peores fiscales y verdugos. El mundo ya es bastante duro como para nosotros tomar la misma actitud.

Quizá algunos grandes maestros no tenían el grado de conciencia de quiénes eran o en qué acabarían convirtiéndose. Lo que sí ocurrió es que todos trabajaron incansablemente, fueron increíblemente tenaces y dedicados y trabajaron constantemente para hacer realidad esa visión interior, y tratar de lograrla con sus fotografías.

Ayer leía un libro de M. C. Escher, y me sorprendía saber que el creador de unos mundos absolutamente increíbles tenía terribles insomnios porque estaba atormentado por no poder dibujar y plasmar en sus grabados y litografías aquellos escenarios y visiones que tenía en la cabeza. Yo le pregunto a mi lector ¿Qué mundos quieres crear que te quitan el sueño? Si aún no ocurren, es tiempo de empezar a imaginar.

¿Quién quieres ser?

Aunque se pueda aplicar a casi cualquier disciplina, lo nuestro es la fotografía y yo le pregunto a mi lector ¿En quién quieres convertirte? ¿Quién quieres ser? ¿Qué hay en tu visión interior que quieras ver en una fotografía? Si aún está muy nebuloso el asunto puedes acudir a los grandes maestros, observar sus obras, inspirarte, hacerte preguntas, no dar por sentado tu realidad.

Si Freddie Mercury  era un universitario desconocido con aires de grandeza, en los últimos días de su vida acabó siendo un hombre impresionantemente humilde, comparado con sus grandilocuentes inicios. Al final de sus días dijo algo con lo que me identifico, mutatis mutandi, plenamente:

Ciertamente cuando yo muera quisiera ser recordado como un fotógrafo de cierto valor y substancia.

Déjame contarte una anécdota: el otro día conversaba con una fotógrafa durante una exposición y me decía que le daba gusto poder conocerme finalmente porque había visto algunas de mis fotografías que la habían intrigado. Tal vez lo que mejor recuerdo de sus palabras fue una última frase: “Óscar, tus fotografías, esas del H1N1... ¡A mí jamás se me hubiera ocurrido hacer algo así!”

Y en ese momento, simplemente, sonreí.

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Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

NOTAS
[1] Doherty, Harry, 40 años de Queen. Libros Cúpula, Barcelona, 2011, pág. 37
[2] Sougez, Marie-Loup, Historia General de la Fotografía, Edit. Cátedra, Madrid, 2007, pág. 461
BIBLIOGRAFÍA
Doherty, Harry, 40 años de Queen. Libros Cúpula, Barcelona, 2011, 94 pp.
Queen, Queen Absolut Greatest, Edit. EMI Publishing Ltd., Ilford, 2009, 50 pp.
Queen, Queen The Complete Works, Edit. EMI Publishing Ltd., Ilford, 1985
Sougez, Marie-Loup (coord.), Historia General de la Fotografía, Edit. Cátedra, Madrid, 2007, 825 pp.
Sougez, Marie-Loup, Pérez Gallardo, Helena, Diccionario de historia General de la Fotografía, Edit. Cátedra, Madrid, 2003, 529 pp.
FUENTES AUDIOVISUALES
Gest, David,  Michael Jackson: The Life of an Icon, Edit. David Gest Productions, 2011
Ortega, Kenny, Michael Jackson’s This Is It, Edit. Columbia Pictures, 2009
Dolezal, Rudi,  Freddie Mercury: Lover of Life, Singer of Songs, Edit. Parlophone, 2006


2 pensamientos en “¡Seré una leyenda!”

  1. A Jimi Hendrix le preguntaron los consejos que le daría a un joven que quisiera ser el mejor músico. Hendrix contestó que siempre se encontrarán a gente que es superior, que no se desmotiven, sino que los usen de inspiración para poder superarse a si mismos.

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