No hay peor foto que la que no se hace

Por Óscar Colorado Nates

Ya en otro post escribía sobre el tema de las buenas o malas fotografías. Ahora quiero confesarle a mi lector que una de las actividades que encuentro más deprimentes es revisar mis fotografías pasadas. Siempre las hallo repletas de errores, insípidas o francamente pésimas. Esta actitud de auto-flagelación puede resultar muy peligrosa para el fotógrafo, especialmente el que se inicia. De modo que necesito recordarme y recordarle a mi lector la función de revisar nuestros pasos fotográficos.

Senna nos enseña fotografía

Niki Lauda dice que el mejor piloto de Fórmula 1 que haya vivido fue Ayrton Senna.

Por cierto, vale mucho la pena ver el documental Senna de Asif Kapadia y que ganó en el festival de Sundance.

El legendario piloto dijo algunas frases provocadoras e interesantes:

  • El segundo lugar es el primer lugar de los perdedores.
  • Lo importante es ganar. Todo, siempre. Esa historia de que lo importante es competir es demagogia.
  • Si quieres tener éxito necesitas una dedicación total, buscar tu máximo límite y dar lo mejor de tí mismo.
  • Todos los años hay un campeón, pero no siempre hay un gran campeón.

Como puede apreciar mi lector, Ayrton era un ferocísimo competidor. Aún así, ni siquiera con esa actitud triunfadora Senna ganó todas sus carreras. Como bien reza el refrán popular “Nadie batea de mil.” Si Senna, que era Senna, no ganó todas sus carreras ¿Por qué nosotros deberíamos hacer fotos increíbles siempre?

¿Y por qué es tan doloroso ver nuestras propias fotografías?

Si revisamos nuestras tres o cuatro mejores fotografías del último año podríamos ser un poco autocomplacientes y darnos una (según nosotros muy merecida) palmadita en la espalda. ¿Pero qué hay de las otras 39.996 fotos? Seguramente la inmensa mayoría no serán extraordinarias y se habrán colado algunas muy mediocres. Eso puede ser deprimente. Pero ya lo dijo Ansel Adams, el Sabio, “Doce fotografías significativas en un año son una buena cosecha.”

No perderse en la iconicidad

Al observar y juzgar nuestras propias imágenes podemos irnos a dos extremos: no ver sus errores y pensar que todo lo que hacemos es magnífico o, al contrario, creer que todo es una porquería. Y podemos deambular de un lado a otro como pelota de ping-pong si somos un tanto bipolares.
Algo que no debemos olvidar es que muchas veces juzgamos nuestras fotografías en su iconocididad y ese es solamente un aspecto de la fotografía. ¿Ya leímos en nuestras fotos otros aspectos como el sociológico, semiótico, antropológico, histórico, etc.? Si una fotografía vernácula tiene un valor importante ¿Por qué no habrían de tener algún tipo de valía nuestras fotografías hechas por una persona con una intención clara, que está conociendo cada vez más de su arte y su técnica? A veces nuestro propio censor interno puede ser tan despiadado como injusto. Hay que recordar, además, que como dijo Julia Cameron, el trabajo del artista es crear, no juzgar.

Los grandes maestros también hicieron su basurita

Quizá pensamos “ no soy Avedon, Abbott, Capa, Bourke-White niKertész.” Pero seguramente conocemos solamente los mejores trabajos de los grandes autores, fotografías publicadas y que han trascendido. Pero habría que echarle un vistazo a la trastienda.

Por ejemplo, la famosa imagen Child with Toy Hand Grenade in Central Park (1962) de Diane Arbus es una de las más memorables en la historia de la fotografía. Algunas personas ubican a Diane solamente por esta pieza. Pero si revisamos su hoja de contactos, nos encontraremos varias fotos bastante menos que fenomenales. Pero una de ellas era absolutamente especial y eso bastó.

Le recomiendo mucho a mi lector el libro Magnum: Hojas de Contacto, que ya reseñé en otro post, para darse una idea del proceso de edición y podrá revisar el trabajo de muchos fotógrafos y su proceso para lograr fotografías relevantes.

Y esto le ha ocurrido a otros maestros, entre ellos el mismísimo Cartier-Bresson. Sin embargo recordamos solamente sus imágenes famosas, pero desconocemos sus miles de fotografías que incluso ellos mismos se negaron a que el mundo las viera por considerarlas mediocres.
Quiero invocar ahora una valiosísima enseñanza del gran maestro de ajedrez José Raúl Capablanca quien solía decir “Se aprende más de una partida perdida que de cien ganadas”. Y es que cuando vemos una fotografía nuestra que nos disgusta de inmediato apuntamos sus errores y eso nos enseña mucho; en cambio una fotografía que nos complace nunca se revisa. Es igual que en el ajedrez: cuando se pierde uno vuelve sobre sus pasos y revisa con cuidado cada movimiento, en cambio cuando gana simplemente se retira del juego feliz y jamás vuelve sobre sus pasos para analizar por qué y cómo ganó. De modo que nuestras peores fotografías pueden enseñarnos mucho más que las mejores.

Evaluación y evolución

Además, al observar nuestras fotografías podemos olvidar por qué las hicimos, tal vez simplemente eran un ejercicio, estábamos probando la cámara, las hicimos porque se nos dio la gana sin mayor intención o qué sé yo.

Además, estamos en permanente evolución y con cada fotografía aprendemos algo. Cuando vemos nuestras fotografías las analizamos desde nuestro hoy que ya está un paso adelante. Imogen Cunningham una vez contestó: “¿Cuál es mi mejor foto? ¡La que haré mañana!”

¿Cuál es tu peor foto?

Encuadrar y oprimir el obturador ya es una forma de aprendizaje. Cada fotografía que hacemos nos lleva hacia adelante y, si nos avispamos, tendrá algo qué enseñarnos. Las imágenes que hacemos son una oportunidad para crecer. Por supuesto que si nos concentramos y procuramos que cada fotografía sea impecable, estaremos ante una actitud de perfeccionamiento constante. Y eso es lo verdaderamente importante.

No todas nuestras fotos serán increíbles o memorables. Es una búsqueda constante y un largo camino. Pero si no hacemos fotografías no hay avance y como dice la frase hecha, “el que no avanza retrocede”.

Ergo, no hay peor foto que la que no se hace.

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* Óscar Colorado Nates es Profesor/Investigador titular de la Cátedra “Fotografía Avanzada” en la Universidad Panamericana (Ciudad de México) donde encabeza la Academia Audiovisual. Es director general de la Agencia de Imagen FotoUP, integrante de MediosUP.

Las opiniones vertidas en los artículos son personales y no reflejan necesariamente las opiniones y/o posturas de la Universidad Panamericana.

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Información legal: Todas las fotografías se presentan sin fines de lucro y con propósitos de enseñanza e investigación científica bajo lo previsto en la legislación vigente por conducto de los tratados internacionales en materia de derechos de autor. Consulte en este enlace la información legal respecto del uso de imágenes fijas, video y audio en este sitio.

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