En la fotografía, un manifiesto no solo define principios artísticos, sino que orienta la creación con propósito. Este texto explora su historia, su relevancia en la era digital y ofrece una guía para formular uno propio.
Introducción
En el proceso de creación fotográfica, encontrar una voz propia, un discurso definido y una postura artística al usar una cámara es un desafío fundamental. Para lograrlo, la creación fotográfica puede apoyarse en una estrategia que proviene del modernismo: la redacción de manifiestos. A principios del siglo XX, los manifiestos sirvieron como herramientas de definición y transformación, permitiendo a los artistas establecer principios, desafiar convenciones y orientar su trabajo con claridad.
En el siglo XXI, la fotografía se desarrolla en un entorno digital caracterizado por la inmediatez y la sobreabundancia de imágenes. En este contexto, un manifiesto no solo es una declaración de intenciones, sino una brújula creativa que ayuda a los fotógrafos a diferenciarse, estructurar su práctica y conectar con una comunidad afín.
El presente texto explora el papel de los manifiestos en la historia del arte y su aplicación en la fotografía, desde las primeras vanguardias hasta el presente. A través de ejemplos clave, se analiza cómo estos documentos han influido en la evolución del medio fotográfico. Finalmente, se presenta una guía práctica para la formulación de un manifiesto personal, ofreciendo una herramienta para definir su identidad y dirección artística en la era digital.
El Manifiesto
Un manifiesto es un documento que expone públicamente una postura, ideas o un plan de acción, generalmente en arte, literatura o política. Suele representar a un grupo con una visión común, criticando el presente y proclamando un cambio, a menudo desde una perspectiva vanguardista (Munro, sf). Los manifiestos artísticos fueron herramientas clave en las vanguardias para desafiar el statu quo y redefinir el arte.
A lo largo de la historia del arte, los manifiestos han servido como herramientas de cambio y afirmación: suelen proclamar nuevas formas de entender el arte, desafiar las convenciones establecidas y unir a los creadores bajo una causa común. Su relevancia histórica es notable, ya que muchos movimientos vanguardistas de comienzos del siglo XX utilizaron manifiestos para difundir sus ideas y provocar debates. De hecho, el primer manifiesto de arte moderno se redactó a inicios del siglo XX y esta práctica ganó popularidad durante las décadas marcadas por las Guerras Mundiales. Estos textos apasionados permitieron a los artistas difundir su mensaje en periódicos, revistas y otros medios, generando comunidades en torno a nuevas propuestas estéticas. Aunque tuvieron su apogeo en las vanguardias históricas, los manifiestos no han perdido vigencia; por el contrario, en la era digital han resurgido con fuerza, alcanzando a una audiencia global gracias al Internet.
Origen y Razones de los Manifiestos en las Artes Plásticas
El Futurismo fue el primer movimiento artístico de vanguardia que se proclamó con un manifiesto, expresando una voluntad de ruptura con el pasado y exaltando la modernidad. Filippo Tommaso Marinetti, su fundador, concebía los manifiestos como armas de lucha y difusión, promoviendo ideales extremos y provocadores que glorificaban la velocidad, la agresión y la destrucción de la tradición. (Mezza, sf)
El texto Fundación y Manifiesto del Futurismo (Marinetti, 1909) declaraba la guerra como “higiene del mundo”, exaltaba la belleza de la velocidad y el progreso tecnológico, y rechazaba los museos, las academias y el moralismo.
En pintura, el Manifiesto de los pintores futuristas (Boccioni, 1910) rechazaba la imitación y la armonía, defendiendo una representación de la vida moderna basada en la energía y el dinamismo. En arquitectura, Antonio Sant’Elia (1914) abogaba por ciudades en constante transformación, eliminando elementos decorativos y usando materiales como el hierro, vidrio y hormigón.
El Manifiesto de la mujer futurista (1912) de Valentine de Saint-Point proponía un modelo de mujer basada en la fuerza y la violencia, alejándose del feminismo tradicional.
El Futurismo, con su radicalidad y énfasis en la modernidad, influyó en el arte y la política del siglo XX. Glorificó la velocidad y rechazó la tradición, llamando a destruir los museos del siglo XIX. Aunque sus postulados fueron polémicos y algunos derivaron en simpatías con el fascismo. Pese a su extremismo, su impacto en la evolución del arte y la literatura fue innegable.
Durante la Primera Guerra Mundial, el Dadaísmo (Tzara, 1918) surgió como respuesta al horror bélico, proclamando el absurdo y la negación del arte convencional. Su manifiesto no proponía un nuevo estilo, sino la abolición de las nociones artísticas establecidas.
Hugo Ball y Hans Arp se reunieron en Zúrich para rechazar la lógica brutal de la guerra mediante un arte deliberadamente absurdo y anti-convencional (Castillo, 2016).
En 1924, André Breton publicó el Primer Manifiesto Surrealista, definiendo el surrealismo como un arte basado en el automatismo psíquico, libre de razón y moral. Estos movimientos usaron los manifiestos para provocar y congregar a otros creadores en torno a una visión transformadora del arte.
Estos ejemplos ilustran las razones tras muchos manifiestos: los artistas de las vanguardias los escribían para provocar un choque de ideas estéticas y políticas, para proclamar con libertad sus opiniones sobre el arte que querían realizar. En resumen, movimientos como el futurismo, dadaísmo y surrealismo usaron manifiestos para sacudir el statu quo, declarar su voluntad de estilo y congregar a otros creadores en torno a una visión transformadora del arte.
Los Manifiestos en la Fotografía
Aunque en un inicio los manifiestos se asociaron más a la pintura, la literatura o la escultura, la fotografía también ha tenido manifiestos que influyeron en su evolución como medio artístico. En las primeras décadas del siglo XX, la fotografía participó de las vanguardias: por ejemplo, el futurista Anton Giulio Bragaglia publicó el Manifiesto de la Fotodinamismo Futurista (1913), presentando sus experimentos de capturar el movimiento en una sola imagen prolongando la exposición. En ese texto, Bragaglia defendió la fotografía como un medio artístico autónomo, capaz de expresar dinámicas y energías propias, diferenciándola de la mera reproducción mecánica (Muñoz, 2015). Estas ideas, respaldadas por Marinetti, mostraron tempranamente que la fotografía podía tener su propia voz de vanguardia dentro del arte.
Con el tiempo, surgieron manifiestos específicos de fotógrafos. Un ejemplo emblemático es el Manifiesto del Grupo f/64 (1932) en Estados Unidos. Este grupo, integrado entre otros por Ansel Adams, Imogen Cunningham y Edward Weston, propugnó la “fotografía pura” o straight photography en oposición al pictorialismo de la época. En su manifiesto declararon que la fotografía como forma de arte debía desarrollarse explotando las cualidades propias del medio fotográfico —nitidez, profundidad de campo, alto detalle— y rechazando las imitaciones de otras artes como la pintura (Street, 2014) . Definieron que una fotografía auténticamente artística no debería adoptar técnicas, composiciones ni ideas derivadas de otras disciplinas, marcando distancia con las fotos borrosas y suaves de los pictorialistas. Este posicionamiento impactó la evolución del medio al consolidar la estética fotográfica directa y nítida que dominó buena parte del siglo XX.
Ya en la segunda mitad del siglo XX y comienzos del XXI, a medida que la fotografía se convirtió en lenguaje universal, aparecieron nuevos manifiestos adaptados a los desafíos contemporáneos. Un caso notable es el manifiesto “From Here On” (Desde ahora…) presentado en el festival de fotografía de Arlés en 2011 por cinco curadores y fotógrafos, entre ellos Joan Fontcuberta y Martin Parr. Este manifiesto abordó la llamada postfotografía —la era de la imagen digital y de internet— y propuso una actitud de apertura ante las nuevas prácticas. Por ejemplo, afirmaba que en la era digital editar también es crear (reivindicando la curaduría y remezcla como formas de autoría) y alentaba a incorporar sin prejuicios las tecnologías emergentes (desde la cámara del teléfono móvil hasta el escáner) en el quehacer fotográfico (Chéreux, 2013). La influencia de From Here On ha sido significativa, pues validó tendencias contemporáneas como la apropiación de imágenes, los archivos abiertos y la experimentación tecnológica dentro de la fotografía artística. A través de estos y otros manifiestos fotográficos, el medio ha reflexionado sobre sí mismo y ha evolucionado su lenguaje, desde el blanco y negro analógico hasta la sobreabundancia de imágenes digitales del presente.
Relevancia y Uso de Manifiestos en el Siglo XXI
¿Por qué debería alguien que se dedica a la fotografía en el siglo XXI a podría considerar escribir un manifiesto? Actualmente, los manifiestos siguen siendo relevantes porque ayudan a definir una identidad y una visión claras en medio de un entorno artístico saturado de imágenes e influencias. Hoy la práctica fotográfica se ha masificado: “la imagen deja de ser dominio de magos, artistas o profesionales… Hoy todos producimos imágenes espontáneamente como una forma natural de relacionarnos…, la postfotografía se erige en un nuevo lenguaje universal” (Fontbucerta, 2011). Frente a esta democratización de la fotografía (donde millones de personas crean y comparten fotos a diario), un manifiesto permite al fotógrafo articular qué lo distingue de la multitud. Es, por así decir, trazar una línea en la arena y declarar: “esto es lo que creo que debe ser la fotografía y así es como la abordaré”.
En la actualidad, los artistas pueden usar los manifiestos como brújula creativa y carta de presentación. Al redactar un manifiesto personal, cada artista de la cámara fotográfica examina sus motivaciones profundas —qué le impulsa a crear imágenes— y sus convicciones sobre el medio —qué rol debe jugar la fotografía en el arte y en la sociedad—. Este proceso de reflexión es valioso en sí mismo, ya que aporta claridad. Además, comunicar públicamente un manifiesto (por ejemplo, en un blog, red social o exposición) puede ayudar a conectar con un público que comparta o al menos entienda esa visión. En un mercado de arte contemporáneo altamente competitivo, tener un manifiesto equivale a tener un discurso propio: le dice a los curadores, galeristas o espectadores cuáles son las intenciones de cada artista y qué pueden esperar de su trabajo. Incluso si no se publica ampliamente, un manifiesto funciona como un compromiso personal que guía al creador en sus proyectos. En suma, en el siglo XXI —era de constantes cambios tecnológicos y sobreinformación— los manifiestos sirven para enfocar la práctica artística, brindando al fotógrafo un sentido de propósito y una declaración de principios firme ante sí mismo y ante los demás. Gracias al Internet, además, esta declaración puede difundirse fácilmente y hallar eco global, contribuyendo a conversaciones más amplias sobre el rumbo del arte fotográfico contemporáneo.
Manifesto: La Película
Manifesto (Rosefeldt, 2015), protagonizada por Cate Blanchett, es una película experimental donde la actriz interpreta trece personajes distintos, desde una maestra hasta un vagabundo, recitando fragmentos de manifiestos artísticos e intelectuales de los siglos XIX y XX. La película es un homenaje a las vanguardias y sus ideales revolucionarios, explorando cómo estos textos resuenan en la actualidad. Con una puesta en escena impactante y una actuación magistral, Manifesto transforma declaraciones teóricas en una experiencia cinematográfica hipnótica y provocadora. Es un filme disponible, dependiendo del país y las restricciones de Copyright, a través de plataformas como Apple+, Prime Video o Mubi.
Modelo para la Elaboración de un Manifiesto Fotográfico
La creación de un manifiesto fotográfico puede parecer un proceso desafiante; sin embargo, en esencia, consiste en estructurar y plasmar por escrito convicciones y objetivos creativos. A continuación, se propone una guía práctica para su formulación:
Puntos clave para reflexionar
El proceso de elaboración de un manifiesto fotográfico puede iniciar con una reflexión sobre una serie de tópicos fundamentales que contribuirán a definir su estructura y contenido:
- Motivación fotográfica: Reflexionar sobre las razones que impulsan la práctica fotográfica, los aspectos que generan pasión dentro de esta disciplina y las historias o emociones que se desean capturar.
- Propósito y expresión: Delimitar el mensaje, la atmósfera o el impacto que se busca generar con las imágenes, ya sea con intención documental, estética o conceptual.
- Valores estéticos y éticos: Esclarecer principios fundamentales, como la autenticidad documental, el uso de la edición como herramienta creativa, la experimentación técnica o la integridad en el tratamiento de los sujetos fotográficos. Asimismo, definir los límites éticos y artísticos que regirán la práctica.
- Elementos distintivos: Identificar aquellos aspectos de estilo, temática o metodología que dotarán de singularidad la obra fotográfica, tales como el uso exclusivo de luz natural, una filosofía de trabajo pausada o la preferencia por ciertos géneros visuales.
- Transformación en el medio fotográfico: Reflexionar sobre posibles cambios deseables en el panorama fotográfico contemporáneo, ya sea en términos de diversidad de voces, retorno a determinadas técnicas o nuevas formas de interacción con el público.
Una vez abordadas estas cuestiones, resulta posible estructurar el manifiesto de manera coherente. Si bien no existe un esquema único, ciertos elementos suelen ser comunes en los manifiestos artísticos.
Estructura sugerida del manifiesto
Una organización sugerida podría incluir los siguientes apartados:
- Título o declaración inicial impactante Se recomienda iniciar con una frase breve y contundente que resuma la postura fotográfica. Puede adoptar un tono poético o provocador, con el fin de captar la atención y encapsular la visión creativa. Ejemplos incluyen: «La fotografía debe mostrar la verdad sin adornos» o «Cada imagen debe poseer alma».
- Listado de principios o puntos clave En este apartado, se pueden enunciar los principios creativos en forma de párrafos breves o viñetas. Cada punto debe abordar un aspecto fundamental de la filosofía fotográfica, como la elección de herramientas, la ética en el tratamiento de los sujetos o la intención artística. Algunos ejemplos incluyen:
- “El uso exclusivo de luz natural será una constante en el proceso creativo para preservar la autenticidad de la escena.”
- “Se priorizará el respeto y la dignidad de las personas retratadas, evitando cualquier tipo de sensacionalismo.”
- “Se buscará la belleza en lo cotidiano, transformando objetos comunes en arte visual.”
Para lograr claridad y contundencia, se sugiere utilizar oraciones afirmativas directas, similares a las presentes en manifiestos artísticos reconocidos (“Rechazamos…”, “Defendemos…”, “Creemos…”).
3. Cierre inspirador o compromisos La sección final del manifiesto puede incluir uno o dos enunciados que sinteticen el compromiso con la visión fotográfica. Dicho cierre puede adoptar la forma de un llamado a la acción (“Se invita a otros creadores a sumarse a esta perspectiva”) o de una reafirmación de principios (“Mientras exista emoción por captar, la fotografía continuará evolucionando”).
La manera en que el manifiesto es presentado también comunica un mensaje. Algunos manifiestos adoptan una forma poética, mientras que otros se estructuran en listas numeradas. La elección del formato dependerá de la personalidad del autor y de la intención comunicativa. Puede presentarse como un decálogo o como un conjunto de declaraciones concisas y categóricas.
Finalmente, es recomendable revisar y depurar el texto para garantizar claridad y contundencia en cada afirmación. Asimismo, compartir el manifiesto con colegas de confianza puede proporcionar retroalimentación valiosa. Una vez concluido, se sugiere darle visibilidad, ubicándolo en el espacio de trabajo, utilizándolo como referencia en la planificación de proyectos o publicándolo en plataformas especializadas. De este modo, el manifiesto se convertirá en un recordatorio constante de la dirección creativa, estética y ética que se ha decidido seguir en la práctica fotográfica.
Ventajas de los Manifiestos en la Creación Fotográfica
Incorporar un manifiesto en la práctica fotográfica conlleva diversas ventajas que pueden potenciar tanto el desarrollo artístico como la posición en el medio. Algunos beneficios clave podrían ser:
- Coherencia artística: Un manifiesto actúa como hilo conductor de la obra fotográfica. Al dejar por escrito los principios y valores que guían el trabajo, es más sencillo mantener un estilo y enfoque coherentes a lo largo del tiempo, evitando desviaciones que no representen la visión original. Cada nuevo proyecto puede contrastarse con el manifiesto para asegurar su alineación con la perspectiva artística, lo que otorga unidad y solidez al portafolio.
- Identidad definida y autenticidad: Expresar por escrito los valores y principios que sustentan el trabajo fotográfico permite una mayor claridad sobre la identidad artística (Garzón, 2015). Definir con precisión los objetivos y límites creativos facilita la toma de decisiones alineadas con la esencia personal, aportando autenticidad a las imágenes. Además, una identidad bien definida contribuye a la diferenciación en el medio, permitiendo que el trabajo fotográfico sea reconocible y tenga un sello distintivo.
- Diferenciación: En un contexto donde la competencia es amplia, un manifiesto permite destacar dentro del ámbito fotográfico. Funciona como una declaración artística que comunica a curadores, clientes y espectadores los principios que sustentan el trabajo y lo que pueden esperar de él. Esto se traduce en una propuesta de valor única. Por ejemplo, un manifiesto que enfatiza la sostenibilidad y el uso exclusivo de procesos fotográficos ecológicos atraerá a un público que comparte esos valores. Diferenciarse es clave para consolidar una trayectoria profesional en la fotografía contemporánea, y el manifiesto se presenta como una herramienta estratégica para ello.
- Enfoque y motivación a largo plazo: En el proceso creativo, es común enfrentar dudas o bloqueos. Un manifiesto personal puede funcionar como recordatorio motivacional sobre los motivos iniciales y los objetivos a alcanzar. En momentos de indecisión, releer los propios principios y propósitos permite reenfocar la práctica y recuperar la inspiración. Asimismo, al establecer metas e ideales, el manifiesto actúa como un estímulo para el crecimiento artístico y profesional.
- Profundización conceptual: La redacción de un manifiesto implica una reflexión profunda sobre el sentido del trabajo artístico. Este ejercicio intelectual fortalece la base conceptual de la obra, lo que contribuye a la producción de trabajos más significativos y originales. Fotógrafos con una base teórica sólida suelen estar mejor preparados para hablar y escribir sobre su trabajo en contextos profesionales, como presentaciones, declaraciones de artista o entrevistas, lo que representa otra ventaja práctica.
En conjunto, estas ventajas demuestran que un manifiesto no es solo un recurso complementario, sino una herramienta que influye positivamente en la trayectoria de un fotógrafo. Desde la construcción de una mayor coherencia y calidad artística hasta el posicionamiento en el ámbito profesional, el manifiesto proporciona estructura, propósito y diferenciación en la práctica fotográfica.


A manera de conclusión
En un mundo saturado de imágenes y en constante evolución tecnológica, retomar el manifiesto fotográfico podría convertirse en una herramienta clave para dotar de dirección y significado a la práctica artística. A lo largo de la historia, los manifiestos han servido para cuestionar paradigmas, consolidar movimientos y orientar la creación con principios claros. En la fotografía del siglo XXI, donde la inmediatez digital puede difuminar la identidad visual y conceptual de los creadores, el manifiesto cobra una relevancia renovada: permite definir una postura, diferenciarse en un entorno competitivo y establecer un marco de referencia para el desarrollo artístico.
Más que un simple ejercicio teórico, la redacción de un manifiesto fotográfico es un acto de reflexión y compromiso. Al escribirlo, el fotógrafo toma conciencia de su motivación, sus valores y su visión del medio, construyendo así un discurso propio que trasciende la mera producción de imágenes. Además, en un contexto interconectado como el actual, compartir un manifiesto puede generar diálogos, inspirar a otros y contribuir a la evolución del lenguaje visual contemporáneo.
Si bien los manifiestos nacieron en las vanguardias artísticas con un carácter de ruptura, hoy su función ha crecido: más que rechazar el pasado, pueden construir un presente sólido en el que la fotografía tenga una voz auténtica y con propósito. En este sentido, elaborar un manifiesto no es solo un gesto simbólico, sino una declaración de intenciones que impulsa la creación con mayor conciencia y profundidad. En última instancia, escribir un manifiesto podría trazar un horizonte creativo y decidir, con claridad y convicción, el camino que cada artista de la lente desea seguir en su exploración del arte visual.
Referencias
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* Oscar Colorado Nates es doctor «cum laude» en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana donde también obtuvo el grado de Especialista en Antropología Filosófica. Es titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada y profesor de posgrado en Nuevas Narrativas en la Escuela de Comunicación de la Universidad Panamericana. Actualmente, además de su trabajo como Profesor/Investigador, desempeña el cargo de Secretario de Asuntos Estudiantiles.
Como fotógrafo, ha realizado trabajo documental con los Wirraritari, la crónica visual del Bicentenario de la Independencia de México La Patria en Construcción y su obra magna, Chicago, México. En esta última, explora las expresiones de la cultura mexicana en Estados Unidos a través de la documentación fotográfica más exhaustiva y rigurosa hasta la fecha sobre los murales mexicanos del barrio de Pilsen, en Chicago, Illinois.
Ha escrito siete libros: Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía Artística Contemporánea; Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas; Grandes de la Fotografía.
Pertenece al Programa de Apoyo a Proyectos apara Innovar y Mejorar la Educación (PAPIME) de la Universidad Nacional Autónoma de México
Como comunicador transmedia, es creador de contenidos de divulgación fotográfica a través de su blog OscarEnFotos.com, el cual ha superado los 25 millones de vistas, y su canal de YouTube OscarEnFotos, con más de 4 millones de visualizaciones. Dirigió y condujo el programa ‘Imagen Líquida’, primero en formato radiofónico y luego televisivo.
Ha colaborado con medios internacionales como BlackCamera y The Rolling Stone Magazine.
Es fundador del Observatorio de Cultura Fotográfica y miembro de la Media Ecology Association (New York), la Sociedad Fotográfica e Histórica (Rochester, Nueva York), entre otras agrupaciones académicas.
Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
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Este estudio se llevó a cabo buscando respetar las directrices establecidas por organismos e iniciativas internacionales sobre el uso ético de la inteligencia artificial en la investigación. En particular, se siguieron los principios de transparencia, responsabilidad y supervisión humana recomendados por la UNESCO, así como las pautas sobre equidad, privacidad y uso responsable de IA en la producción académica, establecidas por la Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea, el Ministerio de Ciencia e Innovación de España, y la Guía de SciELO sobre IA en revistas científicas. Asimismo, se consideraron las reflexiones del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM sobre integridad y honestidad en el uso de estas tecnologías. Todo el contenido ha sido revisado y validado por el autor para garantizar su precisión, originalidad y alineación con los estándares éticos de la comunidad académica.







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Excelente trabajo y muy inspirador. Gracias.
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