Una apreciación fotográfica a una serie fotográfica del mexicano Alejandro Contreras.
Por Óscar Colorado Nates*
En el número 4 del Newsletter de OscarEnFotos invité a los suscriptores a enviarme una serie de fotografías eligiendo un sujeto y un tema. De todos los trabajos recibidos fue elegido el cuerpo de obra que aquí comento:
¿Mirada acusmática?
En la antigüedad, los acusmáticos eran un grupo de «oidores» de Pitágoras gustaba de escuchar a su maestro sin verle: «…la palabra acusmática proviene del griego ακουσμα (akousma), «Sonido imaginario, o del que no se conoce la causa».» [1] Eso lograba que la imagen no influyera en su interpretación de las palabras del maestro. Así nace el concepto de la «escucha acusmática».[2]
El concepto de acusmática puede adaptarse a la fotografía en algo que -tal vez mal calificado- podríamos llamar «observación acusmática.» Esta es una técnica que propongo en mostrar un grupo de imágenes sin ninguna información contextual, sin títulos ni pies de fotografía. Esto dará un tipo de experiencia en la lectura fotográfica. Así que invito al lector para que observe este conjunto de imágenes sin ninguna información adicional.
(Haga clic en cada foto para agrandar)
Ahora viene bien formurlarse algunas preguntas:
- ¿Cuál es el sujeto de la serie?
- ¿Cuál es el tema de la serie?
- ¿Qué se quiere expresar?
- ¿Qué sentimientos te produce?
- ¿Qué dicen estas fotos?
- ¿Qué le digo yo a estas fotos?
Información contextual
Es el momento saber más sobre esta serie. Fue creada por Alejandro Contreras Sánchez, fotógrafo nacido en la Ciudad de México y que tiene 63 años de edad. Realiza fotografías desde hace casi una década, aunque se ha empeñado de forma más seria en los últimos tres años.
Nos comparte que quiere comunicar con su cámara «…lo que mis sentimientos ven, lo que deseo expresar en líneas, sombras, sentimientos, color. Ver lo que mis ojos no ven, difícil de expresar pero que siento que ahí hay algo que expresar y registró ese momento.»
El autor explica:
«…decidí hacer una serie de fotografías basándome en estos momentos de crisis que atraviesa nuestro país, mis protagonistas son maniquíes encontrados en la calle y que forman o mas bien dicho son parte de mi tema refiriéndome a esta ola de secuestros, trata de blancas, descuartizados, que abarcan la lucha por el poder y reflejan el miedo de la sociedad, la perdida de valores humanos. esta es mi manera de ver, vista desde un maniquí.»
Y abunda en su manera afrontar el tema:
«Quise expresar de esta manera la forma de violencia que el país está viviendo, desde secuestros, mutilaciones, «embolsados»… Caminando por la avenida San Cosme [Cd. de México], vi cómo los vendedores descargaban sus maniquíes y uno en particular me llamó la atención por la forma de sus figuras estaban cubiertos de cinta canela. Ahí fue cuando vi, que era una oportunidad ya que sus muñecos se prestaban para sacar esa serie basada en los problemas anteriormente dichos.»
El filtro de la mirada
Antes de comentar los aspectos culturales me parece importante comentar que Alejandro Contreras realiza un trabajo muy interesante: encuentra un sujeto y un tema y lo trabaja, lo explora. Es un claro asunto de cómo el fotógrafo ve lo que tiene en la mente y lo que quiere ver. Para cualquier persona esos maniquíes pueden resultar interesantes por la textura, la luz o los colores.
Sin embargo, cuando el fotógrafo tiene un tema en la mente, comienza a filtrar y es como sintonizar un canal. Ahora, vale la pena ver nuevamente la serie, poniendo atención a los títulos de cada imagen
El Zeigeist
Una de las posibilidades de la fotografía es convertirse en un crisol del espíritu de su tiempo, el famoso Zeitgeist. Tristemente, desde hace casi una década una ola de violencia ha aparecido en México. Desde que el presidente Felipe Calderón abrió una guerra frontal contra el narcotráfico, una terrible realidad que estaba «debajo de la alfombra» apareció.
Con al aprehensión de los grandes líderes del crimen organizado se generó un subproducto que nadie esperaba: una escala en la híper-violencia de los mandos medios por asumir las posiciones de poder. Así, las luchas entre los distintos bandos por ocupar territorios se volvió encarnizada. Sin embargo, esto también provocó que los crímenes del orden común escalaran en sus niveles de violencia.
El país ha vivido, desde entonces, una situación de terror. En muchas ciudades comenzaron a aparecer cuerpos mutilados, muchas veces con mensajes agregados en algún folio de papel. Los secuestros se volvieron más frecuentes. Lo peor fue que este tipo de actividades llegó a la ciudadanía común y corriente, los llamados «civiles.»
La serie de Alejandro Sánchez reflexiona sobre esta espeluznante realidad. Ha escogido figuras simbólicas de gran poder, como son los maniquíes. No hay que olvidar que las muñecas y maniquíes fueron sujetos predilectos en la fotografía surrealista con autores como Hans Bellmer.
Una serie con tintes surrealistas
El maniquí genera una imagen antropomórfica que despersonaliza. Ya no se trata de un ser humano, sino de una cosa que parece humano. En tal sentido, alude a una idea de una realidad alternativa (de ahí lo surrealista) y que parece formar parte de un mundo de pesadilla.
Y es que México ha vivido esta realidad que parece irreal. Se antoja a una pesadilla de la que todos queremos despertar pero que, a pesar de todo, está ahí en las fotografías de los periódicos, en videos de YouTube…
Es muy triste asumir esta realidad, pero así es. Por eso las fotografías de Alejandro son tan fuertes, y especialmente leídas por un compatriota suyo como soy yo. Ambos, como mexicanos, comprendemos las implicaciones de esta situación. Las imágenes son, de suyo, perturbadoras. Sin embargo, calan aún más hondo cuando se convierten en símbolos y signos de lo que ocurre en un México que se ha vuelto, según The Independent en el tercer país más violento del mundo. [2]
La relación texto fotográfico vs texto literario
Siempre es importante tener cuidado de que los pies de fotografía o los títulos de las imágenes no se conviertan en una muleta para expresar lo que se busca con la imagen. En el caso de Alejandro los títulos y contexto son muy importantes para desentrañar todo el sentido de la serie. Sin embargo, es lo suficientemente sólida como para sostenerse por sí misma sin necesidad de textos. Lo que el fotógrafo siempre debe tomar en cuenta es que el texto verbal re-significa de manera poderosa al texto fotográfico y puede complementarlo, aplastarlo o echarlo a perder. Dicho lo anterior, es una herramienta muy importante que suele ser utilizada en los géneros de la fotografía informativa.
Fricción cognitiva
Las fotografías de Alejandro son encuadres apretados, en un entorno urbano. Con frecuencia se pueden encontrar, además de los propios maniquíes, símbolos como rejas, capuchas, «cinta canela» -frecuentemente usada por los criminales para envolver o amagar a los cuerpos de sus víctimas-… Es una realidad desoladora. El tratamiento a color (excepto en «Ajuste de cuentas») hace que la iconocidad (entendida como semejanza) de las escenas se exalte. Los cortes en el encuadre también amplifican ese sentido de amputación al que aluden.
Una fotografía bonita es una imagen que se olvida fácilmente. El poder del trabajo de Alejandro radica, precisamente, en que son imágenes duras donde los tratamientos estéticos están al servicio de dramatizar la situación, no de poetizarla. Así, el uso de la subexposición o las viñetas contribuye a esta atmósfera sórdida.
Es una serie llena de fricción cognitiva, que «rechina». Provoca emociones profundas, aún en quien no conoce el contexto, y eso le brinda a este cuerpo un matiz universal. Sus ligas con el surrealismo solamente nos hacen pensar que esto que nos presenta Alejandro es apenas un símbolo de algo que ocurre en la realidad.
Mientras que vemos en las fotos hechas por Contreras torsos, cabezas y piernas, en la realidad esto se hace con seres humanos de carne y hueso que aparecen en baúles de automóviles, colgados desde puentes peatonales o arrojados en los campos o en basureros urbanos. Sin embargo, estos maniquíes despersonalizados son un efectivo recordatorio de esta horrorosa situación.
La dureza en las fotografías de Alejandro no llega a la crudeza ni lo explícito, y en ese sentido son una sugerencia sumamente efectiva y que puede mover a quienes la observan. Ahí se encuentra una gran parte del poder de esta serie. Mientras que las imágenes directas de cadáveres mutilados es demasiado explícita, los maniquíes sirven como un vehículo muy efectivo para poder analizar y comprender este horror de una manera que soporta un escrutinio continuado: una armonía muy efectiva entre las evocaciones del horror a través de la insinuación.
Recomendaciones para Alejandro
La recomendación sencilla. El tratamiento en blanco y negro de la foto «Ajuste de cuentas» rompe la cadencia y consistencia de la serie. Es una imagen que contribuye, pero creo que valdría la pena dejarla a color, como el resto de la serie. Es importante tratar de ser consistente en el tratamiento estético y asegurar que tiene un sentido pertinente a lo que se quiere comunicar.
¿Qué hacer con este trabajo? Esta es una serie muy poderosa, bien tratada y bien fotografiada con un gran tema que está en su momento social decisivo (parafraseando al maestro Cartier-Bresson). Los aspectos estéticos son muy consistentes y este es un cuerpo de obra que podría ser publicado en alguna revista como las mexicanas Cuartoscuro, Proceso o diarios como El Universal.
La recomendación compleja
Seguir trabajando. Este es un cuerpo de obra muy bueno, pero que corre el riesgo de convertirse en flor de un día. Hacer una foto buena no es tan difícil, hacer una serie buena (consistente en lo estético, con un buen tema y un sujeto sólido) es mucho más difícil. Pero lo que realmente hace la diferencia es la capacidad de seguir generando estos cuerpos de obra, con esta potencia en todos los sentidos. Es necesario continuar trabajando, enfocarse, analizar a fondo por qué esta serie funciona tan bien, cómo podría mejorarse y, sobre todo, cómo extender este tema, cómo hacerlo más sofisticado, pensarlo como un «capítulo de libro»: ¿Qué sigue?
A manera de conclusión
Invito a todos los lectores a que también escriban algo en el área de comentarios al final de este post: estoy seguro de que ahí podremos seguir la conversación y Alejandro recibir más retroalimentación de su trabajo.
Finalmente, espero lanzar otro reto como este a través de mi Newsletter. Me propongo hacerlo cada mes porque implica tiempo y atención para hacerlo bien y creo que es una actividad muy fructífera tanto para el fotógrafo elegido como para todos los lectores. Reitero mi invitación a suscribirse al Newsletter.
Mi felicitación a Alejandro Contreras por un trabajo tan poderoso y mi invitación a que aproveche este cuerpo de obra pero, sobre todo, a que no se convierta en un One Hit Wonder, sino en un fotógrafo relevante, consistente, cuya solidez y empeño sean «a prueba de balas.» Si lo logra, como dicen, lo demás es lo de menos.
Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada en la Universidad Panamericana (Ciudad de México).
Autor de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo o Instagram, el ojo del mundo, entre otros.
Comunicador transmedia: conductor de radio, columnista en el periódico El Universal (Cd. de México).
Co-fundador de la Sociedad Mexicana de Daguerrotipia y miembro de The Photographic Historical Society (Rochester, NY).
Las opiniones vertidas en los artículos y producciones audio-visuales son personales.
© 2017 by Óscar Colorado Nates. Todos los Derechos Reservados. Esta publicación se realiza sin fines de lucro y con fines de investigación, enseñanza y/o crítica académica, artística y científica.
Notas
[1] Ruíz, Lucio Fernando. «Matemáticos y acusmáticos». https://arboldetintalibros.wordpress.com/2011/11/02/matematicos-y-acusmaticos/ Consultada el 15 de junio de 2017
[2] Payri Blas. «Tipos de escucha». http://sonido.blogs.upv.es/presentacion/tipos-de-escucha/ Consultada el 15 de junio de 2017
[3] Martin, Will. «The 13 most dangerous countries in the world.» http://www.independent.co.uk/news/world/politics/most-dangerous-countries-in-the-world-criminality-index-a7450266.html Consultada el 15 de junio de 2017
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