Imogen Cunningham y su talento poligonal

Un informe especial sobre una fotógrafa influyente y polifacética que trabajó durante siete décadas con su cámara.

Por Óscar Colorado Nates*


Imogen Cunningham (Estados Unidos, 1883-1976) tuvo una carrera fotográfica de siete décadas que abarcó el retrato, la fotografía botánica, el desnudo o la fotografía de calle. Fue una mujer que desafió fronteras y no se dejó encasillar en un solo estilo. [1]

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Imogen Cunningham.

Primeros años

Imogen Cunningham nació en Portland (Oregon, Estados Unidos), el 12 de abril de 1883. Su padre, Isaac Burns Cunningham, era un personaje peculiar: librepensador, teosofista, espiritualista y vegetariano. La madre, Susan Elizabeth Johnson, era una metodista de Missouri. [2]

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Imogen Cunningham. Retrato de su padre, Isaac Burns Cunningham, cuando el hombre tenía 90 años.

Imogen, número cinco entre diez hermanos,[3]  debió su nombre a Imogena, uno de los personajes principales de la tragicomedia romántica de William Shakespeare “Cimbelino”.[4] [5]

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Thomas Burke. “Shakespeare: Cymbeline, Act I, Scene II”. Siglo XVII

La familia Cunningham se mudó a Port Angels (Washington) a Seattle en 1889. El padre  manejaba un negocio de carbón y madera.[6]

Imogen fue una niña arisca que parecía no encajar en ningún lado y cuyos intereses discrepaban del resto de la familia.[7] Sin embargo, la pequeña tenía una marcada vocación artística desde su primera infancia: dibujaba al grafito y le fascinaban las ilustraciones de una edición del Infierno de Dante. [8]

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Gustave Doré. Ilustraciones para la “Divina Comedia” de Dante.

Sus padres alentaron el interés artístico de la niña y le costearon lecciones de arte,[9] a pesar de ser un lujo casi impensable para la familia.[10]

A los 18 años la joven Imogen se matriculó en un curso de fotografía por correspondencia en la American School of Art de Stranton, Pennsylvania. Las lecciones incluían una cámara fotográfica de madera de 4×5 pulgadas que se convirtió en el primer equipo fotográfico de Cunningham. [11] El padre apoyó a la hija construyéndole un cuarto oscuro.[12]

Estudios universitarios

Imogen realizó los estudios medios superiores en la Broadway High School en Seattle y en 1903 se matriculó en Ciencias Químicas en la Universidad de Washington en Seattle.

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Imogen Cunningham estudió química en ese recinto de la Universidad de Washintgon en Seattle, (la foto data de ca. 1895)

La joven Cunningham se costeó a sí misma los estudios superiores trabajando como secretaria y haciendo fotografías de plantas para las clases de botánica.[13] Este primer contacto con el mundo vegetal sería de enorme importancia cuando, dos décadas después, haría algunas de las fotografías de flores más importantes de la historia.

Self Portrait, Edward Curtis Studio, 1908

En aquellos años universitarios ocurrió un hecho determinante para la joven: Imogen conoció el trabajo fotográfico de Gertrude Käsebier.

Las imágenes pictorialistas de una de las fotógrafas más destacadas de Estados Unidos dejó a Cunningham sin hba, en particular la foto titulada Blessed Art Thou Among Women.

Gertrude Käsebier. "Blessed are thou among women." 1899 (impresión de 1903)
Gertrude Käsebier. “Blessed are thou among women.” 1899 (impresión de 1903)

Fue un momento crucial en la vida de Cunningham, pues es el punto exacto en el que -sin importarle nada- cuando se determinó a seguir una carrera fotográfica profesional.[14] Imogen permaneció en la Universidad y es en 1906 cuando se hace un autorretrato desnuda. Este sería uno de los grandes ejes temáticos de su carrera fotográfica que le generarían grandes críticas porque se atrevería a fotografiar desnudos de hombres o de mujeres embarazadas, temas considerados tabú en la aún estricta sociedad estadounidense que aún reverberaba, a principios del siglo XX con la moral victoriana.

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Imogen Cunningham. Autorretrato desnuda. 1906

La formación científica de Imogen Cunningham se convirtió en un hecho fundamental en su carrera fotográfica. Su profesor de química, el profesor Horace Byers también fue de gran importancia durante la primera etapa formativa de la fotógrafa. Por aquella época Cunningham escribe el texto titulado “Procesos Modernos en Fotografía.”[15]

Bajo el ala de Edward S. Curtis

Terminados los estudios universitarios, Imogen trabaja en el estudio fotográfico de Edward S. Curtis, uno de los retratistas de los habitantes originarios de Norteamérica más importantes en Estados Unidos.

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Edward S. Curtis, uno de los retratistas más importantes de los habitantes originarios de Estados Unidos.

Edward Sheriff Curtis fue un fotógrafo y cronista que trabajó en el campo de la antropología con las imágenes de nativos estadounidenses y creó un trabajo monumental: The North American Indian (1907-1930) con la colaboración de William E. Myers, ex periodistas encargado de redactar los textos de carácter etnográfico.[16]

La joven Cunningham aprende en el estudio de Edward S. Curtis el positivado mediante la técnica de la platinotipia que aprende de uno de los empleados de Curtis: A.F. Muhr. [17]

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Platinotipia. Roy Clark, © Wine Country Camera

La platinotipia, técnica de positivado mediante contacto,[18] es una técnica extremadamente difícil de dominar. El desaparecido Michael Richmann decía que tuvo que trabajar durante más de seis meses y realizar al menos cien intentos antes de poder obtener resultados consistentes con la platinotipia.[19] Sin embargo, los esfuerzos que implica la impresión con platino son recompensados: Se trata de una técnica que genera una amplia y suave gama de tonos de gran permanencia.

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El proceso de la platinotipia es caro y laborioso, pero la calidad de impresión es incomparable. Foto por Dr. Mike J. Ware y Peter Bargh © Alternative Photography

Fue una técnica desarrollada a finales del siglo XIX que declinó después de las II Guerra Mundial por el elevado coste del platino y hoy se considera una técnica fotográfica alternativa.[20] En lugar de haluros de plata, se utiliza una solución de platino (y también muchas veces paladio -de ahí la técnica del platino/paladio) como soporte foto-sensible para positivar la imagen fotográfica. Esta técnica fue de enorme importancia en la fotografía de Imogen, pues a la par de otros importantes fotógrafos como Edward Weston, Tina Modotti o Manuel Álvarez Bravo, dotó a las imágenes de Cunningham de una calidad insólita.

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Manuel Álvarez Bravo. “Trabajadores del fuego (bomberos)” (1935. Impresión al platino
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Tina Modotti. “Alcatraz” (1924-1926) Impresión al platino
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Edward Weston.  “Attic” (1901) Impresión al platino

Pero Imogen aprendió algo incluso más importante que la platinotipia en el estudio de Edward S. Curtis; ahí se adentró en el género que le abriría las puertas de Vanity Fair y del hogar de muchos famosos: el retrato.[21] En aquella época Imogen se interesa en las personas como sujeto “…quizá porque la gente no tiene duplicados. Si miras una puesta de sol, ocurre un día tras otro, pero las personas son siempre diferentes, incluso son diferentes segundo a segundo.” [22]

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Finalmente, en el estudio de Curtis, la joven fotógrafa trabajó durante trabaja largas horas en el área de retoque de los negativos de indígenas estadounidenses. Aunque Cunningham se declaraba autodidacta y solía decir que siempre era mejor el aprendizaje que la educación,[23] en realidad esta fotógrafa debió mucho de su técnica y estilo, en particular cuando hacía retratos, a la época formativa en el estudio Curtis.

Imogen Cunningham obtuvo su grado universitario en 1907 gracias al trabajo recepcional titulado “The Scientific Development of Photography” donde pone a examen el trabajo de Edward S. Curtis. [24]

El posgrado

En 1909, dos años después de haber llegado al Estudio Curtis, Imogen consigue un préstamo del Washington Women’s Club para estudiar el posgrado en química en Dresde, Alemania. Imogen Cunningham estudió  entre 1909 y 1910 en la Technische Hochschule bajo la tutela el Robert Luther. [25]

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El Instituto Politécnico en la  Bismarckplatz de la Technische Hochschule en Dresde. (ca. 1900)

El tema de estudio de Imogen fue, nuevamente la platinotipia. Durante los años del posgrado Imogen pudo asistir a la Exposición Internacional de fotografía (1909) donde pudo observar el trabajo de otros maestros internacionales.[26] En el laboratorio era la única mujer, pero eso no le importó a la indomable Cunningham. [27]

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Imogen Cunningham. Autorretrato. (1909)

Para 1910 Imogen termina su tesis doctoral titulada “Aboth the Direct Development of Platinum Paper for Brown Tones” (Sobre el desarrollo de la platinotipia para tonos marrones). Es un trabajo que propone mejoras en la sesibilidad del papel así como detalles enriquecidos en la zona de las altas luces al usar virados en sepia.[28]

De regreso a Seattle

En 1910 Cunningham regresó de Europa y en el camino a casa conoció a Gertrude Käsebier; luego al llegar a puerto conoció en Nueva York a otro fotógrafo fundamental: Alfred Stieglitz. Imogen quedó impactada con la figura del maestro y se sorprendió con la cordialidad de Käsebier.[29]

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La joven doctora/fotógrafa no quiso permanecer en nueva York y prefirió regresar a Seattle, a pesar de que solamente tenía $12 dólares. A pesar de todo, logró  para abrir su estudio de retrato.[30] Muy pronto comenzó a ser apreciada como fotógrafa pictorialista (una de las primeras en el oeste de los Estados Unidos) [31] y por sus retratos. Incluso llega a formar parte de la Society of Seattle Artists y se distinguió por un estilo marcadamente pictorialista donde empleaba, casi siempre, el foco suave.[32] El trabajo como retratista de Imogen Cunningham se iba solidificando, y pocos imaginaban que frente a su cámara acabarían los rostros de Frida Kahlo o Man Ray.

A continuación, algunas de las fotografías que hizo Imogen Cunningham de la bailarina Martha Graham.

Los años de 1913 y 1914 fueron de crecimiento para la fotógrafa: realizó sus dos primeras exposiciones personales en el Portland Art Museum  y en el Brooklyn Institute of Arts and Sciences de Nueva York. En aquella ciudad también participó en la muestra International Exhibition of Pictorial Photography. [33]

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Imogen Cunningham. “Edward Weston y Marguerite Mather” (1923)

 

Del matrimonio al escándalo

En 1915 Imogen se casó el artista y grabador estadounidense Roi Partridge a quien hizo una serie de fotografías desnudo en medio de la naturaleza en The Town Crier (Seattle). Estas imágenes provocaron auténtico escándalo.[34]

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Imogen Cunningham. Su marido Roi Partridge en The Town Crier (1915)

Imogen, citada por Luis Gómez, decía: “Un crítico de otro periódico escribió una crítica muy dura calificando mi obra de muy vulgar. No tuvo el mínimo impacto en mi quehacer.”[35]

No habría que olvidar lo cerca que aún estaba, por aquella época, el conservadurismo victoriano. Aquella actitud moralista regulaba, de un modo u otro  lo que podría rebasar las fronteras de la decencia en materia fotográfica.[36]

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Y es que en los desnudos que hacía Cunningham existía un extraño contraste entre el sujeto y su tratamiento. La fotógrafa se interesaba por descontextualizar el cuerpo y convertir las formas orgánicas del cuerpo desnudo en formas y valores plásticos. [37] No le interesaba el erotismo ni la genitalidad. Sin embargo, los sujetos que fotografiaba (ya se mencionaban la figuras masculinas o mujeres embarazadas) eran motivos fotográficos muy poco habituales en la cultura local. [38]

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Gloria Crespo MacLennan dice, con razón, que Cunningham “…fotografiaba con la mirada de una mujer, manteniéndose ajena a la visión masculina que dominaba el gremio de la fotografía por entonces. Así, sus desnudos se alejan de lo obsceno, de la cosificación del cuerpo de la mujer asociado a la sexualidad, la procreación o la divinidad y ponen de manifiesto el valor y la belleza del cuerpo en sí mismo, sea este masculino o femenino. La artista persigue la belleza a través de las formas.”[39]

Se trata, como se ha escrito antes, de una forma de ver al cuerpo humano más bien helénica, cuando los griegos veían un vínculo entre la excelencia moral y la perfección física como signo de triunfo. [40]

The Bather, 1915

A Cunningham simplemente le interesaba el curpo, muy lejos del morbo. No tenía absolutamente ningún interés en las referencias pornográficas (tema que sí sería explicitado en trabajos fotográficos posmodernos[41]). En cierta medida, para Cunningham el cuerpo no dejaba de ser una suerte de cáscara de carácter más bien anecdótico. Luis Gómez dice que Cunningham “Del mismo modo que ahuyentó lo obsceno y la cosificación de la mujer, desterró la vulgaridad.”[42]

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Además, Cunningham afirmaba que estos primeros desnudos estaban vinculados a la mitología griega y el cristianismo, hecho que Mary Warner Marion califica, inexactamente en nuestra opinión, de estratagema.[43] Cunningham siempre fue muy franca y abierta[44] y no necesitaba de artimañas para velar sus intenciones. En última instancia, a Imogen las críticas de los moralistas le importaron muy poco y le afectaron aún menos pues, aunque una oleada de críticas calificara su trabajo como vulgar “…no afectaron en un ápice a mi negocio.” [45]

Del pictorialismo a la objetividad

La pareja Cunningham-Partridge procreó tres hijos: Gryffid (1915) y los gemelos Rodal y Padraic (1917).[46] En aquellos años expuso en el Pittsburgh Salon of National Photographic Art y en el Philadelphia Salon además de la Panama-Pacific International Exposition (San Francisco). Sin embargo la maternidad provocó una pausa entre 1971 y 1920 en el trabajo fotográfico de Cunningham.

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A pesar de que por aquellos años no tenia un estudio y que sus hijos eran aún pequeños, la década comprendida entre 1920 y 1930 fue de una fertilidad inusual en la carrera de Imogen Cunningham. [47]

En esos años la fotógrafo se hizo amiga de Edward Weston y trató a Tina Modotti. [48] Es una época en la que Cunningham se aparta lentamente del Pictorialismo para abordar la fotografía directa, más al estilo de Paul Strand. Entre la fascinación por la máquina, típica en el inicio del siglo XX, y el interés por la geometría, Imogen Cunningham comenzó a trabajar más con la lógica de la Nueva Objetividad de Renger-Patzsch que el pictorialismo de Käsebier.

En esta época, Cunningham crea Triangles, una composición de un desnudo dispuesto de forma geométrica y que juega con ángulos y curvas. Se trta de un estudio de la forma, el patrón y la luz, que preserva -a pesar de todo- la calidez y sensualidad del cuerpo.[49]

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Imogen Cunningham. “Triangles” (1928)

Imogen regresa al retrato y hace fotos al Ballet Intime de Adolph Bolm. Además, retoma un viejo interés: la botánica y las composiciones de carácter floral.  Ocurre un importante cambio en su estilo cuando se aproxima cada vez más al sujeto fotográfico.[50]

Utiliza las flores y plantas de su jardín, troncos y árboles al tiempo que magnolias y alcatraces alternando con serpientes y cebras del zoológico.[51]

Composiciones florales

La maternidad mantuvo ocupada a Cunningham, pero no lo suficiente como para hacerla olvidar la cámara. Entre 1923 y 1925 trabajó los temas botánicos hasta el punto de la abstracción, hecho que le ha valido el ser comparada con las pinturas de Georgia O’Keeffe (esposa, por cierto, de Alfred Stieglitz).[52]

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Otro de los artistas que guardan un diálogo ínter-textual con Imogen es el trabajo botánico de Karl Blossfeldt. Al igual que el maestro alemán, Cunningham crea composiciones donde arregla la disposición de sus sujetos en búsqueda de patrones y con un diseño intencionado.

Hay otros objetos de uso cotidiano que se cuelan en la fotografías de Imogen como cajones de botones, el lava-platos o huevos.[53]

Es un momento donde el estilo pictorialista da paso a temas genuinamente modernistas, [54] más propios de las vanguardias que de los pre-rafaelistas como Julia Margaret Cameron. Se trata de un período donde la abstracción[55] adquiere, en las fotografías de Cunningham, un pulso vital.

No es extraño el ínter-texto entre Cunningham o los germanos anteriormente mencionados (Albert Renger-Patzsch y Karl Blossfeldt): siempre es importante recordar la educación teutona y los años que estudió Cunningham en Alemania. En realidad, Imogen se convierte en una suerte de embajadora de la Nueva Objetividad en el Oeste Estadounidense[56] con el estilo denominado Precisionismo. [57]

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Cunningham se aparta del estilo de Edward Weston, marcadamente trascendentalista.[58] No habría que olvidar que para los trascendentalistas el alma del mundo y el alma de cada persona es idéntica.[59] La falta de sentimentalismo de las magnolias y alcatraces de Cunningham les otorga un carácter más bien estoico. La fotografía Magnolia Blossom (1924) es un destilado del estilo de Cunningham; ninguna estrella de Hollywood fue captada por Imogen con una belleza radiante y comparable a las magnolias de la fotógrafa.[60]

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Imogen Cunningham. “Magnolia Blossom” (1925)

El regreso al retrato

Para finales de la década de 1920, Edward Weston selecciona ocho de las fotografías botánicas de Imogen Cunningham, junto con un paisaje industrial y un desnudo, para que participe en la exposición Film und Foto en Stuttgart, Alemania. [61] Es un momento importante para Cunningham quien cambia de la botánica a la anatomía humana, en particular planos detalle de manos. [62]

Ha finales de la década de 1920 Cunningham envía sus fotos a diferentes publicaciones pero son rechazadas. [63] Es en 1931 cuando conoce a Martha Graham, primera bailarina expresionista en Estados Unidos quien se inspiró en las composiciones pictórica de Wassily Kandinsky. Graham se sintió muy cómoda expresando su danza frente a la cámara de Imogen Cunnigham. De 90 negativos la revista Vanity Fair publicó dos fotografías en el número de diciembre de 1931. [64]

El grupo f/64

La escena artística en la Bay Area de San Francisco era un hervidero cultural. En lo fotográfico ya se había dado un vuelco total al Pictorialismo y en el espíritu de la Fotografía Directa de Strand y el Precisionismo estadounidense la fotografía del nuevo continente iba adquiriendo su propia gramática. Weston ya había comenzado a preconisar la importansia de fotografiar con ópticas precisas, imprimir en papel brillante y, sobre todo, emplear una profundidad de campo amplísima. Los valores compositivos, lumínicos y de textura prevalecían sobre cualquier otro criterio. Eran tiempos difíciles: La Gran Depresión golpeaba también a la clase intelectual.

En este clima, en 1932 se organizó una fiesta en una granja en Oakland (California) de donde surgieron los miembros del colectivo f/64: Imogen Cunningham, Edward Weston,  Ansel Adams junto con Willard Van Dyke, Henry Swift, John Paul Edwards, Brett Weston, Consuelo Kanaga, Alma Lavenson, Sonya Noskowiak, y Preston Holder. [65]

Algunos miembros del Grupo f/64

El colectivo f/64, fue bautizado así por la abertura del diafragma que, en combinación con película de placa en formato grande (8×10”) generaba una profundidad de campo muy amplia. Era un un nombre que aludía a la precisión y nitidez de la forma por encima de cualquier otra consideración o valor.

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Ansel Adams e imogen Cunningham

Sin embargo, Cunningham no había hecho del f/64 su religión ni de la fotografía directa su credo. De hecho, Imogen violó cuanto tabú preconizaba el grupo f/64: Efecto sabatier, exposiciones múltiples, impresiones negativas y toda suerte de experimentación con el proceso fotográfico. [66]

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Los miembros del f/64 usaban cámaras de gran formato, como se puede apreciar en esta fotografía de Ansel Adams operando su cámara.

En realidad, la naturaleza artística de Cunningham era demasiado flexible y maleable como para constreñirse a los estrictos cánones del f/64. Imogen coquetea, impúdica, con notas derivadas del Dadá y el surrealismo. Se inspira en fotógrafos como Cecile Beaton o Edward Steichen y sus experimentaciones. [67]

El Grupo f/64 tuvo gran influencia, pero en realidad no duró mucho. Muy pronto sus miembros se mudaron a Los Ángeles o Nueva York y la dinámica grupal se transformó en un conjunto atomizado de visiones personales. Luego de una década, el capítulo fotográfico iniciado por el f/64 se cerró. [68] [69]

La feria de las vanidades

En 1934 Imogen recibe una invitación de la revista Vanity Fair para trabajar en Nueva York. El marido discrepó, pero Cunnigham aceptó y Roi Partridge, quien sufría la creciente independencia de su mujer, [70] acabó firmando los papeles del divorcio. [71]

En la década de 1930 la revista Vanity Fair, publicada por Condé Nast, era la quintaesencia de la mirada modernista y la sofisticación. La revista hacía eco al interés de Cunningham en la cultura popular. Así que la colaboración de Imogen con la revista  produjo, entre 1932 y 1935 una gran variedad de retratos de celebridades como Spencer tracy, James Cagney, Joan Blondell, Ernst Lubitsch, Warner Oland, Frances Dee, Frida Kahlo, Alfred Stieglitz, Herbert Hoover, Gertrude Stein, August Sander, Man Ray, Minor White, Edward Weston, Jules Romains, Gertrude Stein, Somerset Maugham, Morris Grave…[72] A pesar de la celebridad de sus sujetos, son mostrados como personas de carne y hueso;[73] el estilo de Imogen era directo y poco glamuroso, [74] y ese fue precisamente el secreto de su éxito. [75]

Hacia 1935 destacan sus exposiciones individuales en la E. B. Crocker Art Gallery (Sacramento) y el Dallas Art Museum (Texas) y termina su trabajo en Vanity Fair. Es una etapa de experimentación donde explora el color y el formato medio (2¼ x 2¼ pulgadas).

En la década de 1940 hay un nuevo giro en la carrera de la Cunningham, quien se interesa por la fotografía de calle y adopta los formatos de cámara pequeña.[76] Aunque nunca creyó demasiado en la educación formal (a pesar de haber obtenido un doctorado), se convierte en una de las primeras académicas de la fotografía en Estados Unidos al impartir clases, a invitación de Ansel Adams, en la California School of Fine Arts, uniéndose a los talentos de otros fotógrafos que también compartieron su trabajo en las aulas universitarias, como Minor White o Dorothea Lange. Cunningham colaboró en esta institución durante varias décadas. [77]

En 1946 Imogen entra en contacto con la fotógrafa Lisette Model, [78] quien la influye poderosamente; nuevamente cambia de formato y adopta la cámara Rolleiflex.

Fotografía de calle

Durante dos décadas (entre 1950 y 1960) Imogen trabaja dos géneros en paralelo: se mantiene en la fotografía de retrato, en este caso capturando los rostros de los poetas de la generación beat y la fotografía urbana en las calles de San Francisco.

En lo referente a la fotografía de calle, Imogen Cunningham siempre decía que eran sus “fotos robadas”,[79] actitud que afianzó el criterio aún vigente de la captura cándida, donde el sujeto no es totalmente consciente de ser fotografiado y por tanto se comporta de forma más natural. [80]

El reconocimiento a su trabajo se extiende y las exposiciones se multiplican.[81] Incluso la cadena de televisión KRON-TV produce un documental que trata sobre el trabajo que hace la fotógrafo con niños invidentes.

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Imogen Cunningham. (1958)

La consolidación

Para la década de 1960 Cunningham ha trabajo durante más de cuatro décadas con la cámara y su obra está en plena etapa de consolidación. No es extraño que la George Eastman House decidiera comprar una colección extensa de las fotografías de Imogen. Viajó extensamente a Europa, donde fotografió a Man Ray, Paul Strand y August Sander. [82] El optimismo del humanismo de la post-guerra le resultó intrigante.[83]

En la década del flower power, Cunningham dejó -paradójicamente- la botánica atrás para concentrar su cámara en el movimiento contracultural de la generación beat. No hay que olvidar que el área de la Bahía de San Francisco era uno de los epicentros del movimiento hippie.[84]Aunque no se proclamaba feminista, muchas de sus actitudes defendían abiertamente a la mujer y denunciaban la injusticia en los salarios entre hombres y mujeres en las mismas posiciones.[85]

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Jim Alinder. “Retrato de Imogen Cunningham” (1967)

En esta etapa de su vida experimenta con el formato de las fotografías Polaroid, la prestigiada revista Aperture publica una monografía sobre su obra.[86] En lo académico se dedica a impartir clases en el San Francisco Art Institute, institución donde colabora hasta 1967, año en el que se le nombra miembro de la National Academy of Arts And Sciences y se presenta una retrospectiva en lal Stanford Art Gallery. Además, publica su primer libro. [87]

Últimos años

Para 1970 Imogen cuenta ya con 87 años de edad y obtiene una Beca Guggenheim que le permite imprimir su trabajo y organizarlo.[88] La Smitshonian Institution adquiere una selección significativa de su fotografía. Recibe el doctorado honoris casua en Bellas Artes por el California College of Arts & Crafts (Oakland) y la Universidad de Washington le otorga la distinción Alumnus Summa Laude Dignatus. Joseph Alioto, alcalde de San Francisco proclama el 12 de noviembre como “Día de Imogen Cunningham”.

After Ninety

Al cumplir 90 años, inicia su serie After Ninety que trata sobre la vejez humana. Comienza su serie After Ninety, acerca de la vejez. La fotógrafa crea el Imogen Cunnigham Trust, con la intención de que una entidad pudiera gestionar su trabajo fotográfico y ofrecer garantías para la difusión y conservación de la obra de siete décadas. Es la etapa final en la vida de Imogen y recibe un nuevo doctorado honoris causa, en esta ocasión por el Mills College en Oakland.

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Imogen Cunningham permaneció activa hasta los últimos días de su vida. En su trabajo After Ninety explora a sus contemporáneos haciendo retratos que se enlazan a la obra de Lisette Model y Diane Arbus, en particular el retrato de Irene Bobby Libarry y sus numerosos tatuajes.[89]

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Imogen Cunningham. “Irene «Bobbie» Libarry”. (1976)
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Imogen Cunningham. “Irene «Bobbie» Libarry”. (1976)

Cunningham no pudo terminar After Ninety[90]; fue hospitalizada[91] y una semana después falleció en San Francisco el 23 de junio de 1976, a los 93 años. [92]

Apreciación

Imogen Cunningham llegó a ser calificada como la “abuela de la fotografía”. [93] Su legado y diversidad fotográfica se han convertido en una enseñanza sobre la importancia de experimentar permanentemente con la cámara. [94]

Lisa Soccio dice que “…su trabajo se caracteriza por un potente formalismo y un interés por el diseño y la estructura…”[95]

Robert D. McFadden  opina que Imogen Cunningham no fue, necesariamente una innovadora, si fue capaz de aportar originalidad, ingenio y frescura a sus motivos fotográficos.[96]

Judy Dater confiesa su asombra ante el arrojo de Cunningham para dedicarse tanto a la química como a la fotografía, actividades tradicionalmente masculinas en los inicios del siglo XX.[97]

Imogen Cunningham tenía los pies en la tierra, era simpática pero también devastadora, incluso ácida, [98] al opinar sobre el trabajo de otros.[99]

Richard Lorenz la considera la quintaesencia de la fotografía del siglo XX[100] y escribió: “Con su mezcla de arte y ciencia -su singular síntesis de forma y poesía-, Cunningham ha producido algunos de los iconos más fascinantes y memorables de la historia de la fotografía. Durante toda su vida, Cunningham mostró una asombrosa capacidad de comprensión, de interpretación y de resistencia y con ello se convirtió en la fotógrafa más importante de la Costa Oeste americana.”[101]

Legado

Imogen Cunningham influyó en la obra fotográfica de Francesca Woodman.[102]  También inspiró a Diane Arbus e incluso a Robert Frank. Leyendas como Irving Penn admiraban las impresiones al platino de Cunningham. En cuanto al desnudo, influyó en figuras como Vivien Maricevic y Abigail Ekue. [103]

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A manera de conclusión

Imogen Cunningham fue una fotógrafa ejemplar y que desarrolló su talento fotográfico cruzando fronteras y épocas, pasando del pictorialismo a la fotografía directa, del surrealismo a la precisión del grupo f/64, del retrato de estudio a la fotografía de calle. Permaneció activa durante tres cuartas partes del siglo XX, lo que ya es en sí mismo un logro.

Su fotografía botánica es una de las mejores del mundo, en un género que pudiera resultar facilón por la belleza intrínseca del sujeto, Imogen capta abstracciones precisas, subrayadas por la suntuosidad de la impresión al platino.

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Sin duda sus conocimientos de química fueron un elemento fundamental en la calidad de sus impresiones, pero su interés por el arte -desarrollado desde los primeros años de vida- se plasma lo mismo en desnudos que en magnolias. Es un entrecruce único de ciencia y estética, como ocurría con Berenice Abbott.

Imogen Cunningham es una de las más grandes figuras de la fotografía del siglo XX no solamente por su propio talento y la calidad de su obra. También puede medirse la estatura de un artista por la escuela que deja y a los discípulos que inspira. El que se haya convertido en fuente de motivación para artistas de la talla de Diane Arbus o Francesca Woodman son un testimonio de la herencia visual que dejó Cunningham.

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Mujer independiente, fotógrafa versátil. Imogen Cunningham es una de esas figuras fundamentales de la cultura actual que lo mismo se atesora por su independencia que por su talento, por la longevidad de su obra como por la diversidad temática.

Una de sus frases más famosas fue “¿Cuál es mi fotografía favorita? ¡La que haré mañana!”[104] También decía: “No cazo nada, no cazo cosas, solamente espero hasta que algo me asombra.”[105]

Y es que, a una mujer de esta talla, sorprende el que no le importara gran cosa la celebridad, pues ella mismas decía: “La fama la alcanzas luego de morir. Mientras estás viva se trata de notoriedad, y es una molestia. Yo no considero tenerla. Soy simplemente una mujer que trabaja.”[106]

Si muchos fotógrafos son cazadores del instante decisivo, Imogen Cunningham parece que atrapó una mariposa que mantiene, con suavidad, en sus manos abombadas para luego dejarla volar. Todo, con la suavidad de una magnolia.


ocn2* Por Óscar Colorado Nates,
(Ciudad de México, 1969)

Académico, crítico, analista y promotor de la fotografía.

Doctor cum laude en Ciencias de la Documentación por la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Narrativa y Producción Digital por la Universidad Panamericana (Cd. de México) donde es Investigador de Tiempo Completo y Profesor Titular de la Cátedra de Fotografía Avanzada así como Docente de Posgrado en Narrativa y Nuevas Tecnologías

Autor de media docena de libros como Fotografía 3.0; El Mejor Fotógrafo del Mundo; Instagram, el ojo del mundo; Fotografía de Documentalismo Social; Fotografía Artística Contemporánea; El Mejor Fotógrafo del Mundo Pensamientos Decisivos: 650 reflexiones fotográficas.

Conductor, productor y director de Imagen Líquida, programa de radio sobre fotografía.

Miembro del Seminario de Imagen y Cultura, la Asociación Mexicana de Estudios de Estética, el Seminario Permanente de Análisis y Crítica Cinematográfica (SEPANCINE) y de The Photographic Historical Society (Rochester, NY), entre otras agrupaciones académicas.


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Fuentes de investigación

Notas

[1] «Imogen Cunningham Facts», YourDictionary, accedido 5 de febrero de 2018, https://biography.yourdictionary.com/imogen-cunningham.

[2] «Imogen Cunningham American Photographer. Biography.», The Art Story Modern Art Insight, accedido 5 de febrero de 2018, https://www.theartstory.org/artist-cunningham-imogen-life-and-legacy.htm#biography_header.

[3] Robert D. McFadden, «Minor White and Imogen Cunningham, Photographers, Are Dead. Pictures in 75-Year Career Display Wit and Fresh Outlook», The New York Times, 26 de junio de 1976.

[4] «Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[5] «Cimbelino», Blog, Shakespeare Total (blog), accedido 6 de febrero de 2019, https://shakespeareobra.wordpress.com/cimbelino/.

[6] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[7] «Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[8] Ídem

[9] «Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, accedido 5 de febrero de 2018, https://huxleyparlour.com/artists/imogen-cunningham/.

[10] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[11] Lumiere Gallery, «Imogen Cunningham», accedido 5 de febrero de 2018, https://lumieregallery.net/wp/247/imogen-cunningham/.

[12] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[13] Kevin Ames, «On Photography: Imogen Cunningham, 1883-1976», PhotoFocus (blog), 6 de enero de 2019, https://photofocus.com/inspiration/on-photography-imogen-cunningham-1883-1976/.

[14] «Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[15] Ídem

[16] Mick Gidley, «Edward S. Curtis. American Photographer», Encyclopaedia Britannica (blog), accedido 10 de febrero de 2019, https://www.britannica.com/biography/Edward-S-Curtis.

[17] Matthew Bamberg, Quick and Easy Ideas Taken from the Master Photographers of the Twentieth Century (Boston: Cengage Learning, 2010).

[18] Joe Lipka, «A Guide to Platinum Printing», Unblinking Eye (blog), accedido 10 de febrero de 2019, https://unblinkingeye.com/Articles/QAlt/qalt.html.

[19] Michael Reichmann, «The Platinum Print», The Luminous Landscape (blog), 13 de enero de 2009, https://luminous-landscape.com/the-platinum-print/.

[20] «Popular Photographic Print Processes: Platinum and Palladium Prints», The Library of Congress (blog), accedido 10 de febrero de 2019, https://www.loc.gov/rr/print/coll/589_platinum.html.

[21] Tom Ang, Photography. The definitive visual history (Dorling Kindersley Limited, 2014). Pág. 159

[22] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[23] Gloria Crespo MacLennan, «Imogen Cunningham: desnudos en tiempos oscuros», Periódico digital, El País (blog), 7 de diciembre de 2017, https://elpais.com/cultura/2017/12/06/babelia/1512560913_415601.html.

[24] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[25] Kevin Ames, «On Photography: Imogen Cunningham, 1883-1976», PhotoFocus (blog), 6 de enero de 2019, https://photofocus.com/inspiration/on-photography-imogen-cunningham-1883-1976/

[26] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[27] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[28] Kevin Ames, «On Photography: Imogen Cunningham, 1883-1976», PhotoFocus (blog), 6 de enero de 2019, https://photofocus.com/inspiration/on-photography-imogen-cunningham-1883-1976/

[29] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[30] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[31] Paloma Castellanos, Diccionario histórico de la fotografía (Madrid: Istmo, 1999). Pág. 63

[32] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[33] Ídem

[34] Ídem

[35] Luis Gómez, «Imogen Cunningham, la abuela de los desnudos», El Correo (blog), 21 de enero de 2018, https://www.elcorreo.com/culturas/imogen-cunningham-abuela-20180115200439-nt.html.

[36] «Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[37] «Imogen Cunningham American Photographer», The Art Story Modern Art Insight, accedido 5 de febrero de 2018, https://www.theartstory.org/artist-cunningham-imogen.htm.

[38] Juliet Hacking, Fotografía. Toda la historia (Barcelona: Blume, 2013). Pág. 360

[39] Gloria Crespo MacLennan, Op. Cit.

[40] Ídem

[41] Amy M. Adler, «Post-Modern Art and the Death of Obscenity Law», The Yale Law Journal 99, n.o 6 (abril de 1990): 1359-78, https://doi.org/10.2307/796739.

[42] Luis Gómez, Op. Cit.

[43] Mary Warner Marion, Visionarios de la fotografía (Barcelona: Blume, 2015). Pág. 33

[44] Robert D. McFadden, Op. Cit.

[45] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[46] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[47] Ídem

[48] Therese Mulligan y David Wooters, eds., A History of Photography. From 1839 to the present (Colonia, Alemania: Taschen, 2006). Pág. 500

[49] «Imogen Cunningham American Photographer», The Art Story Modern Art Insight, Op. Cit.

[50] Richard Lorenz, «Imogen Cunningham | American, 1886-1976», Joseph Bellows Gallery, accedido 5 de febrero de 2018, https://www.josephbellows.com/artists/imogen-cunningham/biography.

[51] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[52] “Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[53] Richard Lorenz,  Op. Cit.

[54] Hagen Charles, «Sampling Imogen Cunningham’s Vibrant Diversity», The New York Times, 13 de octubre de 1995.

[55] Gene Thornton, «Cunningham: Doing Anything That Pleases Her», The New York Times, 15 de noviembre de 1970.

[56] Richard Lorenz,  Op. Cit.

[57] Ídem

[58] Ídem

[59] «Trascendentalismo», EcuRed (blog), accedido 10 de febrero de 2019, https://www.ecured.cu/Trascendentalismo.

[60] Hilton Kramer, «Remembering Cunningham And White», The New York Times, 1 de agosto de 1976.

[61] Lumiere Gallery, «Imogen Cunningham», Op. Cit.

[62] Kevin Ames, Op. Cit.

[63] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[64] Richard Lorenz,  Op. Cit.

[65] Jonathan Blaustein, «An In-Depth History of Group f.64», The New York Times, Lens (blog), 11 de diciembre de 2014, https://lens.blogs.nytimes.com/2014/12/11/an-in-depth-history-of-group-f-64/.

[66] A. D. Coleman, «Cunningham Still Going Strong», The New York Times, 6 de mayo de 1973.

[67] Richard Lorenz, Op. Cit.

[68] Jonathan Blaustein, Op. Cit.

[69] Hilton Kramer, «Imogen Cunningham at Ninety: A Remarkable Empathy», The New York Times, 6 de mayo de 1973.

[70] Richard Lorenz,  Op. Cit.

[71] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[72] Lisa Soccio, «Imogen Cunningham (1883-1976) American», The International Center of Photography, accedido 5 de febrero de 2018, https://www.icp.org/browse/archive/constituents/imogen-cunningham?all/all/all/all/0.

[73] Gene Thornton, Op. Cit.

[74] Kevin Ames, Op. Cit.

[75] Richard Lorenz,  Op. Cit.

[76] Ídem

[77] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[78] “Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[79] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[80] “Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[81] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[82] Boris Friedewald, Women Photographers. From Julia Margaret Cameron to Cindy Sherman. (New York: Prestl Verlag, 2014). Pág. 54

[83] Kevin Ames, Op. Cit.

[84] “Imogen Cunningham», Huxley-Parlour, Op. Cit.

[85] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[86] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[87] Ídem

[88] Ídem

[89] Mary Warner Marion, Op. Cit.

[90] “Imogen Cunningham Facts», YourDictionary. Op. Cit.

[91] Robert D. McFadden, Op. Cit.

[92] Ídem

[93] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[94] Ídem

[95] Lisa Soccio, Op. Cit.

[96] Robert D. McFadden, Op. Cit.

[97] Kevin Ames, Op. Cit.

[98] «IMOGEN CUNNINGHAM 1883-1976», International Photography Hall of Fame and Museum, accedido 5 de febrero de 2018, http://iphf.org/inductees/imogen-cunningham/.

[99] A. D. Coleman, «Cunningham Still Going Strong», The New York Times, 6 de mayo de 1973.

[100] Robert D. McFadden, Op. Cit.

[101] Richard Lorenz apud Hans-Michael Koetzle, Diccionario de fotografía del siglo XX (Madrid: Círculo de Bellas Artes, s. f.). Pág. 102

[102] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[103] Ídem

[104] Kevin Ames, Op. Cit.

[105] “Imogen Cunningham American Photographer. Biography.» Op. Cit.

[106] Boris Friedewald, Women Photographers. From Julia Margaret Cameron to Cindy Sherman. (New York: Prestl Verlag, 2014). Pág. 54


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6 comentarios en “Imogen Cunningham y su talento poligonal”

  1. Impresionante vida la de Imogen Cunningham! Impresionante también su trabajo. Sus fotos poseen una “suavidad” poderosa que atrapa la mirada.
    Muchas GRACIAS Óscar por compartirnos más de tu vasto conocimiento. Saludos!!

    1. Querido Ernesto, tu mensaje me inspiró a agregar un último párrafo al artículo, que en buena medida es una respuesta a tu comentario:
      “Si muchos fotógrafos son cazadores del instante decisivo, Imogen Cunningham pareciera que atrapó una mariposa que mantiene, con suavidad, en sus manos abombadas para luego dejarla volar. Con la suavidad de una magnolia.” ¡Gracias como siempre!

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